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martes, 19 de septiembre de 2017

Especial CAZADOR DE RATAS. PEQUEÑO FORMATO.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

ESPECIAL CAZADOR DE RATAS. PEQUEÑO FORMATO.

Tengo el convencimiento de que una mente nutrida es aquella que no ha dejado de alimentarse de historias. Pueden ser largas y complejas, llenas de detalles que cubren cada rincón del hueco que el lector guarda para su imaginación, impregnando de sentimientos y emociones de todo tipo las visiones, lo que es, lo que dudo ser, lo que nunca dejarán de ser esos relatos, hechos que almacenamos, intercambiamos y relacionamos. Pero como cuando éramos niños, victimas de la curiosidad alimentada por mundos inverosímiles y criaturas mágicas, también desarrollamos un placer por los cuentos cortos tan cargados de momentos memorables, enseñanzas, y por qué no decirlo, futuros traumas infantiles de esos que requieren ayuda profesional.

Mucho se ha hablado de la precaria salud del relato corto y de las antologías que se componen de ellos, y sin embargo todos los meses géneros como el terror, la fantasía o la ciencia ficción ven sus catálogos engordados por nuevas colecciones de autor o autores donde predomina el texto breve y cuyas lecturas van mucho más allá de descubrir la faceta de relatista de un escritor como quien escucha una canción de adelanto antes de comprarse el disco completo, sino que refuerza el formato, solidificándolo, inyectándole un nuevo hálito de vida. De esa vida que nunca parece peligrar.

Pero no nos olvidemos de que el relato, de algún modo siempre ha ido de la mano de la novela corta, historias que encontraron su materialización en librillos de pequeño tamaño o bolsilibros, un recurso de edición que en la actualidad ha dejado de rendir homenaje a las publicaciones que en el siglo pasado se vendían en kioscos, para ofrecerle una segunda juventud a este formato y, de paso, otorgar a muchos autores la posibilidad de ver publicados trabajos que, de otro modo ya sea por contenido o extensión difícilmente encontrarían salida, y dando al lector la oportunidad de realizar breves viajes a lo imposible, una frontera que solo la imaginación puede atravesar y que deja claro que no se limita al romance o a las aventuras del salvaje oeste.
Hablar de todas y cada una de las líneas editoriales que han visto la oportunidad en el pulp y el pequeño formato merecería un especial aparte muy extenso, pero aquí preferimos hablar de historias, no de historia, y si la editorial Cerbero obtuvo un amplio espacio para hablar de sus primeros doce bolsilibros publicados, la nueva serie Pequeño Formato de Cazador de Ratas no iba a ser menos. Una colección que cuenta ya con cuatro títulos firmados por autores consagrados y que dirigen su mirada a la narrativa del suspense y el terror.

Textos recuperados y otros inéditos afrontan relatos que profundizan en los miedos de personas normales, como tu, como yo que, ya sea por mantener su rutina, cumplir sus deseos o por dejarse llevar por las emociones del momento ven su percepción de todo lo que creían real y lo que no entrelazado, mezclado en un matrimonio de lo sobrenatural y lo lógico, huyendo de monstruos que no siempre acechan en las esquinas más oscuras de las calles, sino en las de la mente de uno mismo y de su conciencia.


OTROS CUENTOS CRUELES de Elia Barceló.

Entre el terror y la vida siempre queda un resquicio para los amores perdidos, los sueños, la nostalgia. Porque todo es cuestión de sangre.


