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jueves, 18 de mayo de 2017

Reseña: MIERDA. ANTOLOGÍA DE RELATOS ESCATOLÓGICOS de VV.AA.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

MIERDA. ANTOLOGÍA DE RELATOS ESCATOLÓGICOS.

Un selecto grupo de escritores nos ofrecen una antología escatológica centrada en un tema que puede atemorizar a más de un lector. 

De sus mentes retorcidas surgieron estos relatos; cuentos que, en lugar de repugnancia y asco, son capaces de provocarnos una sonrisa al sentirnos identificados con las situaciones expuestas.

¿Os lo vais a perder?

En ocasiones fantaseo sobre la creación y el proceso de las ideas de las que nacen los libros. No me refiero a esos extensos esquemas que muchos escritores realizan para posteriormente desarrollar sus novelas, ni a los interminables ratos de investigación y documentación que hagan creíbles sus ideas. Sobre esas cosas me suelo hacer una idea bastante básica y soy consciente de que no me acercará ni por asomo a lo que realmente es, así que me quedo lo suficientemente lejos del tema como para ser listo y saber que hablar sobre ello resultaría aburrido. No, me refiero al planteamiento y posterior elaboración de las antologías, concretamente las que siguen un mismo patrón o temática.

Me gusta imaginarme en mi cabeza llena de fantasías a los escritores y responsables de una u otra antología de relatos reuniéndose en la clandestinidad, en medio de un desierto mientras todos miran a su alrededor con desconfianza y mantienen una mano en la sobaquera donde guardan un arma. Otras veces los veo bien trajeados, en una elegante sala de reuniones, bebiendo merlot de gran calidad y consultando escalas de valores y diagramas en sus portátiles, firmando los documentos clasificados que sus ayudantes les acercan junto a una estilográfica. Pero llega el momento en que hay que volver a la realidad y todas esas imágenes de película se difuminan siendo sustituidas por algo tan sencillo como una terraza de un bar cualquiera, entre cañas de cerveza y preguntas tipo "¿Y si hacemos...?" o "¡A que no hay huevos a...?", hasta que alguien en un momento de inesperada lucidez o, al contrario, dejando que la intoxicación etílica tome la palabra, grita "¡Lo voy a hacer, coño ya!", y suena el pistoletazo de salida que da rienda suelta a una idea o ideas manipuladas por hábiles manos o ¿Quién sabe?, para acabar siendo una chapuza capaz de marchitar neuronas a su paso y quitarle a cualquiera las ganas de vivir o al menos de volver a ver un libro con los mismos ojos. Un ejemplo de ello, el que antes me viene a la mente para ilustrar estos últimos casos es esa tomadura de pelo, ese engendro que nunca debería haber visto la luz titulada ¡ZOMBIFICALO!

Supongo que también existirán casos en los que se deja correr demasiado tiempo el grifo de la cerveza, los vasos se vacían y los espíritus junto al valor se llenan... y es que no me explico otro tipo de circunstancias que hubieran visto nacer a algo como MIERDA.

¿Una antología donde las heces, el producto resultante del proceso digestivo, esa cagarruta que evitamos pisar aunque ello conlleve perder el equilibrio y desnucarse, en definitiva, la caca, es protagonista? Pues si, un placer coprofágico que nos ofrecen en bandeja de plata la misma editorial que está publicando las nuevas joyas de David Jasso o Carmen Moreno, que aprovecha (acertadamente) el éxito de series de televisión para traernos antologías temáticas y que vuelcan sus esfuerzos en futuras promesas de la ciencia ficción (a veces no tan acertadamente).
Apache libros nos trae una ANTOLOGÍA DE RELATOS ESCATOLÓGICOS, y ya se que el chiste es insultantemente fácil, pero parece que por una vez creo que puedo decir que este libro es una MIERDA y hacer que sus responsables me den las gracias.

A ver, poniéndonos serios aunque no demasiado, está claro que esta publicación es fruto de una broma que casi se convierte en prueba de valor o una apuesta donde el perdedor debería desprenderse de la parte más querida de su anatomía. Cada relato que lo compone solo puede surgir de la mente cuando su escritor guarda la seriedad en el cajón y se pone a escribir. ¿Y puede pasar que cuando pierde la seriedad también pueda perder la calidad? Bueno, pues...

No quiero que la gente se lleve algún tipo de engaño, así que lo aviso desde ya: Aunque lo que la portada, sus tonos oscuros y un granulado que puede recordar a la portada de un disco de Nine Inch Nails pueda hacer pensar, así como la lista de autores (y sus especialidades literarias), MIERDA no es una antología de terror. Puede que sí tenga algún relato que roza con dedos tímidos el género, pero en general no solo no predomina, sino que queda estancado.
Lo que sí predomina aquí es el humor. La mayoría de las historias de esta colección recurren a la comedia en viajes que a menudo se tornan malolientes y blandurrios ya sea por medio del realismo o la ficción, la sátira, la parodia o simplemente lo absurdo, nos sorprendemos dentro de relatos que buscan antes la sonrisa que la repugnancia...

... Lo malo es que a veces esa sonrisa resulta bastante forzada.

Tengo que admitir que por calidad literaria, por ser un relato bien nivelado, bien escrito y que me haya hecho pasar un rato realmente divertido, pocos, muy pocos se llevarían mi aprobado. El resto (y parte de los que sí me gustan) dejan cierto tufillo a trabajo forzado, como queriendo contar un chiste sobre mierda que involuntariamente se ha alargado demasiado , y cuanto más tiempo se tarda en llegar al desenlace, cuanto más se hace esperar la risa, ya se sabe que menos gracia hace al final. Eso sin olvidar los que, tal vez contados de otra manera podría pasar por cuentos infantiles incluso, véase el caso de los relatos de David Jasso, Chabi Angulo o Ana Sihaya, cuyos desarrollos son tan evidentes y predecibles que solo puedes reírte por compromiso.

De los 17 relatos que se compone esta MIERDA quizá solo una cuarta parte haya conseguido cruzar el umbral y convencerme no solo de ser gracioso y emocionalmente efectivo, sino de ser en conjunto un buen relato, cada uno por motivos propios.
Por ejemplo Athman M. Charles convierte una panorámica de un asqueroso baño público en una radiografía de la mente colmena de la juventud parasitaria. Alberto M. Caliani tiene la habilidad de escribir una anécdota para que la leamos y nos sintamos como si nos la estuviera relatando en persona. Antonio Sánchez Vázquez ha conseguido arrancarme lagrimas de la risa, y Carlos J. Lluch equilibra una balanza complicada en la que suspense y comedia forman una linea recta.

Percances en baños públicos, puntos de vista desde perspectivas inimaginables, arte moderno, luchas contra poderes oscuros, nuevas interpretaciones de iconos de Internet y hasta argumentos basados en hechos reales. Si algo hay que admitir a la coordinadora de esta colección, es que ha sabido mantener una amplia variedad argumental y estilística, donde también me gustaría destacar el relato de Roberto Malo, que supone un paréntesis (quizá demasiado tardío teniendo en cuenta que el suyo es de los últimos textos) de tanta comedia y nos propone un drama que absorbe fuerza no por lo duro de la situación, sino por lo cotidiano, por atreverse a contar un relato ficticio que tristemente no tiene por que serlo, e ignoro si la risa era uno de sus objetivos, pero si ese fuera el caso, agradezco no haberla encontrado. Podría dedicar unas líneas a cada uno de los relatos de esta colección, pero no suelo tomarme demasiadas molestias cuando el mismo libro tampoco se esfuerza en gustarme.

Seamos francos, MIERDA. ANTOLOGÍA DE RELATOS ESCATOLÓGICOS es un libro que desde que vio la luz desde sus inadaptados ojos es consciente de que no va a hacer historia, ni por su temática (hay relatos cuyo recuerdo dura lo que una buena muestra de lo que trata el libro en el fondo del váter antes de tirar de la cadena) ni por su calidad, y prefiero no arriesgarme a pensar que los escritores tenían poco tiempo para planear sus historias o que piensen que el tema de las defecaciones no es que dé mucho de sí, a lo que supongo debería darles la razón. Supongo que es una buena alternativa para distraerse o intentar olvidar un mal día con una sonrisa, e incluso con un amago inocente de crearla. Una pequeña prueba de poco más de 160 páginas que demuestra que el talento literario puede estar presente incluso cuando es imposible tomarse en serio una temática en la que todos deben estar de acuerdo. Me voy a quedar con esas ideas porque son las que mejor suenan para valorar este trabajo...

