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miércoles, 24 de mayo de 2017
Reseña: LA TORRE OSCURA I. EL PISTOLERO de Stephen King.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LA TORRE OSCURA I. EL PISTOLERO. de Stephen King.
En un mundo extrañamente parecido al nuestro Roland Deschain de Gilead persigue a su enemigo, el hombre de negro. Roland, solitario, quizá maldito, anda sin descanso a través de un paisaje triste y abandonado. Conoce a Jake, un chico de Nueva York pero de otro tiempo, y ambos unen sus destinos. Ante ellos están las montañas. Y mucho más allá, la Torre Oscura...
«El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él.»
Estas palabras las escribió Stephen King en 1970, cinco años antes de la publicación de su primera novela, y con ellas abrió la puerta a un nuevo mundo que muchos lectores todavía no conocen bien. De esta forma se inició una fantasía épica en siete tomos, «La Torre Oscura», que terminó convirtiéndose en un clásico del género.
Stephen King tardó treinta y tres años en terminar el ciclo. La presente es una versión revisada del primer volumen, enriquecido con las ilustraciones de Michael Whelan para una edición limitada que publicó Donald M. Grant en 1982, junto con una nueva introducción y un prólogo del autor.
Puede gustarte más, puede gustarte menos o puede no gustarte nada, pero nadie puede negar que Stephen King sigue en el podio de los escritores vivos más reconocidos mundialmente, y para saberlo no hace falta documentarse sobre la cantidad de ejemplares vendidos, idiomas a los que han sido traducidas sus obras o adaptaciones cinematográficas de las mismas (sin ir más lejos, mientras escribo estas líneas todos esperamos el estreno de dos largometrajes nuevos inspirados en las historias de King, una de ellas, la adaptación del libro que nos ocupa hoy). Aún así muchos dicen que su evolución como escritor no es la que ellos esperaban, supongo que los mismos que piensan que el autor debería estancarse en historias como CARRIE, SALEM´S LOT o CEMENTERIO DE ANIMALES. Otros todavía siguen convencidos de que el escritor de Maine tiene un ejercito de negritos que les escriben sus novelas, y otros sencillamente aseguran que ya no da miedo...
Generalmente estos últimos son los lectores más casuales de Stephen King, y los que involuntariamente perjudican su recorrido literario por culpa de encasillamiento genérico, por creer que todo lo escrito por King es terror o debería serlo. Si, puede que esa faceta sea la que haya asentado su fama o al menos la de sus libros, puede que sea el género que más predomine en sus libros, pero no tiene por qué se el terror lo más importante en sus creaciones, y mucho menos lo único. Novelas como EL PASILLO DE LA MUERTE (Aka LA MILLA VERDE), 22/11/63 o CORAZONES EN LA ATLÁNTIDA o relatos como EL CUERPO o LA MUERTE DE JACK HAMILTON y docenas más demuestran que Stephen King no solo sabe causar escalofríos, sino también, drama, ternura, nostalgia o tristeza.
Es más, el primer libro que escribió (no que publicó, que es bien distinto) fue el comienzo de una odisea fuertemente influenciada por la fantasía que absorbió de las páginas escritas por J. R. R. Tolkien y el cine Western. EL PISTOLERO supuso el inicio del trabajo más extenso (ocho volúmenes) y longevo de lo que escribiría jamas: LA TORRE OSCURA.
Un hombre vestido de negro que bien podría ser un hechicero, un siervo o el mismísimo diablo. Un pistolero que sigue sus pasos con una misión que es un enigma para él mismo, superviviente por naturaleza, letal pero humano al fin y al cabo. Y entre ellos una torre, tan misteriosa en significado, propósito y origen.
Estas son en principio los tres elementos principales en torno Stephen King crea un universo y mitología nuevos, un compendio de ideas que incluso hoy, casi 50 años después de que se escribiera, pueden mantener cierto espíritu de novedad e innovación. Ideas que van desde la existencia de otros mundos y dimensiones, o ese constante acercamiento a la línea que separa magia de ciencia que tanto nos tiene obsesionados en la fantasía, pasando por un concepto del destino y la profecía que parece dominar y vigilar cada paso de los implicados en la trama.
