miércoles, 28 de junio de 2017

Reseña: EL OLOR DE LAS HOJAS MUERTAS de Sergio Moreno.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

EL OLOR DE LAS HOJAS MUERTAS de Sergio Moreno.

Un cuervo posado sobre la luna.

Eso es lo que ve Darío cuando, a una semana de cumplir once años, los noticiarios de todo el planeta se llenan de imágenes que muestran una extraña sombra cubriendo parte de su circunferencia. Septiembre está empezando a alfombrar la ciudad con un manto de hojas muertas y, mientras él trata de imaginar una causa para semejante suceso, el mundo vive pegado a la televisión. Pero lo que deben ver no está tras las pantallas, sino tras los cristales de las ventanas. 

Mientras tanto, no muy lejos de allí, un hombre lo contempla todo con una sonrisa de satisfacción. Porque cree saber qué es lo que está pasando. Porque todo está escrito en un libro que le ha obsesionado desde su juventud. Siempre supo que todo lo que contaba era cierto, y ahora que el mundo parece condenado, el nombre de su autor ha pasado a ser el de su Dios particular. «Charles Hoy Fort lo sabía -se dice-. La cuenta atrás ha empezado».

Darío deberá enfrentarse al miedo y la soledad cuando el silencio se coma su vida, cuando la lluvia se lleve consigo todo lo que fue y deje únicamente a un niño con un chubasquero amarillo y una mochila a la espalda en las calles de Madrid.

Unas calles que pronto se teñirán de rojo.

Que si, que vale, que disfrutamos presumiendo de las bellezas naturales de nuestro querido planeta o de las maravillas que la mano humana a lo largo de su historia ha construido para formar parte de la eternidad y del legado de nuestra especie. Nos sentimos orgullosos de nuestro hogar, y los que tenemos un par de dedos de frente nos preocupamos por su bienestar, lamentando cuando alguien hace enfermar alguno de sus pulmones con incendios o deforestaciones, o cuando el fanatismo religioso aniquila ungidos por el odio y la ceguera, miles de vidas de nuestros semejantes o herencias artísticas de otros tiempos, de otras culturas. Nuestra alma llora y nuestro corazón se llena de rabia.

Pues eso, que si, amamos a nuestro mundo por encima de todas las cosas aunque no seamos conscientes de ello. A fin y al cabo, sin él no podríamos vivir, y ésta vez no estoy usando una metáfora romántica para acrecentar la belleza de las emociones, sino que es de cajón. Igual es ese amor, esa dependencia de su constante presencia y abrazo la que hace que en algún momento de nuestras vidas todos y cada uno nos imaginemos sin ella, fantaseando con verlo convertido en una bola de fuego y cenizas, inundado o poniendo a la especie humana en peligro de extinción a manos de algún tipo de amenaza biológica o sobrenatural.
Y sin duda en este campo los escritores, guionistas y cuenta historias en general parecen tener un don para mandar a nuestro planeta a tomar por culo cada poco tiempo y de maneras tan variadas e inverosímiles, que pocas cosas quedan que el mundo y sus habitantes no hayan sufrido ya en algún momento. Nos han echado encima plagas de muertos vivientes, nos han invadido dioses ancestrales de otros tiempos y dimensiones. Terremotos, maremotos y demás fuerzas de la naturaleza desatada ya no tienen secretos para nosotros. Los alienígenas parecen tener a la Tierra como centro turístico para hacer erasmus y hasta los seres del inframundo se dan de vez en cuando paseos por la superficie para matar el tiempo y lo que se les cruce. ¡Joder!, si hasta han demolido el planeta entero para construir una autopista...

En fin, que hemos llegado al punto en que ante las primeras evidencias de un nuevo desastre que ponga en jaque el concepto de vida que nos llega en formato libro, película o videojuego apenas consigue un efecto de vana curiosidad y un vago y desganado alzamiento de ceja. Y es que las herramientas y los materiales están ahí. Solo hay que saber utilizarlos.

EL OLOR DE LAS HOJAS MUERTAS es el resultado de la combinación de ambos elementos, teniendo como arquitecto a Segio Moreno, autor madrileño que tras probar suerte en el mundo de los relatos corto con SUSURROS DE SÓTANO Y DESVÁN y el terror sobrenatural de INSOMNIO, nos trae su visión personal del apocalipsis definitivo. Y sinceramente, soy el primer sorprendido al comprobar que el resultado es espectacular.

Aparte de bastante cansino (lo se, lo siento), la literatura Z es uno de los mejores ejemplos (al menos una buena parte de las publicaciones más actuales de dicho género)  de como el fin del mundo, el día del juicio final ha perdido buena parte de su significado emocional y, sobretodo, su impacto. Ponernos un puñado de muertos vivientes deambulando por las calles, arrastrando los pies mientras un grupo de supervivientes se refugia en un comercio u hogar una, y otra, y otra vez ha hecho que la visión general del desastre y su significado pierda completamente el sentido a favor de historias individuales de índole personal que resultarían en muchos casos poco creíbles si buscáramos el realismo más extremo en los relatos. Es decir, el fin del mundo en la literatura y el cine se ha convertido en una simple excusa en lugar del motivo o el eje en torno giran el nudo y desenlace. Así, Sergio Moreno busca y encuentra con su nueva novela el equilibrio entre la trama personal y la constante amenaza que supone cada paso, pensamiento o decisión, y lo hace de la manera más cruel pero efectiva: a través de los ojos de un niño, la más pura de las inocencias enfrentada a la más atroz de las pesadillas, un horror no siempre desconocido, pero usado de manera eficaz, sin ataduras y cargado de referencias.

