miércoles, 28 de diciembre de 2016
Reseña: LOS HEROES de Joe Abercrombie
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LOS HÉROES de Joe Abercrombie.
Cuentan que Dow el Negro ha llegado al trono del Norte sobre una montaña de calaveras. Mientras, el rey de la Unión ha decidido que hay que pararle los pies y sus ejércitos ya han invadido el Norte. Miles de hombres están convergiendo en un antiguo círculo de rocas -los Héroes-, en un valle anónimo que se convertirá en escenario de una de las batallas más sangrientas que el Norte ha presenciado. Al mismo tiempo, los dos bandos están infestados de intrigas, rencillas y envidias, que hacen el final imprevisible…
Se ha convertido casi en una costumbre descubrir que a la hora de opinar y/o criticar una novela de fantasía, muchos lectores basan su opinión en aspectos como la cantidad de acción que ésta alberga, la extensión de sus brutales batallas o la potencia e importancia de la magia y elementos maravillosos en la historia. No faltan quienes critican negativamente obras de este género aludiendo cosas como "Es que apenas hay acción", "Los protagonistas no paran de hablar de sus cosas", "El final no está a la altura de la novela épica que es" o "el escritor se enrolla demasiado con los detalles". Resulta irónico que muchos de los que recurren a estos argumentos tengan en sus altares preferentes obras como la trilogía más importante de la fantasía, en la que un pequeño Hobbit se dedicaba al contrabando de bisutería barata, y su narrador lo hacía dando un ejemplo de diccionario de lo denso y cargante que puede llegarse a ser alguien a la hora de describir cada mínimo detalle de lo que se nos expone. No nos olvidamos tampoco de los más recientes y cada vez más numerosos seguidores de los mil y un culebrones que transcurren en Poniente. Gente capaz de tragarse mil páginas por libro de paja y relleno para un contenido que fácilmente podría incluirse en solo doscientas. Gente que no duda en dar la nota más alta a libros como Festín de Cuervos, solo por ser el autor quien es, pero luego critican sagas (y aquí ya nos damos de bruces con el autor que nos ocupa) como la de la Primera Ley de Joe Abercrombie por ser, según algunos "Demasiado densa" o "carecer de acción y luchas".
Para quien aún no le conozca, este autor inglés creó en esta serie de novelas un mundo complejo, que bebe mucho de elementos históricos pero siempre original y profundo, como profundos y peculiares son sus personajes protagonistas. A lo largo de LA VOZ DE LAS ESPADAS, ANTES DE QUE LOS CUELGUEN y EL ÚLTIMO ARGUMENTO DE LOS REYES descubrimos una historia propia del género, pero a la vez bastante atípica en la naturaleza de las personalidades de las figuras que por ella circulan, personajes que forjan sus destinos movidos en muchos casos por la codicia, la maldad o la venganza, todo esto visto a través de unos ojos que no se limitan a mostrarte lo que ocurre fuera, sino también dentro de la mente de estos, logrando una historia que puede tornarse épica y salvaje en un momento y terriblemente intimista en la siguiente página.
Estilo que se mantuvo cuando Abercrombie volvió a llevarnos al Mar Circular con una nueva historia complementaria pero independiente de su trilogía original llamada LA MEJOR VENGANZA, un relato de venganza personal convertida en una iliada de proporciones descomunales . Obviamente la desproporcionada violencia y mala ostia de sus manos ejecutoras serán los hilos conductores de las tramas de este autor, sumándole continuos cambios y giros de ritmo y guión y esa criticada tantas veces profundidad en sus protagonistas que de tan brillantemente esculpidos terminan volviéndose inolvidables y sus nuevas apariciones en otros títulos se celebran con suma euforia.
Otros dirán que no les interesa la vida personal y el pasado de uno u otro, que ellos lo único que quieren es sangre.
LOS HÉROES es la segunda novela independiente que surge tras la trilogía de La Primera Ley, saga que vería aumentado su número poco después con TIERRAS ROJAS y con la recientemente editada en nuestro país colección de relatos cortos, FILOS MORTALES.
Y no son pocos los fans de la serie y, por supuesto del escritor que hasta hoy tengan a LOS HÉROES como el mejor libro que hasta hoy ha escrito Joe Abercrombie. Personalmente, sin llegar a tanto porque soy de los que prefieren analizar las sagas en conjunto, puedo entender tan extendida opinión y por supuesto los motivos variados, destacando el hecho de estar ante un título que mantiene todos los ingredientes que caracterizaron el estilo y desarrollo de La Primera Ley, pero además potenciándolos y estirándolos hasta el límite. Como resultado, lo que aquí tenemos es una de las más largas, intensas y emocionantes batallas que se han escrito dentro del género fantástico, un asedio de tres días narrado en casi novecientas páginas donde seremos testigos de cada acción y decisión de los bandos combatientes, de actos heroicos pero también de acciones malvadas y cobardes... estos últimos más numerosos y me atrevería a decir que efectivos que los primeros, y por supuesto comprobaremos lo que el hombre alberga en su interior cuando la guerra y la espada se convierten en la única respuesta. El interior de su alma si... pero también ese otro tipo de interior, si me entendéis. Ese al que se accede tras un buen tajo en las tripas.
Antes de nada, resolver la duda que muchos se harán ante el interrogante de leer o no este título: ¿Es necesario haber leído las obras que le preceden?- Como novela independiente, LOS HÉROES es una obra muy disfrutable si se quiere usar como punto de partida o primer contacto con el basto mundo creado por Abercrombie. Sin embargo, las menciones a personajes y acontecimientos pasados, así como los antecedentes de los mismos o los orígenes del enfrentamiento armado entre bandos hace que la lectura de los títulos previos sea recomendable, casi obligatorio, incluida LA MEJOR VENGANZA, ya que varias escenas que ahí tuvieron lugar volverán a caer, y con gran peso, sobre algunos de los protagonistas de esta nueva aventura.
Hay que reconocer que la historia principal de LOS HÉROES no es ningún alarde de originalidad, ni destaca por lo retorcido. Los ejércitos del norte, rindiendo pleitesía a su rey Dow El Negro se muestran imparables mientras siguen conquistando nuevas tierras. La Unión, los cuales ven a estos como poco más que salvajes sanguinarios e inculturizados decide poner fin a este avance, y decididos a tomar Los Héroes, un punto estratégico crucial se verá inmerso en un reto que pondrá en jaque el presente, pasado y futuro de la civilización que ellos conocen.
No obstante, si bien la idea original no parece demasiado novedosa, el desarrollo de los acontecimientos que ocurren en los tres días de batalla, así como el comportamiento de los soldados y los puntos de vista de varios de los participantes en la contienda serán sin duda puntos determinantes que nos obligarán a prestar atención a todo lo que nos rodea, por nimio e insignificante que pueda resultar al principio.
Dichos personajes representan mucho más que un arma empuñada entre un mar de hojas afiladas. Muchos sentimientos, carácteres y decisiones, errores y aciertos son expresados por el escritor usando para ello protagonistas principales y secundarios. Y si pensáis que el heroísmo y el sacrificio van a estar entre los más destacados valores que la guerra hacen aflorar en el ser humano, más vale que os lo quitéis de la cabeza cuanto antes. Las ideas de Abercrombie son malvadas, crueles y casi primitivas. Muchos de los que pronto se convertirán en vuestros favoritos no moverían un dedo por la gloria y el honor, pero mostrarán sus instintos más bajos y salvajes por un buen motín, un reconocimiento o sencillamente por saciar su sed de sangre. Sí que existe nobleza y bondad en el campo de batalla, así como peculiares sentidos del amor y el deber, y serán precisamente los representantes de dichas peculiaridades quienes llevarán la voz cantante en la historia, unas voces que, en consecuencia también serán las más frágiles y vulnerables.
LOS HÉROES es una novela extensa, casi novecientas páginas en su edición de tapa dura de pequeño formato, y sin embargo, lejos de asustar su densidad y extensión , puede que estemos ante la novela del escritor inglés que más ágilmente y de manera más amena se lee. Hay que admitir que parte de la culpa la tiene el hecho de ser una novela que rebosa acción. Y hablamos de una acción nada bonita, pero si muy detallista en los momentos más escabrosos y donde abunda la carne desgarrada y aplastada y la sangre salpica desde cualquier ángulo.