No obstante, EL PISTOLERO apenas nos permite arañar un poco la superficie del mundo o mindos en los que se ambienta, convirtiendo esta primera entrega en poco más que un prólogo de lo que más adelante (es de suponer) acontecerá en el resto de capítulos de la saga. Esto se refleja en el constante estado de confusión por parte del lector, el cual no pocas veces se sentirá perdido ante acontecimientos y diálogos que transcurren a lo largo de un mundo que se adivina enorme en solo menos de 300 páginas. Resoluciones, consecuencias, afirmaciones y desenlaces que, por supuesto ayudan dentro de lo esperado a que nos hagamos ideas suficientemente claras para mantenernos atentos e interesados en la historia, pero que al mismo tiempo generarán nuevas cuestiones y lo más importante, ganas de responderlas. La primera entrega de LA TORRE OSCURA funciona, como comentaba, como un prólogo, pero también en cierto modo se asemeja al trailer de una película mucho más larga: No solo narra hechos presentes y pasados, sino que a su modo te muestra una pequeñísima parte de lo que está por llegar en este extraño mundo pero que a la vez tanto nos recuerda al nuestro.
Un mundo que por cierto supone una de los principales encontronazos con un Stephen King que hasta ahora me era desconocido. El escritor de Maine siempre se ha presentado en sus obras como un experto titiritero con sus personajes, tallados con mimo hasta el mínimo detalle y con un cariño que eclipsa en muchos casos al escenario en que transcurre la acción. Hay famosas excepciones como pueden ser el hotel Overlook o el pueblo de Derry donde Pennywise hace de las suyas. Lugares que terminan convirtiéndose en un personaje más. En EL PISTOLERO ocurre algo muy parecido, pero alcanzando un nivel más genérico y omnipresente, donde el polvo del yermo, las miradas de sospecha de los pueblerinos, o la sonrisa del barman que limpia el vaso de cristal con un mugriento trapo terminan diciendo más de Roland Deschain que él mismo. Porque seamos sinceros, el Pistolero es un libro cerrado para todos los que le rodean (o bien los que tienen la desgracia de cruzarse en su camino) y posee una personalidad que parece querer mantener oculta, mostrando solo una mínima faceta, la que hace que los demás piensen "es peligroso, mejor hacer lo que me pida, y cuando se descuide salgo por patas". Y a veces son estos mismos, lo personajes secundarios como Jake, Brown o Allie con los que aprendemos más acerca de todo lo que nos rodea, convertido en historias o leyendas.
Pero si, es Roland, el pistolero el que realmente nos abre la puerta a esta aventura, pero cómo realmente lo hace es con su pasado, pequeños fragmentos de recuerdos que hablan por él, que nos cuenta quién fue, es y será, fuertes y pesadas cadenas que arrastra fruto de sus actos, hacia su objetivo, sus pasos dirigiéndole hacia la Torre Oscura, como un Jesucristo que carga su cruz camino al Gólgota.
Con todo, EL PISTOLERO es ante todo una historia llena de fantasía tradicional, donde el héroe debe recorrer un camino (dentro y fuera de sí mismo), arriesgando su vida, desconociendo las consecuencias de llegar al destino marcado. Un cuento épico cuyas características no solo se reflejan en los hechos sino también en el lenguaje y la prosa, posiblemente el aspecto con el que más me ha costado reconciliarme a lo largo de la lectura.
Mucha gente no para de recordarnos que Stephen King escribió este libro a la edad de 19 años para disculpar que es normal notar cierta inseguridad en su pluma y demás aspectos que puedan afectar a la opinión del producto final. Sin embargo yo no tengo pegas con formas que se suponen pertenecen a un escritor inexperto pero que ya mostraba unas cualidades excepcionales,... no, no son las formas, es el estilo de esta obra lo que me choca.