... en lugar de decir que no, que no perdáis vuestro tiempo ni vuestro dinero en esto. No por falta de talentos sino de, quitando excepciones mencionadas, ideas (ahora supongo que es el momento en que alguien se levanta de la butaca gritando "¡A ver si tu lo haces mejor!" y mira a su alrededor esperando la aprobación del resto del público entre risas nerviosas).
Vale, ya habéis hecho la broma, habéis puesto en las estanterías un libro con un retrete de portada y la palabra MIERDA en mayúsculas, ya se habrán reído todos menos yo, o se habrán aterrorizado todos menos yo, porque ese es precisamente el punto débil de MIERDA, su falta de equilibrio, el desconcierto del lector de no saber si reír o llorar. Se que no es así, que son conclusiones mías dichas en caliente, pero sé que cada uno de los responsables de esta antología (coordinadores, autores, editorial) aman la literatura y repito, quiero pensar que han publicado estos relatos para demostrar las múltiples formas que ésta puede tomar para captar la atención del lector, para dejar claro que incluso dejando la seriedad a un lado se pueden hacer trabajos interesantes o al menos llamativos... o igual es todo metafórico, un conjunto de ideas que vienen a decir que todo es una MIERDA, que mires a donde mires solo hay MIERDA, y que está en nuestras manos aprender a amasarla y usarla en nuestro provecho en lugar de dejar que nos sepulte.

... En serio, ojala no tuviera esa maldita manía de dejar constancia en este blog de todo lo que leo.

lunes, 13 de marzo de 2017

Reseña: MALA SANGRE de Carmen Moreno.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

MALA SANGRE de Carmen Moreno.

Cuando todo sucede, cuando después de una guerra la vida te obliga a ser un tipo normal, aunque ya jamás puedas serlo; cuando la mayor de las crueldades proviene del mayor de los amores, la lucha por la supervivencia es lo único que puede mantenerte en pie.

En Waukegan, un pequeño pueblo de Illinois, la fuerza lo es todo. El teniente William C. Delany, excombatiente de la Guerra de Secesión junto a Abraham Lincoln, se esfuerza en hacer de su hijo un «hombre». Mientras la vida parece transcurrir sin demasiada prisa en el pueblo, la llegada del nuevo médico marcará un cambio importantísimo en la vida de Jesse Delany, hijo del teniente, amante de los libros y superviviente nato. 

Pronto, la normalidad se rompe en Waukegan. Desapariciones, extraños asesinatos que nadie comprende y, sobre todo, el descubrimiento de los secretos más terribles que esconde el alma humana, convierten las calles del pequeño pueblo en un aledaño del infierno.

Nos están vendiendo una mentira. La sociedad nos ofrece en cada detalle, aprovechando cada oportunidad, la idea de un mundo feliz. Un sistema de engranajes que funciona a la perfección, donde cada pieza es representada por el individuo, y a ese individuo hay que cuidarlo, hay que recordarle que vive en un plano que no es sino el reflejo idealizado del puesto de trabajo de sus sueños, cuyas paredes están empapeladas con frases motivacionales, firmadas por Paulo Coelho y decoradas con dibujitos de corazones y gatitos animados. Y así las ruedas giran y giran, y cada pieza encaja con la otra al milímetro en una secuencia ininterrumpida que sirve para bajar la persiana de la ventana que da a las injusticias, pero que realmente no existen si no les pasa a uno mismo.

Pero algunos ya habíamos mirado antes de que el telón bajase del todo, y sabemos la verdad, y mientras unos se han acostumbrado a caminar por pulidas baldosas de oro, nosotros hemos aprendido a correr y saltar por los escombros de la ruina en la que han acabado convertidos nuestros sueños. Nos han enseñado a odiar, hemos apretado tanto los dientes que se nos han nsensibilizado las encías, cerrado tan fuerte los puños que las palmas sangran al contacto con las uñas. Mientras ellos descubren por una vez en sus vidas a saber lo que es el temor, nosotros nos hemos convertido involuntariamente en inestables explosivos de los que hasta desconocemos la longitud de la mecha. El mundo nos ha hecho cambiar...

... Y nos hemos transformado en Jesse Delany.

Tanto el western como las historias de vampiros han dejado huellas muy profundas tanto en el cine como en la literatura. Litros de tinta han llenado paginas y más páginas de forajidos asaltando trenes, duelos al amanecer, vasos de whisky volando a través de la barra de algún saloon mientras un jugador de poker echa mano a su revolver al darse cuenta que su contrincante esconde cartas bajo la manga. Y son ya incontables los metros de celuloide que han convertido estos relatos en imágenes en movimiento, en un intento de conseguir plasmar uno de los episodios más representativos de la historia americana. Otros escritores en cambio, se han decantado por escribir sobre lo contrario, lo que solo ha existido a través del mito y las habladurías, transformando miedos en monstruos de carne y hueso, resucitados, chupasangres, demonios. No era descabellado pensar que ambos caminos, ambas formas de representar la historia moderna de la humanidad terminaran cruzándose, y como resultado tenemos lo que se conoce como Weird West, un género que en nuestro país no solo viene ejemplificado recientemente con el nuevo trabajo de Carmen Moreno, MALA SANGRE, sino que éste ha llegado para ser una de las más importantes referencias de su campo, ya no solo por lo que es, sino por lo que representa.

Carmen Moreno ha sabido granjearse un lugar en el mundo literario por méritos propios, entre los que se incluyen premios de poesía o relato corto, montones de participaciones en antologías o incluso convertirse en la editora de Cazador de Ratas, uno de esos sellos literarios independientes que han llegado recientemente con mucha fuerza. Pero realmente todo esto no tiene mucha importancia cuando se trata de valorar una novela como la que tenemos entre las manos. MALA SANGRE, a primera instancia podría resumirse como una historia de vampiros ambientada en el salvaje oeste, pero así solo estaríamos rascando su superficie. La historia de Jesse Delany tiene más que ver con su trasfondo histórico real que con los sucesos sobrenaturales que se suceden en Waukegan, y es probable que cuando te hayas sumergido en su historia descubras que no es en absoluto lo que esperabas. Sino más y mejor. Hay terror, por supuesto, pero Carmen convierte ese terror a lo desconocido en solo un bache en comparación con el abismo que supone el miedo con el que se convive a diario, pero ¿Qué nos asemeja a nosotros con Jesse?

Si hay un pensamiento recurrente que a todos se nos ha pasado por la cabeza alguna vez, es el de habernos sentido intrusos en nuestro propio tiempo y lugar, de vivir y convivir en un mundo que no hemos elegido, jugando a un juego amañado en el que tenemos las de perder. Jesse parece nacer de todas esas frustraciones que afloran en nosotros. Un joven que no pertenece a su época, que ha nacido para hacer grandes cosas, e incluso cambiar el mundo, pero que sin embargo, desde el mismo momento de su nacimiento, los gruesos eslabones que conforman la cadena de la tradición le mantienen preso y le imposibilitan avanzar. Y esos eslabones son muchos, de distintas formas y nombres, uno se llama madre, otro padre, hermanos, pasado, presente o futuro, las hay con leyendas grabadas en ellos que rezan cosas como "Tus sueños son solo una fantasía que destruyen a la familia".
Pero un día todo cambia, y esa cadena ya no rodea tu tobillo, sino tu cuello, y cada vez se tensa más y más y nos encontramos en ese momento clave en que solo podemos dejarnos hacer u oponer resistencia de una vez por todas.

Por supuesto, para expresar todo esto en un relato de ficción es necesario crear unos personajes que se ajusten a estas necesidades, y Carmen Moreno cumple con creces con las expectativas, creando un Waukegan lleno de vida, con tantas historias que pugnan por salir como habitantes pueda tener, pequeños pedazos de cristal pertenecientes al espejo que refleja una historia de luchas por la libertad y los derechos humanos, pero que con el tiempo ha convertido cada día en una prueba a superar para ser el hombre que todos esperan que seas.
Estas características y otras convierten a MALA SANGRE en una novela de personajes por encima de todo, cuyas vivencias y pensamientos resuenan a tal volumen que es capaz de convertir la tercera persona en la que está narrada en primera, donde el lector deja de verlo todo desde su cómoda butaca para hacerlo de manera que los ojos de Jesse Delany sean los suyos propios.

No nos olvidemos de que también estamos ante una historia de terror, el cual hace su presencia en la forma del vampiro más tradicional de la literatura. Nada de guaperas que brillan como un gusiluz enchufado a una batería de coche, ni sanguijuelas disfrazadas de zombis que invaden ciudades como las plagas de langostas devoran las cosechas. El chupasangres que Carmen resucita llega como una representación del folclore y la literatura gótica, un ser tan refinado como letal, cuya humanidad ha trascendido y se posiciona como un dios, un ángel de la muerte que camina entre los mortales. Sin embargo no estamos hablando de un verdugo o una mera figura ejecutora, y el vampiro no es aquí el resultado final de todas las ecuaciones, sino el detonante, un mal invisible pero infeccioso que impregna toda la localidad de Illinois y hace que sus habitantes muestren su auténtico rostro, siendo el fuerte solo carnaza y el débil, un brutal cazador.

