miércoles, 15 de febrero de 2017

Reseña: LOS GIGANTES DORMIDOS de Sylvain Neuvel.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

LOS GIGANTES DORMIDOS de Sylvain Neuvel.

El día de su undécimo cumpleaños Rose Franklin sale a pasear con la bicicleta que acaba de estrenar. Cuando está a punto de regresar, observa un extraño resplandor que provoca que deje la bicicleta y se adentre en el bosque. De pronto, el suelo se abre bajo sus pies y pierde los sentidos. Cuando despierta, descubre que se halla en un gran hoyo cuadrangular, cuyas paredes están formadas por paneles en los que figuran unos intrincados bajorrelieves. Cuando los bomberos acuden a rescatarla, lo que ven es a una niña tendida sobre una mano de gigantescas proporciones. ¿De dónde proviene esta gigantesca mano de aspecto metálico? ¿De qué está compuesta? 

Diecisiete años después, el misterio sigue sin resolverse. Las autoridades militares que se hicieron cargo de la investigación han terminado por abandonarla sin haber logrado establecer el material con el que se construyó la mano y los paneles, ni determinar la función tecnológica o militar de los objetos. Con la mano y los paneles olvidados en un almacén, el proyecto de investigación se transfiere a la Universidad de Chicago con el apoyo de la NSA. La dirección del proyecto de investigación se encarga a una prestigiosa científica: se trata de Rose Franklin, la niña de la bicicleta que había caído sobre la mano. 

Una segunda pieza del desconocido artefacto aparece con posterioridad en Turquía. La búsqueda de las piezas restantes pronto se extiende por otras partes del territorio estadounidense y del mundo. La tarea del equipo de Rose Franklin consiste en desenterrarlas con discreción, organizar el traslado en secreto desde el lugar donde estén y estudiarlas en unas instalaciones subterráneas. Sin embargo, cuando las piezas del enorme artefacto parecen estar por fin completas, surgen nuevas preguntas y acontecimientos que trastornan tanto la vida de los protagonistas como el equilibrio geopolítico del planeta.

Es más que seguro que esta opinión no es generalizada, eso si alguno no me tacha directamente de hereje, pero al menos en mi caso, cuanto más libros de ciencia ficción leo, menos sentido adquiere el significado del nombre de dicho género. Hoy en día, parece que cualquier historia donde se den citas naves espaciales, robots, alienígenas o la búsqueda del sentido de la vida más allá de una respuesta menos críptica que 42 tienen la necesidad de pertenecer a la ciencia ficción, una etiqueta que no es que no vea necesaria, que lo es, pero que en cierto modo puede limitar a la primera impresión de lo que podamos encontrar en una novela (o película, dado el caso).
Por suerte contamos con las definiciones de distintas ramas o subgéneros de los que hacemos uso para delimitar de algún modo lo que realmente buscamos. Ciencia ficción hard y soft, especulativa, ficción científica o space opera entre otros son pequeñas marcas no definidas que nos ayudan a la hora de descifrar un cada día más amplio mapa de un género que no pocas veces acaricia la linea que la separa de la pura fantasía.

Y son muchos los factores que hacen que una historia se encamine a una vertiente literaria u otra, pero me gustaría centrarme en una en concreto que tiene que ver con el caso que nos ocupa: el realismo.

Una herramienta ésta de constante y múltiple recurso en este tipo de historias, destinada a acercar al lector a los acontecimientos de la trama, a, si no creérselos, sí ofrecer cierto convencimiento para una presente o futura veracidad de los hechos por entonces supuestamente ficticios. Dicho realismo como mencionábamos antes, se sirve de muchas facetas para sumergir al lector lo más profundamente posiblemente en la trama sin ahogarle (no quiere decir que siempre lo consiga). Bien puede hacer uso de escenarios, personajes o hechos reales con los que respaldar el drama, bien puede argumentar las acciones y reacciones con formulas o teorías científicas o existenciales que nos hagan sentir que estamos ante más ciencia que ficción. Y hay otras maneras para aportar realismo a la narración, y una muy peculiar es la que Sylvain Neuvel ha usado en su novela: El estilo de narración.

LOS GIGANTES DORMIDOS es el debut de este escritor de origen canadiense, una novela revelación que al parecer no ha parado de cosechar críticas positivas allá donde llega, hasta el punto de que alguna conocida productora ya se ha hecho con los derechos para una futura versión cinematográfica., un apunte que a mi por lo general no suele llamarme demasiado la atención, aunque últimamente mi intuición me dice que se siente sola y que no la hago demasiado caso así que no me lo hagáis vosotros a mi.

