domingo, 27 de octubre de 2019

Crisis de Fe (En tu blog de mierda). CARTA DE AJUSTE Y CIERRE.

Llevo una buena temporada dándome cuenta, y seguro que vosotros también seréis conscientes, de que no hay año en que algún iluminado tocado por la luz proverbial de la santa literatura, proclama por medio de artículos o entradas los últimos coletazos de aquellos géneros que, entre voraces lectores de sellos Bestseller, biografías con olor a telebasura y panfletos escritos por gente que sabe manejar mejor una webcam que un procesador de textos llaman lecturas para "frikis".

Así es, no hay año en que no se profetice el fin de la fantasía, la ciencia ficción o el terror, apoyándose estos visionarios en ideas tan argumentadas como que cada mes son menos los títulos nuevos que llenan las estanterías, o que parece ser que el lector cuando llega a cierta edad de madurez se pregunta qué diablos hace leyendo a Orson Scott Card en lugar de al tertuliano de moda en su salto a las letras. Señoras y señores, ¡Que se nos acaba el chollo!, que el día de mañana nos tocará buscar nuevos títulos en librerías de antigüedades y segunda mano. Con suerte, igual encontramos un Jemisin entre un mogwai momificado y el auténtico Necronomicon.

De modo que mientras el catedrático de turno se pregunta dónde están todos esos libros de género que le faltan, yo me pregunto en qué puto culo ha tenido escondida la cabeza durante todo este tiempo, porque admitámoslo: a todos nos encantaría poder permitirnos comprar todos los títulos de fantasía y ciencia ficción que se anuncian cada mes y nos llaman la atención. Ojalá dejar de hacer listas de deseos que no paran de engordar y en las que tenemos que descartar a una mayoría a favor de unos pocos que nos podemos permitir gastando las sobras que los depredadores bancarios dejan en nuestra cuenta corriente.
Vale, puede que aún no tengamos que hablar de una saturación en el mercado de novelas de género (aunque depende de a quién preguntes la respuesta será afirmativa o negativa), pero sí que tenemos una variedad donde elegir lo suficientemente amplia para querer estar seguros de las pocas elecciones que se nos permite hacer. Joder, es que si me voy a gastar veinte euros en un libro es porque tengo la esperanza de que voy a disfrutar de su lectura, ¿no?. No creo que exista mucha gente que disfrute clavándose anzuelos oxidados en sus partes intimas, casi tan pocas como gente que compra libros que saben que no les van a gustan.
Y en estos casos, ¿Quién es nuestro mejor consejero?, ¿A quién solemos recurrir buscando esa última y decisiva palabra que nos haga decidir por una u otra adquisición?
Exacto, el blog de reseñas literarias.

¿O tal vez no?

Veréis, hace relativamente poco alguien me ofreció leer su primera novela (que no mencionaré porque en el fondo soy una persona de palabra y solo diré que era un libro sobre zombis). Sobra decir que fue lo peor que leí a lo largo de este año y una de las peores obras del género que he tenido la desgracia de tragarme, y los que me conocen, saben que alguna que otra idea tengo acerca de la literatura Z.
La cuestión es que a raíz de la experiencia, cierto gusanillo de la duda empezó a mordisquearme la cabeza, e hizo que me pusiera a investigar y a buscar blogs que hubieran tenido la "fortuna" de leer y reseñar el mismo libro.

Precisamente esa fue mi primera pregunta tras ver los resultados: "¿Estamos hablando del mismo libro?". Valoraciones de cuatro estrellas sobre cinco junto a definiciones como "original", "gran debut" o sencillamente "buena lectura". Así normal que mi siguiente pregunta fuera "¿no seré yo quien tenga el problema?". Así que empecé a unir hilos y a descubrir ciertos patrones: En todos los casos era la primera o una de las primeras veces en que el blog de turno se enfrentaba a la lectura de una novela de muertos vivientes, por lo que no existían apenas antecedentes que usar de comparativa. Además me apostaría los cojones y estando seguro de no perder el carnet de padre a que la mayoría, si no todos, recibieron la novela gratis para su análisis conciencudjajajaJAJAJAJAJA...

No, no es el único caso en que baso mi conclusión, pero posiblemente era el mojón que hiciera rebosar el cubo de mierda y hacerme llegar a la idea base de esta entrada: Ya ni en los blogs literarios te puedes fiar, porque, ¿Cómo puedes diferenciar a los que se mueven meramente por un interés basado en la popularidad o lecturas gratis de los que realmente se atreven a mirarte a los ojos para que leamos la sinceridad en ellos?. Las (malas) experiencias son muchas y variadas, las suficientes para que al ver este panorama se me aparezca en la mente una ciénaga infecta con ogro incluido, pero no de los que te cantan aquello de "somebody once told me...", sino de los que te lo roban todo y encima te exigen un recibo y un agradecimiento.
Ni yo, y creo que nadie, conoce la formula mágica para diferenciar un blog que mira más para su propio bienestar que por el de los lectores que buscan consejos y recomendaciones desinteresadas, y ya existen un montón de entradas en otras partes también parece haberse dado cuenta de que algo huele mal, y ni abriendo la ventana se nota mejoría. Así que quiero enfocar esto bajo otro punto de vista, explicando los motivo de por qué dejé de escribir reseñas.