No es solo que la mayoría de los personajes principales sean bastante parcos en palabras, un detalle que se mantiene constante, como recordándonos que estamos en un tiempo y lugar donde las conversaciones importantes ignoran las palabras y abrazan la violencia, es que además sus diálogos parecen muchas veces sacados de alguna balada épico-romántica. ¿Influencia de Tolkien, escritor con quien se sumergió en la fantasía que impregnaría LA TORRE OSCURA? quién sabe, la cuestión es que este uso de un lenguaje poco actual y a veces demasiado sobrecargado termina afectando a la narración, restándole cierto realismo y fluidez, contagiando de paso al narrador, sus descripciones y demás desvaríos mentales. Pero ojo, no es un defecto, es solo un punto de vista de un servidor que esperaba encontrar, no se... la mano conocida del rey del terror, no un registro tan poco acostumbrado.
LA TORRE OSCURA I. EL PISTOLERO es una experiencia agradable, muy agradable pero no excepcional. Uno encuentra todo lo que busca y posiblemente más: Buenas dosis de acción, una pizca de terror, panorámicas escénicas memorables y muchísima intriga, la cual desgraciadamente para los más impacientes perdurará incluso al finalizar el volumen. Y si, seguramente acabe siendo de los que se rinden a la evidencia y den un paso adelante, hacia LA LLEGADA DE LOS TRES, cruzando los dedos, esperando encontrar a los mismos personajes, pero no iguales, sino supliendo las carencias por las que esta novela, repito, no es excepcional. Llámalo profundidad, llámalo carisma o carácter, o simplemente un pequeño esfuerzo para demostrarme que Roland, Jake o El Hombre de Negro son lo que quiero que sean, seres humanos, no actores siguiendo un guión que no han tenido tiempo de ensayar.
jueves, 15 de septiembre de 2016
Reseña: IT (ESO) de Stephen King.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
IT (ESO) de Stephen King.
¿Quién o qué mutila y mata a los niños de un pequeño pueblo norteamericano? ¿Por qué llega cíclicamente el horror a Derry en forma de un payaso siniestro que va sembrando la destrucción a su paso? Esto es lo que se proponen averiguar los protagonistas de esta novela. Tras veintisiete años de tranquilidad y lejanía una antigua promesa infantil les hace volver al lugar en el que vivieron su infancia y juventud como una terrible pesadilla. Regresan a Derry para enfrentarse con su pasado y enterrar definitivamente la amenaza que los amargó durante su niñez.
Saben que pueden morir, pero son conscientes de que no conocerán la paz hasta que aquella cosa sea destruida para siempre.
La última vez que en este blog mencionábamos al escritor de Maine (fue analizando el ENSAYO escrito por Tony Jiménez sobre la vida y obra del maestro del terror), hacíamos alusión a un espécimen concreto de lector de libros de horror, ése que en una vena de pensamiento neovictoriano, ególatra y clasicista se ríe y reniega de la importancia o calidad de las obras y autores que aún siguen tan vivos como activos en el mundo de la escritura. Vamos, que si no lees historias sobre un Providence donde el pulpo a la gallega te come a ti o ambientadas en un Londres donde hasta los cuervos tienen algo que decir, es que lo tuyo es postureo o solo lees literatura basura para las masas.
Yo creo que cada lector, al igual que cada libro, es un mundo y cada uno de ellos busca en una historia escrita para provocar miedo, bueno... eso... que le dé miedo. Pongamos como ejemplo mi caso personal con Lovecraft. Su obra puede resultarme interesante, grandiosa en algunos momentos, llena de imaginación y cargada de una prosa exquisita (sobrecargada más bien), sus relatos pueden provocarme intriga, repulsa, sorpresa... pero no miedo. Y no me da miedo por muchas razones, pero principalmente por la falta de empatía con casi todos los elementos y entornos creados. No me siento identificado con la época, costumbres o personajes y sus historias no me quitan el sueño ante la inminente sensación de que algo acecha tras el velo de la ficción y, a veces, tengo que recurrir a imaginarme ese mismo cuento adaptado a un entorno conocido, actual y más realista para intentar entender el horror que el escritor quiere trasmitir.