Sergio parece usar su mente como una inmensa esponja, absorbe datos, escenas, influencias de todo tipo y origen y los acumula para después vomitarlos y dar forma a sus novelas. EL OLOR DE LAS HOJAS MUERTAS es el mejor ejemplo de ello y a lo largo del viaje que se nos propone no serán pocas las veces que intentemos hacer memoria recordando dónde hemos visto una u otra cosa. Y hacer eso es una perdida de tiempo ya os lo digo yo , puesto que cada elemento está compuesto por multitud de detalles que convierten lo conocido en nuevo...
Bueno vale, vamos a ser sinceros y un poco claros por una vez. Si buscáis una idea básica pero clara del tipo de relato que vamos a encontrar aquí, podríamos definirla como el resultado de una tarde de copas entre H. P. Lovecraft y Richard Matheson mientras Santiago Eximeno sirve las bebidas,... y ni siquiera así, puesto que mundos como los de los videojuegos o el cine a menudo alzan la voz muy alto en estas páginas. Dead Space, The Last of Us, The Thing, Soy Leyenda, una pizca de tonos macabros que aprobarían Brian Keene o Clive Barker de seguir escribiendo terror. Sin olvidar esa necesidad de seguir leyendo hasta el final para resolver el misterio propia de autores de nuestra tierra como Victo Conde. Siguiendo así, tendríamos una novela que, lejos de ser una aberración, un Frankenstein hecho con trozos de aquí y de allá y nada propio, parece moldeado de cero, otorgando a cada curva, cada costura, una personalidad si no propia, en absoluto reprochable.

A Fin y al cabo esta es una historia sobre el fin. Un fin que llega prácticamente antes de que la vida de muchos de comienzo, porque con solo 11 años, Darío y su familia contemplan como su existencia y el mundo que les rodea cambian radicalmente, sustituyendo preocupaciones que hoy ocupan casi todo nuestro tiempo como el trabajo o nuestro nivel económico por otros que convierten cada paso dado en un golpe de suerte si éste no acaba con alguien muerto. Un apocalipsis que Sergio se cuida de mostrar al detalle, haciéndolo evolucionar para inspirar al lector terrores e inquietudes que puede que ya conozcan de campos como el horror cósmico hasta llegar al más explícito gore, detalles que flotan en un caldo atmosférico que en ocasiones recuerdan los peores terrenos de niebla y oxido rojo de ese lugar tan conocido como es Silent Hill y sus habitantes. Y tampoco es solo el personaje de Darío el que se lleva el mérito de que el lector descubra sensaciones escalofriantes, ni la transformación de lugares conocidos (sobre todo para madrileños) en paisajes de autentica pesadilla, sino la unión de ambos y la misión que cumplen juntos.
Porque muchas veces se nos han vendido una historia de terror que, en el momento de la verdad nunca consigue salir de un relato con mucha acción, violencia, muerte y algún intento fracasado de giro argumental inquietante. EL OLOR DE LAS HOJAS MUERTAS es un crescendo rítmico de emociones donde destaca, por fin, la capacidad de tener al lector incómodo y angustiado. Sensaciones desagradables que no le abandonan ni siquiera cuando el pasaje sugiere una breve pausa de tanto sufrimiento y horror, un minúsculo rayo de luz esperanzadora, porque aquí uno se acostumbra a saber que nada de eso es cierto, que todo se puede ir a la mierda en el siguiente párrafo. Sonará típico y banal todo esto, peor alguien aficionado a la literatura de terror como yo cada vez lo tiene más difícil para encontrar la emoción que predica el género, y Sergio ha demostrado que no le gusta quedar mal en los retos difíciles.

A todo lo mencionado debemos sumarle dos sombras que cubren la totalidad del relato, y con más parentesco del que algunos creen. Por un lado es inevitable no mencionar a Charles Hoy Fort, investigador que en su Libro de los Condenados recopilaba más de dos mil hechos que ocurrieron a lo largo de la historia y que la ciencia no ha conseguido dar explicación. Una obra cuyo contenido tendrá gran importancia en esta novela, yendo mucho más allá de lluvias de sangre o manchas lunares. Otra sombra que se alza sobre la visión del Madrid apocalíptico de Sergio Moreno es la de la inconfundible y siempre bienvenida figura de Lovecraft, evidente influencia que, por cierto admiraba el trabajo de Fort y deja una clara estampa a lo largo de EL OLOR DE LAS HOJAS MUERTAS, donde se refleja su lado más visual y descriptivo y acrecenta la insignificancia del ser humano en el universo.

Tantas referencias, tantos enfoques, así como constantes cambios espacio temporales y alternancias de personajes hacen pensar que estamos ante un libro largo y denso, y es curioso porque cuando llevaba leído un tercio del mismo no podría sino afirmar este hecho, pero tras finalizarlo uno no puede evitar pensar que igual no es que Sergio alargue la historia innecesariamente, sino que la conexión con Darío y el consecuente sufrimiento igual nos supera y terminamos por rogar por el fin de su desgracia. No niego que algunos pasajes puedan alargarse más de la cuenta, y que la obra seguramente no se habría visto afectada en absoluto si se hubiera recortado un poco, pero con el tiempo uno se va olvidando de esto y prefiere verlo no como un defecto, sino como una seña de identidad del autor.