MALA SANGRE te sumerge en la historia con una narrativa ágil y feroz, cargada de dramatismo y buenos momentos de tensión en un texto que, pese a no buscar sorpresas ni momentos inesperados, sabe mantener la curiosidad y la intriga, y anima al lector a acompañar a los Delany en lo bueno y en lo malo, sin desviarnos de un camino que el instinto nos recomienda no recorrer, adivinando que nada bueno puede estar esperando al final. Pero cuidado, porque esto puede ser un arma de doble filo.
El ritmo que la escritora dota de la novela es a veces hasta frenético. Tanto, que existen escenas que parecen que sucedan a cámara rápida dando por hecho detalles y pasando por alto las interacciones de unos personajes para, a cambio, centrar la atención en la de otros. Y repito, estamos ante una novela que cuida al máximo a sus protagonistas, tanto que el lector no se va a conformar con lo que se dice de uno de los caracteres, sino que se va a interesar en todos los que en ese momento entran en escena, en sus pensamientos y opiniones. Esto, sumado a la ya mencionada riqueza de historias que puede albergar los paisajes de la novela creo que, y digo esto como un halago, habría disfrutado más aún de MALA SANGRE si hubiera tenido el doble de páginas.

Lo que sí es una crítica negativa es el hecho de no haberle prestado el cuidado que se merecía a la corrección del texto, y es que es difícil dejar pasar de largo un buen numero de errores ortográficos y/o gramaticales. Pero tranquilos, por suerte la editorial ya tiene anunciada una segunda edición revisada y corregida... vamos, que me lo están poniendo difícil para encontrarle pegas más allá de su corta extensión.

Para terminar decir que buscar una comparativa para MALA SANGRE es difícil, más cuando ésta es mi primera experiencia en la rama del Weird West fuera del relato corto, pero sí que puedo hablar de sensaciones, y Jesse Delany se acerca en emociones trasmitidas, ya sean por sus muestras de amor y perdida de una frágil inocencia a lo que sentí aquella vez que conocí a Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de la obra maestra EL PERFUME de Patrick Süskind, convirtiendo el miedo en atracción seduciéndonos con una grotesca idea del deber y la justicia, enseñándonos que los sueños rotos acaban siendo cadáveres sin forma que se descomponen en nuestro interior. Donde la auténtica lucha no trascurre en las calles de Francia o los campos del lejano Oeste, sino en un lugar más cruel, oscuro y salvaje: la mente humana.

martes, 7 de marzo de 2017

Reseña: LEÓN GONZÁLEZ, ANTICRISTO de Manuel Amaro Parrado.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

LEÓN GONZÁLEZ, ANTICRISTO de Manuel Amaro Parrado.

León González cumple los tres requisitos indispensables para ser una potencial arma de destrucción masiva: no tener referencia moral ni guía en la vida, ser de inteligencia distraída (tonto, según la gente de la calle) y tener poderes que no sabe controlar.

El reloj del apocalipsis se ha puesto en marchay por ello tres fantasmas serán enviados para avisar a León del importante papel que le ha tocado desempeñar: salvador o destructor del mundo.

Por ello, nuestro antihéroe iniciará una aventura en la que tendrá que lidiar con psicópatas, médiums, resucitados, espíritus cabreados, sectas satánicas, gánsteres de medio pelo, arcángeles, un diablo que ansía su alma por encima de todas las cosas e incluso la misma Parca.

El objetivo será encontrar el Grimorio del Nazareno, un libro de hechizos que la familia González atesora desde tiempos inmemoriales, y que podría hacer que los poderes de León fuesen totalmente ilimitados.

El destino del mundo está en las peores manos posibles…

Vivimos tiempos confusos, peligrosos, donde el hombre se preocupa más en las apariencias que en ser autentico y tener claro sus propios principios para terminar convirtiéndose en un modelo de hipocresía movido por el egoísmo y el quedar "guay" frente a los demás solo por el qué dirán.
"Tu libertad termina donde comienza la mía". Seguro que os suena esta frase. Es más, posiblemente la hayáis usado en algún momento en que una discusión trivial en alguna red social adquiría tintes filosóficos e intelectuales para mostrar (casi a la desesperada) mayor conocimiento sobre el concepto de la libertad de expresión o zanjar cualquier conversación de una vez por todas antes de que el tema se vuelva más violento.

El hombre actual parece vivir constantemente ofendido, permanentemente a la defensiva ante la necesidad de expresar sus sentimientos y censurar los de los demás. Cada día ocurren cosas que nos ponen a unos en contra de otros, ya sean por motivos raciales, sexuales, políticos o religiosos y, en una, antes de comenzar perdida, búsqueda de una utopía donde todos opinan igual y la egoísta idea de la posesión de la verdad absoluta y el uso de la libertad de expresión es solo aplicable a uno mismo. la literatura por suerte sigue siendo un terreno donde se han librado pocas batallas en nombre de lo moralmente correcto. No digamos ya en la literatura de género donde en muchas ocasiones es hasta necesario derribar ciertas barreras que delimitan el camino que queremos recorrer. Y en un país como el que vivimos , en el que parece que en ciertos aspectos nos hemos estancado en la edad media y la inquisición vigila todas las redes en busca de cualquier pensamiento que contamine su ideal retrogrado, es de agradecer que existan plumas tan despreocupadas y arriesgadas como la de Manuel Amaro. Y jugársela en clave de humor.

El presente autor ya nos hizo una grata visita hace muy poco en este blog con DIOSES Y CORDEROS, una inusual colección de relatos de terror conectados entre sí a modo de fix-up que mostraba al hombre como el ser más monstruoso que puede crear la imaginación, sobre todo cuando está en poder de una posición que le da un poder casi divino ante sus semejantes. LEÓN GONZÁLEZ, ANTICRISTO, su más reciente trabajo, sin poseer nada que le asemeje al otro mencionado trabajo, ni en estilo ni en carácter, sí que mantiene cierto parecido en el trasfondo, ya que volvemos a tener de protagonista a alguien en posesión de grandes poderes, pero al contrario de la crueldad y el egoísmo de la que alardeaba DIOSES Y CORDEROS, aquí son los demás y no el "favorecido" quienes buscan aprovecharse de unas habilidades que pueden cambiar el destino del mundo.
Pero no os engañéis, lejos de lo que hayáis podido leer anteriormente y en contra de lo que pueda dar a entender una portada más propia de un álbum de Brutal Death Metal, LEÓN GONZÁLEZ ANTICRISTO es una comedia sobrenatural absolutamente gamberra y en ocasiones con un humor más próximo a lo barriobajero que al "inteligente", es decir, mal que me pese, cercano al que estoy acostumbrado a leer de gente de nuestra tierra.

Si, claro, para mí sería muy fácil atribuirle mis quejas a la falta de ideas de los autores españoles, pero me gusta complicarme la vida y prefiero pensar que todo es fruto de mi mala suerte eligiendo lecturas. La cuestión es que la mayoría de novelas y relatos escritos en nuestro país que se atreven a mezclar comedia con géneros como la fantasía, la ciencia ficción y sobre todo el terror que he leído parecen cortadas por el mismo patrón. O eso o que sus creadores han leído el mismo manual para dummies sobre como escribir historias graciosas con zombis, vampiros y demás criaturas del más allá. Sea como sea, el resultado tiende a ser el mismo: chistes de pedos y tetas, comentarios acerca del tamaño de los penes, uso del tema de moda de precaria fecha de caducidad aludiendo a la política o la telebasura y poco más.

En apariencia, LEÓN GONZÁLEZ, ANTICRISTO (Por cierto, secuela directa de LEÓN GONZÁLEZ, SANTO, pero que gracias a un exhaustivo resumen en los primeros capítulos, puede leerse sin ningún problema) no se aleja demasiado de este esquema. Pero joder, estamos en un país de chiste, y donde bastante difícil es ya reírse, tiene merito que un escritor se esfuerce en sacarnos una sonrisa aunque sea con chistes resabidos y coñas que rozan el mal gusto, ¿Y sabéis qué? Que Amaro lo consigue, aunque sea a ratos. ¿Y cómo lo consigue?

Pues principalmente por su protagonista, León. Acostumbrados en este tipo de historias a personajes prepotentes a los que todo les sale mal pero prefieren volverse ciegos, sordos y mudos y a parodias de personas que abusan de las oportunidades para hacer el ridículo, Manuel Amaro construye en esta novela una personalidad moldeable, diríase evolutiva, que por unas circunstancias u otras, la sociedad le ha puesto en la frente la etiqueta de tonto y voluntariamente inadaptado para todo. Vamos, lo que comúnmente se le conoce como faltarle un par de vueltas en el microondas. Sin embargo las responsabilidades de las que se tiene que hacer cargo y cómo éstas le superan en número y fuerza, ya sea porque el trabajo encomendado le queda grande o porque los demás no paran de ponerle obstáculos, le alejan de los estereotipos de la comedia regurgitada anteriormente mencionados, y a cambio se antepone otro tipo de sentimientos que cualquier lector interpretaría como ternura.