Y es que AUTOPSIAS LITERARIAS DEL DR. MOTOSIERRA empezó por hacer la gracia. Por aquel entonces leí la novela CHELSTON HOUSE firmada por Laura Falcó Lara, y la experiencia me pareció tan jodidamente mala, tan sangrántemente insultante que necesitaba compartir  mi opinión con los demás. Fue Facebook donde decidí subir la entrada y entre otras cosas, esto me ayudó a confirmarme algo: es mucho más divertido hablar de algo que no te ha gustado que de algo que solo puedes elogiar, así que con los ánimos y la habilidad en blogspot de mi pareja nació el doctor conocido por tantos y que se prometió a sí mismo mantener sobre todo la sinceridad y un poco las malas maneras, aunque (casi) siempre con respeto al autor (y eso que aún hay gente que no sabe que no es lo mismo el escrito que el escritor).

También descubrí una premisa que con el tiempo se volvería fundamental. En el momento en que pago por un libro, yo soy el único dueño de la opinión que me genere su lectura, guste o no a quien sea. Por contra, en el momento en que aceptas un libro de una editorial o del propio autor, parece ser que debes dejar como fianza parte de tu alma y convertir una opinión literaria en una sesión de sumisión y buenas palabras.
Por desgracia, en la actualidad una gran parte de blogs que se dedican a dar esa su "humilde opinión" terminan cediendo y convirtiéndose en ejemplos del segundo caso, curritos en nómina, alimentados por material de trabajo que alargue un poco más la agónica desde un principio, vida de sus dominios.
Y sobre este caso, como diría Batty, he visto cosas que no creeríais. He llegado a ser testigo de como un blog recriminaba a gente que dejaba comentarios pero sin subscribirse, porque joder, que las editoriales le exigen que tenga un mínimo de lectores constantes para que el/ella tenga su dosis mensual de libros gorroneados que acabarán con una reseña de dos o tres párrafos, muchas veces predefinidos.
Todo esto me ha ayudado a hacer una petición: Por favor, los que acostumbréis a escribir cosas como "gracias a la editorial XXX por enviarme un ejemplar para su análisis", os lo ruego, hacedlo al principio de la reseña. Así me ahorraré leer vuestro peloteo indiscriminado.

no niego que a mi blog llegaran de vez en cuando ejemplares de escritores valientes (o inconscientes) que pedían autopsias exhaustivas, sinceras y, si era necesario, dolientes. Y yo agradecía muchísimo tal voto de confianza y, en cierto modo ayudó a que el blog empezara a tener cierta reputación gracias al boca oreja. Aunque no todo era buena publicidad, por suerte, provocando momentos divertidos como por ejemplo cierto individuo que prácticamente me acusó de hacer que un pobre chaval lleno de ilusión por su primera novela publicada vislumbrara la realidad de este pequeño pero exigente mundo, llevándose su obra el galardón a la peor novela de zombis de la historia y, a raíz de ello, desaparecer de todas las redes sociales. Vamos, que le faltó señalarme como claro culpable si alguien se lo encontraba colgado de alguna rama. Posiblemente me hubiera tomado el asunto en serio si en toda esta anécdota no hubiera reinado la prepotencia, lo absurdo y lo bizarro.
Otras anécdotas no fueron tan graciosas, como cuando el auto proclamando pocket spanish Stephen King decidió que mi blog era una herramienta ideal de marketing y que bien valía la pena fundir la tecla F5 del teclado a diario para mantener las reseñas de sus libros constantemente en el top de visitas, mes si y mes también. Pero bueno, hablamos de alguien con un grave problema de autoestima capaz de crearse perfiles falsos para poner las peores puntuaciones a la "competencia". Si, escritores que consideran a otros escritores competencia. Desternillante ¿verdad?.

Pero nos estamos desviando mucho del tema...
La cosa iba bien de puertas para afuera, la gente decía que le encantaban mis reseñas, tanto positivas como negativas, decían que esperaban ansiosos los especiales, los tops de halloween o navidad, decían que...

Decían...

No, es mentira. En mi blog nadie decía nada, ni bueno ni malo. Las visitas subían como la espuma, pero la participación deslumbraba por su ausencia, y veréis, mi trabajo no era recompensado económicamente, casi todos los libros que se reseñaban se pagaban con lo que salía de mi bolsillo... AUTOPSIAS LITERARIAS DEL DR. MOTOSIERRA era un blog que no buscaba alimentarse de remuneraciones económicas o por medio de obsequios, pero admito que tenía hambre, hambre de algo que la gente podía ofrecer en cualquier momento y de manera gratuita, unos segundos que se tardaban en realizar un pequeño pago cargaba las baterías de los ánimos y las ganas de seguir de un servidor. ¿Que cuál era ese pago?. Presten atención:

-"Gracias"

Ya está, un agradecimiento, un comentario trivial, un "hola, vendo magdalenas" en la sección de comentarios, un pago que admito que reclamé en su momento pero que parece que para los que hoy siguen pidiendo que vuelva a las reseñas les sigue resultando un precio excesivo.