Una exhibición de casquería similar exige un apartado visual muy potente, y en eso, como en lo demás, Abercrombie no decepciona. La ficticia cámara que el autor maneja enfoca lo que interesa mostrar con todo lujo de detalles cuando estos necesitan ser resaltados y difuminando otros, para que sea nuestra imaginación la que trabaje y llene espacios al gusto, lo cual tampoco es difícil dada la cantidad de influencias propias e importadas de las que bebe el Mar Circular. Desde sus fuertes referencias nórdicas y vikingas en el norte a unos elementos predominantes en las tropas de la unión que deben mucho de la cultura británica.
De todos modos, catalogar a LOS HÉROES de fantasía es limitar mucho la etiqueta. Elementos como la magia son mostrados en su mínima expresión, resultando casi, casi inexistentes. No os engañéis, aquí no hay viajes los protagonistas deben encontrarse a si mismos con la experiencia que solo dan las pruebas de la vida, ni mitología antigua que muestre el amanecer de los tiempos y el surgir de los primeros magos. Aquí solo hay guerra. Una guerra como debe contarse, sin censura, sin belleza, en cuyo terreno la parca se pasee sin hacer distinciones entre buenos, malos, valientes o cobardes, niños o ancianos, entre los que luchan por una verdad con la que se les ha educado o los que se alimentan de la violencia que ellos mismos provocan. Una guerra donde a veces hay que recurrir al humor para escudarse en la crudeza y donde ni siquiera el lector será capaz de decantarse por uno de los dos combatientes, siendo testigo y cómplice tanto de sus virtudes como de sus vergüenzas.
LOS HÉROES es, junto a LA MEJOR VENGANZA la prueba definitiva de que la trilogía de La Primera Ley era solo la antesala, agradable eso si, de lo que Joe Abercrombie es capaz de dar, convirtiéndose con cada título en un referente del género al mismo tiempo que se ríe de los estereotipos y donde vuelve a demostrar, una vez más que no existen principales y secundarios, solo importa la visibilidad y profundidad que el autor es capaz de dar a sus personajes, haciéndolos pasar de meros parias a absolutos protagonistas. Porque a fin y al cabo, son los personajes de una novela lo que importan de verdad, no la cantidad de ellos que queden en pie después de una batalla.
lunes, 12 de diciembre de 2016
Reseña: EL NIÑO PÁJARO de Juan Manuel Peñate Rodríguez.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
EL NIÑO PÁJARO de Juan Manuel Peñate Rodríguez.
En La última lectura los integrantes de una hermandad secreta se reúnen una vez más en el acostumbrado punto de encuentro, ignorantes de lo que la noche les depara; el Club Paradise es un sitio especial al que no se puede ingresar si no es por invitación directa de alguien de dentro, sin embargo, lo insólito no radica en su emplazamiento, de por sí inconfesable, sino en los miembros que lo conforman; en una época de oscuridad y misterios, en mitad de un sangriento barrizal cubierto por centenares de cadáveres, una enigmática mujer de la que apenas se
sabe da a luz un extraño bebé que no llora, aquel destinado a sacudir los cimientos de una era, aquel por cuya leyenda será recordado como El niño pájaro; en ¡Feliz no cumpleaños! nos reencontraremos con personajes archiconocidos, aunque más allá de ese mundo onírico, tras las sombras, ¿hasta qué punto los conocemos?; en La gasolinera una imprevista parada en el camino supondrá para alguien un soplo de aire fresco, pero también un antes y un después en la manera de contemplar su viaje interminable. Del autor de Al otro lado del cristal, nos llega su esperada segunda antología, nuevos e inolvidables relatos donde los amantes del suspense, la ciencia-ficción, la fantasía o el terror volverán a estar de enhorabuena.
Hoy en día existe entre otros muchos, un asunto que divide al mundo literario en una ¿pacífica? batalla por quién tiene la razón: La autopublicación.
Ya se que no son pocas las veces que hemos visto el punto de vista de los escritores ante la terrible pregunta: ¿Autopublicación si o no? Ventajas, beneficios, facilidades... todo eso está muy bien, pero más allá de esos detalles, parece que la figura del lector es ninguneada y pocas veces se le pregunta qué le parece este panorama, o cómo se encuentra ante la gran variedad de elección que se le presenta. ¿Que cómo se encuentra dicho lector? Ya os lo digo yo: saturado.
Esas ventajas, beneficios y sobretodo facilidades que la autopublicación posee ha provocado que el mercado literario empezara a crecer como la espuma desbordando la bañera, ofreciendo al mes cientos de nuevos títulos donde ahogar nuestra indecisión, abarcando todos los géneros, llenos de nuevas y antiguas ideas, algunas incluso recicladas, sexo con dinosaurios y una preocupante falta de un filtro de calidad mínima.
Si bueno, ya echamos en falta dicho filtro en grandes editoriales a las que no les tiembla el pulso a la hora de plantar el sello "Bestseller" a libros que no hay por donde coger, o gastan dinerales en campañas de promoción que funcionan como cantos de sirena para despistados que se creen todo... También están los casos de arboles que son talados para convertirse en el libro de algún youtuber, pero eso ya es un tema del que hablaremos en otro momento...
La cuestión es que yo reconozco no esconderme cuando afirmo que no me suelo fiar de trabajos autopublicados. Ya no solo por las agresivas campañas de promoción (Spam) por parte de sus propios autores que circulan por las redes sociales o la mala calidad de los libros en formato papel (cuando existen), sino por la propia experiencia personal, plagada de malas copias de diarios de invasiones de zombis gallegos, gente que se pone hasta el culo de atún para prevenir la radiación causada por una bomba nuclear o un Robert Langdon andaluz luchando contra nazis en plena feria de abril.
Sin embargo, no faltan novelas de gente que no ha encontrado el apoyo necesario por parte de las editoriales para publicar sus novelas, lo cual se vuelve incomprensible cuando uno se anima a leerlas. Recordemos por ejemplo que el inicio de una de las mejores sagas de muertos vivientes escrita en nuestro país fue publicado por primera vez por Circulo Rojo (CIUDAD HUMANA de Carlos J. Lluch), o los últimos trabajos de escritores de renombre como Virginia Pérez de la Puente o Joe Alamo.
Y también fue hace unos años cuando Juan Manuel Peñate se añadió por sus propios méritos a la lista de autores autopublicados de excepción. Excepción por su calidad, por la originalidad de sus historias, por su talento. Ingredientes todos que pudimos encontrar en AL OTRO LADO DEL CRISTAL, una colección de relatos que exploraban muchísimos géneros y temas, donde el autor jugaba con la extensión, el ritmo y una amplia colección de influencias...
... Elementos todos ellos a los que ha vuelto a echar mano el escritor sevillano con su nuevo trabajo EL NIÑO PAJARO, repitiendo formulas, mejorando otras y por encima de todo manteniendo su propio estilo.
Juan Manuel, aparentemente contento con el resultado de su anterior trabajo compuesto por siete relatos, nos trae una nueva selección compuesta esta vez por cuatro relatos y una novela corta donde sigue explorando y ahondando en los distintos campos de la fantasía, el terror y la ciencia ficción. Un terror suave, téngase en cuenta, y una ciencia ficción que se aleja mucho de la ciencia y se abraza a la ficción.
Estamos ante historias llenas de ecos conocidos, cuentos que beben hasta ahogarse en escenas, influencias y estereotipos harto conocidos, para tratarlos con cariño, sin caer en la burda copia, plagio o recurso fácil, sino moldeándolo hasta hacerlo propio y moderadamente personal. Eso no quita que no existan momentos en la trama que se tornen terriblemente intuitivos y evidentes, casi como sabiendo lo que inmediatamente va a pasar en un tramo u otro de las relatadas historias.
Pero sin duda el factor más positivo que encontramos en EL NIÑO PAJARO es el mismo que nos encontramos en AL OTRO LADO DEL ESPEJO, y es que pese a las carencias o defectos que pueda tener la narrativa del autor (Siempre sujeto al criterio personal de cada uno) sus historias saben atrapar, captar lo que queremos encontrar en el momento exacto, incluso aunque no nos demos cuenta hasta que lo estamos leyendo. Para muestra un botón:
Se suele decir que la primera impresión es la que importa, y para quien no se haya aventurado en el primer trabajo del autor, LA ÚLTIMA LECTURA supone una prueba de fuego para el nexo entre escritor y lector.