Al poco tiempo de conocer a León nos quedan claras varias cosas. Una de ellas es que evidentemente el pobre es más tonto que cagar de lado, aunque no hablamos de una ineptitud intencionada, porque otra de las cosas de las que nos damos cuenta es que el protagonista en ningún momento busca provocar el mal que va causando allá por donde va... bueno, la gente puede acabar traumatizada de por vida e incluso muerta, pero es la inocencia, y sobre todo la ignorancia y el verse forzado una y otra vez a hacer cosas que realmente no desea lo que guía los pasos de León, y no es complicado notar su confusión, malestar e incluso algunos momentos de ira. ¿cierta identificación con el personaje?, ¿Comprensión?... Es posible, y eso le convierte en ancla y al mismo tiempo brújula de la historia . Además,de León, un  personajes secundarios pero constantes a lo largo de la trama como son un peculiar demonio y la aún más peculiar mascota perro llamado Sprocket no hacen sino realzar y amplificar la señal del mensaje que nos quieren trasmitir; que no todos somos iguales, que tener la posibilidad de doblegar a la humanidad no implica que necesariamente haya que hacerlo, que algunos solo buscamos algo tan simple como sobrevivir, y a ser posible, sentirnos a gusto con nosotros mismos haciéndolo.

Estos no son los únicos personajes que aparecerán a lo largo de LEÓN GONZÁLEZ, ANTICRISTO, aunque la mayoría de ellos bien tiene papeles más bien casuales, que en cuanto han cumplido con su cometido desaparecen sin dejar rastro. Esto me lleva a hablar de otro detalle llamativo de la novela: su ritmo.
Al igual que ocurre con su protagonista, la misma historia y su estructura va evolucionando a medida que avanzamos. Buena parte de la trama nos lleva de manera frenética (a veces demasiado) de un escenario a otro, de una situación inverosímil a otra, y son solucionadas de manera casi autoconclusiva, dando a la novela la apariencia de una colección de sketches humorísticos o relatos independientes, y es ya hasta casi el final cuando el argumento consigue centrarse y encontrar una ruta a seguir. No es esta exactamente una crítica negativa, pero a veces da la sensación de que la estructura va construyéndose de manera improvisada, sin ningún tipo de planificación previa en la que el escritor se ha dejado llevar arrastrándonos a nosotros a su paso.

Dejando de lado la solidez e inusual profundidad de su protagonista, el resto de los ingredientes de los que se compone LEÓN GONZÁLEZ, ANTICRISTO sí que son bastante comunes. Tenemos un trasfondo y escenario muy propio de las historias donde predomina el humor negro made in spain, que resaltan los aspectos negativos de la sociedad hasta lo absurdo y se burla constantemente de las clases altas y las ideas preestablecidas. Podríamos mencionar la obra cinematográfica de Álex de la Iglesia para ejemplificar estos conceptos, resaltando para no alejarnos demasiado de la temática presente, El Día de la Bestia. No faltan tampoco multitud de parodias de secuencias y obras conocidas como El exorcista, Cuento de Navidad o Ghost, acercando la historia al público y ofreciéndole un terreno conocido.
Y por supuesto chistes de manual básico que seguramente los más "progres" no dudarían en tachar de sexistas, homófobos, racistas y un largo etcétera, que unas veces atenta contra la religión y otras contra la solidaridad hacia los más necesitados. En definitiva, coñas que algunos considerarán oportunidades aprovechadas para insultar o faltar a su respeto, pero que otros por suerte, quiero pensar que la mayoría, aprovechamos para reírnos de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea, que no busca ese supuesto odio que últimamente algunos no se cansan de predicar, sino aprender a no tomarnos todo tan en serio, aunque sea por un rato. Aunque hay que decir que tampoco es que Amaro desaproveche la oportunidad de ser mordaz con muestras de un humor bastante crítico, donde por supuesto la iglesia y las religiones en general son los más damnificados.

No es un tipo de humor que me entusiasme, queda claro, a veces por resultar bastante facilón o por abusar de la misma gracia hasta perder todo sentido (¿Quién no recuerda al Chavo o al Chapulín Colorado?), aunque de vez en cuando el autor deja asomar ideas de lo más interesantes, ya sean cómicas o serias, pero al final poco aprovechadas.
Así que no, no es "humor inteligente", o científico o treméndamente concreto, pero en comparación con desastres literarios que intentaron lo mismo como ZOOMBI de Bermúdez, o ESPAÑA: GUERRA ZOMBI de Noguera, al menos LEÓN GONZÁLEZ, ANTICRISTO sabe poner en marcha la sonrisa desde el principio y mantenerla aunque sea a ralentí, compensando carencias con virtudes obvias.

Concluyendo, el último trabajo de Manuel Amaro no es una obra memorable ni cambiará la forma de ver la literatura de humor a nadie, mucho menos la de terror, pero sabe ofrecer un buen rato con altas dosis de mala leche, mostrando el lado más gamberro de su autor y alguna pizca de originalidad. Y ante todo, su autor da una muy buena lección sobre como crear un personaje capaz de merendarse el solo cualquier otro elemento de la historia y sin dejar en ningún momento de ser lo que es: un ser humano perdido, confuso, y con un hambre que te cagas.


martes, 29 de noviembre de 2016

Reseña: LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS de David Jasso.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS de David Jasso.

Esta novela, aunque inspirada en hechos reales, es una novela de ficción. Y como tal debe considerarse.

Pero está estudiada y diseñada para afectar anímicamente al lector de forma extremadamente intensa. Por eso se advierte de que el contenido del libro puede modificar su percepción de la realidad, alterar su personalidad en diversos grados y producir variados efectos perniciosos.

Tanto el editor como el autor no se hacen responsables de dichos efectos y rechazan su responsabilidad de forma expresa, pero no exclusiva, en posibles delitos de inducción al suicidio, apología de la violencia y/o esvilamiento.

El lector comprende y asume el riesgo que supone embarcarse en la lectura de “Lo que ves cuando cierras los ojos” reconoce que ha sido avisado de los peligros que conlleva.

Aquellas personas que duden, aunque sea levemente, de su equilibrio mental, hayan sufrido (o reprimido) brotes de violencia o muestren tendencias suicidas no deberían leerlo. Ahora, si de verdad crees que estás cuerdo, cierra los ojos y empieza a descubrir lo equivocado que estabas.

David Jasso juega con los límites de la narrativa para configurar una historia intensa, malsana, perturbadora y enfermiza que te marcará para siempre.

Vais a permitirme que lance una pregunta al aire. No, no os preocupéis, lo último que quiero es que empecéis a quemar energías nada mas entrar en mi humilde blog. Es más, posiblemente ésta sea la pregunta más fácil que os encontraréis a lo largo del día:

¿Por qué leemos novelas de terror?

¿Veis como es fácil? Seguramente no os ha hecho falta ni darle al botón de arranque de vuestro cerebro para responderla, y habéis dejado que sea vuestra parte obvia la que tome la iniciativa y responda casi antes de haber formulado la pregunta algo así como: Porque me gusta. Vale si, acepto la respuesta y entono el mea culpa por haber simplificado tanto la pregunta. Permitidme volver a intentarlo:

¿Por qué nos gusta leer novelas de terror?

Supongo que aquí los más eruditos recurrirán a retocadas respuestas como que este tipo de historias pueden transportarte a mundos y mostrarte criaturas que ponen en juego nuestra cordura, merito que se le suele atribuir a autores como H. P. Lovecraft y su horror cósmico. Tampoco faltará el que encuentra un sentido crítico y metafórico a todo, asociando a los zombis con ideas capitalistas o la alienación de la mente humana, o juzgando a la religión y la fe en historias de fantasmas o psychokillers que usan textos sagrados como manual de instrucciones. Y así podría seguir un buen rato, pero creo que la idea más básica, la primera respuesta que se nos suele pasar por la cabeza ante mi anterior cuestión es muy simple: porque nos gusta pasarlo mal.

Pero, ¿Estáis seguros de la lógica de dicha respuesta? Me explico: Para contar historias de miedo en la actualidad casi siempre se recurre a un terror especulativo que se basa en un "¿Y si...?". ¿Y si cojo un objeto y le endilgo una maldición que mate a todo el que interactúe con él?, ¿Y si me saco de la manga un monstruo que vaya atacando y descuajeringando a todo ser viviente que se cruce en su camino?. Y suma y sigue... Así que ¿De verdad crees que te gusta el terror porque te gusta pasarlo mal?, ¿No será que realmente te gusta que sean los otros (Los personajes) los que las pasen canutas?
Al fin y al cabo, tu no dejas de ser un mero espectador, tu salud está garantizada porque sabes que, como decían tus padres, "Todo es mentira, no es sangre, es ketchup". En resumen, no te gusta pasarlo mal, te gusta ver como los demás lo pasan mal.

Así, me atrevo a asegurar que la obra literaria de David Jasso no está hecha para los que disfrutan haciendo que sufren mientras leen, sino para los que necesitan sentir esa maldad detrás de su propia piel.

