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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Reseñas Breves #3. MITOS NÓRDICOS de Neil Gaiman.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

MITOS NÓRDICOS de Neil Gaiman.

Los grandes mitos nórdicos forman parte del tejido de nuestras narraciones: desde Tolkien, Alan Garner y Rosemary Sutcliff hasta Juego de tronos y Marvel Comics. También sirven de inspiración para la premiada obra del best-seller Neil Gaiman. Ahora el autor se remonta a través del tiempo a las fuentes originales de las historias en una emocionante y vívida interpretación de los grandes relatos nórdicas. Los dioses de Gaiman se muestra completamente vivos en sus página (irascibles, viscerales, juguetones, apasionados) y los cuentos nos llevan desde el principio de todo hasta el Ragnarök y el crepúsculo de los dioses. Galvanizados por la prosa de Gaiman, Thor, Loki, Odin y Freya son fuerzas irresistibles para los lectores modernos, y su crepitante y brillante escritura exige ser leída en voz alta en torno a un fuego abierto en una noche helada y estrellada.

Puedo entender que exista gente que sienta tal admiración hacia un escritor u otro que cada nueva obra suya sea tan esperada como admirada, y que en su contenido difícilmente sean encontradas faltas o defectos. Por suerte o por desgracia yo no soy de esos, y Neil Gaiman es un claro ejemplo de ello.

Y eso que a mi me encanta el escritor inglés. He disfrutado mucho con títulos como AMERICAN GODS o STARDUST, y en uno de los que considero de mis libros favoritos, BUENOS PRESAGIOS comparte autoría con otro maestro, Terry Pratchett...
... sin embargo, MITOS NÓRDICOS me ha supuesto una lectura que me da pie a, no ya desaconsejar el libro, sino a animaros a que tengáis en cuenta valorar otras obras que van a contaros lo mismo pero de manera que suscite más interés e incluso entusiasmo.

Y ya no hablo de esa faja que envuelve el tomo y que reza "sabiamente" que esto es como leer La Biblia escrita por Marvel (con dos cojones como dos pianos), ni por una portada tan estereotipada que incuso unas letras blancas sobre un simple fondo negro lo hubieran mejorado.

Como su título indica, el libro recopilar las más conocidas historias protagonizadas por Odín, Thor, Loki y demás tropa, una selección, insisto, no muy rebuscada, centrándose en los relatos más conocidos y además contados de una manera tan básica que en ocasiones parece que la lectura está dirigida al público más joven (y me atrevería a mencionar incluso el infantil), y si bien esto puede facilitar las cosas a aquellos que se acerquen al libro buscando información y nada más, supone por otro lado una decepción para quien quiera encontrar a Neil Gaiman en sus páginas, cosa que yo sintiéndolo mucho no he conseguido. Los relatos están aquí plasmados sin ningún tipo de distinción o toque personal del autor y nos recuerda a cuando tomábamos apuntes o resumíamos en un cuadernos los temas que entrarían en el examen. En definitiva, que en esta ocasión estos MITOS NÓRDICOS pueden estar firmados por Neil Gaiman, pero si en lugar de su nombre apareciera el de tu vecino del tercero, ese que te mira siempre con cara de estar ocultando cosas chungas, creo que no notarias la diferencia.


Concluyendo, si queréis comprar este libro solo por el hecho de estar escrito por quien está escrito, pues bueno, pues muy bien, pero cuando tras la tercera lectura sigáis sintiendo que no encontráis a vuestro autor favorito en su sencilla prosa, a mi dejadme en paz. Ahora bien, si lo que buscáis es profundizar en la mitología nórdica, en los orígenes y hazañas de los dioses a los que los vikingos rendían culto y además hacerlo de manera amena y divertida y disfrutando de algunos de los episodios más simbólicos e influyentes de la fantasía, tenéis otras alternativas mucho más interesantes como EL EVANGELIO SEGÚN LOKI de Joanne M. Harris, obra mucho mejor novelizada, estructurada y mucho más completa y sentida que esto.

Reseñas breves #1. LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA de Jesús Cañadas.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA de Jesús Cañadas.

En marzo de 1873, recién instaurada la Primera República, Fermín Salvochea tomó posesión del cargo de alcalde de Cádiz. Siguiendo su espíritu anarquista, adoptó una serie de medidas polémicas que le granjearon la simpatía de los pobres al mismo tiempo que la animadversión de las clases pudientes y del clero. Una de esas medidas fue el desahucio del Convento de la Candelaria.

Esto es Historia. El resto de lo que contienen estas páginas podría no serlo.

1907. Fermín Salvochea, legendario alcalde de la ciudad de Cádiz, fallece en extrañas circunstancias. Ese mismo día, Juaíco, un barbero viejo y borracho, decide contarle la historia de Salvochea a su hijo Sebastián.
1873. El joven Juaíco empieza a trabajar para Fermín Salvochea durante su primera semana como alcalde. Una muerte en un burdel los embarcará en una aventura llena de misterios, magia negra y venganza más allá de la tumba.
1907. Un enigmático teatro de los horrores ha llegado a Cádiz. Brutales asesinatos se suceden en los callejones de la ciudad. Sólo Sebastián y sus amigos podrán encontrar la verdad tras la historia de Juaíco y proteger Cádiz del mal antiguo que anida en sus entrañas.

Con LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA, Jesús Cañadas firma no solo su mejor obra, sino una de las mejores lecturas del año que podéis encontrar.

Son muchas las referencias nombradas como reclamo a este título, y eso que ya el mismo nombre del autor es señal de que difícilmente la lectura pueda defraudar. Que si los Goonies, Una Pandilla Alucinante, Penny Dreadful e incluso la obra literaria de Seth Grahame-Smith. Y si, no faltan razones para que estas obras le vengan a uno a la cabeza mientras lee la novela, pero me extraña no haber encontrado comparaciones con el clásico de Burton, Big Fish. Esta es una historia que cabalga entre más de dos mundos, donde la fantasía más mágica y tenebrosa se mezcla con un retrato de la época igual de mágico, igual de terrorífico.

A través de leyendas, mitos, y una imaginación desbordante, Cañadas nos regala un retrato de su Cádiz natal como nunca la habíamos visto. Una ciudad embrujada, que se alimenta del encanto de sus gentes, de las sombras de sus calles y del regusto de su historia.


Podría llenar la entrada de tópicos como que es una de esas obras que deseas que no se acabe nunca, que sus personajes son tan reales como permita la imaginación, que descubre huecos en nuestra mente donde albergamos ternura y crueldad a buen recaudo y que su autor nos arranca, dejando los nervios al aire, sintiendo cada emoción, cada instante de una manera que sabemos que no es pasajera, que ya forma parte del recuerdo... pero me es más fácil y directo preguntaros qué cojones hacéis leyendo esto y no LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA ahora mismo.

lunes, 9 de octubre de 2017

Reseña: EL MAR DE HIERRO de China Miéville.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

EL MAR DE HIERRO de China Miéville.

Sham viaja en el Medos, un tren que recorre los infinitos raíles que conforman el Mar de Hierro, en el que habitan numerosas criaturas monstruosas y se esconden terribles peligros. 

En los escombros de un tren descarrilado, Sham encuentra unas fotos que lo pondrán sobre la pista de algo que, hasta entonces, creía imposible.

Pronto piratas, tripulaciones de trenes, monstruos y cazatesoros irán tras él y sus amigos, y la vida en el Mar de Hierro cambiará para siempre.

Hoy en "Términos literarios que han existido toda la vida pero que de repente uso siempre que se me presenta la oportunidad para dármelas de entendido pese a que no tengo ni puta idea de lo que hablo": El worldbuilding.
Vaya por delante que me importa tres pares de narices las múltiples discusiones y polémicas en las que el termino suele ser usado para criticar las obras de un autor u otro. Hablamos de géneros como ciencia ficción o fantasía, y quien busca incongruencias por minúsculas que sean en el trabajo de la creación de mundos por encima de la búsqueda de lo que debería ser lo realmente importante, es decir, una buena historia FICTICIA... pues no se, igual el problema no lo tiene el escritor, sino el que no sabe leer historias sin convertirlas de paso en manuales de ciencias.

Crear mundos ya no es solo cosa de dioses. Cualquier escritor puede convertir palabras en arcilla y convertirlas en prácticamente cualquier cosa y crear universos de la nada, con su planetas, habitantes, fauna y flora, culturas, deidades y por supuesto, pasado. Mundos que a fin y al cabo son creados para albergar historias en ellos, e incluso no es tampoco raro encontrar historias que van construyendo su mundo propio a medida que ésta avanza.
Pero no olvidemos a otro tipo de arquitectos, aquellos que primero destruyen el mundo que conocen o conocerán y que sobre sus ruinas construyen sus ideas, creando paisajes o sociedades distópicas o postapocalípticas. Hemos contemplado a nuestro planeta sumergido en un mar infinito, vigilado por despiadadas ciudades a bordo de petrolíferos y acorazados. Lo hemos visto convertido en un yermo desértico donde la moneda más valorada es el agua y la gasolina y el campo de batalla, la carretera. A veces lo que ha quedado de nuestro hogar es tan letal que nos hemos tenido que proteger en los túneles subterráneos del metro, a salvo de una atmósfera venenosa y el fruto de una evolución asistida. Y así los ejemplos en los que las fuerzas de la naturaleza, del hombre o de seres de otros tiempos, mundos o dimensiones han remodelado el universo conocido se suman y se presentan en todo su esplendor en cine, videojuegos y novelas. ¿Sería descabellado entonces pensar en una tierra donde la vida, las creencias, cada mínimo detalle que se viera o sintiera tuviera que ver con el mundo ferroviario y los trenes? Parece que para China Miéville no, para suerte nuestra.