A decir verdad, estamos ante una historia con contrastes muy chocantes entre sí, ya que encontramos una trama bastante oscura y fatalista, pero a la vez intenta ahondar en diversos valores como pueden ser la magia de la lectura, su efecto curativo en cuerpo y alma o el valor de la amistad, lo cual termina siendo bastante contradictorio si tenemos en cuenta la evolución de algunos de los personajes.
Estética y visualmente nos encontramos una vez mas frente a un choque de ideas, con un escenario como punto de partida que puede recordar a atmósferas como las de películas como El Orfanato o El Espinazo del Diablo para, a partir de un punto convertirse en una exposición del lado más oscuro de las fantasías de Jim Henson.
El relato mantiene un interés creciente a medida que avanza, aunque su cambio de rumbo, el cual debería funcionar como un aliciente se convierte también en su mayor pega. Juan Manuel alarga demasiado una primera parte que ejercería como prologo para seguir con un nudo que acaba antes de que empecemos a disfrutarlo. Sería como leer una novela de 300 páginas de las cuales 250 son usadas para presentarnos unos personajes que se perderán en el olvido en las 50 restantes. Una verdadera pena que el relato no aproveche su potencial, porque lo tiene,
CLUB PARADISE supone un radical cambio de registro comparado con la anterior historia. Si antes disfrutábamos con un relato tocado por un punto siniestro, aquí encontramos el lado más benévolo del escritor. Con un guión sin duda influenciado por obras que miran por el lado romántico del más allá (Ghost es la primera referencia que me viene a la cabeza), su autor busca en apariencia una reconciliación entre sus personajes y sus destino: el descubrimiento de lo increíble y su inmediata aceptación, y aunque de desarrollo agradable, habría que destacar un par de aspectos que chocan bastante. El primero es el uso de clichés demasiado descarados, que hacen que la originalidad del texto sea, sino cuestionada, si algo debilitada. Por otro lado, uno no se aclara con el nudo de la trama propiamente dicho. Es como si los dos primeros capítulos estuvieran conectados con un tercero casi de manera forzosa, como si ni siquiera Juan Manuel supiera como quiere acabar la historia.
Sin duda por su extensión que alcanza la de una novela corta, su calidad y la evocación de las imágenes que inspira, el relato EL NIÑO PÁJARO es el que más llama la atención de los cinco que componen el libro, y no solo porque le otorgue el título a la colección.
Estamos ante una historia ambientada en un ficticio Japón feudal, plagado de reminiscencias de fantasía épica, donde la magia y las criaturas misteriosas no son elementos extraños en el día a día y los personajes célebres se miden por sus heroicidades.
Evidentemente un trasfondo así y unas pocas líneas leídas es lo que nos hace falta para que la historia de EL NIÑO PÁJARO nos recuerde irremediablemente a títulos de anime y cine nipón donde destacan obras como Azumi, Kenshin o Inuyasha, referencias que van cogidas de la mano durante el proceso creativo y evolutivo de la trama. Eso si, siempre dirigiendo la mirada al lado más cruel y sanguinario de las leyendas orientales.
Las escenas de acción, incluso la estética de sus personajes (muy diferenciados entre ellos, a veces de rasgos casi propios del cine de animación) no hacen sino acrecentar la sensación de estar leyendo una secuela de Ninja Scroll, o de estar ojeando un manga, llevando la eterna lucha entre el bien y el mal a un terreno que ambos bandos deben conocerse ya al dedillo.
De potente ritmo inicial, decae un poco pasados las tres cuartas partes de su extensión, no por pérdida de acción, sino porque la trama termina tomando una dirección a mi parecer inadecuada y algo incompleta, opinión que por suerte vuelve a cambiar con un epilogo bastante correcto.
Un relato titulado ¡FELIZ NO CUMPLEAÑOS! no necesita presentación, ya que seguro que casi todo el mundo adivina de lo que aquí se habla ¿Verdad? Pues no estéis tan seguros, Juan Manuel nos da aquí un punto de vista personal de la famosa fábula y nos muestra un lado oculto, oscuro, misterioso, pero también en cierto modo, conmovedor del famoso cuento infantil, consiguiendo que la historia cabalgue entre la leyenda y el mito, lo real y lo absurdo.
Finaliza esta nueva colección de relatos un leve acercamiento a la ciencia ficción. Digo leve porque aparte de que la historia de LA GASOLINERA transcurre en el espacio a bordo de una nave espacial, esta se aproxima más a la fantasía que al mencionado género.
Historia por cierto muy visual que recuerda en estética a un universo fantástico con herencia directa de Star Wars, La Guía del Autoestopista galáctico o Doctor Who, pero a diferencia de ellos, el escritor toma un cariz más dramático y moral... una historia con moraleja podríamos decir, muy entretenida e imaginativa, pero se ve ligeramente perjudicada por la cantidad de pregunta que quedan sin contestar, lo cual nos hace viajar a trasfondos incompletos, apenas bocetados.
en definitiva, EL NIÑO PAJARO es una entretenidísima colección de relatos, con más virtudes que defectos, aunque los haya. Uno acaba con la sensación de que hubiera disfrutado más de casi todos los relatos aquí recopilados si se convirtieran en novelas más extensas, o viendo el relato que da título al libro en viñetas, no obstante, promete y da ratos de puro entretenimiento de alta calidad que nada tiene que envidiar a supuestos Bestsellers de renombre.
martes, 6 de diciembre de 2016
Reseña: MONTAÑA RUSA de Fernando López Guisado.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
MONTAÑA RUSA de Fernando López Guisado.
Primera incursión oficial en la narrativa del conocido poeta Fernando López Guisado. Un grueso volumen que reúne veintiocho relatos de temática oscura en el que el concepto de monstruo se aborda desde una perspectiva ambivalente de ternura y crítica como referencia enfrentada con el propio ser humano y sus miserias interiores. Con una prosa cuidada y rítmica en un estilo variado, que alterna el lirismo más delicado con una pulsión profundamente gamberra, los cuentos que componen Montaña rusa suponen un viaje trepidante repleto de humor a una realidad oscura e irónica reconocible en su cotidianidad, tan dulce como amarga, capaz de dejar atrapados a los más indiferentes.
Si algo he aprendido a lo largo del tiempo que llevo disfrutando de la literatura es que no se puede dar por hecho nada eternamente, ni siquiera los gustos de uno mismo.
Desde crío siempre he sido seguidor del género de terror, pero no con los libros como mi principal guía, sino con el cine, y no con películas o personajes cuyo tormento puede contarse como una macabra pero bella fábula como puede ser Nosferatu o Frankenstein, sino con psicópatas que no paran de volver a la vida porque hasta en el mismísimo infierno están hartos de ellos. Descubrí a una edad muy temprana las más terribles de las muertes y sus a veces humorísticas maneras de provocar miedo con Freddy Krueger, Jason Voorhees o los Critters.
No es de extrañar que unos comienzos así forjaran unas preferencias en el género que siguieran una dirección más cruda, directa, sanguinaria y moderna que la de clásicos de la Hammer o las supuestamente escalofriantes miradas de Bela Lugosi. En la literatura esto no era muy distinto, y optaba por historias de fácil entendimiento donde el monstruo de turno era descrito hasta el mínimo detalle en lugar de ser simplemente insinuado... vamos, que prefería leer a King en lugar de a Poe, Lovecraft, Maupassant... y de más difuntos autores que pueblan colecciones célebres como las de Valdemar.
Pero como he dicho, todo cambia. Lo tiempos, las preferencias, los prejuicios... incluso la forma de de entender el terror, tanto de quien lo sufre como del que crea dicho miedo. No sería la primera la primera vez que lanzo una puñalada en forma de crítica negativa a escritos cuyas ideas son más que aceptables, pero la ejecución está tan cargada de florituras innecesarias, lenguaje de otra época, adornos del todo a 100 que, pese a ser descaradamente evidente que son usados para ocultar las carencias del escritor, terminan perjudicando el resultado final en lugar de mejorarlo.
Por suerte no todos son así, y obviando a autores clásicos anteriormente mencionados, existe quien es capaz de ofrecer emocionantes relatos que narren temas trágicos y macabros y llenen con su imaginación escenas escalofriantes, pero que a su vez son capaces de dotar a los textos de una extraña y emotiva belleza, que lejos de alejar de malas maneras al lector de la trama y su atmósfera, constituye un aliciente, un potenciador de las emociones que el escritor quiere transmitir.