Novelas como LA SILLA, DÍA DE PERROS, FERAL, EL PAN DE CADA DÍA, DISFORIA, la antología de relatos ABISMOS o la escrita a cuatro manos junto a Santiago Eximeno CAZADOR DE MENTIRAS, desgarran los estereotipos de la tradicional historia de miedo y alcanzan niveles emocionales pocas veces experimentados. Pero cuando es el libro el que juega contigo, el que pasa las páginas de tus recuerdos, experiencias y temores como hace LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS, es cuando hablamos de una lectura no solo inspiradora, sino peligrosa.

Partamos de la interpretación que Jasso hace en su última obra del concepto de terror. La novela no explota las ideas del género (sangre, muerte y destrucción), al menos no más de lo que solemos contemplar cada día en la sección de sucesos del periódico o el telediario, pero llevado a un nivel de empatía que no solo te convierte en espectador y sufridor testigo, sino en cómplice y parte de la locura de sus protagonistas. y es que ese es el tema en torno giran los acontecimientos de LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS: La locura, latente en cada uno de nosotros que pugna por salir, abriéndose paso con garras afiladas y colmillos cariados, desgarrando todo lo que encuentra a su paso, ya pertenezca a nosotros mismos o a otros, porque, ¿Qué puede producir más miedo que un monstruo que suponga una amenaza mortal para lo que creemos inocentes? Muy fácil: Saber que ese monstruo eres tú.

No es la primera vez que uso el siguiente símil, pero esta novela me obliga una vez más a utilizarla, y esta vez con más razón que nunca.

En un mundo donde la hipocresía y el cinismo hacen florecer mentiras encuadernadas llamadas libros de autoayuda, destinados únicamente a difundir falsas esperanzas y a cambiar la desesperación de algunas personas por un bolsillo un poco más lleno para editoriales y falsos escritores, Jasso redirecciona la lectura de su trabajo convirtiéndolo en la antítesis de esta idea, en el anticristo del confort y vil reflejo de lo moralmente correcto. De este modo estamos ante un libro no solo autodestructivo, que vendría a ser lo contrario que la autoayuda, sino que también busca la satisfacción del lector, pero atravesando las barreras que impone una sociedad presa de la ética y las buenas y aprovechables costumbres, contemplando una parte de sí mismo que no está seguro de querer conocer de una manera que tiene claro que no desea, cayéndose al salvaje río que es su trama y sintiéndose arrastrado a un incierto final sin una rama o saliente al que agarrarse.

la lectura de LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS es una experiencia multifaceta, casi interactiva en ciertos pasajes, un libro que cuenta la historia de varios personajes pero que también invita a que cuentes la tuya propia y/o te sientas identificado con ellos. Cada capítulo (Los cuales a veces no siguen un orden establecido) puede suponer una aventura llena de experimentación donde Jasso juega tanto con el apartado visual como el perceptivo. Secuencias a cámara lenta o en pausa, enfoques imposibles, narradores que interactúan contigo y te ponen a prueba, relatos cortos, ensayo, un ir y venir entre los pensamientos de los distintos protagonistas, hasta juegos con la ortografía... todo termina conformando un mapa donde la equis marca el lugar de un tesoro que nosotros mismos hemos enterrado y recorremos el trayecto previo de manos de un guía que no puede presumir de generar confianza o buenos augurios, eso sí, manteniendo un carácter humorístico más negro que su alma.

Pero David Jasso sí puede presumir de otras cosas. Entre otras de ser uno de esos autores que cada vez escasean más con etiqueta propia y una pluma que derrocha personalidad. Desde LA SILLA, que supuso su desgarradora carta de presentación, hasta su última aportación en nada menos que la editorial Valdemar con DISFORIA, el zaragozano ha hecho del miedo su arma predilecta, un miedo que alimenta con escenarios y situaciones claustrofóbicas, usando elementos nunca desconocidos por el lector sino todo lo contrario, muy presentes en la rutina y sus costumbres. Puedes notar que otros escritores se sienten como patos  nadando en un inmenso mar, sin rumbo sin saber cómo llegar a tierra. Jasso en ese mismo mar sería un tiburón, acechante, capaz de oler tu miedo y sentirlo, y por supuesto lo aprovecha, usándolo en tu contra, haciendo que revivas miedos que creías haber dejado atrás, fantasmas que pensabas que solo tu podías ver pero que aquí se demuestra que no, que la mente colectiva es mas simple de lo que aparenta ser. Estamos ante una obra en la que el autor no evita el uso del tópico que creemos personal e íntimo, sino que hace gala de su conocimiento, asustándonos con tales revelaciones... Es como esos memes de Internet que describen hechos y acciones con las que reaccionamos con una sonrisa y un "Ja ja ja, es verdad, yo hago/hacía eso". LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS te arrebata la poca intimidad que crees conservar, te arranca de la butaca de espectador y te introduce casi a la fuerza en la trama.
Los personajes que pueblas sus obras tampoco se quedan atrás. Hablamos de sujetos reconocibles, vulgares, de "a pie". Personas normales asomándose a su propio abismo, descubriéndose a si mismos como víctimas y verdugos en la mirada que la oscuridad les devuelve.

Veo necesario insistir en que LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS toca temas tan delicados como la depresión, el suicidio, la obsesión y sobre todo la locura, temas de fuerte capacidad mutante dependiendo de quien lea la novela, lo que la convierte en un relato no destinado a masas, a los que asocian terror únicamente con Stephen King o relatos de muertos vivientes, sino para los que son capaces de descubrir que el mundo real y los demonios que cada uno encerramos en nuestro interior, presos con más o menos cadenas pueden ser más terribles que lo que cualquier mente ingeniosa pueda sacar de lo sobrenatural. Así que no, no esperes momentos  escabrosos cargados de tensión que tanto abundaban en DISFORIA, o el gore desenfrenado de aquel experimento literario llamado FERAL. No pienses que ésta vez Jasso te lo va a dar todo mascadito para que te limites a ir del punto A al punto B sin escalas. No estas ante una historia de terror de ese que te mola porque te gusta pasarlo m... que los demás lo pasen mal.

Me atrevería incluso a afirmar que si ésta obra hubiera estado firmada por uno de esos escritores de "miedo convencional" y se hubiera redactado con la forma convencional de una novela, estaríamos ante una lectura amena, pero que pasaría por nuestra mente como muchas otras, como una brisa sin importancia de la que olvidarse pronto. Pero joder, hablamos de David Jasso, con el que nada es convencional, capaz de convertir lo anecdótico en una trampa, una caricia en algo insano.

Si LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS es otro de sus experimentos, sin duda es de los que incumplen cualquier normativa ética, moral y sanitaria, un placer prohibido... ¿Y acaso no existe nada más atractivo y que incite a la curiosidad que aquello que nos prohíben?

Mientras tanto, tu puedes quedarte con tus monstruitos de ultratumba, tus payasos diabólicos y cintas de video snuff protagonizados por niñas y pozos mientras dices "uuuh, que psicológico es todo, que miedo, que mal lo paso".


lunes, 21 de noviembre de 2016

Reseña: SUCESOS EXTRAÑOS de VV.AA.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

SUCESOS EXTRAÑOS de VV.AA.

Ocho homenajes a Stranger Things. 

Ocho maneras de plasmar la década de los 80 en España. 

Ocho historias de terror, fantasía y ciencia ficción. 

Ocho reflejos ambientados en la época donde las bicicletas BH, los juegos de Spectrum, las series como MacGyver o el Equipo A, y la música, eran el eje central de nuestras vidas.

A estas alturas la mayoría de vosotros conocerá la existencia y repercusión de usa serie que ha supuesto uno de los mayores aciertos de Netflix. Me refiero por supuesto a la serie Stranger Things.

Hay quien ha hecho de esta serie, con solo una temporada emitida, una instantánea referencia de culto. Otros en cambio critican la nula manera de disimular sus influencias para convertirlas en sus principales atributos, que si el homenaje a clásicos de cine de ciencia ficción de los 80 son descarados, que si aparentemente aprovecha una nueva moda que nos devuelve a dicha década.
Lo que si es cierto es que los que hemos vivido esa época en nuestra infancia/adolescencia recordamos muchísimos detalles con cariño y es inevitable que obras televisivas como Stranger Things, Tubo Kid o Kung Fury y literarias como la obra de Ernest Cline nos devuelvan fragmentos perdidos en el tiempo y sintamos el regusto de un Bollycao en nuestro paladar, sonriamos con nostalgia recordando aquellas tardes perdidas viendo dibujos animados y por supuesto nuestros momentos más inolvidables junto a nuestra pandilla, con la que cada tarde era como una aventura en la que nos jugábamos la vida y nuestra única recompensa tras heroicidades (locuras y travesuras) que aplaudían nuestros amigos era un castigo que duraba todo el fin de semana.