Miéville es uno de esos autores que, o descubres de casualidad y te lanzas al abismo que te propone sin dudar, o ya sea por temor o por diversidad de opiniones que se encuentran, por lo apabullante de lo que uno se descubre cuando indaga en la obra del escritor, se termina convirtiendo en un reto que se va dejando por tiempo indefinido. Que su imaginación es capaz de desbordar cualquier expectativa, que si su obra es demasiado densa, liosa o abstracta... Algo parecido a lo que me ocurrió hace poco con Joe Abercrombie, un asunto pendiente que se fue demorando hasta que la publicación de la saga El Mar Quebrado, de corte más juvenil según las críticas, me brindaron la posibilidad de descubrir a este escritor inglés con paso seguro y sin arriesgar demasiado pellejo, para terminar encontrando lo que sería uno de mis mayores referentes y favoritos dentro de la fantasía oscura.
Digo que recuerdo el asunto de Abercrombie porque lo que me ha ocurrido con China Miéville es exactamente lo mismo, y pese a disponer de obras suyas tan aclamadas como LA ESTACIÓN DE LA CALLE PERDIDO, LA CICATRIZ, LOS ÚLTIMOS DÍAS DE NUEVA PARÍS o KRAKEN no ha sido hasta su acercamiento a la literatura juvenil o young adult con EL MAR DE HIERRO que no he sentido ese impulso al que no se puede evitar hacer caso para leerlo. ¿Cómo ha sido entonces la experiencia para un descubridor? Pues podría decirse que es de esas obras que se acaban con un jadeo, pero no de agotamiento, sino ese resoplido que dejamos escapar cuando acabamos un viaje en montaña rusa y nos falta tiempo para volver a la cola y repetir lo antes posible.

A medio camino entre la fantasía distópica, la ciencia ficción postapocalíptica y un retrofuturismo heredero del steampunk, nos encontramos con una novela de aventuras en la que, a través de los ojos de su protagonista Sham, contemplamos un mundo con una gran riqueza visual y significativa, un océano de raíles que se entrecruzan y viajan perpendicular y paralelamente entre ellos, cientos de vías que llegan hasta donde se pierde la vista, y donde habitan como no podía ser de otra forma trenes, locomotoras y una gran diversidad de métodos de locomoción y donde los habitantes del Mar de Hierro ejercen sus labores, ya sea cazar, comerciar, construir..., en definitiva, sobrevivir en un mundo hostil pero en su justa medida, una vida que no es difícil sino exigente. Una tierra que quiere ser heredada por los fuertes y los justos (aunque no siempre ser justo implica ser benévolo).

Pero no son solo los ojos de Sham lo que nos interesa, ni lo que ve, sino la actitud ante unos descubrimientos que también son nuestros. El protagonista es un joven aprendiz de médico a bordo del cazatopos Medos (Si, habéis leído bien: topos. Aunque es importante resaltar que mucha de la fauna animal que encontraremos en los escenarios en los que transcurre la obra ha ¿evolucionado? hasta alcanzar tamaños colosales), un chico que enseguida demuestra que no comprende mucho de todo lo que ocurre a su alrededor, lo cual me parece un gran acierto, porque nosotros tampoco, por lo que crea esa conexión necesaria tanto con el personaje como con el entorno, compartiendo cada sorpresa nueva como cada revelación, convirtiendo cualquier detalle que para otros miembros del reparto carecería de importancia en un gran descubrimiento.

Sin duda, una de las cosas que más puede llamar la atención al lector que acerca a este título son, indudablemente las referencias a otras obras. Por suerte estamos ante un caso en que realmente un escritor pretende (o al menos eso aparenta) y consigue rendir homenaje a las novelas que se mencionan para compararla, en lugar de ser un simple reclamo publicitario.
EL MAR DE HIERRO tiene ese espíritu aventurero de LA ISLA DEL TESORO de R. L. Stevenson, un acercamiento a las ideas y filosofías de MOBY DICK de Hernan Melville y un ligero guiño estético al Snowpiercer de Bong Joo-ho, no quedándose atascado en las evidentes comparaciones argumentales de las citadas obras. Pero no se queda ahí, la novela se alimenta constantemente de las ideas con las que el lector juega mientras lee, siendo capaz de convertir en predecibles muchas situaciones, no porque Miéville lo sea también, sino porque quiere que nos movamos por terrenos conocidos en un constante "esto me suena" pero sin llegar al temido "esto ya lo he visto".
¿Recordáis El Planeta del Tesoro, la película de animación producida por Disney y dirigida por Clements y Musker? Pues algo parecido ocurre con EL MAR DE HIERRO, la sensación de estar ante una reinvención de una historia (en este caso debemos pluralizar) clásica adaptada a un mundo nuevo construido a partir de piezas imaginativas importadas de una mente que rebosa de ellas.



Imaginación. Ese es el principal alimento del que se nutre esta novela y con el que su trasfondo crece y crece. Hablamos de una inventiva que evita fundirse con la lógica y lo posible y, como novela de aventuras donde predomina más la fantasía que la ciencia ficción y ambientada en un mundo de una caótica belleza, muchas escenas anteponen la acción a la explicación, y si para componer una escena épica el escritor necesita que el raciocinio mire para oro lado, ni lo duda. Todo esto dota al relato de cierto cariz de fábula, de cuento infantil, de historia de piratas con seres mitológicos, fantasmas y maldiciones impregnadas en tesoros escondidos, y como tales Miéville narra la historia haciendo participe al lector, dirigiéndose en ocasiones a él mismo, invitándole a reflexionar, a volver atrás, a anudar lazos, a ser parte de la tripulación del Medos. En definitiva, la imaginación de Miéville no busca ese nexo entre lo extraño y lo creíble. no quiere mostrar algo que pudiera pasar por verídico o fácilmente asumible. Su único objetivo, el que cumple con creces, es impactar con sus imágenes y su desarrollo. indiferentemente de lo extravagante que resulten los métodos (Seamos sinceros, si tuviéramos que regirnos por las leyes de la física y la aerodinámica, el Medos habría descarrilado en el primer capítulo y ahí hubiera acabado su historia).

No obstante, parece ser que para lograr ese impacto, ese ritmo ágil que no decae en ningún momento, el escritor ha visto necesario hacer sacrificios que posiblemente habrían resultado innecesarios.
Uno de ellos y posiblemente el más evidente de todos es el trato de sus personajes, tanto principales como secundarios. No quiero decir que éstos sean planos o huecos, en absoluto... pero sí pueden resultar demasiado estereotipados y su patrón básico es mantenido a lo largo de toda la historia narrada aquí. Sham ap Soorap manteniendo su papel de aprendiz, torpe e ignorante pero con momentos de lucidez que frecuentemente salvan la situación. La capitana del Medos, Naphi, representación de la idea de una obsesión rayana en la locura y que, cual capitán Ahab es capaz de sacrificar al mundo entero y prenderle fuego al universo si con ello consigue su ansiado trofeo. No nos olvidamos del tradicional papel cómico, de personajes que se dejan llevar por el instinto, pero un instinto que a veces puede confundirse con la demencia de un genio, y esta vez esta representado por los hermanos Shroake. Hasta el pequeño Murdiu es un elemento reconocible del género, heredero de la necesidad de la que muchas historias han dependido anteriormente.

Pero no es lo único que llama la atención de forma no precisamente positiva. EL MAR DE HIERRO es el acercamiento de China Miéville a la literatura juvenil, y si, se nota que la novela está dirigida a un público ávido de descubrir nuevos matices y facetas de la fantasía, incluso yo admito que es una de las mejores lecturas que mezclan el género con tintes steampunk que he leído (para curiosos, mis favoritas son las firmadas por Cherie Priest), sin embargo este paso de la narrativa adulta y a la vez la común en el autor a esta aproximación al lector joven es, en ocasiones forzada hasta el punto de lo artificial. Hay un contraste evidente, como si Miéville se interrumpiera a sí mismo mientras escribe con un"¡Mierda!, que esto es para los jóvenes, voy a meter un caspitas, un recórcholis y una exclamación exagerada para aparentar". Y sin embargo no duda en jugar con ideas interesantísimas que podrían expandirse con relatos más complejos... pero al mismo tiempo vuelve a cometer el error de resolver las situaciones en una consecución constante de Deus ex Machina, hasta resolverse en un desenlace que se encuentra entre la genialidad y lo absurdo.

Así pues, EL MAR DE HIERRO es, en la suma de sus componentes y resumido en la mínima expresión, la historia de aventuras de siempre, con sus persecuciones, tiroteos, buenos muy buenos, malos muy malos, malos que son buenos y viceversa y momentos para reflexionar sobre valores como la amistad, el deber y el paso a la madurez. Es la historia de siempre, construida con retales de los mejores momentos que hemos disfrutado en ellas si, pero con unos efectos especiales impresionantes. Esta novela sería el resultado que hubiera ofrecido Gore Verbinski si le hubieran dicho que Jack Sparrow en lugar de pirata, fuera maquinista de tren. Con Kraken incluido.

Con todo, con sus virtudes y sus carencias, EL MAR DE HIERRO es una novela recomendadísima, no solo para descubrir a un autor tan prolífico y "complicado" como es China Miéville, sino porque es un baúl a rebosar de ideas maravillosas, de imaginación y de momentos y situaciones que nos recuerdan por qué muchos empezamos en este mundo, saltando de libro en libro, por vivir aventuras, visitar tierras inexploradas formando parte de una tripulación que no diferencia el valor de la locura.

Porque el MAR DE HIERRO es un sobresaliente en entretenimiento. Y todo lo demás da igual.


domingo, 13 de agosto de 2017

Reseña: Especial Editorial CERBERO.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

Especial Editorial CERBERO.

A menudo pasear por las redes sociales es como descubrir que no vives en el mismo mundo o multiverso que los demás. Crees que algunos acaban de retirar las manos de sus teclados y salen de su refugio, de su cueva a la que no llegan noticias del mundo real para darse de bruces con que todo lo que ellos creían era mentira. O quizá soy yo el que ha vivido hasta ahora en una burbuja de ignorancia, creyéndome el rey del mundo y de la verdad universal.

Resulta que aún existe gente plenamente convencida de que la literatura de género (refiriéndonos a la ciencia ficción, la fantasía e incluso el terror) ofrece a día de hoy una oferta minoritaria, muy limitada y, en conclusión, vive al borde de su extinción. Y ojo, que no lo dice gente aburrida que no sale de casa y su único modo de darle un poco de emoción a su existencia es inventarse conspiraciones y estadísticas de todo, sino gente que parece que se encontró un título de periodismo en la calle y lo aprovechan al máximo. Así que me reitero en mi opinión de que debo vivir en una realidad totalmente distinta a la del resto, porque cada mes, cada vez que se me ocurre comprobar las novedades y próximos lanzamientos que las incontables editoriales dedicadas a este tipo de literatura van a ofrecernos me siento como cuando era un niño pequeño delante del catalogo de juguetes que El Corte Ingles regalaba cada navidad, marcando con una equis las cosas que me gustan al compás de "lo quiero, lo quiero, lo quiero...".