Sin embargo, muchos relatos ambientados en la actualidad pueden contener elementos, por escasos y superficiales que sean, que te trasladan más allá del papel del mero lector y te hace partícipe de la acción y las sensaciones de sus protagonistas y, es curioso, pero cuanto más identificado se siente uno con los personajes y su mundo, más fácil es que monstruos, reales o imaginarios emerjan en nuestra mente.
No son pocos los autores que usan como telón de fondo escenarios y situaciones cotidianas para todos nosotros e incluso tiempos pasados que nos despiertan cierta nostalgia, pero tampoco son muchos los que consiguen convertir una simple rutina del día a día en la peor de las pesadillas. Siendo generosos, podría citar autores patrios como Jasso, Eximeno o Bueso para ilustrar esta idea, pero todo presente tiene que tener un pasado, todo paso avanzado deja atrás un sendero recorrido, y en mi caso uno de los responsables de que sea este y no otro el miedo que busco en las páginas de una novela es ese flautista de Hamelín de la literatura cuyas composiciones nos hacen bailar como marionetas sin poder sobre nuestros propios hilos. Sí, ese escritor que para algunos solo escribe paja junto a su ejercito de negritos armados con máquinas de escribir... muy rápido olvidan que hace 20 años el "sobrevalorado precursor del susto fácil" creó una criatura que no solo compartiría la fama de los monstruos clásicos como Drácula, la momia o Freddy Krueger, sino que supondría (nuevamente) el posicionamiento de Stephen King como uno de los más importantes escritores del género, con una obra inmortal que funcionaría como faro para guiar a futuros juntaletras.
Hasta aquí nada nuevo, me estoy limitando a rellenar la introducción con información casi de conocimiento general y, pese a saber todo esto, IT siempre ha sido para mí esa pequeña cuenta pendiente, espina clavada o esa puerta misteriosa que ansías abrir pero al mismo tiempo temes que lo que puedas encontrar tras ella tampoco fuera para tanto... y, siendo seguidor declarado de King, habiendo disfrutado de clásicos como Carrie, El Resplandor o Las Cuatro Estaciones, ¿Qué diablos me impedía hasta ahora viajar a Derry y conocer a Pennywise y al club de los perdedores? Coño, pues que para alguien como yo que tiene como norma acabar absolutamente todo lo que lee, por bueno o malo que sea, ver un ladrillo de 1500 páginas supone, como mínimo, que me lagrimeen los ojos frente a tan desconocido panorama.
Podría resumirlo todo diciendo que no es la novela perfecta que muchos fanáticos ciegos a obras que no sean del escritor de Maine quieren hacernos ver, ni siquiera se ha situado como por arte de magia en el libro favorito de la amplia bibliografía del maestro, pero si puedo afirmar que estamos ante un trabajo brillante.
Resulta complicado el ejercicio de leer una obra de King y no compararla con trabajos anteriores o posteriores. No, no me refiero a la evidente semejanza entre IT y el famoso relato corto "El Cuerpo", aunque conviene pararnos un momento aquí. Ambas historias no solo están protagonizadas por un grupo de niños, en ese bello espejismo que es la amistad que todos alguna vez creemos irrompible, sino por el reflejo de una infancia propia donde cada lector puede verse en mayor o menor medida reflejado, creando historias ficticias que se convierten en recuerdos del pasado. IT, como tantas otras aventuras similares narra como estos chicos, en ese complicado peldaño a subir que separa la niñez de la vida adulta se enfrenta a una de las grandes aventuras que muchos también hemos vivido: las vacaciones de verano. Pero en esta ocasión, lejos de ser un periodo de diversión, travesuras, alguna que otra rodilla raspada y unas cuantas peleas de poca importancia, Bill y sus amigos se enfrentarán a un peligro mucho mayor de lo que puedan imaginar... incluso una vez sean adultos.