¿Que por qué la gente no comentaba? Aun hoy me sigo haciendo la misma pregunta, pero fue una de las razones por las que decidí cortar por lo sano. Este blog terminaba generando más gastos que beneficios. No, no eran gastos económicos, era mucho peor, era gasto de un tiempo que se volvía perdido y desaprovechado.
Hubo otro motivo, este más de naturaleza preventiva, y es que no quería convertirme en uno de esos blogs cuyas reseñas eran copias de sí mismas. Escribir reseñas no es fácil, y menos reseñas que sepan captar la atención, y quien diga lo contrario podéis hundirle los riñones con un bate de clavos, tenéis mi permiso. He visto como muchos blogs dedicados a las reseñas terminan acomodándose y, de un día para otro, donde había un análisis concienzudo y bien reflexionado encontramos cosas que hasta un becario con menos iniciativa que un gato muerto le pondría más ganas. Llega un punto en que parece más sencillo tirar de la guía de las "20 frases hechas" que leerse la novela. No es de extrañar encontrar blogs con miles de seguidores que recurren a frases tan hartamente leídas como irritantes, tales como "Mantiene la tensión de manera constante y cuando acabas un capítulo necesitas leer el siguiente para ver que pasa", o "el autor consigue que el escenario se convierta en un personaje más" o el ya clásico recurso usado cuando no has entendido una mierda de la obra pero no quieres quedar como un imbécil, "la novela ataca directamente el subconsciente del lector, mostrándote ideas que ni siquiera él sabia que escondía"...
Eso sin contar, como dije anteriormente, a esas reseñas más cortas que la sinopsis del libro:

¡Hola a todos! Hoy os traigo una reseña de la nueva novela de Autopublicata Amazonia titulada "Dame tu rabo, que es lo que vende".



La novela está muy bien porque está ambientada en mi ciudad y mantiene una tensión constante que hace que tengas que leerte un capítulo tras otro para saber que pasa.
Los personajes están muy bien porque son vampiros muy guapos y con personalidades muy bien definidas.

Le doy un cinco sobre cinco y espero con ansias la segunda parte. Espero que os haya gustado mi reseña. Subscribios a mi canal porque si no la editorial se dará cuenta de la mierda en la que se ha convertido mi vida y me dejará sin sustento.


PD. Gracias a Amazonia por el envió del ejemplar para su análisis.

Y ya está. Y se queda tan ancha, cargando con su cara de hormigón armado y sus ovarios de granito. Pero es que luego la reseña tiene veinte comentarios aplaudiéndola.

 Habrá quien me haya dicho "pues haz tu lo mismo", pero creo que hay una evidente diferencia entre lo que hacen estos blogs y lo que yo pretendía hacer con el mio, y es que para mi ¿qué es exactamente una reseña? o al menos ¿Qué CREO que debería ser una reseña?.
No son pocas las veces que alguien me ha dicho que soy poco profesional a la hora de analizar un libro. Primero, no sabía que había que sacarse un título para decir por cualquier canal qué te ha parecido una novela. Segundo, nunca fue mi intención.
Cuando hablo de lo que me ha parecido un libro lo hago teniendo en mente lo que creo que busca el oyente/lector, y no creo que eso sea una tesis doctoral más larga que el libro en sí, un un sencillo "pf, pues no esta mal". Cuando hablo de un libro me imagino a mi mismo en la barra de alguna cervecería, charlando animosamente con alguien que, de repente y sin venir a cuento me pregunta que qué me ha parecido ese libro. Y a partir de ahí es cuando surgen un montón de datos improvisados, desordenados, pero claros y específicos. ¿Que no he entendido el libro? pues vale, muy bien, digo claramente o que no es para mí porque soy así de lerdo o que directamente me parece una tomadura de pelo que solo tiene sentido para el escritor, y eso con cierto esfuerzo. Quizá es mentira, pero esa es la magia de las opiniones, que cada uno tiene una.
Una reseña debería ser un intercambio de ideas, y cuantas más ideas se tengan de un mismo libro, mejor. Siempre digo que cuando opino de algo negativamente no lo hago con la intención de que nadie lo compre fiándose de mí, sino ofreciendo un punto de vista más, basándome en la experiencia y mis necesidades como lector.