Pero no, son cosas mías que a veces me queje de la saturación de títulos de una misma temática, son cosas mías que me esté planteando el comer piedras para poder seguir pagando mi dosis mensual de libros de género. Y son cosas mías que cada día veo emerger nuevas editoriales pequeñas que no paran de ofrecer nuevas oportunidades a autores nuevos y conocidos, modestas editoras pero llenas de grandes ideas, propuestas y sobre todo ganas de hacer las cosas bien.
En los últimos años hemos disfrutado de grandes títulos, muchos de ellos premiados por distintas asociaciones, que han llegado a nuestras manos gracias a estas editoriales. como Apache, Cazador de Ratas, Hermenaute, Orciny Press... todas ellas con algunas propuestas innovadoras, que han sabido acercarnos nuevas maneras de ver la literatura de siempre, o recuperando las antiguas formas y formatos, como por ejemplo la editorial Cerbero.

Esta joven propuesta editorial no solo apuesta por la ciencia ficción o el terror más tradicional, aunque siempre aportando nuevas ideas argumentales que vienen marcadas por la constante evolución de estas, sino que propone otorgar a una nueva juventud al bolsilibro, esas novelas "de a duro" que se vendían en kioscos. Pequeñas aventuras de viaje pero que no por su pequeño tamaño se veían obligadas a ofrecer igualmente pequeñas experiencias, sino que estas podrían ser de lo más satisfactorias e impactantes. Desde su nacimiento Cerbero ya nos ha aportado doce de estas historias, creadas por autores y autoras experimentados. Doce formas distintas de afrontar el reto de seguir creando nuevos viajes a distintos tiempos y lugares, metiéndonos en la piel de hombres, animales o maquinas. Doce ejemplos que pueden gustar mas o menos pero que son una prueba de que la literatura fantástica no esta, como algunos pretenden hacernos creer, estancada o agonizante, sino que escritores y lectores creen, algunos más que nunca, en esas ventanas que sirven para mirar a otros mundos, a otras realidades a las que huir.

Y como aquí somos muy chulos y nos gustan los retos no nos hemos limitado a dar nuestra opinión de uno o dos de sus títulos, sino que nos hemos leído los doce bolsilibros publicados por Cerbero y los hemos recopilado en esta colección de breves opiniones. como si un menú de platos de comida rápida pero no por ello carente de talento se tratara


ÚLTIMA NOCHE EN EL PÁRAMO de So Blonde.

Cuando Monica Estanco, ayudante del sheriff de Cerrojazo (Texas), se despertó aquella mañana, no imaginaba lo mucho que podrían complicarse las Fiestas de la Cosecha de ese año. Rednecks votantes de Trump, pornostars en plena gira, televisión por cable, un matadero abandonado y algo que resurge desde las entrañas de la siempre entretenida tierra de Texas.
So Blonde vuelve a calzarse las espuelas para adentrarnos esta vez en el páramo de Cerrojazo.

So Blonde es una de esas autoras que sin quererlo se vuelve para algunos casi omnipresente, un asunto personal pendiente, un "al final me va a tocar leer algo suyo". Ha sido cosa del destino que entre tanto currículo literario, artículos de prensa y tiras cómicas en El Jueves, ÚLTIMA NOCHE  EN EL PÁRAMO ha sido la primera toma de contacto con ella, y de la curiosidad por cómo será su obra ha pasado a la necesidad de leer cuanto más de ella, mejor.
Estamos ante una burda gamberrada que es incapaz de tomarse en serio a sí misma, que abraza, para luego amordazar y sodomizar al género de terror más redneck plagado de humor malsano y vísceras de origen desconocido. En efecto, algo que haría salivar de placer a cineastas como Robert Rodriguez y empalmar de gusto a seguidores del cine bochornoso que tiene como modelo sagas como Temblores o Feast. A lo largo de 160 páginas, So Blonde se regocija maltratando a todo ser vivo por medio de excesos sexuales de cualquier tipo, carnicerías descontroladas, chistes de índole sureño-patriótico y topicazos del género de esos que no nos aburre encontrar de vez en cuando.
ÚLTIMA NOCHE EN EL PÁRAMO es una rotunda respuesta a la pregunta de si hay un límite en pasarlo bien con lo políticamente incorrecto, que hace que nos riamos con temas de actualidad que no tienen ni puñetera gracia, y todo ello bajo un telón de fondo dominado por la tierra sucia del desierto, la pólvora, la sangre, los condones usado y el rock´n roll.



36 de Nieves Delgado.

El nacimiento de una nueva Inteligencia Artificial en el CIDIA siempre es motivo de alegría. En el caso de la que ocupará el cuerpo número 36, la felicidad es doble, puesto que, nada más nacer, ha sorprendido a todos los técnicos con un insólito «Buenos días». 36 no es una IA como las demás, se hace preguntas y quiere respuestas. ¿Dónde reside la verdadera identidad? ¿Qué sentido tienen las etiquetas? ¿Es necesario integrarse y aceptar la opinión de la mayoría?

Aparcamos a un lado las gamberradas divertidísimas y salidas de tono para adentrarnos en temas más serios y trascendentales. Nieves elige para esta narración el siempre fascinante y a la vez lleno de enigmas asunto de la inteligencia artificial.
Siguiendo la estela de historias que abordan la capacidad de la maquina para ser autoconsciente y, en cierto modo, ser "más humano que el ser humano", tal como hicieron anteriormente androides como Batty, Sonny, David, Ava o Andrew, pero enfocándolo en diferentes puntos de vista que no se quedan solo en la reflexión acerca de las limitaciones de las IA o dar reconocimiento a esta como ser vivo, sino que además lo dirige hacia un punto tan interesante como es el factor externo, la repercusión que estas investigaciones pueden tener en todo el mundo, y lo hace por medio de un lenguaje y escenografía originales, en una narración basada en el diálogo y la reflexión.
La única pega es que la autora aborda aquí ideas tan interesantes y complejas que por desgracia se ven limitadísimas en un formato como es el bolsilibro, que apenas permite mostrar la punta de un iceberg tan inmenso como es la inteligencia artificial y las redes.



DOMORI de Sofía Rhei

Los domori llevan mucho tiempo en guerra contra las abejas. Las vidas perdidas no pueden ni deben ser olvidadas. Es necesario hacer valer la justicia, que ardan sus colmenas, su ciudad, que no quede rastro del enemigo. Luna Roja es una guerrera dispuesta a todo por vengar a su pueblo, pero el destino le depara otra suerte. ¿Le han contado toda la verdad? ¿Será capaz de descubrir su propia identidad? ¿Qué significa verdaderamente ser una domori?

Teniendo en cuenta que mi única experiencia con la autora madrileña, RÓNDOLA me pareció una experiencia más bien agridulce, era normal que afrontara DOMORI con ciertas dudas, pero he de reconocer que la experiencia, excepto salvedades, no ha sido del todo desagradable.
Lo que aquí tenemos es una de esas historias cuyo género no sabríamos catalogar con exactitud, ni si es inclasificable o viste múltiples ropajes. Tiene algo de aventuro distópica, ciencia ficción, fantasía y un fuerte significado ecológico, pero en la práctica aunque suene raro, termina convirtiéndose en una especie de trama de conquistas a niveles tan microscópicos como universales.
Suena confuso, y el mundo al que nos traslada Sofía hace honor a esa sensación, soltando al lector en medio de un lugar dominado por unas circunstancias que no entendemos, con unos personajes extraños, de determinaciones no menos extravagantes. Por suerte, a medida que avanzamos en DOMORI vamos enlazando las piezas fundamentales para terminar descubriendo un cúmulo de ideas que de nuevo presumen de complejas e interesantes para querer abarcarlas en un espacio tan pequeño, aunque hay que reconocer que uno se puede sentir sobrepasado en momentos en los que el exceso de información nueva va y viene.
Ahora bien, tengo que admitir también su mayor pega la he encontrado en el personaje protagonista. Puedo usar muchos adjetivos para describir lo que me ha conseguido trasmitir Luna Roja, pero los que más se me repiten son sin duda antipática, egoista, manipuladora y cínica, y así obviamente me es difícil empatizar con ella y sus pensamientos.



BARRO. POST SCRIPTUM I de Alicia Pérez Gil

Alicia sabe qué llevará consigo y qué no cuando sus padres deciden cambiar de casa. Sin embargo, hay algunas cosas que quedan fuera de su alcance, como su hermana, su gemela problemática recluida en un centro especial, la única persona a la que quisiera tener a su lado en su nueva vida. Dispuesta a recuperarla, emprende un viaje más allá de las fronteras de lo real, al otro lado de la bruma de los sueños, donde cada uno de los objetos que ha guardado con ella demostrarán su auténtico poder. Y los necesitará, porque en el propio viaje se verá despojada de todo lo que la convierte en Alicia, incluido su propio nombre.

Estamos ante uno de esos relatos difíciles de clasificar y mucho más de dar una opinión clara, porque uno no sabe si le ha gustado o le ha parecido una absoluta ida de olla sin sentido. Y no es que carezca de él. BARRO, único título de este formato que pertenece a la serie dedicada a la ¿fantasía?, narra un viaje, pero no a un lugar común y conocido, sino al más misterioso de los rincones que existen: el interior de la mente. Como si de una versión de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, se nos presenta a una protagonista (que curiosamente comparte nombre con la famosa niña descrita por Carroll) que busca una vía de escape, una manera de huir de un mundo cuya estancia solo otorga dolor para que, una vez encontrado, darse cuenta de que tal vez la idea no era tan buena. Y buscar el camino de regreso no será nada fácil, sobre todo cuando uno no recuerda ni su nombre.
Un montón de respuestas a preguntas que que Alicia no sabe formular, y un montón de respuestas que, lo que soy yo, soy incapaz de interpretar.
Tras un primer tramo que sabe atrapar el interés del lector llevándole a un entorno conocido, bruscamente nos vemos sumergidos en algo completamente distinto, a veces bellos, a veces caótico, como si de nosotros dependiera dar un significado a todo lo que se narra... y es algo que se torna en muchas ocasiones una tarea casi imposible.
BARRO es una de esas, si. Un novela que, al pedirnos alguien nuestra opinión, ponemos cara de circunstancia y decimos. "es una historia personal". Y quizá en este caso en concreto demasiado, como si estuviera escrito para uno mismo y los demás estuviéramos invitados a disfrutar (si podemos), pero sinceramente, a veces a mi me ha sido imposible seguirle el ritmo e incluso encontrar parte de lógica.


