viernes, 30 de octubre de 2015

Reseña: EL CÓDICE DE LAS BRUJAS de Víctor Conde.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

 EL CÓDICE DE LAS BRUJAS de Victor Conde.

Corren los años 80, y Vincenzo Strada está obsesionado con el poder semiológico de los rituales antiguos. Al llegar a Los Ángeles se apunta a la escuela de cine de la UCLA, donde cursó estudios uno de sus ídolos, Jim Morrison. Y al igual que él, es vilipendiado por sus maestros, ya que a Strada el cine sólo le interesa como medio para explicar su fascinación por los rituales y los sacrificios humanos. Strada decide huir al “Cinturón de la Biblia”, estados norteamericanos con arraigadas creencias religiosas, donde espera hallar pistas de una posible supervivencia de los rituales paganos. Un día oye una conversación radiada entre dos personas. Una anciana maestra discute con el rabino de una comunidad sobre la naturaleza del Mal. La maestra acaba su discurso afirmando que ha conocido gente que, reunida en abstractos aquelarres, invoca fuerzas que llevan sin ser nombradas en la Tierra desde tiempos inmemoriales, desde épocas para las cuales incluso el Cristianismo es una religión joven.

Strada se obsesiona con esta mujer y emprende un viaje cuyo último propósito es encontrarla, y hacer que lo guíe hasta esas comunidades sumergidas en el mundo de los ritos ancestrales…

Pues si, soy consciente de que en nuestro país no faltan intolerantes y buscabroncas que encuentran un insano placer en criticar estas fechas, alegando que es una tradición yankee, que es como si los americanos hicieran una romería por el puente de Brooklyn o como si los no cristianos celebráramos las navidades... oh, vaya.

Por suerte aún quedamos nosotros, bichos raros que dese siempre hemos disfrutado de una buena historia de terror, ya sea a través de una película, un libro o una narración a la luz de una hoguera.
Y es que nos encanta pasar miedo. Ponernos en la frágil y a punto de ser cortada a tiras piel del protagonista. No nos avergonzamos de nosotros mismos cuando nos descubrimos encendiendo todas las luces de casa tras ver una película terrorífica, pero eso no nos impide que la siguiente noche ya estemos armado con nuestras palomitas, nuestro refresco y nuestros deseos de que ese nuevo largometraje sea aun mas terrible que el anterior.
Si, nos encanta asustarnos. "¿Y qué?", hay que contestar a esas personas que critican nuestros gustos por decir que el miedo hace que nos sintamos vivos. Esa misma gente que gasta pañuelos de papel a toneladas viendo dramas lacrimógenos. "¿Y que?", se le responde al que se le acaba de dar el susto de su vida y, tras una breve parada cardíaca no puede evitar esconder una risa tímida.

Si, me hace ilusión la noche de Halloween. Y aunque no siempre la celebre repartiendo o recibiendo caramelos, disfrazándome o montando una maratón de Pesadilla en Elm Street en casa, la sonrisa cómplice está ahí, sentir que formas parte de una magia que igual solo tu y unos pocos más entienden, pero, ¿Y qué si no es así?

Aunque doy por seguro que hay escritores, como Víctor Conde que puede hablaros mejor que yo sobre la creación de historias que causen terror al lector.

Bueno... sobre historias de terror y de cualquier otro tipo, ya que estamos ante uno de los autores más polifacéticos , camaleónicos e incansables que la literatura de género de nuestro país posee. Y no solo porque te esté anunciando una nueva novela antes de que hayas acabado su mas reciente lanzamiento, es que además debes hacerte a la idea de que en su próximo trabajo puede salirte por cualquier lado, en términos de géneros literarios. Le hemos visto escribiendo terror (NATURALEZA MUERTA, HE OÍDO A LOS MARES GRITAR MI NOMBRE, HIJA DE LOBOS), fantasía (SANGRE BERSERKER, EL TEATRO SECRETO), Ciencia ficción (LA ÓPERA DE LA MENTE, CRÓNICAS DEL MULTIVERSO) e incluso obras juveniles e infantiles. Eso, sin olvidar que en su haber encontramos obras premiadas con, por ejemplo, el Minotauro o el Ignotus.