Una de muchas, porque si bien Sergio Moreno maneja la pluma con maestría y guiado por nombres nada desconocidos por los que todos seguimos disfrutando del género de terror, también ha sabido darle personalidad a su trabajo, de un ritmo ágil pero que no desaprovecha momento alguno para ser detallista, tanto con sus personajes como sus escenarios, sabiendo donde apunta con el puñal cuando quiere hacer daño de verdad y manejando la intriga de modo que no querrás parar de leer . Y lo mejor de todo, aunque poca gente suele destacar la importancia de esto, es que se siente la comodidad, el placer que cada párrafo destila por el gusto a la literatura, con sus virtudes y sus defectos (a veces se abusa del uso de algunos términos), pero siempre buscando un estilo propio sin proponerse ser otro Stephen King del montón destinados a acabar en el olvido.. Algo que mucho autores con varios títulos a sus espaldas pierden o descuidan en su acomodamiento y su ego.

Supongo que ha llegado el momento de los "peros", y aparte de los mencionados pequeños errores relacionados con la narrativa (Por ejemplo, en una sola página se usa dos veces la expresión "no se paró a pensar") solo me llaman la atención dos, uno de índole personal y que podéis saltaros y otro terrible.
En un momento bastante avanzado de la trama se desvela la historia de uno de los personajes principales de la novela, y aunque apruebo y admiro toda muestra de crítica social y reivindicación, es este caso no puedo evitar sentir como si ésta, debido a su naturaleza imprevista, lo corto de su desarrollo y la poca relevancia que tiene en apariencia con la historia principal, existiera de manera forzada, exigida y que denota cierta incomodidad al ser escrita. Pero como digo, esto no va más allá de una opinión personal, lo serio viene ahora, y ni siquiera tiene que ver con Sergio y su relato...
Cualquiera que me conoce sabe como trato los libros, sabe que cuando termino de leer una novela podría volver a ponerla en la estantería de una librería y pasar como nuevo. Por eso me jode que un libro como éste, al que considero uno de los títulos más potentes del terror patrio del presente año tenga una labor de edición tan pobre que algunas de las páginas del final se han despegado inexplicablemente del lomo, haciendo que una futura e inminente relectura se convierta en un juego de malabares que inevitablemente hace perder parte del placer de la experiencia. Duele que un contenido de la calidad de la presente obra, del trabajo de ilustración de Alberto Góngora, que si bien no es de mis favoritos, su trabajo siempre es admirable, tenga un continente que no esté a la altura.

Pues si, EL OLOR DE LAS HOJAS MUERTAS es, como habéis leído un poco más arriba, uno de los mejores títulos de terror publicados este año que podéis encontrar. Una historia llena de imaginación, talento y sentimientos batidos para dar como resultado una historia terrorífica, emotiva, dura y cruel, en ocasiones injusta y con uno de esos desenlaces tan apoteósico que resulta difícil de digerir pero que no puedes parar de disfrutar.
Esta es una de esas novelas que son puro gozo pero que no evitan dejar cierto temor en el aire... preguntándote si el autor estará a la altura en su próxima obra al haber soltado aquí tal cantidad de artillería. ¿Cómo será el segundo asalto?

martes, 27 de junio de 2017

Ganador sorteo CENIZAS de Juan de Dios Garduño.

Y llegó el momento. Sois muchos los que habéis participado y por ello os estamos inmensamente agradecidos. Pero como decían en una famosa saga, "Solo puede quedar uno", y tras hacer recuento y dejar la suerte a manos de Sortea2, la afortunada que va a llevarse a casa el ejemplar firmado y dedicado de CENIZAS de Juan de Dios Garduño es:


Felicidades a Anita Moreno Medina. En breve contactaremos contigo para hacerte llegar tu ejemplar y que lo disfrutes lo antes posible.
Y a los demás, daros de nuevo las gracias por tan numerosa participación, pero no deseperéis, estamos planeando varios concursos, y puede que alguno de ellos os haga sudar la gota mucho a vosotros y a vuestro talento.

¡Nos vemos en la siguiente reseña!


jueves, 22 de junio de 2017

SORTEO: CENIZAS de Juan de Dios Garduño

Ante la inminente salida de Cenizas, la nueva novela de Juan de Dios Garduño y esperadísima segunda parte de Y PESE A TODO, le hemos echado un poco de morro y hemos robado uno de sus ejemplares de su sala de alta seguridad y, como es lógico, se lo vamos a poner difícil para recuperarlo de modo que alguno de vosotros se lo pueda llevar a casa dedicado por el autor... al menos con una petición de rescate.



Para conseguirlo solo tenéis que seguir los siguientes pasos:

 - Dale a ME GUSTA a la página de Facebook de AUTOPSIAS LITERARIAS DEL DR. MOTOSIERRA.

 - Comparte de manera pública en tu muro el POST oficial del concurso.