LOS GIGANTES DORMIDOS es también una novela de ciencia ficción que mantiene vivos todos los ingredientes que hicieron famoso al género desde sus orígenes. una historia mas abierta al fluir de la imaginación y la fantasía que a la lógica científica, que no quiere que le demos la razón de ser a todo, sino que nos entreguemos a ella y a su trasfondo ofreciendo una lectura amena y divertida. ¿Y lo consigue? Pueeees...

Seamos francos, Neuvel no inventa la Coca Cola con su novela. Diría que ni siquiera descubre el refresco como termino general. No se diferencia mucho de las numerosas historias sobre descubrimientos de elementos de supuesta procedencia alienígena en la Tierra (citando la sinopsis y sin hacer spoilers en este caso se trata de una mano de aspecto metálico y enormes proporciones a las que le seguirán oras partes de una misteriosa anatomía), con sus correspondientes teorías y suposiciones, aunque centrando la trama en este caso en las repercusiones sociopolíticas que conllevan dicho descubrimiento y el uso que se hace de él. No faltan tampoco los conflictos de interés, que hacen replantearnos a modo de critica hacia el lado más poderoso de la humanidad si el hombre está preparado para hacerse cargo de algo que se aleja mucho de su comprensión y responder al dilema de si poseer tal hallazgo implica la necesidad de usarlo, o de aprender a no usarlo. Si, algo así como lo de "Todo poder conlleva una gran responsabilidad" que decía el pobre tío Ben.

Así que, en contra de lo que puede parecer, ésta no es una obra de acción desenfrenada y guerras mediáticas. Sus primeros capítulos son una inmejorable introducción a la intriga y el suspense existencial que se gana el interés del lector enseguida. Interés que por desgracia va perdiendo fuerza al verse cumplidos nuestros mayores temores:  La historia se vuelve terriblemente previsible y la carencia de sorpresas es tal que da la sensación de que el autor tiene que recurrir, llegado un punto, a cambiar tanto el tono, el ritmo e incluso el argumento general. Y no para bien precisamente, habiendo preferido al menos en mi caso el ritmo pausado pero enigmático del principio, donde la imaginación y especulación del lector aun mantenían cierta importancia.

Pese a eso, no os preocupéis, LOS GIGANTES DORMIDOS mantiene un atractivo que consigue que no nos dé tiempo a aburrirnos. Cada capítulo es una pieza más para completar un puzzle del cual pese a adivinar la imagen resultante, sabemos que no hay nada como ver la obra completa acabada. Y respondiendo a por qué una novela que supuestamente no presume de originalidad me ha gustado tanto, es cuando entra en juego la mayor peculiaridad y a la vez atractivo del libro.

La totalidad de la obra está narrada por medio de entrevistas en su mayor parte, además de otros tipos de medios de comunicación, como prensa o informes militares. Resulta obvia la comparativa con el trabajo más famoso de Max Brooks, GUERRA MUNDIAL Z, con la diferencia de que aquí cada entrevista es secuencial, y las respuestas de una son las que determinarán las preguntas de la siguiente, no como las realizadas tras el apocalipsis zombie conocido por todos, cuyos capítulos podían leerse casi aleatoriamente. Esto dota a la lectura, aparte de un ritmo constante bastante equilibrado, de un realismo poco convencional para una trama claramente fantástica en un contraste de lo más peculiar. Para que me entendáis usando otro ejemplo, la sensación residual que queda tras leer LOS GIGANTES DORMIDOS es muy similar a la que muchos sentimos al ver la película DISTRITO 9, donde Neill Blomkamp nos metía de lleno en una aventura alienígena y la convertía en una experiencia de gran credibilidad, una historia de ficción casi documental.

Los personajes de la novela de Neuvel también son un punto atractivo a destacar, no por el típico nexo empático que lo une al lector, sino por justo lo contrario, y es que los protagonistas son de todo menos tradicionales. Desde el misterio que cubre todo lo referente al entrevistador del que desconocemos sus objetivos, motivaciones y que coño, hasta su nombre, hasta sujetos agresivos unos, egoístas otros, frustrados y poco convencidos de su destino terminan mostrándose al publico como lo que al final son todos: humanos. Humanos enfrentándose al que es posiblemente su mayor reto e intentando salir indemnes de ello.

LOS GIGANTES DORMIDOS no es una novela que va a cambiar tu vida, no te va a descubrir nada que no hayas visto o leído en otra parte, pero su conjunto general y sobre todo su manera de contártelo dan como resultado una propuesta curiosa, divertida y bastante recomendable. Un relato que no busca que nos comamos la cabeza, muy sencilla (sencilla, que no simple) y ágil de leer que invita a seguir de cerca la trayectoria de este autor hasta entonces desconocido y de esta saga, porque recordemos que estamos ante la primera parte de una trilogía.

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