Y nuestra pequeña aportación hispana al género fantástico puede presumir de tener el inmejorable exponente en este estilo a Fernando López Guisado, autor madrileño que mucha gente conocerá por su faceta poética con premiadas aportaciones como ROCÍO PARA DRÁCULA y que ahora, tras varias participaciones en diversas antologías de distintas temáticas recopila su faceta narrativa en MONTAÑA RUSA.
Y creedme cuando digo que el título no podía ser más adecuado, ya que lo que vamos a encontrar en sus páginas es un sinfín de emociones que van desde la ansiosa espera de una fuerte caída, hasta la vertiginosa velocidad en que sensaciones y sentimientos pasan delante de nuestros ojos. Por suerte hablamos de emociones que, al contrario de algunas muestras que circulan por las más destacadas estanterías, no están edulcoradas de manera artificial, cubriendo carencias con falsos velos de belleza, colocados muchas veces en los momentos menos oportunos. En contra, López Guisado crea una prosa ágil pero sin perder la elegancia heredada de sus orígenes poéticos, sin abusar, sin recurrir a ello en todo momento, sino creando un todo que no pierde naturalidad tanto en las narraciones como en los diálogos.
Para que nos entendamos, aquí no vamos a encontrar cosas como a un joven estudiante de la época moderna hablando como un caballero burgués de la era victoriana, no nos pararemos en interminables descripciones llenas de metáforas y simbolismos que de las emociones que cada mínimo elemento inspiran a los personajes.
MONTAÑA RUSA es una antología de relatos que se nos presenta como una colección de historias de terror, aunque tras leer unos pocos de los nada menos que 28 que la componen, nos daremos cuenta que la definición es extremadamente superficial. Si, López Guisado usa con frecuencia elementos importados directamente del cuento de terror: monstruos, asesinos, leyendas o folclore... pero su lectura hace anteponer sensaciones muy por encima del miedo. Nostalgia, melancolía, tristeza o sensaciones de pérdida son en muchos casos emociones que se destacan ignorando cualquier sencilla etiqueta. Incluso no pocas veces, cuando uno de los relatos intenta mantener cierto carácter humorístico, este termina eclipsado por un carácter más dramático del que en un principio parecía insinuar.
La variedad, por tanto, se convierte en otro fuerte aliciente en esta compilación, bastante abundante por otro lado, que transforma uno de los denominadores comunes de este tipo de títulos, el de que es raro que no haya al menos un relato que te guste, en el convencimiento de que esta vez lo raro sería que hubiera algún texto que no se disfrute. Aunque altibajos como en toda montaña rusa siempre hay...
Tenemos una aparente preferencia por el autor de los temas más tradicionales a la hora de contar historias de terror, como son las leyendas o como se las conoce en la actualidad, leyendas urbanas. Buena prueba de ello son títulos como TURNO DE NOCHE, COMEGENTE o WINDIGO, relatos que pese a ser leídos por primera vez, mantienen esa sensación en el lector de estar ante textos conocidos, un déjà vu de conocimiento popular o un sencillo "Esto me suena". Categoría a la que podríamos añadir REFLEJO DE LORELEI, un claro ejemplo de lo que como decíamos en la presentación, pueden cambiar las formas de ver y entender la literatura con el paso del tiempo, puesto que lo que hace unos años hubiera repudiado, hoy llega incluso a emocionar, como gran muestra de misterio gótico.
Y si hablamos de terror, no pueden faltar los obligados homenajes a los principales causantes de que Fernando López Guisado haya decidido expresar sus ideas y plasmar su imaginación en forma de escritos. Así, podemos encontrar claras influencias a Lovecraft un jugando con el espacio y el tiempo en VILLANCICO, un relato muy interesante aunque de desarrollo un tanto irregular. O bien los mares tenebrosos y los cuentos de marineros que tanto emocionaban a Willian H. Hodgson están muy presentes en LA MELODÍA DE ULISES, narrado con el romanticismo y el suspense propio de todas las historias venidas del siempre misterioso gran azul.
A día de hoy, que una colección de relatos de terror recurra a la temática zombi puede considerarse por algunos como símbolo de debilidad. MONTAÑA RUSA no iba a ser menos a la hora de aportar su granito de arena a la literatura Z, pero si bien MAGDALENA puede no llegar a estar a la altura, PARIZ y sobretodo REPOSTERÍA AMERICANA son dos historias sin desperdicio, muy emotivas, alcanzando ese punto exacto donde el drama y la comedia se mezclan en escenas llenas de sentimiento y devuelven irónicamente a la vida al género de los muertos vivientes.
A estas alturas nos ha quedado claro que López Guisado es de esos autores que igual te plancha un huevo como te fríe una camisa. De igual modo es capaz de llevarte el tema de la brujería a una situación rutinaria en la época actual con LA BRUJA, que te elavora un western en otro planeta como hace de manera victoriosa en VACAS, una de las varias aportaciones que el autor realiza a la ciencia ficción. Amores imposibles, inteligencia artificial, los multiversos, son temas con los que juega en éste género como podemos comprobar en el mencionado relato, ÚLTIMA LLAMADA o LUGARES COMUNES.
No faltan tampoco relatos que dejan una extraña sensación de que alguien ha arrancado páginas, de cuento incompleto o de tramas que pueden dar incluso para novelas. El mejor ejemplo de ello es PRINCESA DE CUENTO, que podría funcionar fácilmente como prologo para una historia de fantasía urbana. De igual manera encontramos unos personajes muy aprovechables en uno de mis relatos favoritos, EL NEGOCIO FAMILIAR, lleno de humor negro y con todas las papeletas para convertirse en algo más grande del género ya mencionado.
Y si hablamos de relatos favoritos no puedo evitar nombrar PLASTILINA. No es la primera vez que le leo, y mi opinión no ha cambiado un ápice. Estamos ante una pequeña obra maestra del relato corto, un rompecorazones hecho con la misma cantidad de ternura que de mala baba.
Y atrás no se queda el relato que da título a la colección, MONTAÑA RUSA, donde se demuestra que crear tensión tampoco esconde ningún secreto para el escritor madrileño.
Vale, admito que algunos relatos parecen cumplir el triste papel que el de engordar el tomo, ya sea porque no es fácil mantener la calidad sobresaliente de unos o por no interesar o impactar tanto como otros. Es el caso de PARA SOLTEROS EXIGENTES, un cortísimo texto aparentemente hecho como experimento para pasarlo bien (cosa que consigue con el lector pese a ser consciente de estar ante una, perdón por la definición, chorrada) o SANTA CLAUS IS COMING TO TOWN, un sinsentido demasiado facilón.
Tantos relatos dan para una amplia gama de experimentación, tanto en la narración como en lo que se quiere contar, y resulta casi inevitable que uno se sienta en la necesidad de plasmar experiencias personales o de carácter autobiográfico. Desconozco si es lo que ocurre en relatos como UNA PROMESA, LEGIONARIO DE GUARDIA o LA IMAGEN, pero lo que si es evidente es lo próximo que muchos de los temas que ahí se tratan nos tocan muy de cerca.
Cuando uno termina de leer MONTAÑA RUSA lo hace con un cóctel de sentimientos a flor de piel: Melancolía, tristeza, ira, pero también esperanza y lucha por nuestros mayores deseos. Relatos la mayoría de ellos llenos de vida y personalidad que hacen que no puedas esperar a leer el siguiente, pero al mismo tiempo deseando que el actual no acabe aún. Uno se siente a gusto dejándose llevar por la prosa de Fernando López Guisado, cómodo a la vez que expectante.
Pero no se me olvida otro sentimiento que queda al finalizar esta lectura, y puede parecer precipitado o demasiado mordaz: La de que aún hay gente que es capaz de escribir por el mero placer de ver en papel las imágenes que su imaginación le trasmiten, que aún hay plumas que se mueven por las emociones, cuya tinta deja tras de sí solo arte, no ansias de fama y dinero. Que a veces sigue siendo el talento, y no lo famosa que es una cara u otra, el principal hilo conductor por el que se guían algunas editoriales para publicar sueños encuadernados. Y este, consejo de amigo, no debéis perdéroslo.
Desde crío siempre he sido seguidor del género de terror, pero no con los libros como mi principal guía, sino con el cine, y no con películas o personajes cuyo tormento puede contarse como una macabra pero bella fábula como puede ser Nosferatu o Frankenstein, sino con psicópatas que no paran de volver a la vida porque hasta en el mismísimo infierno están hartos de ellos. Descubrí a una edad muy temprana las más terribles de las muertes y sus a veces humorísticas maneras de provocar miedo con Freddy Krueger, Jason Voorhees o los Critters.