 - Escribe un comentario en el POST oficial ETIQUETANDO a dos amigos con los que lucharías contra los albinos,

Tenéis hasta el lunes 26 de junio a las 23:59 para participar y tener la oportunidad de llevaros este ejemplar firmado a casa.

¡¡¡MUCHA SUERTE!!!

miércoles, 21 de junio de 2017

Reseña: TRANSCREPUSCULAR de Emilio Bueso.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

TRANSCREPUSCULAR de Emilio Bueso.

Esta es la historia de una búsqueda más allá del ocaso que arranca con el canto de los caracoles, entre huertos surcados por escarabajos de tiro, que deja atrás los establos de libélulas y refugios de tormenta, los templos de los animistas y los círculos de dólmenes de los astrólogos, y que se adentra por los laberintos del hielo siete y bosques de helechos plagados de arañas gigantes. Es la historia de un viaje desquiciado en busca de respuestas a preguntas que nadie comprende hasta el final de las tierras en las que nunca sale el sol. Somos un grupo pequeño: mi señora y su brujo; un forajido ventrílocuo; mi babosa, mis espadas y yo mismo. Y cargamos el peso del mundo en los hombros. 

La simbiosis como posible motor evolutivo es el gran descubrimiento implícito de Transcrepuscular, la última propuesta narrativa de Emilio Bueso y la primera entrega de una trilogía de ciencia ficción en la que pone en evidencia la visión etnocentrista del mundo que tienen los humanos asilvestrados. Bueso abraza el formato de una road movie y, en medio de una narración pirotécnica, se sirve de sus personajes para mostrar diferentes estructuras sociales de explotación y denunciar los procesos de adoctrinamiento y supervivencia sobre los que se asientan sus personalidades. Una nueva y espectacular novela del autor de Cenital, Esta noche arderá el cielo y Extraños eones.

Existe una aparente (digo aparente porque no descarto que todo esto sea fruto de mi imaginación) costumbre y habilidad dentro del mundo de las historias escritas de poner en boca, oídos y ojos de los lectores términos y conceptos que han existido desde hace mucho tiempo, haciéndonos creer que son palabras nuevas y nosotros unos privilegiados por ser conocedores de ellas y así poder entrar en cualquier discusión sobre significado, veracidad, sentido o métodos de aplicación.

¿Recordáis cuando hace unos años se publicó en España LA CASA DE HOJAS de Mark Z. Danielewski? De repente todo era escritura experimental, metaliteratura..., los lectores le buscaban el doble o el triple sentido a todo y muchos escritores practicaban origamis con sus textos, llenándolos de florituras y chuminadas que sacaban de quicio al maquetador más experto. Poco después ocurrió algo similar con las historias distópicas, gracias a las cuales los foros y redes sociales se convirtieron en auténticos circos de payas... de gladiadores que combatían por definir el término, clasificar lo que era distopía de lo que no, de lo que era un simple futuro postapocalíptico o una especulación, y mientras tanto, los autores llegaban sonrientes con su nuevo libro bajo el brazo y terminaban volviendo cabizbajos, replanteándose su porvenir en la literatura y su fe en la humanidad. Y suma y sigue... hasta hoy, un periodo en que al parecer la literatura de género parece gozar de buena salud y donde ha vuelto a la actualidad un termino que existe desde que a alguien se le ocurrió pensar que el mundo real se había quedado demasiado pequeño y gris para contar historias y, en pos de poner a toda máquina su imaginación y por ende la curiosidad del lector, decidió crear mundo nuevos, con todo lo que ello conlleva: Flora, fauna, razas, sistemas de gobierno, clases sociales, arte, industria, idiomas, ciencia...

Toda obra literaria basada en ficción tiene siempre algo de Worldbuilding, e incluso las historias basadas en hechos reales no carecen de momentos en que la manipulación del espacio, el tiempo y la interacción de los personajes que forman parte de ella se verán de algún modo modificados o alterados a favor de la narración, creando así un mundo nuevo que ha abierto una ventana a una posibilidad que se le podría haber negado.

Pero ni siquiera la creación de mundos nuevos o reconstruidos de los reales está exento de polémica, de detractores que critican, ya no el hecho de que el escritor de turno juegue a ser Dios con el poder casi ilimitado que le da la imaginación, sino con el exceso que a veces muestra en la exposición de tal "magia". Son a esos defensores del "deja eso como está, no la líes más", del "Juego de Tronos mola porque es realista" a los que me imagino leyendo el último trabajo de Bueso y mi consecuente descojone al ver sus cabezas explosionando. 

TRANSCREPUSCULAR es uno de esos títulos que ya antes de estar en la calle se proclama candidato y favorito al galardón especial de la novela más esperada y que mayor expectación ha creado del año... bueno, de éste y del pasado para ser francos, y no sólo por estar hablando del nuevo trabajo de Emilio Bueso, algo que siempre suele ser señal de garantía, sino que tampoco se podría dejar pasar por alto la manera en la que la obra prometía alejarse de todo a lo que nos había acostumbrado con novelas como DIÁSTOLE, CENITAL o EXTRAÑOS EONES, introduciéndose esta vez en la fantasía con toques de ciencia ficción. Eso, sumado a que la editorial encargada de publicar la novela, Gigamesh, es de esas a la que cada cierto tiempo hay que recordarle que aquí en España también se escribe, y bastante bien, dio como resultado uno de esos objetos de culto que antes de que nadie lo tuviera delante ya coleccionaba sus cinco estrellitas y sus máximas puntuaciones en toda la red.