Lamentablemente, como comentábamos, estos valores son cada vez más difíciles de encontrar, y llega un momento en que el reseñador, en lugar de escribir una opinión por puro placer y entretenimiento, lo hace por trabajo u obligación, y seamos sinceros, por mucho que uno diga disfrutar de su trabajo, no lo hace a todas horas, y os aseguro que se nota cuándo se ha disfrutado escribiendo un artículo y cuando se ha hecho bien por obligación, bien coaccionado, bien bajo el ojo exigente de una editorial y su "como no me guste, te cierro el grifo".

Sé que lo de hacer una balanza de lo positivo y lo negativo es un cliché, pero a veces es lo que mejor funciona. A mí me funcionó, tanto desde el punto de vista de quien ve un blog de reseñas tanto desde dentro como el que lo hace desde fuera. Y en ambos casos la respuesta ha terminado siendo la misma: He perdido la fe.

He perdido la fe en escribir en un blog que lo único que me otorga es tiempo perdido, en la gente que, dos años después sigue diciendo eso de "vuelve a escribir reseñas. te echamos de menos", pero que en su momento no dejaron ningún comentario o señal de que mi trabajo fuera valorado.

He perdido la fe en aquellos blogs y Vlogs que se abastecen de material gratis, hasta el punto en ocasiones de escribir entraras innecesarias donde muestran los libros recibidos durante el mes. Algo así como "mira lo que tengo y tu no, y encima by the face". Porque habéis sacrificado vuestro verdadero criterio a favor del reconocimiento propio y el enriquecimiento ajeno.

he perdido la fe en editoriales que cara al público dan una imagen de ser los más tolerantes y progres, luchando por valores que aún hoy son injustos, pero que ocultan un doble rasero capaz de apuñalar a quien no piensa como ellos (preferiblemente después de silenciarle, no vaya a defenderse o tener algo que decir)

He perdido la fe en aquellos que valoran una reseña por la profesionalidad que aparenta, porque una reseña por encima de tener un estilo profesional, estudiado y bien escrito, debe ser ante todo cercano comprensible y sincero.

He perdido la fe en la gente que busca construir un mundo menor con la literatura de género, poniendo el altavoz a todo volumen para prodigar sus ideas y al mismo tiempo censurar las de los demás, ya sea porque no son tan guays, tan éticas, tan de final feliz. TODO el mundo tiene derecho a dar su opinión y nadie debería tener que amordazar a otros. No vayas proclamando el libre pensamiento cuando después boicoteas la visita de un autor solo porque su forma de pensar no casa con la tuya,  Más cuando la atención debería centrarse en su obra, no en su vida.

Pero no, no he perdido la fe en la literaria que me gusta. Puede que el fandom no deje de ser un campo de batalla en el que los más solidarios y los que mejores ideas tienen son los primeros en caer salvajemente, puede que hoy en día decir eso de "cuando elijo un libro lo hago basándome en la historia, no en el sexo de quien lo escribe" sea motivo de mofa y desprecio, puede que en la actualidad una obra venda más por como llama la atención el autor en sus redes sociales que por su talento y capacidad de escribir historias. Puede que algunos quieran cubrir lo que ellos consideran intolerancia, exclusión o ética dudosa por otro tipo de intolerancia, exclusión y ética dudosa y llamarlo avance. Yo, ante todo, soy consumidor de historias, y en estos casi dos años que llevo sin escribir reseñas no he perdido nada y he ganado mucho. He ganado tiempo, he ganado bienestar, ilusión, comprensión y hasta memoria. No niego que no lo haya pasado bien, e incluso genial en algunos momentos en los que el Dr. Motosierra estaba en activo, y no me olvido de la gratitud que merecen aquellos que si han sabido reconocer mi labor, por humilde que haya sido, de las maneras más emotivas, como participando en charlas, o presentando grandes trabajos de personas aun más grandes.

Pero no voy a seguir. Ni en solitario como hasta ahora ni como colaborador como me propuse a mí mismo hace un tiempo. No voy a seguir porque no tengo fe en mi mismo, y así, difícilmente lo voy a tener en los demás.

Queréis una reseña fiable de verdad de ese libro que estáis pensando en compraros? Pues echadle cojones, compraos el libro, leedlo y valorad por vosotros mismos, porque no hay reseñador más fiable que el que vive en vuestras cabezas.

No dejéis que nadie en este mundo donde los peores lobos se disfrazan de las ovejas más encantadoras os digan lo que está bien y lo que está mal.

Adiós.









miércoles, 20 de diciembre de 2017

Reseñas breves #9. NO HAY SANTOS de Gabino Iglesias.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

NO HAY SANTOS de Gabino Iglesias.

Fernando es un ilegal y un vendedor de droga de poca monta que ha conocido días mejores. Tras escapar de México hacia los Estados Unidos para alejarse de un grupo de personas que lo querían muerto, ve cómo, de nuevo, la fatalidad se ceba con él: secuestros, maras, brujería, santería, matones rusos, muerte, violencia desenfrenada y el atisbo de un acechante horror ancestral se dan la mano en este vertiginoso noir con ciertas dosis de weird.