Pero centrémonos en la parte más macabra de la mente de Víctor Conde, esa que nos ha traído zombis en un entorno realmente macabro, y lo hizo cuando el auge de la Literatura Z apenas daba sus primeros pasos en España. Nos mostró el lado mas oscuro de las sirenas y trasladó al licántropo a la era victoriana.

Ahora, cuando esperábamos que lo próximo sería un relato protagonizado por chupasangres o un cuento sobre algún doctor empeñado a resucitar cadáveres hechos con retazos de cuerpos o que investigara la manera de sacar su lado mas perverso a base de probetas y experimentos químicos, se arriesga con uno de los miedos más primitivos y que nunca ha parado de alimentarse de la superstición del hombre. Sin embargo, su nueva pócima no está elaborada con lenguas de sapos ni ojos de tritones. Su ingrediente principal no podía ser otro que sangre humana. En cantidades ingentes.

Admito que el tema de la brujería no ha sido muy predominante entre mis lecturas (aunque no por falta de ganas). Hasta no hace mucho las únicas brujas que aparecían en mis libros se basaban únicamente a esas entrañables protagonistas de algunas novelas de Terry Pratchett. Fue ya cuando cayó en mi poder la novela EL TORREÓN DE LAS MUÑECAS de Guillermo Tato que pude descubrir lo oscuro y macabro que podían ser las leyendas sobre hechicería.

No podía ser otro que Víctor Conde el que, como hizo con las mencionadas sirenas, nos abriera de nuevo los ojos ante una historia ya inmortal gracias a las leyendas y mitos. Y si pensabas que las brujas que aparecían en Blancanieves, La Maldición de las Brujas o El retorno de las Brujas eran unas autenticas hijas de puta... no habéis visto nada.

Así, EL CÓDICE DE LAS BRUJAS se convierte en un ejemplo a seguir en lo concerniente a novela multifaceta. No solo tenemos una historia de terror muy atractiva, sino que el apartado de documentación e historia sobre el mito de las brujas (ya sea real o ficticio) es sublime. A lo largo de la trama encontraremos, ya sea en forma de escenas imaginadas, relatadas o incluso debates religiosos (Os aseguro que la religión, sobretodo la cristiana no se va a librar de una dura crítica en esta historia), evidencias sobre el pasado y orígenes de las brujas. ¿Volaban en escobas?, ¿Bailaban desnudas a la luz de la luna?, ¿Realizaban sacrificios de sangre? Puede que las respuestas que encontréis os sorprendan, y aterrorice.

En la obra, ademas, los niños tienen un papel importantísimo, tanto que mientras leía me sorprendí a mi mismo pensando que EL CÓDICE DE LAS BRUJAS era como el hermano malvado y deforme de BUENOS PRESAGIOS de Terry Pratchett y Neil Gaiman, encerrado en el sótano para que no haga daño a nadie. Ambas obras demuestran que a veces los juegos infantiles pueden acabar teniendo desenlaces funestos, aunque en el caso de la novela que hoy nos ocupa, poco lugar para la comedia encontramos.

Víctor Conde mantiene su estilo, y eso es bueno. Para quien no lo conozca, sus narraciones destacan por ser pausadas, pero no por ello el lector se libra del tentáculo de la emoción. Muy al contrario, es fácil que uno se deje arrastrar por el interés que suscitan las historias que el isleño relata, donde mitología clásica y nueva se dan la mano y tanto terror clásico como contemporáneo convergen en un conjunto que hará las delicias tanto de los más tradicionalistas de la literatura gótica como de nuevos lectores de novelas actuales.
Ademas, su, lenguaje, fluido, elegante unas veces, crudo y salvaje en otras va desde lo cinematográfico a lo documental, donde imagen e idea demuestran que no siempre son lo mismo, creando un mosaico donde no todo es lo que parece. Quizá en este título sí que ha abusado un poco del lado cómico cuando relata una sensación o hace uso de una comparación, algunas veces incluso en los momentos menos oportunos. Perdonable, pero tenía que decirlo.