Y no nos olvidemos de su edición: 800 copias plateadas y 200 doradas, estas últimas numeradas y garabateadas por el escritor. Ambas ediciones con tres portadas distintas y de tirada única. Más de uno seguro que se sacaría de la manga la absurda idea de que cuidar el continente de manera descontrolada es únicamente para compensar la falta de contenido, perjudicado por el exceso de hype producido y potencialmente decepcionante para esa peculiar raza de lectores de piel tan fina como el papel que esperan de TRANSCREPUSCULAR la lectura del año, y punto.

Y ahí estaba yo, desempaquetando mi ejemplar dorado numero 168 y con un valor en el mercado de 42 euros, poniéndome cómodo y dejando que mi mente se zambullera de cabeza al que se dice el libro más loco de Bueso, devorando página tras página, no viendo la hora en que acabara mi jornada laboral para seguir con la lectura. Pocas sesiones después, leo los últimos párrafos, cierro el tomo con suavidad y me quedo varios minutos reflexionando sobre todo y sobre nada mientras degusto un café. Al poco rato me levanto, me acerco a mi pila de lecturas pendientes, escojo uno no precisamente al azar y abro la primera página... ¿Habéis visto ya donde está el problema?

He leído casi todas las novelas de Emilio Bueso (aunque sigo teniendo clavada cierta astilla llamada NOCHE CERRADA) y siempre he tenido a su obra como lecturas que requieren una posterior terapia y rehabilitación. ¿Cuántas veces he comparado la resaca que provocan sus lecturas con una paliza en un callejón oscuro? No pocas, y en cierto modo esperaba que en esta ocasión no fuera muy distinto... y me equivoqué. Sí, he disfrutado muchísimo de TRANSCREPUSCULAR, me ha hecho evocar imágenes de lo más extrañas y atractivas a su modo. Su historia, pese a no marcar un rumbo prefijado hacia un objetivo que tengamos claro, me ha enganchado a sus páginas de principio a fin sin que por medio tenga que lamentar momentos de pesadez o aburrimiento, pero me ha dejado con la sensación de que Bueso me ha excluido de la lista de perjudicados y damnificados de la historia. He echado de menos el que entre los objetivos más allá del mero entretenimiento no se encontrara el querer hacerme daño, reflexionar sobre las distintas interpretaciones de lo leído mientras me lamía las heridas provocadas en el camino.

No obstante, esto no quiere decir que TRANSCREPUSCULAR no tenga momentos en los que la ficción mire con ojo crítico a la realidad y aproveche numerosas ocasiones para sacar la pancarta oportuna, protestando, criticando situaciones y/o comportamientos que forman parte del día a día de nuestra vida, dando unos resultados cuanto menos llamativos aplicados al mundo que Bueso ha construido para nosotros.

Porque por encima de todo, esta novela, dejando aparte etiquetas que intentan clasificar esta locura como Sword & Planet o Biopunk, es una novela de fantasía de corte de lo más tradicional, un viaje por episodios de progresión y evolución personal presente pero poco marcado. En otras palabras, Bueso recupera la trama en la que un grupo de "héroes" deberán recorrer un mundo inhóspito y lleno de peligros, personajes que por lo general apenas pueden mirarse a la cara al comienzo pero que poco a poco y gracias a la experiencia y las confesiones que se desarrollan en la trama terminan encontrando sentimientos que creían ocultos y blablabla... Una odisea episódica que apenas varía en su estructura. Es decir: los protagonistas llegan a un lugar cuya descripción nos ayuda a conectar un poco más con el trasfondo del mundo donde se ambienta la novela, terminan pasando cosas (generalmente chungas) que de una u otra manera supondrán una revelación y un aprendizaje que más adelante les ayudará en su objetivo final. Y ya está. En principio parece la premisa más antigua y simple del mundo, pero no os alarméis, es que lo es. Pero también es el aspecto en que TRANSCREPUSCULAR muestra toda su fuerza, consiguiendo en su mezcla de cuento tradicional y su apartado visual, estético, histórico y estructural, una experiencia totalmente nueva y diferente a la que se nos tiene acostumbrados.

Reíros todo lo que queráis, pero si tuviera que explicar qué es lo que entra por los ojos cuando uno lee esta novela, sería como tomarse un cóctel de drogas duras y alucinógenos y viajar a un mundo semejante a Pandora de la película Ávatar, claro está si sus habitantes hubieran dedicado su existencia a la explotación laboral y la vida bélica. Una tierra gobernada por humanos e insectos gigantes en algo que va mucho más allá de la convivencia y un repertorio de recursos y detalles que dejarían en paños menores a las más ingeniosas invenciones de las hormigas de Bichos de Pixar. Pero sin duda, uno de los elementos fundamentales para comprender cómo funciona el mundo de TRANSCREPUSCULAR es la simbiosis, una capacidad de conexión entre humano y el entorno que le rodea que va mucho más lejos y es infinitamente más ambicioso que el que vimos en la mencionada película de James Cameron. Reconozcámoslo, esto no es un "Los pitufos descubren la traición, el robo y el asesinato y se dan cuenta de que les mola mogollón", sino que Bueso se las ingenia para casi desde cero crear un universo al que apenas le falta detalle, tan basto que obviamente no puede abarcarse en su totalidad en un solo tomo de 280 páginas (Y os aseguro que hay momentos en los que la avalancha de información en ocasiones resulta excesiva o al menos apabullante).