Gabino Iglesias es escritor, periodista, ensayista, columnista y crítico literario. Por el momento vive en Austin, TX. Esta es su tercera novela. Lo podéis encontrar en Twitter en @Gabino_Iglesias.

Incluye 11 láminas interiores, 10 de ellas, fotografías del propio autor.


Estamos acostumbrados a que ante una nueva lectura, nuestra mente busque en ella la superposición de unas características por encima de otras, dependiendo de la importancia que les demos, pero ignorando en más casos de los que deberíamos, el valor de muchos factores o considerarlos sencillamente secundarios.
Así, por ejemplo, en la fantasía muchos buscan mundos complejos y originales, llenos de detalles e historia. Los que disfrutan de la ciencia ficción quieren leer algo que les haga mirar hacia un mañana maravilloso, creíble o al menos divertido. Sin embargo, cuando hablamos de terror o novela negra muchos ignoran que lo que debería predominar sobre todo son las sensaciones que su historia provoca en el lector, por encima incluso del universo creado.

Al menos esa es la sensación que he tenido mientras leía NO HAY SANTOS, la novela escrita por Gabino Iglesias y donde ambos géneros mencionados (terror y novela negra) se dan la mano para narrarnos un relato que bien podría ser verídico pero donde se deja cierto espacio para una pequeña dosis de oscura fantasía.

Porque a ver, siendo sinceros, la trama de esta novela es más simple que el mecanismo de un botijo, y no es que deslumbre por su originalidad precisamente. Estamos ante la clásica historia que podría haber escrito y firmado Don Wilson en un rato libre. Narcotráfico, mafias, venganzas, vudú y santería. Un relato lleno de clichés donde no faltan mercenarios, armas de todo tipo de calibre, dinero manchado de sangre y sangre manchada de más sangre. Entonces, ¿Qué es lo que hace la lectura de NO HAY SANTOS tan disfrutable? Pues su ambientación y su puesta en escena.

En el mismo prólogo, Francisco J. Ortiz ya avisa de esa sensación de peligro, del miedo a la muerte que puede contagiarse del protagonista al lector, y en este caso es una afirmación muy acertada. ¿Recordáis la escena de la película Pulp Fiction en la que Butch entra en su apartamento para recuperar las llaves que le llevarán a la salvación? Pues a eso me refiero. Aunque Fernando, el protagonista de esta novela sea un hijo de puta con el que resulta casi imposible sentir empatía y mucho menos sentirse identificado con él, la sensación de tensión, de saber que el peligro acecha en cada vuelta de la esquina es tan constante que se vuelve inevitable. Si, la novela de Iglesias puede parecer un álbum de recortes donde alguien ha compilado los greatest hits de las escenas más repetidas de los relatos de narcotraficantes, pero la dirección casi cinematográfica que impregna a la totalidad del desarrollo convierte su lectura en una experiencia rápida, fluida y sobre todo inmersiva.

Por otro lado, hay quien dice que el apartado paranormal o fantástico apenas tiene protagonismo. A mi eso me parece correcto en esta ocasión, porque yo no buscaba una historia de bandas callejeras dándose de ostias con primigenios tentaculares o criaturas diabólicas. A veces el poder de la superstición (en caso de NO HAY SANTOS representado por las creencias y la oración a distintas entidades con raíces mejicanas, como la santa muerte, llevándolo más allá de unas prácticas que por conocimiento popular se relaciona con actos malignos), de la insinuación en lugar de limitarse a mostrar con todo detalle ese peligro desconocido (hasta entonces) es más fuerte y efectivo, porque hace que nosotros sepamos tan poco como los protagonistas. Gabino Iglesias no hace trampas, no nos proporciona conocimientos únicos ni una cámara de 360 grados que podemos manejar a nuestro antojo y llevar a cualquier rincón del escenario. Simplemente pisamos donde Fernando pisa, miramos donde Fernando mira, y creedme, cualquier cosa aguarda en los ángulos ciegos a los que no tenemos acceso.

El tomo finaliza con un breve ensayo que se centra en la historia de las creencias y cultos que han sobrevivido hasta nuestros días y que muchos tildarían de manera muy precipitada de magia negra. articulo bastante básico (obviamente no podemos pedir más dada la limitación de espacio) con algunos ejemplos tanto reales como llevados a la pantalla que demuestran lo profundas que son algunas raíces, más antiguas de lo que imaginamos.


NO HAY SANTOS no reinventa el género ni lo pretende, y eso se demuestra en una lectura amena, que no decae en ningún momento y que sabe mantener una tensión y un consecuente interés creciente hasta el punto de que su longitud puede parecer insignificante.



lunes, 18 de diciembre de 2017

Reseñas breves #8. HORROR DUMMIES de VV.AA.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

HORROR DUMMIES de VV.AA.