No es de extrañar que unos comienzos así forjaran unas preferencias en el género que siguieran una dirección más cruda, directa, sanguinaria y moderna que la de clásicos de la Hammer o las supuestamente escalofriantes miradas de Bela Lugosi. En la literatura esto no era muy distinto, y optaba por historias de fácil entendimiento donde el monstruo de turno era descrito hasta el mínimo detalle en lugar de ser simplemente insinuado... vamos, que prefería leer a King en lugar de a Poe, Lovecraft, Maupassant... y de más difuntos autores que pueblan colecciones célebres como las de Valdemar.
Pero como he dicho, todo cambia. Lo tiempos, las preferencias, los prejuicios... incluso la forma de de entender el terror, tanto de quien lo sufre como del que crea dicho miedo. No sería la primera la primera vez que lanzo una puñalada en forma de crítica negativa a escritos cuyas ideas son más que aceptables, pero la ejecución está tan cargada de florituras innecesarias, lenguaje de otra época, adornos del todo a 100 que, pese a ser descaradamente evidente que son usados para ocultar las carencias del escritor, terminan perjudicando el resultado final en lugar de mejorarlo.
Por suerte no todos son así, y obviando a autores clásicos anteriormente mencionados, existe quien es capaz de ofrecer emocionantes relatos que narren temas trágicos y macabros y llenen con su imaginación escenas escalofriantes, pero que a su vez son capaces de dotar a los textos de una extraña y emotiva belleza, que lejos de alejar de malas maneras al lector de la trama y su atmósfera, constituye un aliciente, un potenciador de las emociones que el escritor quiere transmitir.
Y nuestra pequeña aportación hispana al género fantástico puede presumir de tener el inmejorable exponente en este estilo a Fernando López Guisado, autor madrileño que mucha gente conocerá por su faceta poética con premiadas aportaciones como ROCÍO PARA DRÁCULA y que ahora, tras varias participaciones en diversas antologías de distintas temáticas recopila su faceta narrativa en MONTAÑA RUSA.
Y creedme cuando digo que el título no podía ser más adecuado, ya que lo que vamos a encontrar en sus páginas es un sinfín de emociones que van desde la ansiosa espera de una fuerte caída, hasta la vertiginosa velocidad en que sensaciones y sentimientos pasan delante de nuestros ojos. Por suerte hablamos de emociones que, al contrario de algunas muestras que circulan por las más destacadas estanterías, no están edulcoradas de manera artificial, cubriendo carencias con falsos velos de belleza, colocados muchas veces en los momentos menos oportunos. En contra, López Guisado crea una prosa ágil pero sin perder la elegancia heredada de sus orígenes poéticos, sin abusar, sin recurrir a ello en todo momento, sino creando un todo que no pierde naturalidad tanto en las narraciones como en los diálogos.
Para que nos entendamos, aquí no vamos a encontrar cosas como a un joven estudiante de la época moderna hablando como un caballero burgués de la era victoriana, no nos pararemos en interminables descripciones llenas de metáforas y simbolismos que de las emociones que cada mínimo elemento inspiran a los personajes.
MONTAÑA RUSA es una antología de relatos que se nos presenta como una colección de historias de terror, aunque tras leer unos pocos de los nada menos que 28 que la componen, nos daremos cuenta que la definición es extremadamente superficial. Si, López Guisado usa con frecuencia elementos importados directamente del cuento de terror: monstruos, asesinos, leyendas o folclore... pero su lectura hace anteponer sensaciones muy por encima del miedo. Nostalgia, melancolía, tristeza o sensaciones de pérdida son en muchos casos emociones que se destacan ignorando cualquier sencilla etiqueta. Incluso no pocas veces, cuando uno de los relatos intenta mantener cierto carácter humorístico, este termina eclipsado por un carácter más dramático del que en un principio parecía insinuar.
La variedad, por tanto, se convierte en otro fuerte aliciente en esta compilación, bastante abundante por otro lado, que transforma uno de los denominadores comunes de este tipo de títulos, el de que es raro que no haya al menos un relato que te guste, en el convencimiento de que esta vez lo raro sería que hubiera algún texto que no se disfrute. Aunque altibajos como en toda montaña rusa siempre hay...
Tenemos una aparente preferencia por el autor de los temas más tradicionales a la hora de contar historias de terror, como son las leyendas o como se las conoce en la actualidad, leyendas urbanas. Buena prueba de ello son títulos como TURNO DE NOCHE, COMEGENTE o WINDIGO, relatos que pese a ser leídos por primera vez, mantienen esa sensación en el lector de estar ante textos conocidos, un déjà vu de conocimiento popular o un sencillo "Esto me suena". Categoría a la que podríamos añadir REFLEJO DE LORELEI, un claro ejemplo de lo que como decíamos en la presentación, pueden cambiar las formas de ver y entender la literatura con el paso del tiempo, puesto que lo que hace unos años hubiera repudiado, hoy llega incluso a emocionar, como gran muestra de misterio gótico.
Y si hablamos de terror, no pueden faltar los obligados homenajes a los principales causantes de que Fernando López Guisado haya decidido expresar sus ideas y plasmar su imaginación en forma de escritos. Así, podemos encontrar claras influencias a Lovecraft un jugando con el espacio y el tiempo en VILLANCICO, un relato muy interesante aunque de desarrollo un tanto irregular. O bien los mares tenebrosos y los cuentos de marineros que tanto emocionaban a Willian H. Hodgson están muy presentes en LA MELODÍA DE ULISES, narrado con el romanticismo y el suspense propio de todas las historias venidas del siempre misterioso gran azul.
A día de hoy, que una colección de relatos de terror recurra a la temática zombi puede considerarse por algunos como símbolo de debilidad. MONTAÑA RUSA no iba a ser menos a la hora de aportar su granito de arena a la literatura Z, pero si bien MAGDALENA puede no llegar a estar a la altura, PARIZ y sobretodo REPOSTERÍA AMERICANA son dos historias sin desperdicio, muy emotivas, alcanzando ese punto exacto donde el drama y la comedia se mezclan en escenas llenas de sentimiento y devuelven irónicamente a la vida al género de los muertos vivientes.
A estas alturas nos ha quedado claro que López Guisado es de esos autores que igual te plancha un huevo como te fríe una camisa. De igual modo es capaz de llevarte el tema de la brujería a una situación rutinaria en la época actual con LA BRUJA, que te elavora un western en otro planeta como hace de manera victoriosa en VACAS, una de las varias aportaciones que el autor realiza a la ciencia ficción. Amores imposibles, inteligencia artificial, los multiversos, son temas con los que juega en éste género como podemos comprobar en el mencionado relato, ÚLTIMA LLAMADA o LUGARES COMUNES.
No faltan tampoco relatos que dejan una extraña sensación de que alguien ha arrancado páginas, de cuento incompleto o de tramas que pueden dar incluso para novelas. El mejor ejemplo de ello es PRINCESA DE CUENTO, que podría funcionar fácilmente como prologo para una historia de fantasía urbana. De igual manera encontramos unos personajes muy aprovechables en uno de mis relatos favoritos, EL NEGOCIO FAMILIAR, lleno de humor negro y con todas las papeletas para convertirse en algo más grande del género ya mencionado.
Y si hablamos de relatos favoritos no puedo evitar nombrar PLASTILINA. No es la primera vez que le leo, y mi opinión no ha cambiado un ápice. Estamos ante una pequeña obra maestra del relato corto, un rompecorazones hecho con la misma cantidad de ternura que de mala baba.
Y atrás no se queda el relato que da título a la colección, MONTAÑA RUSA, donde se demuestra que crear tensión tampoco esconde ningún secreto para el escritor madrileño.
Vale, admito que algunos relatos parecen cumplir el triste papel que el de engordar el tomo, ya sea porque no es fácil mantener la calidad sobresaliente de unos o por no interesar o impactar tanto como otros. Es el caso de PARA SOLTEROS EXIGENTES, un cortísimo texto aparentemente hecho como experimento para pasarlo bien (cosa que consigue con el lector pese a ser consciente de estar ante una, perdón por la definición, chorrada) o SANTA CLAUS IS COMING TO TOWN, un sinsentido demasiado facilón.
Tantos relatos dan para una amplia gama de experimentación, tanto en la narración como en lo que se quiere contar, y resulta casi inevitable que uno se sienta en la necesidad de plasmar experiencias personales o de carácter autobiográfico. Desconozco si es lo que ocurre en relatos como UNA PROMESA, LEGIONARIO DE GUARDIA o LA IMAGEN, pero lo que si es evidente es lo próximo que muchos de los temas que ahí se tratan nos tocan muy de cerca.