Comentaba anteriormente que no es buena idea comparar esta novela con los anteriores trabajos del autor, porque se echa en falta algo, cierta confidencialidad directa con el lector, ganas de hacer daño, de encontrarse a sí mismo entre lineas y aparta rápido la vista ante tan repugnante panorama. Sin embargo, aunque la trama de esta historia no se aleje de un concepto cercano al sota, caballo y rey, aunque tenga claro que su objetivo por encima de todo es ofrecer un muy buen rato de entretenimiento literario, lleno de aventuras, acción, peculiares paisajes y extrañas costumbres, sí es verdad que uno siente cierta extrañeza en el recorrido, como si alguien estuviera observando, vigilando cada reacción al pasar de página, como un peculiar Gollum dentro de nuestra cabeza, advirtiéndonos de que algo va mal, que nada es lo que parece, que igual lo que hace tic tac entre nuestras piernas es una bomba sin cuenta atrás.

Y es que a fin y al cabo, eso es TRANSCREPUSCULAR. Una absoluta locura que puede presumir de su impresionabilidad, que nunca sabes por donde te va a dirigir ni te ayuda a decidir qué debes tomarte a coña y qué en serio. Y para muestra tenemos a sus protagonistas, que en un momento parecen querer rendir homenaje al reparto de Heroquest o Dragonlance y al siguiente su creador los convierte en guiñapos, burlas, parodias de la imagen estereotipada del héroe del género de espada y brujería, hasta el punto de que en más de una ocasión encontramos como punto guía y principal foco de lucidez y sentido común al que debería ser, por lógica del que más deberíamos alejarnos... y si no me creéis, bueno, ya conoceréis al trapo.

¿Es entonces TRANSCREPUSCULAR el libro más arriesgado y loco de Emilio Bueso? Pues mira, no te diría yo que no, pero también es el más tradicional, el que más se acerca a un género que puede unir en las mismas páginas acción, humor, intriga, que se guía muchísimo por el apartado visual, haciendo que el lector enfoque rápidamente lo leído a una pantalla de cine, o en este caso y creo más adecuado, a las viñetas de un cómic. ¿Es TRANSCREPUSCULAR el mejor libro de Emilio Bueso? Ni por asomo. Es más, me atrevería a decir sin parpadear que de lo leído del autor es el que menos me ha gustado (reitero para los que esperan la mínima para tergiversar palabras que esto no quiere decir que la novela sea mala), no alcanzando siquiera lo sentido leyendo la tan criticada ESTA NOCHE ARDERÁ EL CIELO. Quizá sea porque es la obra que más deambula por terrenos harto recorridos que no deja de ser reconocible por muchas capas de pintura que se le eche encima. Quizá echo en falta esa rabia que destila la obra de Bueso, que parece que en vez de pluma para escribir use un bate de baseball. Y sí, en cierto modo me ha decepcionado porque se que él puede hacerlo mucho mejor, porque es a lo que nos tiene acostumbrados, pero a raíz de esto también siento cierto consuelo. Consuelo porque a fin y al cabo solo hemos leído una tercera parte de la obra completa, la primera entrega de la trilogía LOS OJOS BIZCOS DEL SOL, consuelo por seguir manteniendo el beneficio de la duda, de no saber si la bomba ha explotado ya, o acaso TRANSCREPUSCULAR solo sea ese leve chispazo que antecede al estallido.

jueves, 15 de junio de 2017

Reseña: DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS de Víctor Conde.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS de Víctor Conde

Jarek Kôdz es un maquinista polaco, superviviente de los campos de concentración nazis, que vio algo imposible cuando era pequeño: un monstruo surgido de la noche, del frío, del horror de los campos, que se alimentaba de sangre humana.

Obsesionado por esa imagen, Jarek se pasará la vida buscando lo que él sabe que existe, es decir, los monstruos que pueblan la oscuridad. Los vampiros.

Solo que cuando los encuentre, quizá descubra que su vida esté más ligada a ellos de lo que él mismo esperaba…

Parece ser que a lo largo de los siglos la figura del vampiro, el muerto viviente que aterroriza las aldeas, asustando a sus habitantes y alimentándose de a sangre de las doncellas y que ni un protector solar factor 100 le ayudaría a disfrutar de un día de playa, ese concepto de hijo de la noche y padre de los tiempos... en definitiva, esa representación del mal más antiguo y primigenio ha ganado tanto reconocimiento y popularidad como el mismísimo Dios. Y no me refiero en este caso a su naturaleza sobrenatural o su omnipresencia en el folclore o mitología de la cultura de cualquier región del mundo, sino por su faceta de adaptación, por su habilidad de mostrar mil caras y mil historias distintas pero que a la vez siempre se refieren al mismo ser.