Los dummies, muñecos que imitan a humanos gracias al manejo y el arte del ventrílocuo, centran buena parte de los seis relatos de este libro de horror grotesco. Cuentos que nos llevan a varietés de pueblos ignotos, teatros ambulantes y museos del horror, circos decadentes, salones espiritistas en que objetos rituales tratan de captar la esencia humana e, incluso, sociedades tecnificadas en que la muñeca clásica hiperrealista y la robótica se fusionan para crear un esperpento aún mayor. 

La obra reúne a buena parte del equipo de escritores de Momias y embalsamados, Luis Guallar, Daniel P. Espinosa, Jesús Gordillo, Jorge P. López y Lluís Rueda (de nuevo como coordinador), y suma al proyecto a la escritora Patricia Muñiz y a la periodista y diseñadora Marta Torres, responsable de las ilustraciones y los textos complementarios.

¿Cuántas veces se habrá hablado del aumento de casos de coulrofobia (miedo a los payasos) tras el estreno de IT en 1990, la película basada en la homónima novela de Stephen King?. Sin embargo, parece que no le reconocemos el merecido mérito que Chucky, aquel encantador muñeco Good Guy poseído por el alma de un simpático asesino en serie con un graduado del CCC en vudú, tuvo al seguramente incrementar las estadísticas de casos de pediofobia (miedo a los muñecos) entre jóvenes y adultos.

Aunque no es el único. Las reproducciones artificiales de seres humanos o animales, sus penetrantes ojos de cristal, aparentes cárceles que albergan almas con no muy buenas intenciones nos han resultado en muchos casos perturbadores. Desde muñecas de porcelana en palacios victorianos hasta muñecos de ventriloquia, pasando por algún que otro experimento de taxidermista psicópata... y así, películas como Annabelle, Dead Silence, Dolly o Puppet Master, alimentarían el respeto y miedo crecientes por esas figuras que aparentan estar más vivos de lo que son capaces de disimular.

Y siguiendo la estela que comenzó Hermenaute con su antología MOMIAS Y EMBALSAMADOS, ahora nos trae otra colección de relatos con un tema en común poco convencional y por qué no decirlo, arriesgado HORROR DUMMIES recoge un total de seis relatos, seis representaciones de unos miedos que van mucho más allá de la superstición, no digamos ya de la idea que supone un Nenuco enfundado en peto vaquero y armado con un cuchillo de cocina tirando a la babysitter de turno por la ventana del segundo piso, como así demostrarán los tres primeros relatos que conforman la primera mitad de la colección.
La mezcla de terror psicológico y cuento gótico que Luis Guallar expone en TODOS SOMOS SAMMY y su particular parada de los monstruos donde destacan sus personajes así como su telón de fondo, o la vuelta a las historias de espíritus descarriados o vengativos de Daniel P. Espinosa en Y SI ES SOLO UNA VEZ, relato de corte clásico que expone el descenso de su protagonista al abismo de la locura y la desesperación , donde la muda e inerte representación del juguete con forma humana de madera no es tanto el eje maligno como un espejo capaz de reflejar lo que realmente somos. La locura, sobretodo la que germina de la obsesión, está también muy presente en COLETAS TRACY de Lluís Rueda, quien juega a ver quien es capaz de sacar lo más oscuro del ser humano, demostrando ser un duro competidor.

Sin embargo, debo reconocer que el siguiente relato, NINFAS es una e esas bofetadas que te sacan totalmente de un contexto y entorno con el que empiezas a sentirte a gusto. Ya sea por su temática que se aleja totalmente de la línea de lo leído hasta ahora o porque simplemente Patricia Muñiz intenta hacer un combinado con demasiados ingredientes que da como resultado un sabor bastante extraño y finalmente insípido. Personalmente hubiera prescindido de él, o al menos no lo habría situado en el ecuador del tomo.

Por suerte Jesús Gordillo retoma la atmósfera insana e incomoda con PEÑA DE NECIO, tan sencillo por su puesta en escena como eficaz a la hora de provocar escalofríos y solo empañado por un final bastante abrupto.
El punto y final lo marca Jorge P. López con una de las historias más crueles y macabras del tomo. Y es que aunque DIENTES también se aleje levemente de la manera en que los otros autores diseccionan el "monstruo", termina resultando un río que desemboca en el mismo mar de terrores en el que cualquier ser humano puede ahogarse.


Cuando uno se dispone a leer HORROR DUMMIES se hace una leve idea de lo que puede encontrarse, y en mi caso salvo la excepción mencionada, mis expectativas no solo han quedado satisfechas, sino que se han llevado una agradable sorpresa descubriendo una temática que, gracias a ejemplos como los enterrados en sus páginas abren un amplio abanico de posibilidades. Y quien sabe, igual terminas prendiéndole fuego a toda tu colección de playmobil... solo por si acaso.



lunes, 11 de diciembre de 2017

Reseñas breves #7. SINOPSIS DE CINE. EL MONTAJE DEL ESCRITOR de Ángel Sanchidrían.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

SINOPSIS DE CINE. EL MONTAJE DEL ESCRITOR de Ángel Sanchidrían.