Ya sabíamos que no teníamos que esperar demasiado tiempo para ver como este amor por los tiempos del walkman, las hombreras y los cardados capilares se contagiaba a la rama literaria y retomaba las aventuras de grupos de niños y adolescentes enfrentándose a sus peores pesadillas: Monstruos, alienígenas, conspiraciones mundiales... todo valía entonces para dejarnos pegados al sofá viendo películas de argumentos inverosímiles, música tecnopop y chavales a los que aun no les ha cambiado la voz haciéndoselas pasar canutas al mismísimo ejercito de los Estados Unidos. ¿Por qué no van a poder valer los mismos ingredientes actualmente para disfrutar de una buena historia?.
Así es como la editorial Apache ha sido la que ha dado el pistoletazo de salida con SUCESOS EXTRAÑOS, rindiendo homenaje a la serie de Netflix y por consiguiente a la generación del EGB, reuniendo a 8 escritores y otros tantos ilustradores para, como si de fantasmas del pasado sacados de una navidad con Dickens, nos muestran fragmentos de aquellos tiempos, cargados de elementos que facilitan más si cabe nuestra conexión con el entorno. Todo ello por supuesto, aderezado con multitud de reminiscencias al terror, la ciencia ficción y, en general, la fantasía que ha creado esas grandes obras llenas de una magia que, si bien no es ni mejor ni peor que las de la actualidad, sí es irrepetible, por mucho que series como Stranger Things se hayan acercado a ello.

Nuestro primer viaje al pasado lo hacemos agarrados de la mano de David Jasso y su relato LA POZA, ambientado en esas festividades locales que vieron crecer a nuestros padres y más tarde a nosotros y que muchas veces supusieron el punto de partida de nuestra adolescencia, donde las posibilidades de mezclarnos entre adultos y vivir sus emociones, entre ellas por supuesto, el primer amor. Relato muy ambiental, lleno de detalles que ayudan al recuerdo, aunque algunos parecen puestos de manera forzada y artificial. Ahora bien, debe ser que siempre espero mucho de este autor, pero argumentalmente la historia me ha resultado un tanto descafeinada, con demasiadas carencias como para poder aceptarlo como una trama completa y no como lo que parece: un prologo de algo más grande. Eso si, no decepciona a la hora de crear tensión y aportar macabros detalles de última hora.

OJOS de Dioni Arroyo es uno de esos relatos de argumento tan reciclado que pasa casi desapercibido. La escasez de referencias de la época que rememora la antología hacen que parezca casi introducida con calzador, o al menos deja la sensación de que podría adaptarse a la fecha actual sin cambiar nada. No obstante, como historia clásica de fantasmas  funciona relativamente bien, no tanto los actores que participan en ella, con lineas de diálogos a veces forzados y momentos demasiado, digámoslo así, oportunos y casuales.

Carlos J. Lluch se toma muy en serio eso de hacernos viajar al pasado y más todavía la de crear una historia original y emocionante. RECUERDOS es un relato ágil y potente que mezcla diversos géneros como el terror y la ciencia ficción  y la cubre con un velo de misterio y nostalgia. Uno de los cuentos que mejor captura el espíritu de la serie a la que hace homenaje esta antología. Puede pecar de cierta previsibilidad a partir de cierto punto de la trama, pero no por ello se le resta fuerza al impacto final.

Los Goonies, Una Pandilla Alucinante, más recientemente Super 8... muchos de los clásicos de nuestra infancia destacan por encima de todo por el papel fundamental de la amistad, y en la idea de que sus protagonistas son capaces de todo, incluido arriesgar sus propias vidas por sus amigos. Esta idea es heredada de nuevo por Alberto. M. Caliani en EL CASERÓN  RATZEBURG, una historia que recoge una trama que en nuestra adolescencia nos asombraba pero que hoy puede resultar un tanto pulp y desfasada para algunos. Cruel y emotiva a partes iguales, homenaje a ese cine chusco de mutantes que aun hoy sigue sorprendiéndonos.

Lo que empieza con una de las canciones más conocida de The Doors termina con una mirada atrás más al cine de los 90 que al de los 80. LA GENTE ES EXTRAÑA de Daniel Gutiérrez es un relato con el que es inevitable rememorar cierta cinta de culto que nos dio Robert Rodrigez, The Faculty. De ritmo frenético y dosis sobradamente saciantes de gore, Daniel nos trae su gamberra versión de una invasión extraterrestre sin innovar un género tan colapsado como es el terror, pero ofreciendo un rato entretenido y salvaje.

POR MIL PESETAS de Marta Junquera traslada una trama similar  a la que usó el rey del terror (bajo su pseudónimo) en uno de sus primeros trabajos a nuestra tierra patria y su ambiente. Estamos ante una colección de referencias de reconocimiento general, mezclando cultura pop con folclore en un cóctel que da como resultado mezclar Cuenta Conmigo con Arrastramé al Infierno. Deliciosamente cruel.

Sin duda los videojuegos tuvieron un especial protagonismo en una sociedad y una época que funcionó como prólogo a la era de la información. Javier Castañeda de la Torre ha querido rendir su peculiar homenaje a los orígenes del entretenimiento virtual  encerrado en cassette con NORA A TRAVÉS DEL MONITOR y se convierte automáticamente en mi relato favorito de ésta antología. No solo porque la temática en la que gira la trama me toca muy de cerca, sino porque ha construido con él un relato angustioso, intrigante y lleno de tensión. fantásticamente hilado, parece el resultado de una versión macabra de La Historia Interminable que se disfruta de principio a fin y solo deja el lamento de no haber durado más.

Finaliza el recorrido por recuerdos inmortales siendo protagonizado por otra criatura igual de inmortal. EL PRISIONERO de David Luna recupera otra de esas influencias que guió a muchos de nosotros por el camino de la fantasía, esta vez la mas oscura. La figura del vampiro es tratada aquí como un ser tan frágil como letal. Bien estructurado, original, termina sufriendo el mismo defecto que el relato de Jasso, que se queda corto y deja muchísimos cabos sueltos que podrían haberse solventado de haber sido más extenso.

Así pues, los 8 relatos que componen SUCESOS EXTRAÑOS forman como suele ser habitual en las antología escritas por varios autores, una montaña rusa de emociones con sus subidas y también por desgracia con sus bajadas. No obstante, y creo que esto ha quedado claro a lo largo de la reseña, si has vivido y disfrutado los 80, si perteneciste a la generación que prefería una partida de rol o los cómics al fútbol, si Stranger Things te ha llenado el estomago de mariposas y necesitas que alguien te demuestre  que esta década puede abarcar en su interior historias de todo tipo que pueden emocionar tanto entonces como ahora, estas ante un título imprescindible.

No me olvido de los magníficos trabajos artísticos por parte de Adrian Celemín, Begoña Fumero, Daniel Medina, Cristina Vaquero, Amelia Sales (gran descubrimiento), Juapi, Pablo Domínguez  y Edu Quizá (Muy atentos a este portadista en el futuro).

lunes, 25 de julio de 2016

Reseña: FRACTURA de Dioni Arroyo.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

FRACTURA de Dioni Arroyo.

Dentro de unos años, la principal fuente de energía procederá de las fracturas hidráulicas. Aparentemente todo es seguro y está bajo control, hasta que una lluvia de meteoritos abre las fauces del subsuelo para liberar un extraño gas de su interior.

Y la caída del mundo se acelerará, hundiendo las esperanzas humanas y contaminando la superficie. 

Millones de “gaseados” deambularán por una Tierra muerta, y los supervivientes se verán obligados a escapar de las peligrosas nieblas que reptan por el suelo.

Nos encontramos ante la primera novela sobre el fracking en nuestro país, una distopía greenpunk que reflexiona sobre las consecuencias futuras de nuestras acciones presentes.

Esta visto que en la actualidad al hombre le gusta tenerlo todo ordenado, archivado y clasificado. Generalmente supongo que lo hace por comodidad, pero, y aunque parezca mentira, no es infrecuente la sensación de que algunos lo hacen para creerse los más listos del barrio.
En el panorama literario es ya costumbre que surjan nuevas etiquetas y subgéneros pero, ¿Acaso muchos de estos son realmente necesarios? ¿Se crean tantas obras que tratan cierto tema en concreto para verse en la necesidad de crear un género propio, o es realmente un intento egoísta de los autores y/o editores de intentar demostrar que nunca antes se ha escrito sobre ésto y aquello siendo ellos los pioneros ávidos de crear escuela?

Observad por ejemplo el caso del Steampunk, una moda pasajera pese a quien pese que surge del retrofuturismo que acunó autores como Julio Verne en el siglo XIX entre otros, y han engendrado uno de los grupos de seguidores (Stearmers) más orgullosos de conocerse, eruditos, pedantes y en consecuencia insoportables que he tenido el "gusto" de conocer (No estoy generalizando, es que he tenido muy mala suerte con este tipo de individuos y su rezumante orgullo a la hora de recibir críticas negativas de sus escritos). Tanto, que parecen haber cogido la costumbre de añadirle la coletilla "punk" a cualquier palabra y crear con ello un nuevo género. Así han surgido términos como Dieselpunk, Clockworkpunk, Westernpunk,... Y ya veréis como dentro de nada empezarán a escucharse definiciones como Sushipunk o papelcienporcienrecicladopunk. Subgéneros, muchos de ellos que realmente engloban a una sola obra literaria e incluso un mero relato corto, y que a la hora de la verdad su reflejo no deja de ser el mismo se mire en el espejo en que se mire.