Son incontables las religiones, los cultos y creencias que encontramos por todo el globo, cada una con sus leyes o mandamientos, sus historias, sus deidades. No es de extrañar que el mito del vampiro sume en la actualidad varios grupos de adoración que a veces incluso van más allá de ser un puñado de frikis sin vida escuchando black metal en cementerios y bañándose con la sangre del gato del vecino. Y al igual que a las deidades a las que se les rinde culto, el vampiro ha sufrido una constante mutación en sus orígenes, características y simbología, y son campos como la literatura o el cine algunos de los que mejor plasma esta evolución traducida en variedad, ya sea por innovar, adaptarse a una trama o directamente reinventar el mito.
Desde el terrorífico concepto gótico, metáfora de todos los miedos del ser humano que nos trajo el Nosferatu de 1922, antecedido por el chupasangre más emblemático de la historia creado por el escritor Bram Stoker y reversioneado por multitud de cineastas y escritores, Drácula, transformando en ocasiones el horror de la muerte en romance, confundiendo la repulsa con deseo y creando en la figura del monstruo casi un semidios camaleónico con la habilidad de descubrir cada día un poder nuevo,... hasta los diversos caminos que la leyenda ha tomado dependiendo de su acercamiento al romanticismo o, por contra al horror más depravado. Sin olvidarnos de algunas versiones que acercan al strigoï a una naturaleza más animal y primitiva, casi zombificándolos, como son las criaturas de películas como Blade 2 o la serie The Strain (adaptación de la saga literaria NOCTURNA escrita por Guillermo del Toro y Chuck Hogan) o... Bueno, ya se sabe que hoy en día no se puede hablar de vampirismo sin mencionar a esa panda de ninis con cierta afectación dermatológica y psiquiátrica que se convierten en bolas de discotecas al contacto con el sol, pero estamos aquí para rendir tributo a uno de los seres que más ríos de tinta ha hecho correr en el género del terror, no a repudiarlos o reírnos de ellos.

A lo que quiero llegar es a lo obvio. El vampiro como icono cultural ha sido sobreexplotado, su mito ha sido tan estirado que ha terminado partiéndose en ocasiones y el único miedo que nos causa aventurarnos en una nueva novela que trate el tema es el miedo a caer dormidos. Y entonces Víctor Conde dijo: ¿Un reto?, ¿Dónde?.

No me extrañaría que a este escritor Tinerfeño se le empezara a llamar "El señor de los Monstruos" puesto que entre sus muchas facetas literarias en las que podemos incluir la fantasía épica (SANGRE BERSERKER), la literatura juvenil (HERALDOS DE LA LUZ) o la ciencia ficción (ECOS, CRÓNICAS DEL MULTIVERSO), Conde ha sabido crear un universo donde los monstruos clásicos se han adueñado del protagonismo. Títulos que, a modo de Penny Dreadfuls de la actualidad rinden homenaje a criaturas que ya forman parte íntegra del conocimiento mundial, ya sea por medio de cuentos, figuras metafóricas o creencias populares, pero siempre intentando que estas nuevas historias mantengan cierto aire personal que puedan reflejarse bien en los orígenes, el tiempo y lugar en que se ambienta la trama, etc. De ese modo, muchos ya conocen la interpretación personal de Víctor Conde de la licantropía a través de HIJA DE LOBOS, o cómo sería su apocalipsis zombi ideal gracias a NATURALEZA MUERTA, e incluso se atrevió a indagar en mundos llenos de misterios como son los que rodean la mitología marítima o la naturaleza de la brujería en HE OÍDO A LOS MARES GRITAR MI NOMBRE y EL CÓDICE DE LAS BRUJAS respectivamente.

Así que ya resultaba extraño que un icono cultural como era el vampiro aún no hubiera protagonizado alguna de sus obras. Es por eso que una novela como DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS se esperaba con ganas y grandes expectativas, cierto temor y sobre todo con curiosidad por ver cómo el escritor era capaz de afrontar un tema tan relamido sin caer en demasiados tópicos o evitando aventurarse en los caminos fáciles que todo el mundo conoce ya al dedillo. Son en estos casos en los que resulta inevitable hacer un poco de trampa, pero si uno sabe jugar bien sus cartas puede hacer de lo más complicado su mejor baza, porque en esta novela la figura del vampiro no tiene su base en alguno de los estereotipos más básicos que conocemos, sino que Conde construye a sus chupasangres con retazos de este y de su evolución a lo largo de la historia, y como veremos pronto lo hace de una peculiar manera, explicando el trasfondo por media de la historia que narra, y no a la inversa.

Una historia que nos narra en primera persona Jarek Kôdz, el cual vivió sus primeros meses de vida en un campo de concentración nazi en compañía de su madre y de su hermano mayor y cuya vida terminaría girando en torno a los extraños sucesos que allí acontecerían y le llevaría a una incansable búsqueda de la verdad, una investigación que le llevará a descubrir mucho más de lo que su cordura pudiera abarcar.
Cabe destacar que DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS está dividido y bien diferenciado en dos partes. La primera no solo sirve para presentarnos al narrador y protagonista, sino para ayudarnos a dar los primeros pasos a un mundo que apenas ha salido de las habladurías y leyendas mientras Jarek se encamina a una caza de brujas que tendrá como objetivo principal encontrar a esa criatura que puebla sus pesadillas desde la infancia o perder por el camino la cordura. Hay que reconocer, eso si, que esta primera parte no puede librarse de cierta "artificialidad" en su desarrollo, puesto que uno tiene la sensación de que si el protagonista consigue dar un paso adelante, si está un poco más cerca de encontrar respuestas no es por su inteligencia ni por su poder de deducción, sino porque debe tener un trébol de cuatro hojas metido en el culo. La trama tiene que recurrir en no pocas ocasiones a la suerte o la casualidad para encontrar una salida y seguir avanzando, para que todas las piezas acaben en su sitio cuando de comienzo la partida final, la segunda parte de la narración, donde el escritor nos sorprende saltándonos a la yugular en una vorágine de violencia y destrucción que puede cogernos totalmente desprevenidos.