Bueno, pues hoy he visto Dirty Dancing y os voy a contar un poco... 

La película va de una chiquina que se va con su familia de campamento de verano a aprenderse una coreografía y tirarse al profesor de baile. A la muchacha le llaman Baby, como a un cerdo de peluche, y la pobre es un tordo romero. Se lleva un poco mal con su hermana, que es tan tonta que no tiene cola porque se la mordería. 
El campamento familiar es un desparrame: taller de pelucas, merengue, magia, julepe... Al límite. Están los yayos como en un ambulatorio. Y los trabajadores mientras tanto restregando la patata en sus barracas que aquello ya es restregar por restregar, porque después de 8 horas eso ya no da gustito, eso escuece. 
El profesor de baile es más chulo que un pavo con los huevos de un caballos, y baila con la profesora de merengue como monos peleaos. Cada vez que bailan los demás se apartan por si les cae un zapatazo o un soplamocos, porque esos bailan a pata galope. La Baby baila como mi madre en los cruceros, pero luego el profesor le enseña un baile que es pasitos al frente, pasitos de espalda, arrechucho que te pego, te hago la redondilla, cosquilla en la sobaca mora... Y un salto que tú te ves toda la película entera a ver si al final la lanza patrás y la escalabra, y que es lo que le da la calidad a la película. 
El vestuario está muy bien porque son chanclas con calcetines y las tetas apoyadas en los pantalones, y la música es muy buena porque dan ganas de restregarte hasta con el marco de la puerta. Te la recomiendo si te gusta jugar al julepe o bailar a pata galope.


Estoy convencido de que a estas alturas resultaría hasta estúpido hacer un análisis de algo que en mayor o menor medida casi todo Facebook conoce ya. Y es que dudo que quede mucha gente de haba hispana que no se haya topado en algún momento con alguna de las desternillantes SINOPSIS DE CINE que ha escrito Ángel Sanchidrían y con las que ganó miles de seguidores.

El volumen que hoy nos ocupa no es sino una recopilación de estas "reseñas", y a su vez una reedición del mismo titulo que ya se publicara a través de la editorial Poebooks y de la cual seguramente echaremos de menos su peculiar formato simulando la forma de la funda de una cinta VHS y que convirtió en autentico reto el encontrar en tiendas un ejemplar que no estuviera convertido en tiras de cartón cochambroso.

De todos modos, para los que llevan los últimos años viviendo debajo de alguna piedra, lo que aquí hace Sanchidrían es resumir/destruir largometrajes icónicos del panorama cinematográfico de forma que la carcajada esté presente siempre que se le presenta la ocasión (y para él toda ocasión es aprovechable), haciendo uso para ello de metáforas, frases hechas, parodiando, insultando, ridiculizando y masacrando escenas y/o personajes. Y ya esta. No hay más misterios ni secretos que expliquen los más de 230000 seguidores que pueblan su página de Facebook. Y oye, no me cuesta nada reconocer que aunque lo que busque sea la risa fácil, lo consigue. Eso es innegable. Ahora bien, si me permitís un pequeño consejo, evitad caer en el desgaste progresivo de su lectura.
Quiero decir que leer SINOPSIS DE CINE es como ponerse un ciclo de vídeos en Youtube de gente ahostiándose con la bicicleta, que la primera media hora bien, pero más allá de eso la risa termina convirtiéndose en pena y luego en aburrimiento. Así pues, este libro se disfruta mucho más si se leen dos o tres fichas de las que lo componen al día en lugar de intentar ventilarse el tomo de una tacada, porque ya la gracia no se la encuentras ni con microscopio cuando vas por la mitad.

Sobre la nueva edición, decir que es más que correcta y aunque desconozco si este "montaje del escritor" incluye contenido inédito respecto a anteriores ediciones, sí tengo que destacar la incursión de un extenso glosario con el significado de muchas expresiones usadas por el autor y que te ayudará a ser el alma de la fiesta en las quedadas. Eso si, como opinión personal, creo que los chistes que acompañan la ilustración de cada ficha sobraban completamente. No por nada... sino porque tienen menos gracia que la de los redactores de las viñetas de la revista Sálvame.

Con todo, SINOPSIS DE CINE de Ángel Sanchidrían es una perfecta manera de tener recopiladas todas esas entradas de Facebook que tanto hemos compartido y tanto nos ha hecho reír, y por consiguiente , conforman un buen puñado de pildoritas que podemos tomar (sin excedernos) para aliviarnos en esos días en los que necesitamos urgentemente una carcajada.





viernes, 8 de diciembre de 2017

Reseñas breves #6. UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS de Paul Tremblay.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS de Paul Tremblay.

