domingo, 7 de junio de 2015

Reseña: ZOMBIES DE LENINGRADO de Javier Cosnava.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

ZOMBIES DE LENINGRADO de Javier Cosnava.

Sorpréndete lector del género Z. Te hayas ante una novela donde todos los hechos que vas a leer sucedieron en verdad durante el asedio alemán a la ciudad rusa de Leningrado. Y es que a veces la realidad supera a la ficción, a la imaginación desaforada del más desaforado novelista.
Más de un millón de personas murieron de hambre, fueron devoradas o parcialmente comidas. Muchas más que en la mayoría de las novelas zombis.

Hasta el último suceso está basado en hechos reales, con nombre y apellidos. Salvo un par de personajes inventados, que no conviene revelar para no desvelar la trama, el resto existieron realmente y vivieron el infierno de Leningrado. Descubre ahora cuál fue su destino.

Se empieza a notar como muchas editoriales recurren por fin al sentido común y han optado por darle cierto descanso a la figura del muerto viviente. Leyendo muchos de los últimos títulos que se estaban lanzando al mercado, uno terminaba pensando que los editores buscaban la cantidad por encima de la calidad. Muchos consideran ya las historias de zombis como el recurso fácil para escribir una novela, el "Quiero ponerme como oficio que soy escritor pero no tengo imaginación, así que voy a poner a un grupo de indeseables asediados por cadáveres en un ultramarinos y voy a dejar que se maten entre ellos"... Esto no ha cambiado mucho en lo referente a la autopublicación de novelas de formato electrónico, ya que empieza a ser preocupante la cantidad de relatos de dudosa calidad y originalidad que empiezan a inundar Amazon y páginas similares... Por suerte, siendo yo un lector que lee exclusivamente en papel, me ahorro de llenar este blog de crítica destructiva tras crítica destructiva y de "Por favor, quítenle el procesador de textos a ese tipo que amenaza con escribir un libro de zombis y que dice que va a reinventar el género"

Sin ir más lejos, la línea de novelas Z más importante de nuestro país, acunada por Dolmen, no sacaba un título nuevo desde Noviembre del año pasado y recordemos que fue con la muy prescindible  ESPAÑA: GUERRA ZOMBI de Jaime Noguera. ¿El principio de la decadencia de la moda zombi? Posiblemente, aunque también podría decirse que a los pobres comecarnes se les está dando un merecido descanso. mientras se buscan buenas ideas que no se limiten al copy/paste que ya tanto huele.

Ha sido casi medio año después cuando la Línea Z ha sacado un nuevo título. El numero 59 si no me equivoco. Y viene a manos de un veterano de la literatura: Javier Cosnava, un autor cuyo primer contacto, 1936Z GUERRA CIVIL ZOMBI, novela que también trata el tema bélico y lo mezcla con muertos vivientes como la que nos ocupa (aunque en este caso nos vamos a sus orígenes, al zombi haitiano) recibió muchísimas criticas positivas. Pero no la mía. En ella se narraban acontecimientos importantes durante la inolvidable guerra civil española, pero siempre con el tema del muerto viviente de por medio. Lamentablemente el estilo de Cosnava era tan rebuscado, sobrecargado y artificial en definitiva que su lectura terminaba resultando agotadora, aburrida e incluso confusa en algunos fragmentos, haciendo que el lector perdiera un poco la orientación para terminar sentirse perdido.
Pero oye, ya sea por masoquismo o por buena fe, me hice con ZOMBIES DE LENINGRADO, lo leí y ya puedo afirmar que no tiene nada que ver con su guerra civil zombi.
Admito que uno de los primeros y más destacables atractivos de la novela es que muchos de los hechos narrados en ella están basados en casos reales. En algún sitio incluso he leído que ésta es la primera vez que una novela hace eso. A ver... éso no es del todo cierto. Por poner un ejemplo, uno de los primeros títulos publicados por la Línea Z de Dolmen, titulado LA MUERTE NEGRA de Hazael G. no solo asociaba los estragos que causó la peste en Europa durante el sigo XIV con muertos vivientes, sino que varios de sus capítulos empalmaban hechos ficticios con reales, dando versiones alternativas de sucesos que dejaron huella durante esos años oscuros.