Elia Barceló fue una de las primeras incursiones en la presente editorial dentro del género fantástico con la colección de relatos LA MAGA Y OTROS CUENTOS CRUELES. Éste volumen supone una especie de cara B, de bonus tracks de ese libro, y también mi primera experiencia con la obra de esta escritora de Alicante.
Compuesto por tres historias, aunque más bien estaríamos hablando de un relato largo antecedido por dos historias muy breves, OTROS CUENTOS CRUELES quizá no haga justicia a su propio título, puesto que las sensaciones, los posos de emociones que dejan estos cuentos, bien sí que pueden hablar de la crueldad, pero no de la que imaginábamos, la física, la instintiva y en ocasiones morbosa, sino de la que nace de la necesidad o el recuerdo.
LA LUZ DE LAS NOCHES y LA BELLE DAME SANS MERCI son dos cortísimos relatos que retoman tanto en estilo como en temática uno de los más importantes mitos del género del terror. Entre la atmósfera gótica, el romance y la novela contemporánea, Barceló explora la figura del depredador nocturno en el papel tanto de víctima como de verdugo, mirándose en el espejo y encontrando maldición y bendición en una prosa que deja de lado la originalidad y la sorpresa para fortalecer una belleza narrativa casi poética...
... Sin embargo al meterme de lleno en UNA COMIDA EN EL CAMPO, sí que consigue hacer que me sienta perdido, esperando algo que sé que al final no voy a encontrar, quizá por sentirme influenciado por los relatos anteriores que hacen que crea que la autora va a seguir por el mismo camino, o simplemente viéndome cohibido por el termino "cruel" que envuelve la colección. La cuestión es que me encuentro con una historia tierna, cargada de nostalgia y esperanza, pero también tristeza, puesto que muestra el terrible poder y, por supuesto, crueldad, de un enemigo al que todos hacemos frente en algún momento de nuestra vida sabiendo la batalla perdida.
Es obvio que Elia Barceló no es una autora indiada para quien busca emociones fuertes. Su ritmo pausado y detallista, la fuerza de unas palabras redactadas casi musicalmente y el enfoque de unos temas que a muchos nos tocan muy de cerca, ofrecen por encima de todo vida, con todas sus consecuencias claro, incluida su final.



SIMETRÍAS de Darío Vilas.

Estos cuentos acaban por conformar la psicología de Marquitos, el protagonista de El hombre que nunca mataba a las gallinas viejas, y traza un mapa detallado de las calles de Simetría.
Darío Vilas termina de perfilar un universo único y poliédrico.

Echar de menos el peor sitio del mundo. Irónico ¿verdad?. Así es Simetría, la isla que una vez formó parte de la península que la extirpó como si de un quiste canceroso se tratara. Cuando uno se va de Simetría siente que deja allí parte de él, y en ocasiones así ocurre de manera demasiado literal. ya sea en forma de sangre derramada, órganos extirpados sin permiso, el contenido de la cartera o el mismísimo alma o lo que queda de tu poca dignidad, y sin embargo cuando alguien nos ofrece la posibilidad de volver a recorrer sus calles, probar de nuevo los placeres innombrables que sus antros infectos nos ofrecen envueltos en sueños y esperanzas (generalmente robado a otros), nos falta tiempo para preparar el equipaje y ponernos en marcha... no digamos ya cuando sabemos que nuestro guía vuelve a ser nuestro querido Marquitos.
Darío Vilas en SIMETRÍAS complementa y amplía tanto el trasfondo de su ciudad como el del protagonista de EL HOMBRE QUE NUNCA SACRIFICABA LAS GALLINAS VIEJAS, Marcos Laguna, con el que a través de sus ojos, su mente y su particular sentido del bien y la justicia volveremos a ese peculiar paraíso del pecado que nos ofrece un retrato no muy irreal de una psique humana ahogada en alcohol, locura y obsesión.
Vilas crea con uno de sus personajes más simbólicos de los que su mente ha imaginado, un moderno Prometeo del siglo XXI, su monstruo de Frankenstein particular cuyos actos reflejan la faceta más cruel del hombre y su falta de límites para conseguir sus propósitos, pero también nos muestra a una figura frágil, vulnerable a las armas emocionales de su peor enemigo, él mismo, a veces mostrado como un niño encerrado en el cuerpo de un ser mitológico, un minotauro invencible encerrado en su propio laberinto.



ENCIENDE PRIMERO, RESPIRA DESPUÉS de Javier Trescuadras.

No todos los infiernos son como el de Dante. El de Ramón Viniegra, erigido por él mismo sobre el dolor de otros, solo tiene tres pisos, aunque repletos de horrores que le separan del exterior. Su única oportunidad, una norma inquebrantable: enciende primero, respira después.