Cuando uno termina de leer MONTAÑA RUSA lo hace con un cóctel de sentimientos a flor de piel: Melancolía, tristeza, ira, pero también esperanza y lucha por nuestros mayores deseos. Relatos la mayoría de ellos llenos de vida y personalidad que hacen que no puedas esperar a leer el siguiente, pero al mismo tiempo deseando que el actual no acabe aún. Uno se siente a gusto dejándose llevar por la prosa de Fernando López Guisado, cómodo a la vez que expectante.
Pero no se me olvida otro sentimiento que queda al finalizar esta lectura, y puede parecer precipitado o demasiado mordaz: La de que aún hay gente que es capaz de escribir por el mero placer de ver en papel las imágenes que su imaginación le trasmiten, que aún hay plumas que se mueven por las emociones, cuya tinta deja tras de sí solo arte, no ansias de fama y dinero. Que a veces sigue siendo el talento, y no lo famosa que es una cara u otra, el principal hilo conductor por el que se guían algunas editoriales para publicar sueños encuadernados. Y este, consejo de amigo, no debéis perdéroslo.
Etiquetas:
Autor: Fernando López Guisado,
Crítica,
Editorial: Vitruvio,
Género: Ciencia Ficción,
Género: drama,
Género: Fantasía,
Género: Terror,
Novela,
Reseña
martes, 29 de noviembre de 2016
Reseña: LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS de David Jasso.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS de David Jasso.
Esta novela, aunque inspirada en hechos reales, es una novela de ficción. Y como tal debe considerarse.
Pero está estudiada y diseñada para afectar anímicamente al lector de forma extremadamente intensa. Por eso se advierte de que el contenido del libro puede modificar su percepción de la realidad, alterar su personalidad en diversos grados y producir variados efectos perniciosos.
Tanto el editor como el autor no se hacen responsables de dichos efectos y rechazan su responsabilidad de forma expresa, pero no exclusiva, en posibles delitos de inducción al suicidio, apología de la violencia y/o esvilamiento.
El lector comprende y asume el riesgo que supone embarcarse en la lectura de “Lo que ves cuando cierras los ojos” reconoce que ha sido avisado de los peligros que conlleva.
Aquellas personas que duden, aunque sea levemente, de su equilibrio mental, hayan sufrido (o reprimido) brotes de violencia o muestren tendencias suicidas no deberían leerlo. Ahora, si de verdad crees que estás cuerdo, cierra los ojos y empieza a descubrir lo equivocado que estabas.
David Jasso juega con los límites de la narrativa para configurar una historia intensa, malsana, perturbadora y enfermiza que te marcará para siempre.
Vais a permitirme que lance una pregunta al aire. No, no os preocupéis, lo último que quiero es que empecéis a quemar energías nada mas entrar en mi humilde blog. Es más, posiblemente ésta sea la pregunta más fácil que os encontraréis a lo largo del día:
¿Por qué leemos novelas de terror?
¿Veis como es fácil? Seguramente no os ha hecho falta ni darle al botón de arranque de vuestro cerebro para responderla, y habéis dejado que sea vuestra parte obvia la que tome la iniciativa y responda casi antes de haber formulado la pregunta algo así como: Porque me gusta. Vale si, acepto la respuesta y entono el mea culpa por haber simplificado tanto la pregunta. Permitidme volver a intentarlo:
¿Por qué nos gusta leer novelas de terror?
Supongo que aquí los más eruditos recurrirán a retocadas respuestas como que este tipo de historias pueden transportarte a mundos y mostrarte criaturas que ponen en juego nuestra cordura, merito que se le suele atribuir a autores como H. P. Lovecraft y su horror cósmico. Tampoco faltará el que encuentra un sentido crítico y metafórico a todo, asociando a los zombis con ideas capitalistas o la alienación de la mente humana, o juzgando a la religión y la fe en historias de fantasmas o psychokillers que usan textos sagrados como manual de instrucciones. Y así podría seguir un buen rato, pero creo que la idea más básica, la primera respuesta que se nos suele pasar por la cabeza ante mi anterior cuestión es muy simple: porque nos gusta pasarlo mal.
Pero, ¿Estáis seguros de la lógica de dicha respuesta? Me explico: Para contar historias de miedo en la actualidad casi siempre se recurre a un terror especulativo que se basa en un "¿Y si...?". ¿Y si cojo un objeto y le endilgo una maldición que mate a todo el que interactúe con él?, ¿Y si me saco de la manga un monstruo que vaya atacando y descuajeringando a todo ser viviente que se cruce en su camino?. Y suma y sigue... Así que ¿De verdad crees que te gusta el terror porque te gusta pasarlo mal?, ¿No será que realmente te gusta que sean los otros (Los personajes) los que las pasen canutas?
Al fin y al cabo, tu no dejas de ser un mero espectador, tu salud está garantizada porque sabes que, como decían tus padres, "Todo es mentira, no es sangre, es ketchup". En resumen, no te gusta pasarlo mal, te gusta ver como los demás lo pasan mal.
Así, me atrevo a asegurar que la obra literaria de David Jasso no está hecha para los que disfrutan haciendo que sufren mientras leen, sino para los que necesitan sentir esa maldad detrás de su propia piel.
Novelas como LA SILLA, DÍA DE PERROS, FERAL, EL PAN DE CADA DÍA, DISFORIA, la antología de relatos ABISMOS o la escrita a cuatro manos junto a Santiago Eximeno CAZADOR DE MENTIRAS, desgarran los estereotipos de la tradicional historia de miedo y alcanzan niveles emocionales pocas veces experimentados. Pero cuando es el libro el que juega contigo, el que pasa las páginas de tus recuerdos, experiencias y temores como hace LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS, es cuando hablamos de una lectura no solo inspiradora, sino peligrosa.
Partamos de la interpretación que Jasso hace en su última obra del concepto de terror. La novela no explota las ideas del género (sangre, muerte y destrucción), al menos no más de lo que solemos contemplar cada día en la sección de sucesos del periódico o el telediario, pero llevado a un nivel de empatía que no solo te convierte en espectador y sufridor testigo, sino en cómplice y parte de la locura de sus protagonistas. y es que ese es el tema en torno giran los acontecimientos de LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS: La locura, latente en cada uno de nosotros que pugna por salir, abriéndose paso con garras afiladas y colmillos cariados, desgarrando todo lo que encuentra a su paso, ya pertenezca a nosotros mismos o a otros, porque, ¿Qué puede producir más miedo que un monstruo que suponga una amenaza mortal para lo que creemos inocentes? Muy fácil: Saber que ese monstruo eres tú.
No es la primera vez que uso el siguiente símil, pero esta novela me obliga una vez más a utilizarla, y esta vez con más razón que nunca.
En un mundo donde la hipocresía y el cinismo hacen florecer mentiras encuadernadas llamadas libros de autoayuda, destinados únicamente a difundir falsas esperanzas y a cambiar la desesperación de algunas personas por un bolsillo un poco más lleno para editoriales y falsos escritores, Jasso redirecciona la lectura de su trabajo convirtiéndolo en la antítesis de esta idea, en el anticristo del confort y vil reflejo de lo moralmente correcto. De este modo estamos ante un libro no solo autodestructivo, que vendría a ser lo contrario que la autoayuda, sino que también busca la satisfacción del lector, pero atravesando las barreras que impone una sociedad presa de la ética y las buenas y aprovechables costumbres, contemplando una parte de sí mismo que no está seguro de querer conocer de una manera que tiene claro que no desea, cayéndose al salvaje río que es su trama y sintiéndose arrastrado a un incierto final sin una rama o saliente al que agarrarse.
la lectura de LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS es una experiencia multifaceta, casi interactiva en ciertos pasajes, un libro que cuenta la historia de varios personajes pero que también invita a que cuentes la tuya propia y/o te sientas identificado con ellos. Cada capítulo (Los cuales a veces no siguen un orden establecido) puede suponer una aventura llena de experimentación donde Jasso juega tanto con el apartado visual como el perceptivo. Secuencias a cámara lenta o en pausa, enfoques imposibles, narradores que interactúan contigo y te ponen a prueba, relatos cortos, ensayo, un ir y venir entre los pensamientos de los distintos protagonistas, hasta juegos con la ortografía... todo termina conformando un mapa donde la equis marca el lugar de un tesoro que nosotros mismos hemos enterrado y recorremos el trayecto previo de manos de un guía que no puede presumir de generar confianza o buenos augurios, eso sí, manteniendo un carácter humorístico más negro que su alma.