No obstante, sí hay que admitir que ZOMBIES DE LENINGRADO lleva el tema de los hechos reales a límites extremos que, por muy impensables que puedan resultar al principio, nos es difícil negar su evidencia. Todo el mundo sabe que en Leningrado hubo casos de canibalismos motivados por el hambre extrema de sus habitantes, pero sus anécdotas, el profundizar en algunos detalles no hacen sino oscurecer mas algo que algunos prefieren pensar que es una leyenda.

Javier Cosnava cambia totalmente de registro en esta nueva novela. Su estructura, ahora muy sencilla y lineal apenas destaca por su trama, sino que se asemeja a una galería de arte, donde cada cuadro es una escena y los protagonistas son los guías que nos describen los sucesos que allí se reflejan, de ese modo, cada paso que dan, cada vivienda en la que entran o conflicto en el que se ven envueltos no son mas que excusas para narrarte (a su manera) hechos que ocurrieron realmente.
Lógicamente hay una historia que contar: La localización de un refugio para dos niñas que se han quedado solas en una ciudad condenada, y la búsqueda de un espía alemán dentro de las filas de las NKVD serán el hilo principal que seguiremos a lo largo del recorrido, aunque la verdad, si prestas un mínimo de atención, adivinaras su previsible desenlace sin esperarte muchas sorpresas y hará que te centres en anécdotas y en los sucesos más macabros con los que se toparán los protagonistas.

La sencillez, el buen guiar del autor y, que coño, el morbo, hará que esta novela no se lea, sino que se devore. Cosnava sabe profundizar en el dolor de Leningrado, en un sufrimiento al que solo podremos asistir como meros espectadores sin poder hacer nada y sabiendo desde el principio que los buenos pensamientos o la aparición de un héroe que los salvará a todos son meros espejismos.
Ademaás, una amplia colección de fotos sustituirán innumerables descripciones que lo único que harían sería realentizar el ritmo, por lo general ágil y sin pausa.
Aunque he decir que investigando un poco es fácil encontrar fotos bastante más explícitas y acordes con el tema del canibalismo en Leningrado ¿Por qué no se han usado?¿Censura, derechos? sea como sea, algunas de las fotografías que encontré podrían haber complementado a la perfección la lectura, acrecentando la crudeza de esta.

Como ya dije, la trama es mas bien una excusa para narrar uno tras otro, sucesos reales y anécdotas que tuvieron lugar en la ciudad. Eso también se ve reflejado en los personajes principales, los cuales en ocasiones pueden resultar un tanto artificiales o llevados a marchas forzadas. Diálogos que difícilmente se escucharían de la mente y boca de una niña pequeña por su madurez, por contra, la inmadurez de algunos de los miembros de la NKVD o unos, a mi parecer, innecesarios interludios que acaban en un epílogo que roza la comedia pueden llegar a afear el conjunto de la novela.

Pero, pese a los defectos que pueda tener, éstos no se anteponen a sus virtudes, convirtiendo a ZOMBIES DE LENINGRADO en una lectura muy amena, entretenida, dura y bien documentada salvo por las libertades que se pueda tomar el autor para desarrollar la trama. Una perfecta fusión entre novela de zombis (pese a que realmente no aparezcan zombis) y obra histórica, que, además de entretener ofrece en detalle uno de los episodios más oscuros de nuestros tiempos.

5 comentarios:

  1. Un honor haber recibido una autopsia por tu parte amigo :)

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  2. Hoy he terminado de leerla. En general me ha gustado bastante, pero me sobra y corta el ritmo esos cambios de la historia de Leningrado (que me ha gustado mucho a pesar de la sencillez de su trama por lo bien documentada que está) con la de la abuela que se me hacía bastante pesadota y de cariz casi juvenil.

    Eso sí, la palabra "zombi" ma ha parecido muy metida con calzador en la historia.

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    1. Eso mismo comenté en la reseña, que los interludios entre capitulos hacían perder parte del ritmo de la narración, llegando a un epilogo quizá un tanto innecesario.

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  3. Me ha parecido una manera encantadora de contar historia. Para mí, aunque a veces me perdía, esa historia de la abuela llevando al nieto por lugares y tiempos pasados, contándole una de zombis es una excusa perfecta para saber lo que pasó antes de nosotros. Y el apartado final con las explicaciones y documentos me ha ayudado mucho a desmochar historia y ficción.

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