Sin embargo, no hace mucho me llamó la atención un termino surgido de la moda de "punkear" todo. Lo más gracioso es que la primera vez que oí mencionar la palabra Greenpunk fue en una discusión donde se desvinculaba a este género con cualquier otro surgido del retrofuturismo (steampunk y derivados), y no sin motivos, aunque resulta curioso no obstante, que aun así siempre hay un hueco en foros y debates de esta vertiente artística para el recién acunado género. (¿?)

Fueron muchas y variadas las definiciones que encontré sobre el Greenpunk, pero pocas novelas que lo trataran a excepción de, por ejemplo la novela del escritor Josué Ramos, PÁRAMOS LEJANOS, de lectura pendiente. Imaginad entonces mi mayúscula alegría al caer en mis manos la novela FRACTURA de Dioni Arroyo, un título al que acompaña en caracteres casi tan grandes como los del nombre del autor la leyenda "Una novela Greenpunk". Por fin iba a descubrir lo que podría dar de sí la subtrama más ecológica de la ciencia ficción...

... ¡Y resulta que ya lo sabía! Porque si FRACTURA hace justicia al significado del Greenpunk, entonces películas como Mad Max, Waterworld o novelas como METRO 2033 de Dmitri Glukhovsky, ESPEJISMO de Hugh Howey o la primera entrega del Siglo Mecánico de Cherie Priest, BONESHAKER (curiosamente vinculada al género Steampunk) también deberían ser a la fuerza, y puede que con más motivos, referentes del género. Éso, o el autor nos la ha colado pero bien, porque lejos de encontrarnos con un mundo concienciado con el uso de una energía amable con el medio ambiente o con verdes páramos habitados por una humanidad rendida ante la ira de una madre naturaleza vengativa (como he dicho, las definiciones del Greenpunk que he encontrado son muchas y variadas), esta novela nos coloca en el futuro postapocalíptico de siempre, en un paisaje arrasado por la codicia del ser humano, como siempre, un mundo inhabitable donde una amenaza invisible  convierte a los humanos en, ¿Adivináis que? Exacto, lo de siempre, sucedáneos de zombis. Ni tan muertos como uno de ellos ni tan podrido, pero igual de lerdos a la par de mortíferos, aunque éste no es el mayor peligro al que se enfrentan los poco supervivientes, sino a unas nubes de gas tóxico (el causante de tal transformación) que, repetimos, ha puesto el hombre ahí, no la naturaleza.

Dioni Arroyo se jacta con FRACTURA de escribir la primera novela sobre el Fracking en España (O en cualquier parte del mundo porque realmente no hay detalles en toda la obra que sitúen la acción en un país en concreto). Sí, la primera, como si después de ésta fuéramos a sufrir un aluvión de novelas que traten el mismo tema, y es mi humilde opinión, pero creo que ésto de las catástrofes a partir de la extracción de gases del subsuelo por perforación e inyección de productos químicos no creo que dé para mucho más.
La premisa está bien, no voy a negar lo evidente, ya que trata un tema serio y relativamente posible como es la contaminación y posible destrucción de la atmósfera en caso de la fuga de estos gases "adulterados" por una infinitud de elementos nocivos. No, repito que el problema no es ese ni que se recurra a la vía rápida y fácil de zombificar a quien se vea afectado por dicho mal y convertirlo en un muerto viviente, mutante o similar.

El problema es que aunque la idea resulte atractiva sí que presuma de originalidad, su desarrollo y varios fallos que no pueden ser pasados por alto convierten a la lectura de FRACTURA en una experiencia insípida, con un nivel de personalidad muy por debajo de la media y de ingredientes precalentados y/o caducados.

No es que sea solo aburrida (tiene merito que una novela de poco más de 160 páginas dé tiempo a que el lector se aburra), es que también es uno de los libros más previsibles y carentes de sorpresas con el que me he topado en los últimos tiempos. Por un lado está el mal uso del Cliffhanger, el cual en vez de causar cierta intriga acerca de como se van a desarrollar los acontecimientos adelantando hechos concretos, arrebata cualquier mínimo de interés y no es que cuente con pelos y señales lo que va a ocurrir tarde o temprano, es que no le hace falta.
Pero el asunto se complica más. Las vivencias de los protagonistas, los problemas a los que se enfrentan y esa distopía futurista "inventada" por Arroyo que se parece a tantas otras hacen de FRACTURA una novela que se destripa por sí sola. Y es que leyendo un capítulo prácticamente adivinas lo que va a pasar al siguiente, y lo raro es no acertar. Si, también incluyo la última página y el supuesto giro de los acontecimientos que ahí se describen y que yo ya me estaba oliendo dos capítulos atrás.

Un héroe cuyo pasado le ha preparado sin saberlo para su supervivencia, un destino cabreado con la humanidad cuya filosofía es "si existe una mínima posibilidad entre un millón de que algo salga mal, va a salir mal", un Deux ex Machina que campa a sus anchas y brinca felizmente por todas las páginas de la novela gritando y señalándose a sí mismo y numerosos tópicos en los que se apoya esta novela incluyendo unas tristemente pasadas de moda ciudades protegidas por cúpulas que ni el mismo autor se explica como se construyeron serán las constantes de una historia que supongo que hará las delicias de la ciencia ficción más tradicional (y repetitiva), pero que llenará de hastío al que busque, sencillamente, una historia nueva. Lo que apenas encuentro son esos famosos elementos que catalogan a FRACTURA de Greenpunk, a no ser que la propia etiqueta sea otro spoiler inintencionado.

Por desgracia, si aun quedaba un resquicio de esperanza y pensábamos que los personajes podrían de algún modo salvar la sostenibilidad de la historia, no tardaremos en darnos un nuevo batacazo, ya que nos encontramos con carácteres con personalidades planas como folios en blanco e igual de interesantes. Si no fuera porque el escritor nos recuerda quién está pronunciando un dialogo u otro por medio del narrador, sería prácticamente imposible diferenciar al protagonista del resto de figuras de relativa importancia, porque todos hablan y se expresan de manera casi idéntica, y cuando quieren denotar algún toque personal, este es tan exagerado que resulta ridículo y artificial. Aunque cuando no, las conversaciones y manera de expresarse resultan pedantes y demasiado elegantes para las circunstancias.
La historia se cuenta en una primera persona muy precaria, aunque a favor hay que indicar que el autor ha sabido trazar una linea recta en la que el tiempo no pasa demasiado bruscamente y en el que el paso de la infancia a la adolescencia de los personajes se lleva de un modo bastante aceptable. Pero por ser el protagonista no parece que se libre de la falta de personalidad de la que hablábamos antes. y tan pronto se cree el hombre más astuto y suertudo del mundo como, al rato se va a llorar a la esquina más cercana lamentando su mala suerte. No es que su carácter resulte poco creíble, es que produce antipatía con la consecuente mueca de disgusto por obligarse a leer la historia de supervivencia de alguien al que terminas deseándole lo peor.

FRACTURA es, en resumidas cuentas y para que quede claro, la historia de siempre sobre el colapso medioambiental y la caída del ser humano en desgracia, como unos poco intentan hacer lo que sea necesario para sobrevivir y unos muchos siguen aprovechándose de la desgracia para no bajar ni un solo escalón de una escala social teóricamente extinta. Un relato que no sabe si centrar su atención en el desarrollo de un trasfondo postapocalíptico y de una mínima esperanza de evitar una inminente extinción y/o mantener una sociedad sostenible o en la vida personal de un personaje que no tiene claro sus sentimientos, cruel en ocasiones y contrariamente huevón y victimista en otras. Una trama llena de lagunas y preguntas sin resolver, lo que hace buena pareja con un escenario que apenas es un boceto pero que al lector exigente apenas despertará interés, ya no por el tema del fracturamiento hidráulico (cuyos datos aportados en la obra por cierto parecen copiados directamente de los numerosos artículos que circulan por internet), sino que es un desinterés hacia la obra como novela distópica, como ciencia ficción y mucho mas como Greenpunk.

Una pena, teniendo en cuenta que forma parte del mismo catálogo donde encontramos sorpresas como HORROR VACUI de Javier Castañeda. Al menos aquí la portada tiene relativo significado con el contenido.


martes, 5 de julio de 2016

Reseña: HORROR VACUI de Javier Castañeda de la Torre.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

HORROR VACUI de Javier Castañeda de la Torre.

Jack Miller recibe el encargo de resolver un extraño caso de asesinato en el que están involucrados políticos y multinacionales.