El género de terror vive una época invadida por la innovación, la experimentación y en general, la reinvención, como si existiera una especie de temor al estancamiento, a que la gente poco a poco pierda el miedo a las historias de fantasmas que no mucho antes aterrorizaban a la gente... pero hay veces en que la formula clásica, ese plato favorito del que nunca nos cansamos deba ser recuperado y saboreado para recordarnos lo que era disfrutar pasándolo realmente mal con una lectura, sin necesidad de asombrarse por las ocurrencias del autor, con ejercicios nunca vistos, finales inesperados o paginas llenas de lineas escritas en espiral o formando bonitos dibujos. Queremos imágenes que se nos queden grabadas en la mente y quemen nuestro valor, escenas que nos hagan encender las luces de nuestra casa cuando en plena noche sentimos la urgente necesidad de ir al baño... queremos una historia como ENCIENDE PRIMERO, RESPIRA DESPUÉS.
Javier Trescuadras recupera para sus lectores con esta novela corta uno de sus mejores trabajos y, a mi parecer, una de las mejores lecciones sobre cómo escribir un cuento de fantasmas que ha dado nuestro país en los últimos años. Y no lo logra como decía antes, haciendo el pino con la prosa o jugando a los metaescritores, sino usando ingredientes básicos pero siempre bien recibidos. Es como encontrarse una buena tortilla de patatas en la carta de un restaurante de cocina de autor.
El escritor consigue con este relato el principal objetivo del terror: causar miedo y tensión de manera constante, y para ello opta por la vía visual y emocional, ofreciendo en la creación de sus espíritus vengativos multitud de influencias ya vistas en el cine o la literatura, y dando como resultado una imagen grotesca, insana que no es que funcione precisamente como contraste con las emociones e intenciones de su protagonista principal, sino que más bien las complementa, desembocando todo ello en una narración que no permite el respiro que implora su título, que busca y por supuesto no tarda en encontrar aquel miedo primigenio del ser humano a lo desconocido, a esas garras y fauces que se adivinan en la oscuridad y que no siempre son para nuestro alivio ropa apilada en una silla o la sombrea de un árbol balanceándose con el viento, sino algo más letal, más terrorífico... y puede que jodidamente más real.



HIJOS DEL HIELO de David Jasso

Cuando la pasión nos ciega, el amor condena a los más débiles. El frío quebrará tus huesos.

Pero si hablamos de lecturas malrolleras, de textos que escarban en el subconsciente del individuo para encontrar lo peor del hombre y exponerlo como un macabro trofeo que nadie quiere contemplar realmente, debemos hablar de David Jasso.
Obras como LA SILLA, CAZADOR DE MENTIRAS, escrita junto a Santiago Eximeno (otro que tal), DISFORIA y su colección de relatos ABISMOS o el último experimento psicológico que fue LO QUE VES CUANDO CIERRAS LOS OJOS, aparte de referentes de la literatura de terror española, suponen ese paso que traspasa la línea que separa la mera sensación de inquietud con lo intolerablemente aterrador y la angustia convertida en algo casi palpable.
Para ésta ocasión Jasso vuelve a cambiar de registro, llevándonos a Fuendetodos, población que vio nacer a Francisco de Goya, tierra donde en invierno los neverones se llenaban de hielo que en verano era distribuido y usado por las ciudades circundantes. Una tierra cargada de historia, anécdotas y por supuesto leyendas. HIJOS DEL HIELO podría pasar fácilmente por una de esas historias  negras que se cuentan en reuniones familiares, dotada de una escenografía y unas circunstancias que hacen que lo difícil es creer que no es algo verídico, que de verdad ocurrió lo que aquí se narra, o que no es sino una versión adaptada en torno a unos terribles hechos.
Personajes que se conviertes en fieles reflejos de la tragedia, de un dolor cuya cura no siempre es fácil conseguir y que a veces puede ésta ser incluso más peligrosa que el mal que se quiere eliminar. y es que como reza su sinopsis, la pasión ha protagonizado algunos de los acontecimientos más terribles de la historia, y Jasso no hace sino demostrarlo con su estilo inconfundible, a través de una narración pausada, impredecible y que llegado el momento estira la tensión que puede aguantar el lector casi hasta el punto del desgarro. Sin olvidarnos de su apartado visual, regalándonos un par de escenas sobrecogedoras que tan bien ha conseguido el escritor convertir en firma personal.