Pero David Jasso sí puede presumir de otras cosas. Entre otras de ser uno de esos autores que cada vez escasean más con etiqueta propia y una pluma que derrocha personalidad. Desde LA SILLA, que supuso su desgarradora carta de presentación, hasta su última aportación en nada menos que la editorial Valdemar con DISFORIA, el zaragozano ha hecho del miedo su arma predilecta, un miedo que alimenta con escenarios y situaciones claustrofóbicas, usando elementos nunca desconocidos por el lector sino todo lo contrario, muy presentes en la rutina y sus costumbres. Puedes notar que otros escritores se sienten como patos nadando en un inmenso mar, sin rumbo sin saber cómo llegar a tierra. Jasso en ese mismo mar sería un tiburón, acechante, capaz de oler tu miedo y sentirlo, y por supuesto lo aprovecha, usándolo en tu contra, haciendo que revivas miedos que creías haber dejado atrás, fantasmas que pensabas que solo tu podías ver pero que aquí se demuestra que no, que la mente colectiva es mas simple de lo que aparenta ser. Estamos ante una obra en la que el autor no evita el uso del tópico que creemos personal e íntimo, sino que hace gala de su conocimiento, asustándonos con tales revelaciones... Es como esos memes de Internet que describen hechos y acciones con las que reaccionamos con una sonrisa y un "Ja ja ja, es verdad, yo hago/hacía eso". LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS te arrebata la poca intimidad que crees conservar, te arranca de la butaca de espectador y te introduce casi a la fuerza en la trama.
Los personajes que pueblas sus obras tampoco se quedan atrás. Hablamos de sujetos reconocibles, vulgares, de "a pie". Personas normales asomándose a su propio abismo, descubriéndose a si mismos como víctimas y verdugos en la mirada que la oscuridad les devuelve.
Veo necesario insistir en que LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS toca temas tan delicados como la depresión, el suicidio, la obsesión y sobre todo la locura, temas de fuerte capacidad mutante dependiendo de quien lea la novela, lo que la convierte en un relato no destinado a masas, a los que asocian terror únicamente con Stephen King o relatos de muertos vivientes, sino para los que son capaces de descubrir que el mundo real y los demonios que cada uno encerramos en nuestro interior, presos con más o menos cadenas pueden ser más terribles que lo que cualquier mente ingeniosa pueda sacar de lo sobrenatural. Así que no, no esperes momentos escabrosos cargados de tensión que tanto abundaban en DISFORIA, o el gore desenfrenado de aquel experimento literario llamado FERAL. No pienses que ésta vez Jasso te lo va a dar todo mascadito para que te limites a ir del punto A al punto B sin escalas. No estas ante una historia de terror de ese que te mola porque te gusta pasarlo m... que los demás lo pasen mal.
Me atrevería incluso a afirmar que si ésta obra hubiera estado firmada por uno de esos escritores de "miedo convencional" y se hubiera redactado con la forma convencional de una novela, estaríamos ante una lectura amena, pero que pasaría por nuestra mente como muchas otras, como una brisa sin importancia de la que olvidarse pronto. Pero joder, hablamos de David Jasso, con el que nada es convencional, capaz de convertir lo anecdótico en una trampa, una caricia en algo insano.
Si LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS es otro de sus experimentos, sin duda es de los que incumplen cualquier normativa ética, moral y sanitaria, un placer prohibido... ¿Y acaso no existe nada más atractivo y que incite a la curiosidad que aquello que nos prohíben?
Mientras tanto, tu puedes quedarte con tus monstruitos de ultratumba, tus payasos diabólicos y cintas de video snuff protagonizados por niñas y pozos mientras dices "uuuh, que psicológico es todo, que miedo, que mal lo paso".
lunes, 21 de noviembre de 2016
Reseña: SUCESOS EXTRAÑOS de VV.AA.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
SUCESOS EXTRAÑOS de VV.AA.
Ocho homenajes a Stranger Things.
Ocho maneras de plasmar la década de los 80 en España.
Ocho historias de terror, fantasía y ciencia ficción.
Ocho reflejos ambientados en la época donde las bicicletas BH, los juegos de Spectrum, las series como MacGyver o el Equipo A, y la música, eran el eje central de nuestras vidas.
A estas alturas la mayoría de vosotros conocerá la existencia y repercusión de usa serie que ha supuesto uno de los mayores aciertos de Netflix. Me refiero por supuesto a la serie Stranger Things.
Hay quien ha hecho de esta serie, con solo una temporada emitida, una instantánea referencia de culto. Otros en cambio critican la nula manera de disimular sus influencias para convertirlas en sus principales atributos, que si el homenaje a clásicos de cine de ciencia ficción de los 80 son descarados, que si aparentemente aprovecha una nueva moda que nos devuelve a dicha década.
Lo que si es cierto es que los que hemos vivido esa época en nuestra infancia/adolescencia recordamos muchísimos detalles con cariño y es inevitable que obras televisivas como Stranger Things, Tubo Kid o Kung Fury y literarias como la obra de Ernest Cline nos devuelvan fragmentos perdidos en el tiempo y sintamos el regusto de un Bollycao en nuestro paladar, sonriamos con nostalgia recordando aquellas tardes perdidas viendo dibujos animados y por supuesto nuestros momentos más inolvidables junto a nuestra pandilla, con la que cada tarde era como una aventura en la que nos jugábamos la vida y nuestra única recompensa tras heroicidades (locuras y travesuras) que aplaudían nuestros amigos era un castigo que duraba todo el fin de semana.
Ya sabíamos que no teníamos que esperar demasiado tiempo para ver como este amor por los tiempos del walkman, las hombreras y los cardados capilares se contagiaba a la rama literaria y retomaba las aventuras de grupos de niños y adolescentes enfrentándose a sus peores pesadillas: Monstruos, alienígenas, conspiraciones mundiales... todo valía entonces para dejarnos pegados al sofá viendo películas de argumentos inverosímiles, música tecnopop y chavales a los que aun no les ha cambiado la voz haciéndoselas pasar canutas al mismísimo ejercito de los Estados Unidos. ¿Por qué no van a poder valer los mismos ingredientes actualmente para disfrutar de una buena historia?.
Así es como la editorial Apache ha sido la que ha dado el pistoletazo de salida con SUCESOS EXTRAÑOS, rindiendo homenaje a la serie de Netflix y por consiguiente a la generación del EGB, reuniendo a 8 escritores y otros tantos ilustradores para, como si de fantasmas del pasado sacados de una navidad con Dickens, nos muestran fragmentos de aquellos tiempos, cargados de elementos que facilitan más si cabe nuestra conexión con el entorno. Todo ello por supuesto, aderezado con multitud de reminiscencias al terror, la ciencia ficción y, en general, la fantasía que ha creado esas grandes obras llenas de una magia que, si bien no es ni mejor ni peor que las de la actualidad, sí es irrepetible, por mucho que series como Stranger Things se hayan acercado a ello.
Nuestro primer viaje al pasado lo hacemos agarrados de la mano de David Jasso y su relato LA POZA, ambientado en esas festividades locales que vieron crecer a nuestros padres y más tarde a nosotros y que muchas veces supusieron el punto de partida de nuestra adolescencia, donde las posibilidades de mezclarnos entre adultos y vivir sus emociones, entre ellas por supuesto, el primer amor. Relato muy ambiental, lleno de detalles que ayudan al recuerdo, aunque algunos parecen puestos de manera forzada y artificial. Ahora bien, debe ser que siempre espero mucho de este autor, pero argumentalmente la historia me ha resultado un tanto descafeinada, con demasiadas carencias como para poder aceptarlo como una trama completa y no como lo que parece: un prologo de algo más grande. Eso si, no decepciona a la hora de crear tensión y aportar macabros detalles de última hora.
OJOS de Dioni Arroyo es uno de esos relatos de argumento tan reciclado que pasa casi desapercibido. La escasez de referencias de la época que rememora la antología hacen que parezca casi introducida con calzador, o al menos deja la sensación de que podría adaptarse a la fecha actual sin cambiar nada. No obstante, como historia clásica de fantasmas funciona relativamente bien, no tanto los actores que participan en ella, con lineas de diálogos a veces forzados y momentos demasiado, digámoslo así, oportunos y casuales.