LA BELLEZA DEL URÓBOROS

«25=2; 12+4=miles de millones. Asúmelo cuanto antes»
¿Quién firma el extraño telegrama? ¿Qué quieren decir esas cifras? ¿Qué relación tienen con un absurdo asesinato del pasado? El uróboros, la serpiente que se muerde la cola, el bucle infinito de la paradoja. ¿Deben los hijos cargar con los pecados de sus padres?

Memorizad bien el nombre de este autor, porque si su anterior novela HORROR VACUI supuso una agradable sorpresa para los seguidores de la ciencia ficción, con LA BELLEZA DEL URÓBOROS se ha subido a la cima de las novelas cortas del género en un ejercicio brillante.
Y es que prometer un thriller que se apoye en bases y teorías científicas complejas y llegue a emocionar es fácil, cualquiera puede hacerlo y tristemente cualquiera lo hace, pero conseguirlo es otra cosa muy distinta. Castañeda usa todos los ingredientes de que dispone para en tan poco espacio, atrapar al lector en una trama que, antes de resolver un enigma ya te está planteando el siguiente, pero sin llegar nunca a saturar. Y así hasta literalmente, la última página.
Es encomiable cómo el autor va desentrañando un problema que se ve salpicado por teorías de la lógica o las paradojas y lo hace mediante un lenguaje y unas explicaciones técnicas completamente claras, ayudándose además para ello de fábulas e historias que sirven para ejemplificar las conclusiones a las que el protagonista va llegando. Vale que algunos aspectos estén cogidos con pinzas y algunos nudos argumentales no quedan del todo apretados, pero el ritmo de la historia, el trato de sus personajes destacando a su protagonista principal y las numerosas referencias tanto a las mencionadas fábulas como al mundo del cómic hace que si tuviera que elegir un imprescindible entre los títulos actualmente pertenecientes a Cerbero, éste trabajo de Javier Castañeda estaría entre los más posibles.



CIUDAD TUMBA de Albert Hadmon

El terror se esconde en las entrañas de Barcelona, extiende sus tentáculos por entre los recovecos de la realidad, hurga en la cordura de sus habitantes desde hace eones. Pastillas, drogas alucinógenas, policías violentos, adolescentes sumergidos en la sangre burbujeante de los monstruos durmientes...


Una novela sobre seres depravados, una ciudad que esconde cadáveres bajo los adoquines y un dios tan antiguo que solo puede despertarnos pavor.

Parece casi evidente que en la colección Tíndalos, dedicada al género del terror, la editorial Cerbero tiene claro cuales son sus directrices y los ingredientes que en sus historias quieren que encontremos. Lo que se traduce en: Criaturas increíbles y repulsivas, retratos casi caricaturescos de una sociedad rendida a los excesos y montones de galones de sangre, vísceras y derivados que luego hay que fregar del suelo.
CIUDAD TUMBA es un nuevo homenaje a la mitología lovecraftiana en forma del más puro Cosmic Horror Exploited cargado una vez mas de muchísima mala baba y montones de reminiscencias pulp.
Una trama que transcurre en dos periodos temporales separados por unas décadas de años nos presenta un mundo y unos personajes abrazados por la locura, cuyo afecto es correspondido por estos, y no tanto por las criaturas de pesadilla que pueblan los rincones mas oscuros de los callejones, así como de la mente, como por los abusos en forma de estupefacientes que pueden llevar a lo que quede de la cordura de un cerebro batido a ponerse de rodillas implorando piedad.
Es una pena, eso si, que con la excepción de F. todos los personajes se presenten bastante huecos, como si el único motivo de la existencia de estos sea verse convertidos tarde o temprano en una masa irreconocible de carne desgarrada y regurgitada, en lugar de ofrecer una profundidad extra a la trama mediante una relación entre estos y el entorno. Aunque supongo que todo esto se compensa con un ritmo endiablado, donde apenas hay momento para la pausa y el cese de violencia gratuita.



RUBICÓN de J. G. Mesa

En algún momento, la cabeza del comandante Guillermo Nox hizo clic y, ante la inminente destrucción de la Tierra, comenzó a llenar su nave, la Julio César, con depredadores tales como el tigre, el oso pardo o el tiburón blanco. A pesar de que debería haber llevado a su tripulación lejos del peligro, mientras Dolmen se acerca de modo inexorable para arrasar el planeta, la Julio César aterriza en mitad de la sabana con el objetivo de rescatar al último depredador en la colección de Nox: el león africano. Masáis rebeldes, impactos megalíticos que anticipan el desastre y una insobornable cuenta atrás se pondrán en el camino del comandante y su misión enajenada y suicida.

Y de cosas venidas de otros mundos con el objetivo de convertirnos en suculentos Happymeals nos vamos a un relato donde el la humanidad no solo lucha por su supervivencia, sino por el recuerdo de su historia.
Disfruté en su momento de su visión personal del más allá y de cómo profundizaba en el mito del fantasma en GENTE MUERTA, así como del recorrido por calles corruptas llenas de delincuencia y vengadores urbanos en sus colaboraciones para el universo TIEMPO DE HÉROES. Ahora, lanzándose de cabeza en la ciencia ficción, J. G. Mesa, en poco más de 100 páginas nos presenta la historia de dos éxodos, el de toda la humanidad ante la inminente destrucción de su mundo y otro más intimo y personal, el de su protagonista Nox, que busca un lugar, un acto de redención que le ayude a escapar de una vez de la culpa, los remordimientos y su pasado.
La trama que se nos propone es interesante y compleja, no solo por los conflictos internos que hacen de sus personajes más atractivos, sino también por la relación de un ser humano perteneciente a una sociedad avanzadísima tecnológicamente con la naturaleza y las emociones que son capaces de ofrecerle estás aunque se las ignore, en un choque de culturas e intereses, destinos y deseos.
Tristemente también son factores todos ellos que en tan corto espacio apenas se nos permite indagar demasiado a fondo como nos gustaría y son tantas las cosas que ocurren que en ocasiones nos cuesta seguir un ritmo y perdemos detalles en momentos claves en los que no somos del todo conscientes de los acontecimientos hasta que ya han pasado. No obstante, su trasfondo es digno de tener en cuenta para próximas aventuras.



LOS ESPÍRITUS DEL HUMO de Mª Concepción Regueiro.

Entre lujos, cuidados y oropeles, Luanda y Gadea, las hijas del gran taumaturgo Antuss, viven ajenas al ajetreo de la gran ciudad, a los Técnicos y su desprecio hacia la magia milenaria, al humo que parece ocuparlo todo. Pero todo esto cambia un día, de la noche a la mañana, y las dos jóvenes hermanas se ven forzadas a enfrentarse contra un futuro extraño y desagradable donde solo se tendrán la una a la otra. Y el recuerdo de la magia y la grandeza. Y a los espíritus del humo.

Aún perteneciendo a la colección Wyser centrada en la ciencia ficción, la novela que nos ocupa apenas se acerca a dicho género, siendo ésta una historia con una atmósfera de corte visualmente victoriano sumergida en la fantasía que otorga la magia y salpimentada con breves retazos de cultura steampunk, La verdad, nada nuevo si tenemos en cuenta obras de ambientación similar escritas por autoras como Victoria Álvarez o Gail Carriger, pero no por ello carente de merito y por supuesto, atractivo.
Contado de una peculiar manera, en segunda persona del plural recurriendo a veces incluso al imperativo, que pretende aumentar la sensación de sentirnos partícipes de los acontecimientos que se narran, LOS ESPÍRITUS DEL HUMO nos muestra una sociedad que ha aprendido a convivir con el casi ilimitado poder de la magia, pero son otras fuerzas, la de las palabras, la sugestión, la creación de la fe y la manipulación las que protagonizan la vida de Luanda y Gadea.
Mª Concepción Regueiro crea aquí un universo muy interesante que invita a su vuelta, un universo donde los poderes de la naturaleza y los de la ciencia rivalizan por la anteposición, el reconocimiento y la supremacía, amable y cruel a partes iguales, representa una antesala al pasado, presente y posible futuro de nuestro mundo. Una buena historia a fin y al cabe, no exenta de cierta moraleja nada nueva y que hace de su desenlace predecible desde la primera página. No permitáis que eso os impida disfrutarlo.



DIOSEROS. MEMORIAS DEL GRAN ANILLO I de Eduardo Vaquerizo.

La cultura de los Funcionarios se extiende por toda la Galaxia desde sus instalaciones en el Gran Anillo, ofreciendo servicios a otras civilizaciones. Sus ministerios proporcionan, entre otras cosas, ejércitos privados, grandes ofertas de ocio o dioses hechos a medida a quien pueda pagarlos.


Un pobre ciego que pide limosna en las calles de Calandanar, ajeno a aspiraciones morales o metafísicas, se cruza en el camino de Isaías y Elena, dos dioseros que viajan a través de los planetas haciendo milagros y sorteando peligros. Desde ese momento, su vida entera, su destino y su propia fe se verán alteradas para siempre. No puede ni imaginarse todo lo que le queda por ver.

Tras leer su interesante aunque por momentos sobrecargado de detalles superficiales NOS MIENTEN, leer algo como DIOSEROS sin saber lo que a uno le espera es más o menos como que te taladren el cráneo y batan tu cerebro con una cucharilla al rojo vivo.
Más que una aventura, esta historia funciona casi como la presentación de un mundo cuyas facetas no dejan de sorprender, que degradan al sueño actual del ser humano de colonizar planetas al nivel de un hobby de aficionado. Múltiples razas extraterrestres, sociedades o culturas componen un universo o universos que muchas veces se confunde con la más pura fantasía, a lo que ayuda una aparente influencia a los viajes interestelares de Star Trek. Y en el centro, sus tres protagonistas, tres caracteres y personalidades que sirven para ofrecer distintos puntos de vista prácticos, éticos o morales que resumen una evolución intelectual que ha llevado a la humanidad a crear incluso sus propios dioses.
Vaquerizo crea una trama tan interesante como su desarrollo, al menos hasta cierto punto, y es que el autor deja claro sin problemas que sabe crear mundos llenos de detalles de innumerables orígenes jugando con todo tipo de ramas que surgen del tronco de la ciencia ficción, pero a la hora de afrontar los acontecimientos decisivos y puntos clave donde por supuesto destacaría su desenlace, parece que éste tira a lo fácil, al irónico dado el caso uso del Deus ex machina más descarado que busca una vía rápida de satisfacción del lector, olvidando que a veces el viaje es más importante que el destino.