Tengo que reconocer que la dirección que está tomando esta colección de novelas cortas me gusta mucho más que la que dedica para lo mismo la editorial Cerbero (y menciono esta editorial porque es la única con la que también he experimentado el mundo del pequeño formato). Quizá sea por sus autores, por la dirección que toman sus historias, ideales para ser contadas en pocas páginas, cosa que en mi caso géneros como la ciencia ficción se ven perjudicados al tener que almacenar tantos datos y especulaciones en tan poco espacio... o puede que incluso por la edición de sus obras. Lo único que se es que estoy impaciente por ver sus próximos títulos. ¿Tendremos la posibilidad de ver a Matt el Rojo en ellos?, ¿O tal vez alguna historia inedita de Tom? El tiempo lo dirá...

jueves, 12 de marzo de 2015

Reseña: FENÓMENOS EXTRAÑOS de Javier Trescuadras.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

FENÓMENOS EXTRAÑOS de Javier Trescuadras.

Si buscas un cementerio o una casa encantada a orillas de un lago, te equivocas de libro. En estos escenarios encuentras esa sensación de desasosiego y tensión que tanto te inquieta, pero solo en lugares apartados. Es lógico, así el terror queda acotado a un paisaje, a un escenario que no se parece en nada al que pisas cada día. Siempre puedes cerrar el libro y seguir con tu vida. 
Pero, ¿qué pasaría si te perdieras de noche por una carretera que creías conocer? ¿Y si al salir de la carnicería del barrio la gente se comportara de forma extraña? ¿Qué sentirías si cada vez que la luz de tu escalera se apaga, oyeras ruidos inexplicables? ¿Seguirías pensando igual si la persona que vive contigo no parece la misma? 
¿No serían entonces tu casa, tu calle o tu trabajo lugares más terroríficos que un tranquilo cementerio o una aburrida casa en el lago? Si tu respuesta es sí, ya tienes libro. Siéntate pero no te acomodes, no te traiciona el rabillo del ojo, no hay nadie más en casa, no es solo frío lo que sientes… son fenómenos extraños.

Nací y me crié en la década de los 80. Ya desde chiquitito era considerado un bicho raro. No me juntaba con el resto de los niños de la guardería (Es más, si tenían algún juguete que a mí me gustara se los arrebataba a mordiscos. Literalmente). Mis amigos eran los Masters del Universo, los Gijoe y las tortugas ninja. Y era muy feliz así. Me gustaba dejar que mi imaginación desbordara en escenas de luchas a muerte, de misiones imposibles y criaturas deformes intentando dominar el mundo. Fue pocos años después cuando Hollywood se convirtió en mi nuevo mejor amigo, el que me llevó de la mano a lo mas profundo de la Antártida mientras unos pobres y desgraciados científicos se enfrentaban a alienígenas sin forma, me enseñó los estragos que un hombre con cuchillas en los dedos puede llegar a hacerle a los que duermen plácidamente, e incluso me guió junto a John en la búsqueda del misterioso novelista Sutter Cane.
Desde entonces descubrí que el mundo del terror había llegado a mi mente para quedarse. Y reconozcámoslo, para los que hemos vivido esa época dorada del miedo en celuloide, nada ha conseguido compararse con las sensaciones y emociones que nos causaron esas películas... y es inevitable sentir cierta nostalgia por esos momentos tan maravillosos y terroríficos.

Cualquiera diría que Javier Trescuadras comparte ese mismo recuerdo conmigo. O quizás no. La cuestión es que su antología FENÓMENOS EXTRAÑOS ha conseguido devolverme a esos momentos. A esas noches que, a escondidas de mis padres, veía películas "Prohibidas" para mi edad mientras devoraba bocadillos de Nocilla y engullía Coca Cola como si no hubiera un mañana.
Lejos de extraños experimentos con fusiones de géneros, argumentos demasiado rebuscados o intentos de crear una nueva ola de terror contemporaneo; Trescuadras lo que nos trae en sus relatos es la historia de un género que ha crecido junto a nosotros, madurando a nuestro lado, aprendiendo y, en ocasiones, regresando sobre nuestro pasos. Argumentos extraños, y fenómenos asombrosos con aviso de copyright al comienzo.

Pero no solo encontramos en las historias su punto fuerte. También destaca en importancia el cómo se cuentan estas historias. Javier Trescuadras usa un estilo narrativo relativamente sencillo y ágil, como si en vez de relatarnos un escrito nos la estuviera contando en cualquier tugurio andrajoso rodeado de cervezas. El autor te aproxima a cada escena y a cada personaje sin que te des cuenta, enganchándote sin remedio a cada relato, esperando lo inesperado y, sobre todo, disfrutando de los distintos factores del miedo que es capaz de crear en un solo tomo. Porque cada historia es completamente distinta a la anterior, no se limita a copiarse a sí mismo y sí a coger su propio trabajo y pervertirlo para que parezca distinto. Incluso aunque, por ejemplo, los muertos vivientes protagonicen varias de las historias aquí recopiladas nada tienen que ver entre ellas.