Esta es así pues ante una historia que usa la sorpresa con inteligencia y la revelación de nuevos datos como arma principal, así que como comentábamos anteriormente, no duda en apoyarse a su vez en un buen numero de influencias que han ido modelando a esta famosa criatura de la noche hasta la actualidad, pedazos de un lado, pellizcos de otro que le sirven para equilibrar una balanza que pesa lo original y lo prestado. Si tuviéramos entonces que tomar una referencia como base, quizá trasfondos tan complejos como los que ha creado el famosos juego de rol LA MASCARADA, los cómics de la serie 30 DÍAS DE OSCURIDAD de Niles y Templesmith o la mencionada saga NOCTURA podría servir bien como idea inicial, pero Víctor Conde no se priva de otorgar a la historia de su toque peculiar que va más allá de simples curiosidades, y se lanza de cabeza a moldear su historia desde sus orígenes, creencias religiosas y sociedades, y lo hace otorgando a la obra de un ritmo más cambiante que un tema de rock progresivo.

La obra de este escritor dentro del campo del terror siempre se ha caracterizado por ser muy atmosférica, por saber poner en situación al lector para, una vez se cree "cómodo", arrebatarle esa sensación de seguridad que tanto le ha costado fortificar, por cuidar cada mínimo detalle para enriquecer historias que se centran más en el suspense que en el horror más explícito y visual, lo que no quiere decir que novelas como NATURALEZA MUERTA no esté plagada de escenas muy impactantes por su contenido a veces extremo y otras cerca a lo simbólico. DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS mantiene un estilo que hace fácilmente reconocible la pluma del autor, pero también es la obra (de las citadas) más próxima al cine de acción y terror que Hollywood nos tiene acostumbrados en los últimos años. Vemos aquí que lo que empieza siendo una historia personal, casi íntima, una búsqueda que solo implica la satisfacción personal del protagonista, va progresivamente convirtiéndose en una secuencia de situaciones cuyo desenlace puede terminar afectando a toda la humanidad. Es como estar viendo una película de vampiros dirigida por Coppola (Si, otra) no exenta de cierta extraña belleza por lo decadente y terrorífico para, poco a poco empezar a proyectar lo que podría haber sido algo como Blade o Underworld si un director competente con dos dedos de frente se hubiera hecho cargo de las sagas.

Por desgracia, existe un factor que no termina de convencerme, y es algo que no es precisamente ocasional, sino que se arrastra a lo largo de toda la novela. Vale, aceptemos que una buen de  relato miedo no tiene por qué cerrar las puertas al romance, mejor aún si hablamos de esas historias de amor imposibles, peligrosas y llenas de obstáculos que los amantes deben salvar..., pero a la hora de la verdad lo que ocurre aquí es que alguien le esta declarando su amor a una piedra. Es así de carente de sentido y sentimiento, tan triste como un copo de nieve enamorado del sol. Y es una pena, porque Jarek es un personaje bien construido, sólido y que sabe hacer creíble tanto sus virtudes como sus defectos, pero los esfuerzos por ofrecer estos amagos de momentos de ternura, ese intento de meter con calzador una moraleja que diga algo así como "El amor todo lo puede" o "Si Drácula recorrió océanos de tiempo para encontrarla, yo también. Y mejor y más rápido" se quedan en actos que solo encuentran compasión y cierta vergüenza ajena por parte del lector. Una situación que va agravándose hasta volverse casi incompatible con la historia.

Pero no desesperemos, porque la sangre y el suspense siguen siendo los principales elementos con os que se vale DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS para prometer y ofrecer al espectador una lectura entretenida y gratificante, un lector este por cierto que no tiene por qué ser exclusivamente un cazador de novelas de vampiros, sino que abre un amplio abanico de posibilidades al público objetivo, ofreciendo multitud de facetas en una misma lectura, dotando a la acción de gran poder visual y rítmico, llenos de información, curiosidades y guiños o referencias actuales (sin olvidar algún que otro chiste malo del que se podría haber prescindido) que engrandecen tanto a la historia como a los personajes que la crean.

DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS es un perfecto ejemplo de que a veces se pueden crear novelas sin preocuparse por ser demasiado pretencioso y acabar con un resultado más que notable, inteligente, adrenalínico en su último tramo y que, pese a que en ocasiones se pueda hacer un poco cuesta arriba en algunas escenas, es fácil catar la totalidad de la obra en apenas dos mordiscos bien dados. Victor Conde no solo vuelve a conseguir dos de los objetivos que siempre parece proponerse: hacer algo diferente y mantenerse en su estilo reconocible. Y de propina consigue otra cosa, devolver parte de la majestuosidad que las nuevas generaciones amantes del romance sobrenatural han arrebatado a uno de los más importantes iconos del terror. trayendo de nuevo a la vida, valga la ironía al vampiro.