CLOROFILIA de Cristina Jurado.

¿Quién es Kirmen? ¿Por qué el joven no se parece a sus padres, ni a su amigos, ni a ninguno de los habitantes del Claustro? En el exterior de las cúpulas que protegen a los últimos habitantes de la Tierra, una tormenta eterna y monstruosa se ceba con el planeta. Kirmen sigue cambiando y, mientras tanto, no deja de soñar con salir. Al exterior. A la tormenta. ¿Qué es Kirmen?

Me resulta difícil y un tanto incomodo valorar esta obra. El motivo es que por cada virtud que le encuentro, no puedo evitar ver asomar nuevos obstáculos personales. Es como cuando uno contempla una obra pictórica acabada, deleitándose con su belleza, hasta que su vista se fija por primera vez en un pequeño fallo que a otros les pasaría desapercibido y, a partir de ese momento cada vez que volviéramos a contemplar la obra automáticamente nuestra vista se dirigiera a ese detalle entre rechinar de dientes.
Esta es una historia que aparentemente retoma el tono ecológico de la ciencia ficción, busca y además encuentra la atención del lector con un primer capítulo, a modo de prólogo que nos presenta un futuro inestable, una puerta de entrada al fin de todo sin siquiera saber cómo hemos llegado allí... para proseguir con una trama que va diluyéndose poco a poco arrebatándonos el interés y causando cierta confusión por sus constantes cambios de escenarios, tiempos y personajes sin previo aviso, ni una misera separación entre los párrafos que nos sirva de guía. ¿Que consigue con esto? Pues sumado a un final que no supone ninguna sorpresa, un conjunto engorroso y poco convincente pese a la cantidad de buenas ideas que albergaba en un principio. Muchos buscamos encontrarle un sentido a todo lo que se nos narra, que, al juntarlo todo al llegar al último tramo podamos contemplarla en conjunto y poder valorarlo. ¿Cual es el error que llama la atención en nuestra vista cuando lo hacemos? Pues en este caso, que prácticamente toda la importancia de lo que se nos narra pierde completamente el sentido, y terminamos CLOROFILIA con una leve sensación de indiferencia.


YABARÍ de Lola Robles.

Muriel Johansdóttir llega a Yabarí dispuesta a contar la verdad sobre lo que está sucediendo con las empresas explotadoras de la inmensa jungla del planeta. Como periodista ve la necesidad de averiguar qué hay de cierto en los rumores acerca de maltrato a los nativos, violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos Universales y la aterradora deforestación de su hábitat natural. Para ello deberá adentrarse en el mismo corazón de la selva yabarí y afrontar una serie de peligrosos descubrimientos que la llevarán al límite de sus capacidades físicas y mentales.

Lo he dicho varias veces, una novela policíaca con un par de zepelines surcando los cielos NO es steampunk, así como una aventura por la una selva con varios elementos exóticos cuya existencia viene de la excusa de ser otro planeta, a veces no llega mas que a pisar la línea de la ciencia ficción.
Leer YABARÍ es como ver un capítulo de una ficticia Callejeros Viajeros por la Galaxia, viajando por un mundo selvático parecido al nuestro, lleno de injusticias contra los derechos humanos por culpa de la explotación de bienes y el dinero, como en el nuestro, y con personas que todavía son capaces de jugarse algo más que su trabajo para conseguir que se sepa la verdad... bueno, eso ya no es muy propio de nuestro mundo.
El relato funciona muy bien a la hora de ponernos en precaria situación haciendo uso de clichés típicos de este tipo de historias. Son usados con inteligencia y lo desarrolla con un ritmo pausado pero adecuado que mantiene cierta intriga en la justa medida. El problema es que cuando estamos cerca del final, muchas de las incógnitas  siguen siendo eso mismo, incognitas. Hilos que se han ido tejiendo a lo largo de la trama son cortados de golpe y otros acaban perdiéndose hasta el infinito.
Un buen ejercicio, en definitiva, que hubiera mejorado mucho si se le hubiera dado tiempo y espacio para desarrollarse.


LOS PRÍNCIPES DE MADERA de Daniel Pérez Navarro.

El príncipe de madera, de Bartók, contiene en sus compases una bomba de relojería. Al menos así lo siente el grupo de David, los cerebritos de Collins, un grupo de ocho jóvenes que se preparan para convertirse en ingenieros y ser enviados a la luna de Agarttha, donde dirigirán la extracción de una valiosa materia prima llamada Jebo. En aquel apartado lugar, sus pensamientos volverán una y otra vez sobre quiénes son y cuál es su verdadero cometido en la vida, como si recorrieran a cada paso el extraño solo de xilófono de la mítica pieza. Los problemas que se cruzarán en su camino acabarán por enfrentarlos con su verdadera naturaleza, con su yo más íntimo, en un vertiginoso in crescendo de acontecimientos.

Concluimos este especial de bolsilibros (por ahora) con otra novela de ciencia ficción cuyo autor me ha recordado a ese profesor que escribe en una pizarra como si le fuera la vida en ello, a una velocidad a la que es difícil de seguir el ritmo para, al final borrarlo todo cuando aún te quedaba un buen trecho por copiar. Así, Daniel Pérez compone una historia que suma tramas e incógnitas, nuevos planteamientos e ideas que surgen cuando aún no hemos asimilado las revelaciones anteriores.
El origen de los seres vivos, de dónde venimos, a dónde vamos, hasta qué punto el hombre ha conseguido emular a Dios y convertir la genética en un montón de arcilla a la que dar la forma deseada para cumplir sus propios objetivos... son varias de las cuestiones que el autor plantea en una historia que usa como eje central una humanidad volcada en la explotación de mundos (resulta curioso como este tema se vuelve tan recurrente en los títulos de esta colección) con fines energéticos, pero sin embargo no es eso lo que más me ha llamado la atención en la historia, sino el mensaje existencialista que domina el primer tramo de la historia, en el que se centra en las distintas personalidades de los protagonistas, en su modo de afrontar retos, miedos y futuro. El problema viene más adelante cuando la conexión de esas enseñanzas se disuelve con las experiencias creando un entorno difuso y un tanto inconexo (no digo que no exista dicho nexo, sino que a mi me cuesta encontrarlo) y reconozco que venía escarmentado, ya que la lectura de LA SONRISA DE LOS MUERTOS del mismo autor demuestra que su obra no es sencilla, que exige un esfuerzo por parte del lector para saber distinguir el camino que se marca.

Es posible que si, que debería haber empezado por hablar de una pega que se ha vuelto recurrente en casi todas las novelas aquí comentadas, y es que no estoy acostumbrado a este formato y posiblemente sea por ello que muchas veces vea el espacio dedicado para contar sus historias insuficiente. Me he encontrado argumentos realmente complejos que necesitarían varios centenares de páginas para ser narrados de manera profunda y satisfactoria, sin olvidarnos el papel que suele desempeñar el carácter y personalidad de sus protagonistas para con la trama, otro sacrificio en pos de la brevedad.
Pero tengo que admitir que he disfrutado mucho de estas pequeñas novelas, lo suficiente para asegurar que estaré atento a próximos títulos.

Y si eres de los que siguen pensando que la ciencia ficción o la fantasía apenas levanta la cabeza, no te voy a recomendar que le eches un vistazo a algunas de estas píldoras que Cerbero nos ha traído. Y es que como ellos mismos bautizan a sus obras, esto son "Libros para soñadores despiertos"... así que igual despertar es lo primero que deberíais hacer...

miércoles, 21 de junio de 2017

Reseña: TRANSCREPUSCULAR de Emilio Bueso.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

TRANSCREPUSCULAR de Emilio Bueso.

Esta es la historia de una búsqueda más allá del ocaso que arranca con el canto de los caracoles, entre huertos surcados por escarabajos de tiro, que deja atrás los establos de libélulas y refugios de tormenta, los templos de los animistas y los círculos de dólmenes de los astrólogos, y que se adentra por los laberintos del hielo siete y bosques de helechos plagados de arañas gigantes. Es la historia de un viaje desquiciado en busca de respuestas a preguntas que nadie comprende hasta el final de las tierras en las que nunca sale el sol. Somos un grupo pequeño: mi señora y su brujo; un forajido ventrílocuo; mi babosa, mis espadas y yo mismo. Y cargamos el peso del mundo en los hombros. 

La simbiosis como posible motor evolutivo es el gran descubrimiento implícito de Transcrepuscular, la última propuesta narrativa de Emilio Bueso y la primera entrega de una trilogía de ciencia ficción en la que pone en evidencia la visión etnocentrista del mundo que tienen los humanos asilvestrados. Bueso abraza el formato de una road movie y, en medio de una narración pirotécnica, se sirve de sus personajes para mostrar diferentes estructuras sociales de explotación y denunciar los procesos de adoctrinamiento y supervivencia sobre los que se asientan sus personalidades. Una nueva y espectacular novela del autor de Cenital, Esta noche arderá el cielo y Extraños eones.

Existe una aparente (digo aparente porque no descarto que todo esto sea fruto de mi imaginación) costumbre y habilidad dentro del mundo de las historias escritas de poner en boca, oídos y ojos de los lectores términos y conceptos que han existido desde hace mucho tiempo, haciéndonos creer que son palabras nuevas y nosotros unos privilegiados por ser conocedores de ellas y así poder entrar en cualquier discusión sobre significado, veracidad, sentido o métodos de aplicación.

¿Recordáis cuando hace unos años se publicó en España LA CASA DE HOJAS de Mark Z. Danielewski? De repente todo era escritura experimental, metaliteratura..., los lectores le buscaban el doble o el triple sentido a todo y muchos escritores practicaban origamis con sus textos, llenándolos de florituras y chuminadas que sacaban de quicio al maquetador más experto. Poco después ocurrió algo similar con las historias distópicas, gracias a las cuales los foros y redes sociales se convirtieron en auténticos circos de payas... de gladiadores que combatían por definir el término, clasificar lo que era distopía de lo que no, de lo que era un simple futuro postapocalíptico o una especulación, y mientras tanto, los autores llegaban sonrientes con su nuevo libro bajo el brazo y terminaban volviendo cabizbajos, replanteándose su porvenir en la literatura y su fe en la humanidad. Y suma y sigue... hasta hoy, un periodo en que al parecer la literatura de género parece gozar de buena salud y donde ha vuelto a la actualidad un termino que existe desde que a alguien se le ocurrió pensar que el mundo real se había quedado demasiado pequeño y gris para contar historias y, en pos de poner a toda máquina su imaginación y por ende la curiosidad del lector, decidió crear mundo nuevos, con todo lo que ello conlleva: Flora, fauna, razas, sistemas de gobierno, clases sociales, arte, industria, idiomas, ciencia...