Al final de FENÓMENOS EXTRAÑOS se incluye un glosario de notas del autor sobre cada relato. Sin embargo, estas opiniones están dadas antes de leerlas, por lo que el golpe de efecto es todavía mayor cuando descubres que ha motivado a su creación.

¿Qué mejor manera de empezar este viaje que recordando que no es la primera vez que me topo con uno de los escritos del autor? Y es que La Carnicería, relato que abre esta antología no es nuevo para mí. La leí por primera vez en la antología LAS MEJORES HISTORIAS DE ZOMBIES DE TYRANNOSAURUS BOOKS. Pese a tratar sobre el trilladísimo tema de los zombis, este relato no deja indiferente, ya sea por su perfecta fusión de géneros como el terror, el suspense y su justa medida de comedia, o puede ser tal vez por ese origen de la infección que solo se le ocurriría a un guionista de cine de terror ochentero pasado de farlopa. La cuestión es, que la historia funciona perfectamente como declaración de intenciones, animando al lector a seguir leyendo e imaginándose lo inimaginable y el "todo es posible"

Cuando Llueve de Costado es una autentica ida de pinza del autor donde la locura y la obsesión serán temas predominantes. Puede recordar en ocasiones a la famosa película protagonizada por McConaughey, ESCALOFRÍO, pero dotada de ese toque enfermizo que ya empieza a asentarse como marca de la casa 3Q.

Extraño. Confuso tal vez, podría denominarse el breve relato La Vecina del Cuarto. Caracterizado por su buena dosis de comedia inicial, guarda en sus ultimas líneas, en ese ligero pero intenso toque sobrenatural, su pequeña pero eficaz dosis de terror.

Llegando al cuarto relato nos vamos dando cuenta de la predilección del autor por la narración en primera persona, algo muy acertado puesto que ayuda a crear empatía con los personajes, muy logrado,  repito, por el estilo de escritura tan próximo a nosotros. Jubilación Anticipada nos lleva a una historia y escenario muy cercano al lector de clase media. Tan horriblemente cotidiana y creíble que, si no llega a ser por los terroríficos hechos que se suceden, diríamos que estamos ante escenas verídicas.

Es sorprendente el ejercicio literario que supone un relato como El Olvido de Los Dioses, y muy difícil opinar sin desvelar por accidente algún elemento clave del mismo. Lo que empieza con un escritor en horas bajas se convierte en un alocado y en principio confuso hilo que no sabes que camino tomará a la vuelta de la pagina (Edito: Éste es uno de los relatos cuyas anotaciones del autor más me abrieron los ojos, descubriéndome facetas que en principio pasé por alto)

A Ras de Suelo es, digamos, una especie de revisión personal de la clásica INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS, repulsiva y escalofriante. De nuevo vemos ese gusto del autor por lo bizarro y el género bastardo que hará las delicias de los consumidores de las más extrañas muestras del cine de ciencia ficción de serie B.

Viajes al Ártico y nazis es lo que encontraremos en Noches Blancas, un relato muy prometedor que, a modo de Mockumentary, a base de recortes de prensa y diarios nos desvelan una extraña pero interesante historia que, para mi gusto, ve su impacto debilitado por un innecesario epílogo.

Recuperado de la antología LEYENDAS URBANAS de la editorial Universo nos llega el relato Carretera Secundaria. Una historia escrita parece ser como desahogo por la rabia acumulada y que mantiene de principio a fin una atmósfera claustrofóbica (Gran logro si se tiene en cuenta que se ambienta en una carretera) y, aunque su desenlace se adivine a mitad de relato, no dejará de sorprender.

Me arriesgaría a decir que Zombiral debió de ser uno de los primeros relatos escritos por el autor. Esta nueva historia de muertos vivientes pese a mantener calidad, si que denota, a mi parecer, cierta falta de pulido en su trama, causando al final mas preguntas que respuestas.

No Antes es de nuevo una perfecta muestra de lo que la imaginación bizarra de Trescuadras puede dar. Relato nuevo con regusto a clásico que hará las delicias tanto de los que busquen muestras del terror mas tradicional, tanto para los que necesiten experiencias extremas. Digno de Sam Raimi.