Conforme avanza la investigación, se da cuenta de que los nanobots que circulan por su sangre están modificando todo lo que percibe y siente, hasta hacerle dudar de su propia cordura.

Un intenso thiller que plantea cómo sería la sociedad si un ordenador central controlara todas nuestras emociones a través de unos nanobots que regulan los neurotrasmisores de nuestro cerebro.

Una reflexión filosófica sobre el libre albedrío y sus consecuencias.

Vivimos en lo que muchos denominan la era de la información y la comunicación. Una época de grandes avances tecnológicos que buscan tanto la comodidad como la seguridad del ser humano.
Resulta sorprendente, y por qué negarlo, bastante escalofriante cómo han avanzado campos como la informática, la robótica o los medios de comunicación en apenas dos décadas. Hoy en día es de uso cotidiano objetos, elementos e ideas que no hace mucho tiempo pertenecían al mundo de la magia y la ciencia ficción, avances que hacen que el hombre crezca y evolucione, convirtiéndole en lo más cercano que ha estado nunca de un dios... o el más perfecto de los esclavos, porque, ¿Cuál es el límite de este avance tecnológico? ¿El punto en que la carne y la máquina se confunden y crean un todo, no solo físico, sino intelectual, que nos convierta en autómatas de pensamiento predefinido en un mundo donde las ideas propias no pasan de ser algo que roza lo peligroso y por lo tanto lo ilegal?

Teléfonos móviles, tabletas electrónicas, ordenadores, y dispositivos que por su naturaleza no tendría ningún sentido que pudieran conectarse a la red. Todo ello ha convertido a la sociedad en la que vivimos en un terreno donde pasta un animal con un grave caso de dependencia (No me voy a parar a hablar de la nomofobia o adicción al móvil, un mal cada vez más común y peligroso) y donde la llamada de atención, la necesidad de que todo lo que hagamos, decimos y deseemos necesite viralizarse en la vida personal y pública del sujeto. Dicen que las redes sociales, los distintos perfiles a los que tenemos acceso, y demás aplicaciones que existen , se actualizan y renuevan día a día están ahí para comunicarnos entre nosotros, para hacernos la vida más fácil y convertir nuestra rutinaria aventura en una nueva y excitante experiencia...

... Pero también se habla de la idea que opina que, cuanto más comunicados estemos en la basta red de las comunicaciones, más fácil es que se nos tenga controlados.

No es de extrañar que ideas como la manipulación de la mente a través de la tecnología, el espionaje informático, la insertación de ideas a colectivos o el eterno debate ético sobre la inteligencia artificial lleven años (incluso desde antes de la existencia de ordenadores) sirviendo de ideas para novelas, relatos o películas, principalmente en el campo de la ciencia ficción. Clásicos como 1984 de George Orwell o EL JUEGO DE ENDER de Orson Scott Card o películas como Blade Runner, AI o They Live, e incluso juegos de rol como el hilarante PARANOIA son muestras de lo quebradizo que puede volverse la estructura social, política y gubernamental con el código adecuado.

Esta misma idea, además de funcionar como recordatorio de la buena salud de la que presume la ciencia ficción nacional es la que nos trae Javier Castañeda de la Torre con HORROR VACUI.

El debut literario de Castañeda, aunque ya había dejado huella en el mundo de las letras con varios relatos, y ganador del XXVI Certamen Literario Alberto Magno (Los que me conocéis sabéis que no suelo conceder demasiada importancia a las nominaciones y/o galardones conseguidos por una obra literaria, y cuanto más importante es el premio, más desconfianza me produce) nos propone en su lectura un nuevo giro de tuerca sobre el tema de la manipulación de la mente, los peligros del avance tecnológico y lo vulnerable de un sistema que presume de ser perfecto.

Pero HORROR VACUI no es ningún alarde de originalidad argumentalmente hablando, las cosas como son. Estamos ante una obra llena no de tópicos, pero sí de referencias, influencias y demás características que harán que otras historias pasen por nuestra mente durante unos segundo o de manera constante, y sin duda es a la película Minority Report a la que le debemos la existencia de este relato. No solo porque el protagonista trabaje en un departamento de seguridad dedicada a la prevención de los crímenes (incluso el autor no se lo piensa a la hora de nombrar la susodicha película o comparar las diferencias que caracterizan ambos cuerpos de precrimen) sino porque la historia de algún modo busca la misma meta que lo que vimos en el largometraje de Spielberg, presentando a un hombre que se ve capaz de cambiar todo el sistema establecido, en apariencia complejo, seguro, pero imperfecto a sus ojos, que intenta demostrar que a la hora de hacer sacrificios, aquel que nos mira por encima del hombro sin darnos cuenta no tiene limite ni le temblará la mano en exterminar cualquier obstáculo con tal de conseguir sus objetivos codiciosos donde predomina el ansia de poder por encima de todo.

Lo que Castañeda nos muestra al abrirse el telón de su opera prima es un futuro elegante, atractivo a la vista, muy alejado de paisajes postapocalípticos o entornos dominados por robots y demás avances tecnológicos cercanos a la pura fantasía, al contrario, el entorno de HORROR VACUI resulta relativamente creíble, y sus progresos están más inspirados en el presente que en los cientos de space opera que dejan nuestra sociedad a la altura de la edad de piedra. Así mismo, dicha sociedad no se diferencia mucho de la presente, sobre todo políticamente  hablando; siguen existiendo partidos que se guían más hacia la derecha o tiran a la izquierda,, el sistema sanitario (en esta novela este aspecto tiene bastante relevancia) es factible y de alguna manera lógico... No obstante, al tratarse de una novela corta apenas tenemos tiempo de centrarnos en el trasfondo más allá de los escenarios donde se desarrolla la acción y desconocemos si las grandes ciudades que se nos presentan se encuentran rodeadas de suburbios tercermundistas (como vimos en NOS MIENTEN de Eduardo Vaquerizo), desconocemos qué guerras y consecuencias de las mismas han hecho del mundo lo que en estas páginas se describe, en definitiva, ignoramos nuestra propia historia pasada.
Más que visitar el mundo imaginado por Castañeda, apenas nos asomamos por una ventana para echar un vistazo rápido.

No es casualidad tampoco que la sociedad en la que se mueven los personajes de HORROR VACUI sea tan similar a la nuestra. Dicho panorama y trasfondo es ideal para que el autor dé rienda suelta a un fuerte deseo de crítica social que ni siquiera este mundo acomodado, blanco y de bordes redondeados (lo que yo llamaría un mundo subvencionado por Apple) puede ocultar. Las utopías no existen, la convivencia perfecta no existe. La felicidad es superflua y siempre existirán sujetos cuyos sueños son poder arrebatarle los de los demás.
Los peligros que suponen las redes, la total conexión y difusión de la vida de cada uno con su consecuente falta de privacidad, las leyes de seguridad ciudadana que limitan la libertad del sujeto (Aka Ley Mordaza), el uso de tecnología avanzada como medicina para crear una ley de vida más parecida a la de un smartphone que a la de un ser vivo... Todos estos temas se darán cita a lo largo de las apenas 140 páginas de las que dispone Jack Miller para resolver su caso.

El hecho de que la obra sea tan corta no solo afecta a la historia pasada, sino también a la presente. La historia es compleja, y en cierto modo la psique de su principal protagonista interactúa con los acontecimientos que vive. La consecuencia es que su autor termina teniendo que podar más ramas de las que puede manejar, quedando el tronco parcialmente desnudo, inacabado. Si, la historia tiene un desenlace, pero a lo largo de ella se van creando varias subtramas que se cierran de manera demasiado brusca y/o confusa. Muchos estarán de acuerdo conmigo en que HORROR VACUI se disfrutaría mucho mas con el doble de páginas.

Lo más sorprendente de la obra, al menos a título personal, es el descubrimiento de Javier Castañeda como escritor. Su prosa es magnífica. Elegante y compleja a partes iguales (me viene a la mente el señor K. Dick) pero directa como un puñetazo cuando se lo propone. Las ideas filosóficas que se recopilan y mezclan con la propia historia de ciencia ficción ponen al lector en alerta, atento para no perderse nada, y se sorprende al descubrir que el autor está jugando con el y con su percepción, tal como ocurre en las conversaciones entre Miller y su Psiquiatra.

HORROR VACUI es una muy buena propuesta dentro del campo de la ciencia ficción. ¿merecedora de su galardón? No lo sé, no he leído las otras obras. Solo sé que su breve extensión hace que se lea con avidez e interés, el suficiente para echar de menos como dije anteriormente un trasfondo más complejo, más profundidad en los antecedentes y en sus personajes.

¡Ah! Una cosa más. La portada. Me gusta muchísimo el estilo de Edu Quiza y su talento con el lápiz, pero tengo cierta reticencia hacia ilustraciones de cubierta que luego no tienen nada que ver con la historia en sí... Hubiera preferido el uso de esta segunda obra en el diseño definitivo.