Toda obra literaria basada en ficción tiene siempre algo de Worldbuilding, e incluso las historias basadas en hechos reales no carecen de momentos en que la manipulación del espacio, el tiempo y la interacción de los personajes que forman parte de ella se verán de algún modo modificados o alterados a favor de la narración, creando así un mundo nuevo que ha abierto una ventana a una posibilidad que se le podría haber negado.

Pero ni siquiera la creación de mundos nuevos o reconstruidos de los reales está exento de polémica, de detractores que critican, ya no el hecho de que el escritor de turno juegue a ser Dios con el poder casi ilimitado que le da la imaginación, sino con el exceso que a veces muestra en la exposición de tal "magia". Son a esos defensores del "deja eso como está, no la líes más", del "Juego de Tronos mola porque es realista" a los que me imagino leyendo el último trabajo de Bueso y mi consecuente descojone al ver sus cabezas explosionando. 

TRANSCREPUSCULAR es uno de esos títulos que ya antes de estar en la calle se proclama candidato y favorito al galardón especial de la novela más esperada y que mayor expectación ha creado del año... bueno, de éste y del pasado para ser francos, y no sólo por estar hablando del nuevo trabajo de Emilio Bueso, algo que siempre suele ser señal de garantía, sino que tampoco se podría dejar pasar por alto la manera en la que la obra prometía alejarse de todo a lo que nos había acostumbrado con novelas como DIÁSTOLE, CENITAL o EXTRAÑOS EONES, introduciéndose esta vez en la fantasía con toques de ciencia ficción. Eso, sumado a que la editorial encargada de publicar la novela, Gigamesh, es de esas a la que cada cierto tiempo hay que recordarle que aquí en España también se escribe, y bastante bien, dio como resultado uno de esos objetos de culto que antes de que nadie lo tuviera delante ya coleccionaba sus cinco estrellitas y sus máximas puntuaciones en toda la red.

Y no nos olvidemos de su edición: 800 copias plateadas y 200 doradas, estas últimas numeradas y garabateadas por el escritor. Ambas ediciones con tres portadas distintas y de tirada única. Más de uno seguro que se sacaría de la manga la absurda idea de que cuidar el continente de manera descontrolada es únicamente para compensar la falta de contenido, perjudicado por el exceso de hype producido y potencialmente decepcionante para esa peculiar raza de lectores de piel tan fina como el papel que esperan de TRANSCREPUSCULAR la lectura del año, y punto.

Y ahí estaba yo, desempaquetando mi ejemplar dorado numero 168 y con un valor en el mercado de 42 euros, poniéndome cómodo y dejando que mi mente se zambullera de cabeza al que se dice el libro más loco de Bueso, devorando página tras página, no viendo la hora en que acabara mi jornada laboral para seguir con la lectura. Pocas sesiones después, leo los últimos párrafos, cierro el tomo con suavidad y me quedo varios minutos reflexionando sobre todo y sobre nada mientras degusto un café. Al poco rato me levanto, me acerco a mi pila de lecturas pendientes, escojo uno no precisamente al azar y abro la primera página... ¿Habéis visto ya donde está el problema?

He leído casi todas las novelas de Emilio Bueso (aunque sigo teniendo clavada cierta astilla llamada NOCHE CERRADA) y siempre he tenido a su obra como lecturas que requieren una posterior terapia y rehabilitación. ¿Cuántas veces he comparado la resaca que provocan sus lecturas con una paliza en un callejón oscuro? No pocas, y en cierto modo esperaba que en esta ocasión no fuera muy distinto... y me equivoqué. Sí, he disfrutado muchísimo de TRANSCREPUSCULAR, me ha hecho evocar imágenes de lo más extrañas y atractivas a su modo. Su historia, pese a no marcar un rumbo prefijado hacia un objetivo que tengamos claro, me ha enganchado a sus páginas de principio a fin sin que por medio tenga que lamentar momentos de pesadez o aburrimiento, pero me ha dejado con la sensación de que Bueso me ha excluido de la lista de perjudicados y damnificados de la historia. He echado de menos el que entre los objetivos más allá del mero entretenimiento no se encontrara el querer hacerme daño, reflexionar sobre las distintas interpretaciones de lo leído mientras me lamía las heridas provocadas en el camino.

No obstante, esto no quiere decir que TRANSCREPUSCULAR no tenga momentos en los que la ficción mire con ojo crítico a la realidad y aproveche numerosas ocasiones para sacar la pancarta oportuna, protestando, criticando situaciones y/o comportamientos que forman parte del día a día de nuestra vida, dando unos resultados cuanto menos llamativos aplicados al mundo que Bueso ha construido para nosotros.

Porque por encima de todo, esta novela, dejando aparte etiquetas que intentan clasificar esta locura como Sword & Planet o Biopunk, es una novela de fantasía de corte de lo más tradicional, un viaje por episodios de progresión y evolución personal presente pero poco marcado. En otras palabras, Bueso recupera la trama en la que un grupo de "héroes" deberán recorrer un mundo inhóspito y lleno de peligros, personajes que por lo general apenas pueden mirarse a la cara al comienzo pero que poco a poco y gracias a la experiencia y las confesiones que se desarrollan en la trama terminan encontrando sentimientos que creían ocultos y blablabla... Una odisea episódica que apenas varía en su estructura. Es decir: los protagonistas llegan a un lugar cuya descripción nos ayuda a conectar un poco más con el trasfondo del mundo donde se ambienta la novela, terminan pasando cosas (generalmente chungas) que de una u otra manera supondrán una revelación y un aprendizaje que más adelante les ayudará en su objetivo final. Y ya está. En principio parece la premisa más antigua y simple del mundo, pero no os alarméis, es que lo es. Pero también es el aspecto en que TRANSCREPUSCULAR muestra toda su fuerza, consiguiendo en su mezcla de cuento tradicional y su apartado visual, estético, histórico y estructural, una experiencia totalmente nueva y diferente a la que se nos tiene acostumbrados.

Reíros todo lo que queráis, pero si tuviera que explicar qué es lo que entra por los ojos cuando uno lee esta novela, sería como tomarse un cóctel de drogas duras y alucinógenos y viajar a un mundo semejante a Pandora de la película Ávatar, claro está si sus habitantes hubieran dedicado su existencia a la explotación laboral y la vida bélica. Una tierra gobernada por humanos e insectos gigantes en algo que va mucho más allá de la convivencia y un repertorio de recursos y detalles que dejarían en paños menores a las más ingeniosas invenciones de las hormigas de Bichos de Pixar. Pero sin duda, uno de los elementos fundamentales para comprender cómo funciona el mundo de TRANSCREPUSCULAR es la simbiosis, una capacidad de conexión entre humano y el entorno que le rodea que va mucho más lejos y es infinitamente más ambicioso que el que vimos en la mencionada película de James Cameron. Reconozcámoslo, esto no es un "Los pitufos descubren la traición, el robo y el asesinato y se dan cuenta de que les mola mogollón", sino que Bueso se las ingenia para casi desde cero crear un universo al que apenas le falta detalle, tan basto que obviamente no puede abarcarse en su totalidad en un solo tomo de 280 páginas (Y os aseguro que hay momentos en los que la avalancha de información en ocasiones resulta excesiva o al menos apabullante).

Comentaba anteriormente que no es buena idea comparar esta novela con los anteriores trabajos del autor, porque se echa en falta algo, cierta confidencialidad directa con el lector, ganas de hacer daño, de encontrarse a sí mismo entre lineas y aparta rápido la vista ante tan repugnante panorama. Sin embargo, aunque la trama de esta historia no se aleje de un concepto cercano al sota, caballo y rey, aunque tenga claro que su objetivo por encima de todo es ofrecer un muy buen rato de entretenimiento literario, lleno de aventuras, acción, peculiares paisajes y extrañas costumbres, sí es verdad que uno siente cierta extrañeza en el recorrido, como si alguien estuviera observando, vigilando cada reacción al pasar de página, como un peculiar Gollum dentro de nuestra cabeza, advirtiéndonos de que algo va mal, que nada es lo que parece, que igual lo que hace tic tac entre nuestras piernas es una bomba sin cuenta atrás.

Y es que a fin y al cabo, eso es TRANSCREPUSCULAR. Una absoluta locura que puede presumir de su impresionabilidad, que nunca sabes por donde te va a dirigir ni te ayuda a decidir qué debes tomarte a coña y qué en serio. Y para muestra tenemos a sus protagonistas, que en un momento parecen querer rendir homenaje al reparto de Heroquest o Dragonlance y al siguiente su creador los convierte en guiñapos, burlas, parodias de la imagen estereotipada del héroe del género de espada y brujería, hasta el punto de que en más de una ocasión encontramos como punto guía y principal foco de lucidez y sentido común al que debería ser, por lógica del que más deberíamos alejarnos... y si no me creéis, bueno, ya conoceréis al trapo.

¿Es entonces TRANSCREPUSCULAR el libro más arriesgado y loco de Emilio Bueso? Pues mira, no te diría yo que no, pero también es el más tradicional, el que más se acerca a un género que puede unir en las mismas páginas acción, humor, intriga, que se guía muchísimo por el apartado visual, haciendo que el lector enfoque rápidamente lo leído a una pantalla de cine, o en este caso y creo más adecuado, a las viñetas de un cómic. ¿Es TRANSCREPUSCULAR el mejor libro de Emilio Bueso? Ni por asomo. Es más, me atrevería a decir sin parpadear que de lo leído del autor es el que menos me ha gustado (reitero para los que esperan la mínima para tergiversar palabras que esto no quiere decir que la novela sea mala), no alcanzando siquiera lo sentido leyendo la tan criticada ESTA NOCHE ARDERÁ EL CIELO. Quizá sea porque es la obra que más deambula por terrenos harto recorridos que no deja de ser reconocible por muchas capas de pintura que se le eche encima. Quizá echo en falta esa rabia que destila la obra de Bueso, que parece que en vez de pluma para escribir use un bate de baseball. Y sí, en cierto modo me ha decepcionado porque se que él puede hacerlo mucho mejor, porque es a lo que nos tiene acostumbrados, pero a raíz de esto también siento cierto consuelo. Consuelo porque a fin y al cabo solo hemos leído una tercera parte de la obra completa, la primera entrega de la trilogía LOS OJOS BIZCOS DEL SOL, consuelo por seguir manteniendo el beneficio de la duda, de no saber si la bomba ha explotado ya, o acaso TRANSCREPUSCULAR solo sea ese leve chispazo que antecede al estallido.

sábado, 3 de junio de 2017

Reseña: LA QUINTA ESTACIÓN de N. K. Jemisin.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

LA QUINTA ESTACIÓN de N. K. Jemisin.