Como alguno ya habrá supuesto no estamos ante una novela de acción desenfrenada, asesinatos a mansalva, persecuciones o duelos épicos con varitas da sáuco. EL CÓDICE DE LAS BRUJAS es una historia donde lo que chocan no son las espadas, sino las ideas, y donde la superstición y sobretodo el miedo a lo desconocido crean el campo de batalla ideal para un enfrentamiento ¿entre el bien y el mal? ¿Acaso hay un bien absoluto?, ¿Y un mal primordial?. No obstante el último tramo es tensión pura y adrenalina desatada desembocando en un desenlace, si no perfecto, es de esos en los que uno piensa "No podía acabar de otra manera".

Y observad a los personajes sin miedo. No voy a negar que mi primer encontronazo con el protagonista principal, Vicenzio Strada me resulto desagradable, descubriéndome a alguien más arrogante que extravagante, rozando la misantropía y que aprovecha cualquier oportunidad para demostrar que sabe más que nadie de temas que pienso que a su temprana edad apenas debería haberle dado tiempo a consultar muy por encima. Por suerte la evolución interna por encontrarse ante amenazas desconocidas que superan su razonamiento se hace patente, haciendo aflorar en él una humildad que todos esperábamos como agua de mayo.
Mi mayor admiración, sin embargo, es hacia los jóvenes Cole, Surendra, Sandy y Guerry... bueno, en cierto modo también Canaán. Ternura y temor a partes iguales es lo que siento al leer sus pasajes, donde la inocencia perdida da paso a la mas terrible feria de los horrores.

¿Que has leído NATURALEZA MUERTA y temes no encontrar ese toque macabro, esas imágenes que sin recurrir al gore facilón crean un nudo en el estomago y hacen volar la imaginación por mucho que quieras evitarlo? Tranquilo, esta novela recurre en muchas ocasiones a la sugestión del lector, a escenas que a veces son como rápidos flashes y otras se reproducen a cámara lenta, como esa película donde una uña se separa del dedo o un punzón atraviesa un ojo.

Pero insisto, lo mas destacable de EL CÓDICE DE LAS BRUJAS es, sin duda, su historia oculta, mimada y cuidada al detalle cuando se trata de descubrir al ignorante (como yo) un mundo hasta entonces desconocido o que creías conocer. Y yo siempre lo digo: Si al acabar una novela, uno acaba con ganas de seguir investigando sobre lo que ha leído y buscar novelas sobre lo mismo (en este caso brujas) es que el autor no lo ha hecho mal del todo.

No obstante, al finalizar la novela y reposarla, y pese a que a mi, como creo que he dejado patente me ha encantado, no he podido evitar pensar que estamos ante una de esas historias que o amas u odias, y que pocas veces se va a encontrar en un termino medio. Estoy convencido de que mucha gente se va a acercar a este libro pensando encontrar una cosa y va a terminar dándose el costalazo de su vida, porque, reitero, aunque parte de una idea terriblemente antigua, la originalidad y la novedad se va a anteponer a la tradición.

Así que... ¿Que mejor lectura para estas fechas que una historia sobre brujas, pactos diabólicos y sueños imposibles? EL CÓDICE DE LAS BRUJAS puede ser una opción ideal.

Feliz Halloween a todos.

3 comentarios:

  1. No sabía si darle la oportunidad, pero me fío de tu criterio...y lo haré.

    ResponderEliminar
  2. Recién leído. Dos tardes con ratos libres y el libro lo he cnsumido al querer más y más. El final se me ha hecho cortito pero no por ello menos emocionante.
    Yo sacaría el tema de los lenguajes lovecraftianos que ha veces aparecen en la obra. Queda reducido a unas cuantas frases.
    Y en el tema de Biblia bebe de fuentes que hace tiempo se van secando: las que reducían el Antiguo Testamento a refritos de fuentes antiguas. Hoy se sabe que hay influencias pero también novedades: ya sea en la forma de tratar un mismo tema (por ejemplo, la creación o el diluvio) o por la novedad del tema. Hace años sí estaba muy en auge esto en las investigaciones bíblicas, sobre todo tras la época de la desmitificación de principios del siglo pasado.
    Un libro que me ha encantado... y una entrada que me deja buen sabor de boca y ganas de volver por tu blog.
    Un saludo.

    ResponderEliminar