Carlos J. Lluch se toma muy en serio eso de hacernos viajar al pasado y más todavía la de crear una historia original y emocionante. RECUERDOS es un relato ágil y potente que mezcla diversos géneros como el terror y la ciencia ficción y la cubre con un velo de misterio y nostalgia. Uno de los cuentos que mejor captura el espíritu de la serie a la que hace homenaje esta antología. Puede pecar de cierta previsibilidad a partir de cierto punto de la trama, pero no por ello se le resta fuerza al impacto final.
Los Goonies, Una Pandilla Alucinante, más recientemente Super 8... muchos de los clásicos de nuestra infancia destacan por encima de todo por el papel fundamental de la amistad, y en la idea de que sus protagonistas son capaces de todo, incluido arriesgar sus propias vidas por sus amigos. Esta idea es heredada de nuevo por Alberto. M. Caliani en EL CASERÓN RATZEBURG, una historia que recoge una trama que en nuestra adolescencia nos asombraba pero que hoy puede resultar un tanto pulp y desfasada para algunos. Cruel y emotiva a partes iguales, homenaje a ese cine chusco de mutantes que aun hoy sigue sorprendiéndonos.
Lo que empieza con una de las canciones más conocida de The Doors termina con una mirada atrás más al cine de los 90 que al de los 80. LA GENTE ES EXTRAÑA de Daniel Gutiérrez es un relato con el que es inevitable rememorar cierta cinta de culto que nos dio Robert Rodrigez, The Faculty. De ritmo frenético y dosis sobradamente saciantes de gore, Daniel nos trae su gamberra versión de una invasión extraterrestre sin innovar un género tan colapsado como es el terror, pero ofreciendo un rato entretenido y salvaje.
POR MIL PESETAS de Marta Junquera traslada una trama similar a la que usó el rey del terror (bajo su pseudónimo) en uno de sus primeros trabajos a nuestra tierra patria y su ambiente. Estamos ante una colección de referencias de reconocimiento general, mezclando cultura pop con folclore en un cóctel que da como resultado mezclar Cuenta Conmigo con Arrastramé al Infierno. Deliciosamente cruel.
Sin duda los videojuegos tuvieron un especial protagonismo en una sociedad y una época que funcionó como prólogo a la era de la información. Javier Castañeda de la Torre ha querido rendir su peculiar homenaje a los orígenes del entretenimiento virtual encerrado en cassette con NORA A TRAVÉS DEL MONITOR y se convierte automáticamente en mi relato favorito de ésta antología. No solo porque la temática en la que gira la trama me toca muy de cerca, sino porque ha construido con él un relato angustioso, intrigante y lleno de tensión. fantásticamente hilado, parece el resultado de una versión macabra de La Historia Interminable que se disfruta de principio a fin y solo deja el lamento de no haber durado más.
Finaliza el recorrido por recuerdos inmortales siendo protagonizado por otra criatura igual de inmortal. EL PRISIONERO de David Luna recupera otra de esas influencias que guió a muchos de nosotros por el camino de la fantasía, esta vez la mas oscura. La figura del vampiro es tratada aquí como un ser tan frágil como letal. Bien estructurado, original, termina sufriendo el mismo defecto que el relato de Jasso, que se queda corto y deja muchísimos cabos sueltos que podrían haberse solventado de haber sido más extenso.
Así pues, los 8 relatos que componen SUCESOS EXTRAÑOS forman como suele ser habitual en las antología escritas por varios autores, una montaña rusa de emociones con sus subidas y también por desgracia con sus bajadas. No obstante, y creo que esto ha quedado claro a lo largo de la reseña, si has vivido y disfrutado los 80, si perteneciste a la generación que prefería una partida de rol o los cómics al fútbol, si Stranger Things te ha llenado el estomago de mariposas y necesitas que alguien te demuestre que esta década puede abarcar en su interior historias de todo tipo que pueden emocionar tanto entonces como ahora, estas ante un título imprescindible.
No me olvido de los magníficos trabajos artísticos por parte de Adrian Celemín, Begoña Fumero, Daniel Medina, Cristina Vaquero, Amelia Sales (gran descubrimiento), Juapi, Pablo Domínguez y Edu Quizá (Muy atentos a este portadista en el futuro).
Carlos J. Lluch se toma muy en serio eso de hacernos viajar al pasado y más todavía la de crear una historia original y emocionante. RECUERDOS es un relato ágil y potente que mezcla diversos géneros como el terror y la ciencia ficción y la cubre con un velo de misterio y nostalgia. Uno de los cuentos que mejor captura el espíritu de la serie a la que hace homenaje esta antología. Puede pecar de cierta previsibilidad a partir de cierto punto de la trama, pero no por ello se le resta fuerza al impacto final.
Los Goonies, Una Pandilla Alucinante, más recientemente Super 8... muchos de los clásicos de nuestra infancia destacan por encima de todo por el papel fundamental de la amistad, y en la idea de que sus protagonistas son capaces de todo, incluido arriesgar sus propias vidas por sus amigos. Esta idea es heredada de nuevo por Alberto. M. Caliani en EL CASERÓN RATZEBURG, una historia que recoge una trama que en nuestra adolescencia nos asombraba pero que hoy puede resultar un tanto pulp y desfasada para algunos. Cruel y emotiva a partes iguales, homenaje a ese cine chusco de mutantes que aun hoy sigue sorprendiéndonos.
Lo que empieza con una de las canciones más conocida de The Doors termina con una mirada atrás más al cine de los 90 que al de los 80. LA GENTE ES EXTRAÑA de Daniel Gutiérrez es un relato con el que es inevitable rememorar cierta cinta de culto que nos dio Robert Rodrigez, The Faculty. De ritmo frenético y dosis sobradamente saciantes de gore, Daniel nos trae su gamberra versión de una invasión extraterrestre sin innovar un género tan colapsado como es el terror, pero ofreciendo un rato entretenido y salvaje.
POR MIL PESETAS de Marta Junquera traslada una trama similar a la que usó el rey del terror (bajo su pseudónimo) en uno de sus primeros trabajos a nuestra tierra patria y su ambiente. Estamos ante una colección de referencias de reconocimiento general, mezclando cultura pop con folclore en un cóctel que da como resultado mezclar Cuenta Conmigo con Arrastramé al Infierno. Deliciosamente cruel.
Sin duda los videojuegos tuvieron un especial protagonismo en una sociedad y una época que funcionó como prólogo a la era de la información. Javier Castañeda de la Torre ha querido rendir su peculiar homenaje a los orígenes del entretenimiento virtual encerrado en cassette con NORA A TRAVÉS DEL MONITOR y se convierte automáticamente en mi relato favorito de ésta antología. No solo porque la temática en la que gira la trama me toca muy de cerca, sino porque ha construido con él un relato angustioso, intrigante y lleno de tensión. fantásticamente hilado, parece el resultado de una versión macabra de La Historia Interminable que se disfruta de principio a fin y solo deja el lamento de no haber durado más.
Finaliza el recorrido por recuerdos inmortales siendo protagonizado por otra criatura igual de inmortal. EL PRISIONERO de David Luna recupera otra de esas influencias que guió a muchos de nosotros por el camino de la fantasía, esta vez la mas oscura. La figura del vampiro es tratada aquí como un ser tan frágil como letal. Bien estructurado, original, termina sufriendo el mismo defecto que el relato de Jasso, que se queda corto y deja muchísimos cabos sueltos que podrían haberse solventado de haber sido más extenso.
Así pues, los 8 relatos que componen SUCESOS EXTRAÑOS forman como suele ser habitual en las antología escritas por varios autores, una montaña rusa de emociones con sus subidas y también por desgracia con sus bajadas. No obstante, y creo que esto ha quedado claro a lo largo de la reseña, si has vivido y disfrutado los 80, si perteneciste a la generación que prefería una partida de rol o los cómics al fútbol, si Stranger Things te ha llenado el estomago de mariposas y necesitas que alguien te demuestre que esta década puede abarcar en su interior historias de todo tipo que pueden emocionar tanto entonces como ahora, estas ante un título imprescindible.
No me olvido de los magníficos trabajos artísticos por parte de Adrian Celemín, Begoña Fumero, Daniel Medina, Cristina Vaquero, Amelia Sales (gran descubrimiento), Juapi, Pablo Domínguez y Edu Quizá (Muy atentos a este portadista en el futuro).
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