Así es como se acaba el mundo… por última vez.

Ha dado comienzo una estación de desenlaces.

Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol.

Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida.

Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar.

El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia.


Parece ser que estos últimos días han sido un ejemplo perfecto de lo que a muchos nos gusta la polémica en el mundo de la literatura. No obstante, todo esto ha servido para varias cosas, y no, no me refiero a que el tema ha servido para retratar a gente que es capaz de convertir interesantes debates sobre la tolerancia y el respeto en una batalla campal donde lo común es disparar salvas de insultos y bombardear con comentarios hirientes llenos de ironía y faltas de respeto. Todo muy contradictorio, si...
A mí, sin embargo esta pequeña aventura literaria me ha servido para conocer y entender un termino que creo que no hay que tomarse demasiado a la ligera: La literatura de panfleto.

Está claro que desde que el hombre ha dominado la palabra escrita ha sabido crear historias ficticias para mandar o difundir mensajes reivindicativos, conservadores, revolucionarios, de cualquier naturaleza la verdad, llegando a un punto en que muchos escritores incluso han visto este tipo de mensajes atribuidos a sus obras, significados que en su momento ni imaginaban que pudieran relacionarse con sus historias. Quizá sea que los lectores ya no solo buscamos una historia que nos entretenga, sino que el nivel de implicación sea tal que podamos trasladar enseñanzas y valores de una historia de ficción a la vida cotidiana.
Pero hay que tener en cuenta que esto puede convertirse en un arma que puede hacer maravillas en buenas manos y desastres totales en las equivocadas. Y en géneros como la ciencia ficción y la fantasía exigen que ese cuidado sea destacable. He leído muchos ejemplos de como una novela es usada como mera fachada para que el escritor se desfogue hablando de las injusticias y de lo mal que la sociedad le trata a él o a los demás que dan autentica pena y vergüenza ajena, donde el elemento reivindicativo es tan descarado que hace que la propia historia pierda sentido, gire en torno a la búsqueda de una polémica o que se contradice de tal manera que uno se sienta engañado.

No voy a comentar esos ejemplos porque éste no es ni el lugar ni el momento, y porque la novela que hoy nos ocupa, LA QUINTA ESTACIÓN de N. K. Jemisin es la perfecta representación de cómo historia y mensaje pueden no solo convivir juntas, sino aprender a depender una del otro en un todo esplendido.
Y es que cuando uno termina de leer esta novela, la cual ha supuesto el premio Hugo 2016 a su autora, no acaba con esa sensación de haberse bebido casi 450 páginas para acabar con una moraleja típica de los dibujos animados de los 90 ("Chicos, no toméis drogas", "Y recordad que todos somos iguales"), sino que descubre desde la misma dedicatoria que LA QUINTA ESTACIÓN es un canto a la superación aplicada a la supervivencia, la discriminación. Es plantarle cara a un destino establecido pero que nunca has considerado tuyo... y porque parece que estoy empezando por el final, echemos la vista atrás y respondamos a lo básico: ¿De qué trata LA QUINTA ESTACIÓN?

La escritora de Brooklyn nos traslada a Quietud, un mundo cuyo nombre no carece de cierta ironía como comprobaremos pronto, puesto que cada cierto tiempo (cada cientos de años) se produce el fenómeno que da título a la novela y que traducido en erupciones volcánicas, tsunamis, liberación de gases venenosos o lluvias de ceniza entre otros eventos representan el comienzo de un periodo oscuro y difícil, y a su vez un reinicio que le cuesta la vida a millones de habitantes pertenecientes a una población forzadamente nómada, ya que asentarse en un lugar determinado y dejar crecer raíces en él resulta impensable a muy largo plazo. No obstante, estas desacostumbradas circunstancias (Aunque recordemos que ya vimos un concepto parecido a mundos en constante destrucción y reinicio en EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS de Cixin Liu) no han convertido a la gente de Quietud en criaturas temerosas y carentes de esperanza. Al contrario, Jemisin nos presenta a una raza humana fuerte y prospera, que evoluciona, se adapta y aprende a usar todas las herramientas y enseñanzas de las que disponen... incluido el elemento en torno girará la historia de esta novela: la orogenia.

La orogenia es un don, o una maldición con la que nacen algunos de los habitantes de Quietud, una capacidad que va más allá de predecir movimientos sísmicos y demás fenómenos naturales, sino también de provocarlos y evitarlos. La autora construye con esto algo que se aleja mucho de un simple truco de magia sin explicación y, como si del mejor Brandon Sanderson se tratara, no deja nada al azar y dota a los orogenes de unas habilidades que muestran constantemente sus virtudes y defectos, sus beneficios y sus peligros. Una energía cuyo uso exige siempre un precio equivalente y por el que sus poseedores, en contra de lo que pueda parecer no son alabados y bendecidos por sus vecinos, sino temidos, repudiados y, en ocasiones cosas mucho peores.
Tal es el detalle y la importancia que tiene este "don" en LA QUINTA ESTACIÓN que hace que la novela cabalgue entre los campos de la fantasía y de la ciencia ficción, difuminando hasta casi su desaparición la cada vez más fina línea que separa lo increíble de lo teóricamente posible. Claro que no dejan de estar presente todos esos elementos propios de la fantasía de nuevos mundos que tan bien conocemos (personajes con poderes impensables, estructuras que parecen surgidas de culturas de otros tiempos o mundos, labores de ingeniería extrema aplicadas al worldbuilding pero aplicados dentro de la modestia y no la necesidad de llamar la atención, etc), elementos que Nora moldea a gusto y hace que el conjunto funcione como el mecanismo de un reloj, maravillándonos por la calidad imaginativa y al mismo tiempo dejando que nos sorprendamos de lo fácil que es creerse todo lo que nos cuenta.

Un detalle curioso que no deja de llamar la atención a aquellos acostumbrados a la fantasía más tradicional es la inexistencia de cultos religiosos, deidades, mitologías y creencias usadas por la gente en Quietud. No faltan imploraciones, rezos y maldiciones, pero estas van destinadas a algo que todos ellos conocen bien: La tierra en la que viven, la misma que cuida y hace crecer sus alimentos, sujeta sus hogares y sobre la que sus hijos dan sus primeros pasos y los mayores los últimos, pero también la que en el momento menos pensado saben que puede arrebatarles todo eso, el fruto de su trabajo, el origen de sus sueños. Estamos entonces ante un tipo de fe distinta a la que se le otorga a las leyendas y mitos, una creencia a la existencia de un nuevo mañana en el que el único sacrificio que reclama es el trabajo de todos para la supervivencia y preservación de la comunidad.

Sin embargo, esa falta de "ente superior" a la que rendir cuentas no convierte la existencia de su gente, según muchas creencias populares, en un camino de rosas, pacífico y benévolo, la existencia de la orogenia y otras fuerzas inexplicables tiene su reflejo en un constante temor y una necesidad de hacer preguntas que difícilmente reciben respuestas, y tampoco son desconocidos los conflictos que a lo largo de su historia Quietud ha vivido por causas como los constantes enfrentamientos por el poder y el dominio, y por sentimientos tan antiguos como el miedo a lo desconocido, la furia, el dolor o la venganza sensaciones que bullirán en el interior de algunos de los protagonistas de la aventura mientras que otros intentarán funcionar como presas para evitar que tanta fuerza descontrolada acabe arrasándolo todo. Así, es normal que el drama sea una constante desde la primera página y funcione de hilo conductor para todo el circuito del que se compone LA QUINTA ESTACIÓN.



El mundo creado por Jemisin es rico en matices, lleno de elementos que lo convierten en un paisaje único y peculiar (La novela incluye un glosario de términos que se vuelve innecesario por la facilidad de comprensión de los textos) y que a medida que avanzamos en la trama va ampliándose, puesto que no hay capítulo que no añada nuevos datos y detalles, ya sea como ampliación del trasfondo de la saga de La Tierra Fragmentada o incluso para favorecer giros argumentales que no son pocos ni fáciles de pasar por alto. Quizá entre toda esta información se puede echar en falta alguna que amplíe los conocimientos de la flora y la fauna de Quietud, adaptada a un medio extremo propio de un mundo constantemente al borde de la destrucción, y que queda relegada a un segundo plano para favorecer la sobrecarga de datos sobre la composición terrestre y la respuesta de los distintos elementos frente a las habilidades de los orogenes.

LA QUINTA ESTACIÓN es una delicia, no solo imaginativa, puesto que la habilidad narrativa de N. K. Jemisin no se queda atrás, y funciona perfectamente para exponer todo lo anteriormente descrito ya. Un ritmo ágil que igual puede decaer a mitad de la novela pero que no por ello permite que el lector se aburra en ningún momento sino que nos mantiene alerta ante cualquier detalle que pueda más adelante ser esencial para entender los acontecimientos venideros o pasados.
Y que conste que no es una historia exigente ni busca ser una de esas lecturas en las que se tenga que tomar notas para no extraviarse por el camino, ni siquiera debería considerarse una novela coral pese al buen numero de personajes que forman parte de la aventura (todos bien diferenciados, carismáticos y tan inestables como el porvenir del mundo). Y es que Nora, además del interés busca la comodidad del espectador, llenando secuencias donde el suspense y la duda llevan la voz cantante y escenas de acción tan visuales como impactantes todo esto, reitero, protagonizado por personajes que no pararán de darnos sorpresas bien por su naturaleza, bien por su inmensa carga emocional.

No creo que tenga que extenderme mucho más para dejar claro que LA QUINTA ESTACIÓN ha supuesto esa sorpresa, esa experiencia imprescindible de la que tanto presumían sagas de presente publicación en nuestro país como LUNA de Ian McDonald o la anteriormente mencionada de Cixin Liu que, sin ser malas, no albergaban ese elemento de excepción, esa fuerza que hace de una obra literaria no solo una lectura, sino una experiencia de la que se disfruta y se aprende.
Esta novela supone un paso adelante en géneros tan exprimidos como la fantasía, la reapertura de una aduana tras la cual esperan nuevos mundos llenos de historias tan humanas como increíbles, tan cargadas de aventuras como impregnadas de mensajes destinados tanto a la mente como al alma.