La apacible vida de los Barrett da un giro cuando su hija Marjorie, de catorce años, empieza a mostrar síntomas horribles de esquizofrenia que los médicos no consiguen mitigar. Muy pronto la situación ha empeorado tanto que su descenso a la locura parece imparable. Desesperado, el padre pide ayuda a un cura para practicar un exorcismo. Y es entonces cuando se produce una vuelta de tuerca: debido a sus problemas económicos, acepta la oferta de una productora de reality shows para grabarlo todo. Quince años después, una escritora entrevista a la hermana pequeña de Marjorie. A medida que ella rememora la tragedia, va desgranándose una impactante historia que plantea interrogantes sobre la memoria y la realidad, los medios de comunicación, el poder de la ciencia y la religión, y la naturaleza misma del mal. 

Ganador del Premio de Novela Bram Stoker, Una cabeza de llena de fantasmas es un libro fascinante que combina el terror con el misterio, el drama familiar y la crítica a la sociedad del espectáculo en la estela de El resplandor de Stephen King, La maldición de Hill House de Shirley Jackson y El exorcista de William Peter Blatty.


Vivimos una época en la que las historias de exorcismos han relegado el terror y la angustia que nos provocaron en sus orígenes a un bello y a la vez espeluznante recuerdo. En los últimos años montones de jovencitas (y algún que otro jovenzuelo, pero parece que el demonio tiene afición por las mujeres adolescentes) han protagonizado historias escritas en papel, pero sobretodo grabadas en celuloide, sobre posesiones o cómo dejar que un espíritu desconocido, que igual puede ser un varón del infierno como un vendedor de aspiradoras retirado, ande trasteando en nuestro cuerpo y alma como Cristo por su casa. Cientos de variaciones en las que dichas almas, sin tramar nada bueno, hacen uso de todo tipo de recursos para hacerle la vida imposible a la típica familia americana, y llevando al campo del terror, salvo alguna que otra excepción, al nivel de mero entretenimiento de sobremesa para mayores y pequeños.

Así pues, ante tal panorama, ¿Qué podemos esperar de un título como UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS?, ¿Qué papel desempeña la obra ganadora del premio Stoker escrita por Paul Tremblay?.

Pues bajo mi punto de vista, esta novela supone para muchos el obligatorio momento de reflexión al que todo género debería llegar cuando el sentido de su longevidad se pone en tela de juicio, un punto y aparte que nos obliga a reflexionar sobre lo leído y visto relacionado con el resto de experiencias similares.
Ofrecida como una novela, no pasa desapercibida su faceta ensayística, dando especial importancia al análisis del género tanto en primera como en tercera persona, no desaprovechando la oportunidad para destacar también clichés de constante uso, incluso admitiendo el uso de estos a lo largo de la trama por parte del narrador, pero ofreciéndose bajo el puntos de vista e interés diferentes, haciendo que desviemos la vista de la correspondiente joven con síntomas de posesión (si, una adolescente en edad del pavo) y nos centremos tanto en el resto de los miembros de la familia y su consecuente bajada a los abismos de la desesperación y la impotencia y la repercusión que un suceso como éste puede tener en los medios de comunicación, un mundo que lejos de solidarizarse y ofrecer ayuda o mero apoyo, exprime la oportunidad y la seca en un afán capitalista y de búsqueda de prestigio.
Por lo tanto, ya sea de manera intencionada o no, la estructura de la novela no dista demasiado de lo que hemos visto en las películas hasta caer en el hastío. Es decir, puestas en escena donde predomina la intriga, la búsqueda de la línea que separa el acto sobrenatural de la mera psicosis, para ir alternando con secuencias en que Marjorie, la victima, da rienda suelta a un menú de excesos que incluye cosas conocidas, donde igual te recita el primer capítulo de El Quijote en chino, como te hace una demostración de gimnasia artística merecedora del bronce o se convierte en un aspersor de sustancias de procedencia censurable. Repítase este proceso tres o cuatro veces y ya tenemos un aceptable relato sobre niñas jurando en arameo.

Pero como digo, el uso de clichés y tópicos del género funciona aquí como arma de doble filo, puesto que no solo ofrece el espectáculo que diferencia el thriller de la historia de terror propiamente dicha, sino que Tremblay lo aprovecha para analizar y convertir cada una de estas escenas en un catálogo de significados y emociones, muchas veces ayudándose de diversos prólogos con forma de blogs especializados y otras, trasladando los hechos a una mente ora inocente, ora perversa, variando completamente su significado o sencillamente reforzándolo.

UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS, a través de un estilo natural y creíble es, al mismo tiempo un homenaje y una antología que enseña a ver el miedo real que esconde el drama de enfrentarse a lo desconocido. Es una mirada atrás, a un pasado dorado, pero también un vistazo al horizonte lejano, a lo que algo en apariencia tan sencillo puede aportar aún si se sabe dónde enfocar, qué esquina iluminar, a quién dar voz en el momento adecuado.


Lo que aquí tenemos es un prologo o un epílogo de un género y su historia, según cómo se mire. Del mismo modo, la novela de Paul Tremblay puede ser pasada por alto o puede convertirse en una obra que vaya más allá de una simple lectura, llena de sorpresas que culmina en un desenlace tan desgarrador como impredecible.