Que no nos Separe la Muerte es la historia más corta de la colección, pero al mismo tiempo uno de los que mas intensidad posee. En solo tres páginas te encuentras un cuento de fantasmas más angustioso que los de muchos libros de 300 páginas.

El toque cómico y gamberro lo encontramos en El Orgullo de Mama. De nuevo, con temática zombi, el relato desborda humor negro, cumpliendo las expectativas que promete, pero sin sobrepasarse en originalidad.

En este punto es cuando comprobamos que a Trescuadras se le ha ido la pinza del todo. El Juego del Señor D es una salvajada que recordará a las peores pesadillas escritas por Clive Barker o te hará vomitar en el intento. Cruda y violenta en su primera parte, angustiosa en su desenlace.

Con Mientras los Niños Duermen podríamos decir que el autor siente algún tipo de debilidad por las historias de zombis, aunque puedo ser un poco cabrón y pensar que tira de asignatura fácil. Sin embargo, su calidad me hace pensar que no es así. Relato que fácilmente podría funcionar de prólogo para una novela más grande, que te deja con ganas de más y, de nuevo, con más preguntas que respuestas.

De muy experimental definiría El Infierno No Esta Caliente. Su primera mitad posee una ambientación y una narración excelente teniendo en cuenta la época en la que suceden los hechos y consigue hilar de manera acertada, aunque algo exagerada y forzada en ocasiones, un segundo tramo que en un principio resultaría casi imposible de entrelazar. Trescuadras lo consigue, y con honores. Sin embargo, el conjunto me ha dejado un tanto frío. Quizás porque el tema de la brujería (predominante en la trama) es un tema delicado y que en mi caso debe ser tratado con delicadeza, tiempo y espacio, cosa que en un relato corto, lo reconozco, resulta muy difícil.

Casi al final de este alocado recorrido nos espera el relato mas largo, y el que él solito vale el precio de toda la antología, y es que Enciende Primero, Respira Después es sencillamente brillante. Con un comienzo que recuerda los mas escabrosos momentos de MIENTRAS DUERMES de Alberto Marini elevado al máximo exponente de crueldad, la historia termina desembocando en una sucesión de las escenas mas acongojantes y aterradoras que he tenido la suerte o desgracia de leer. Un relato tremendamente visual y sugerente, cuyos personajes y escenas quedan grabadas en carne viva en el lector. Sabes que un relato te ha gustado mucho cuando no puedes evitar visualizar una versión cinematográfica.

FENÓMENOS EXTRAÑOS finaliza con un pequeño juego por parte del autor. Morir un Poco es un homenaje a todo este recorrido, un estrechamiento de manos a los personajes que pueblan los relatos que hemos disfrutado a lo largo de este viaje que, más que ser tomado como relato, debería verse como testamento de una época y comienzo de otra. El alzar la copa del campeón o el cortar el cordón que inaugura un nuevo episodio.

Javier Trescuadras ha demostrado con este título que tiene mucho que decir en el mundo de la literatura de género, con un estilo propio pero que bebe de infinitud de influencias dotando a sus historias de ese olor a historia de siempre pero nunca copiándolas y, en muchas ocasiones, con estructuras bastante reconocibles en las que a mitad de relato nos sorprende con un giro de tuerca que deja descolocado al lector para, al final, terminar convergiendo en un todo lógico (Dentro de lo lógico que puede ser una historia con tintes sobrenaturales)

¿Pegas? Como he dicho algunos de sus relatos al final prometen más de lo que dan, y merecería una mayor inmersión en su profundidad. Pero ésto, como siempre, es la opinión de un servidor.

Por cierto ¿Qué tienes con la palabra "brujulear"? Te juro que nunca la había leído antes y sin embargo aquí la encontramos en repetidas ocasiones.

FENÓMENOS EXTRAÑOS es una obra imprescindible para todo aquel que echa de menos las historias de terror que en definitiva nos hizo engancharnos a este género y que demuestra que no siempre hay que buscar la innovación o hacer lo que nadie ha hecho nunca. Basta con echar la vista atrás y plasmar en papel, por muy extraños que resulte al principio, el lado oscuro de lo más ordinario, de los elementos que el día a día regala a quien es capaz de dejar desbordar su imaginación y plasmarlas en los relatos que aquí encontrarás.