LA QUINTA ESTACIÓN es ese diamante que brilla en la oscuridad, sepultada entre tanto falso metal precioso, que ha ido construyéndose de manera natural sin necesidad de empujones y erosiones de factores externos. Y no me canso de recomendaros que no dejéis pasar la oportunidad de haceros con esa joya y dejaros cegar por los mundos de N. K. Jemisin, porque si pasáis de largo, estaréis ignorando una de las mejores lecturas del año.

N. K. Jemisin durante el ciclo de preguntas que se celebró en Madrid el 2/06/2017 en Madrid al que pudimos asistir y en la que demostró que además de talento, le sobra simpatía.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Reseña: LA TORRE OSCURA I. EL PISTOLERO de Stephen King.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

LA TORRE OSCURA I. EL PISTOLERO. de Stephen King.

En un mundo extrañamente parecido al nuestro Roland Deschain de Gilead persigue a su enemigo, el hombre de negro. Roland, solitario, quizá maldito, anda sin descanso a través de un paisaje triste y abandonado. Conoce a Jake, un chico de Nueva York pero de otro tiempo, y ambos unen sus destinos. Ante ellos están las montañas. Y mucho más allá, la Torre Oscura...

«El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él.»

Estas palabras las escribió Stephen King en 1970, cinco años antes de la publicación de su primera novela, y con ellas abrió la puerta a un nuevo mundo que muchos lectores todavía no conocen bien. De esta forma se inició una fantasía épica en siete tomos, «La Torre Oscura», que terminó convirtiéndose en un clásico del género.

Stephen King tardó treinta y tres años en terminar el ciclo. La presente es una versión revisada del primer volumen, enriquecido con las ilustraciones de Michael Whelan para una edición limitada que publicó Donald M. Grant en 1982, junto con una nueva introducción y un prólogo del autor.

Puede gustarte más, puede gustarte menos o puede no gustarte nada, pero nadie puede negar que Stephen King sigue en el podio de los escritores vivos más reconocidos mundialmente, y para saberlo no hace falta documentarse sobre la cantidad de ejemplares vendidos, idiomas a los que han sido traducidas sus obras o adaptaciones cinematográficas de las mismas (sin ir más lejos, mientras escribo estas líneas todos esperamos el estreno de dos largometrajes nuevos inspirados en las historias de King, una de ellas, la adaptación del libro que nos ocupa hoy). Aún así muchos dicen que su evolución como escritor no es la que ellos esperaban, supongo que los mismos que piensan que el autor debería estancarse en historias como CARRIE, SALEM´S LOT o CEMENTERIO DE ANIMALES. Otros todavía siguen convencidos de que el escritor de Maine tiene un ejercito de negritos que les escriben sus novelas, y otros sencillamente aseguran que ya no da miedo...

Generalmente estos últimos son los lectores más casuales de Stephen King, y los que involuntariamente perjudican su recorrido literario por culpa de encasillamiento genérico, por creer que todo lo escrito por King es terror o debería serlo. Si, puede que esa faceta sea la que haya asentado su fama o al menos la de sus libros, puede que sea el género que más predomine en sus libros, pero no tiene por qué se el terror lo más importante en sus creaciones, y mucho menos lo único. Novelas como EL PASILLO DE LA MUERTE (Aka LA MILLA VERDE), 22/11/63 o CORAZONES EN LA ATLÁNTIDA o relatos como EL CUERPO o LA MUERTE DE JACK HAMILTON y docenas más demuestran que Stephen King no solo sabe causar escalofríos, sino también, drama, ternura, nostalgia o tristeza.

Es más, el primer libro que escribió (no que publicó, que es bien distinto) fue el comienzo de una odisea fuertemente influenciada por la fantasía que absorbió de las páginas escritas por J. R. R. Tolkien y el cine Western. EL PISTOLERO supuso el inicio del trabajo más extenso (ocho volúmenes) y longevo de lo que escribiría jamas: LA TORRE OSCURA.


Un hombre vestido de negro que bien podría ser un hechicero, un siervo o el mismísimo diablo. Un pistolero que sigue sus pasos con una misión que es un enigma para él mismo, superviviente por naturaleza, letal pero humano al fin y al cabo. Y entre ellos una torre, tan misteriosa en significado, propósito y origen.
Estas son en principio los tres elementos principales en torno Stephen King crea un universo y mitología nuevos, un compendio de ideas que incluso hoy, casi 50 años después de que se escribiera, pueden mantener cierto espíritu de novedad e innovación. Ideas que van desde la existencia de otros mundos y dimensiones, o ese constante acercamiento a la línea que separa magia de ciencia que tanto nos tiene obsesionados en la fantasía, pasando por un concepto del destino y la profecía que parece dominar y vigilar cada paso de los implicados en la trama.

No obstante, EL PISTOLERO apenas nos permite arañar un poco la superficie del mundo o mindos en los que se ambienta, convirtiendo esta primera entrega en poco más que un prólogo de lo que más adelante (es de suponer) acontecerá en el resto de capítulos de la saga. Esto se refleja en el constante estado de confusión por parte del lector, el cual no pocas veces se sentirá perdido ante acontecimientos y diálogos que transcurren a lo largo de un mundo que se adivina enorme en solo menos de 300 páginas. Resoluciones, consecuencias, afirmaciones y desenlaces que, por supuesto ayudan dentro de lo esperado a que nos hagamos ideas suficientemente claras para mantenernos atentos e interesados en la historia, pero que al mismo tiempo generarán nuevas cuestiones y lo más importante, ganas de responderlas. La primera entrega de LA TORRE OSCURA funciona, como comentaba, como un prólogo, pero también en cierto modo se asemeja al trailer de una película mucho más larga: No solo narra hechos presentes y pasados, sino que a su modo te muestra una pequeñísima parte de lo que está por llegar en este extraño mundo pero que a la vez tanto nos recuerda al nuestro.

Un mundo que por cierto supone una de los principales encontronazos con un Stephen King que hasta ahora me era desconocido. El escritor de Maine siempre se ha presentado en sus obras como un experto titiritero con sus personajes, tallados con mimo hasta el mínimo detalle y con un cariño que eclipsa en muchos casos al escenario en que transcurre la acción. Hay famosas excepciones como pueden ser el hotel Overlook o el pueblo de Derry donde Pennywise hace de las suyas. Lugares que terminan convirtiéndose en un personaje más. En EL PISTOLERO ocurre algo muy parecido, pero alcanzando un nivel más genérico y omnipresente, donde el polvo del yermo, las miradas de sospecha de los pueblerinos, o la sonrisa del barman que limpia el vaso de cristal con un mugriento trapo terminan diciendo más de Roland Deschain que él mismo. Porque seamos sinceros, el Pistolero es un libro cerrado para todos los que le rodean (o bien los que tienen la desgracia de cruzarse en su camino) y posee una personalidad que parece querer mantener oculta, mostrando solo una mínima faceta, la que hace que los demás piensen "es peligroso, mejor hacer lo que me pida, y cuando se descuide salgo por patas". Y a veces son estos mismos, lo personajes secundarios como Jake, Brown o Allie con los que aprendemos más acerca de todo lo que nos rodea, convertido en historias o leyendas.

Pero si, es Roland, el pistolero el que realmente nos abre la puerta a esta aventura, pero cómo realmente lo hace es con su pasado, pequeños fragmentos de recuerdos que hablan por él, que nos cuenta quién fue, es y será, fuertes y pesadas cadenas que arrastra fruto de sus actos, hacia su objetivo, sus pasos dirigiéndole hacia la Torre Oscura, como un Jesucristo que carga su cruz camino al Gólgota.



Con todo, EL PISTOLERO es ante todo una historia llena de fantasía tradicional, donde el héroe debe recorrer un camino (dentro y fuera de sí mismo), arriesgando su vida, desconociendo las consecuencias de llegar al destino marcado. Un cuento épico cuyas características no solo se reflejan en los hechos sino también en el lenguaje y la prosa, posiblemente el aspecto con el que más me ha costado reconciliarme a lo largo de la lectura.
Mucha gente no para de recordarnos que Stephen King escribió este libro a la edad de 19 años para disculpar que es normal notar cierta inseguridad en su pluma y demás aspectos que puedan afectar a la opinión del producto final. Sin embargo yo no tengo pegas con formas que se suponen pertenecen a un escritor inexperto pero que ya mostraba unas cualidades excepcionales,... no, no son las formas, es el estilo de esta obra lo que me choca.
No es solo que la mayoría de los personajes principales sean bastante parcos en palabras, un detalle que se mantiene constante, como recordándonos que estamos en un tiempo y lugar donde las conversaciones importantes ignoran las palabras y abrazan la violencia, es que además sus diálogos parecen muchas veces sacados de alguna balada épico-romántica. ¿Influencia de Tolkien, escritor con quien se sumergió en la fantasía que impregnaría LA TORRE OSCURA? quién sabe, la cuestión es que este uso de un lenguaje poco actual y a veces demasiado sobrecargado termina afectando a la narración, restándole cierto realismo y fluidez, contagiando de paso al narrador, sus descripciones y demás desvaríos mentales. Pero ojo, no es un defecto, es solo un punto de vista de un servidor que esperaba encontrar, no se... la mano conocida del rey del terror, no un registro tan poco acostumbrado.

LA TORRE OSCURA I. EL PISTOLERO es una experiencia agradable, muy agradable pero no excepcional. Uno encuentra todo lo que busca y posiblemente más: Buenas dosis de acción, una pizca de terror, panorámicas escénicas memorables y muchísima intriga, la cual desgraciadamente para los más impacientes perdurará incluso al finalizar el volumen. Y si, seguramente acabe siendo de los que se rinden a la evidencia y den un paso adelante, hacia LA LLEGADA DE LOS TRES, cruzando los dedos, esperando encontrar a los mismos personajes, pero no iguales, sino supliendo las carencias por las que esta novela, repito, no es excepcional. Llámalo profundidad, llámalo carisma o carácter, o simplemente un pequeño esfuerzo para demostrarme que Roland, Jake o El Hombre de Negro son lo que quiero que sean, seres humanos, no actores siguiendo un guión que no han tenido tiempo de ensayar.