Puede decires que este elenco de personajes es la total ejecución de estereotipos que dicta alguna norma no escrita y, una vez vistos, aunque sean de manera superficial quizá nos veamos obligados a darnos la razón, pero no olvidemos un dato importante: estamos leyendo una novela de Stephen King y el escritor acostumbra a agarrar esos clichés de pandilla de postal en blanco y negro donde no faltan piezas conocidas como las del chico gordo, el bocazas o el marginado, y con una paleta de colores que aparentemente el de Maine posee de manera exclusiva, dota a cada rostro, a cada nimio rasgo y esquina del paisaje de colores de una viveza de la que es contagiada la personalidad y el carácter únicos y, por supuesto creíbles de dichos personajes, donde cada conversación, cada historia de sus pasados o cada recuerdo no son sino nuevas pinceladas que no recargan el resultado, sino que lo engrandece e ilumina. El cuadro final, de ese modo resulta en una experiencia compleja, un camino lleno de curvas, obstáculos y vistas memorables al interior de la mente y la naturaleza humana.
Mucha gente ha criticado tanto a IT como a otros de los trabajos más extensos de Stephen King por contener demasiado relleno, o porque según ellos, "No pasa nada en largos tramos de la novela". Cualquiera que esté curado de espanto con la obra de este escritor sabrá que leer un libro suyo se parece a charlar con un buen amigo donde los cambios de tema, giros de ideas y saltos entre historias son una constante. Hay gente a la que esto no le agrada y prefiere que se vaya al grano, pero para mí es una de las cualidades que mas disfruto de las historias de King. En IT esta costumbre se vuelve casi imprescindible. Un lugar como Derry no solo funciona como escenario para que los personajes actúen, su importancia es tal que el autor lo convierte en un personaje más (esa misma sensación que uno tenía con el hotel Overlook), sus calles son arterias, sus edificios músculos y cada habitante transporta un fragmento de su corazón. Cada capítulo que nos habla de la historia de Derry no es "Un tramo donde no pasa nada", sino que son parte fundamental y un paso obligatorio que hay que recorrer (y disfrutar) para entender la naturaleza de la criatura de los mil rostros, también conocida como Pennywise.
Comentábamos anteriormente que era difícil mientras uno lee no comparar una novela de King con sus otros trabajos. La lucha entre el bien y el mal es una constante en un amplio grosor de su trabajo, así como la exposición de ese mal de distintas y macabras maneras, a veces incuso en una misma obra.
Mientras leía IT me era inevitable comparar la representación del mal de Pennywise con la de cierto hotel encantado donde Jack Torrance y su familia vivieron una velada un tanto atropellada. Un perfecto ejemplo ambos de que el mal engendra al mal. Una fuerza desconocida que de por si es letal pero que tiene la capacidad de corromper todo lo que le rodea y usarlo a su beneficio. En EL RESPLANDOR veíamos a una madre y a su hijo pequeño convertirse en victimas de tal destino, en IT, Derry se convertirá en el campo de batalla de un payaso asesino que se alimenta del miedo de sus victimas y sus presas, niños pequeños cuya desbordante imaginación puede convertirse en una trampa... o en su única ventaja. Pero puede que Pennywise no esté solo, al igual que ocurría con el Overlook...
Stephen King no solo ha creado una historia estructuralmente asombrosa y una trama impecable, IT es también un manual para el novelista. Su ritmo adecuado, mantener al lector en constante interés pese al grosor de la historia, son firmas reconocibles en la época dorada del maestro del terror. Pero además tiene la capacidad de camuflar la aparente simpleza de su argumento (A ver, no deja de ser un libro sobre un monstruo que come niños y unos niños que no quieren ser comidos) con infinitud de elementos como los ya citados: la complejidad de sus personajes, la ambientación, el trasfondo e incluso la habilidad de simpatizar y reconocer la realidad en una historia de ficción. Pero también la estructura.
IT está narrada a dos tiempos, en 1957 y en 1985, alternándose estos capítulos y en consecuencia pasando de la infancia a la madurez de sus protagonistas en un constante cliffhanger usado con una maestría que nunca había visto en ninguna otra novela, y es que los capítulos donde seguimos a Bill, Ben, Bev, Richie, Eddie, Mike y Stan siendo ya adultos dejan caer, como una llovizna suave pero constante hechos que aun no se han relatado y que en vez de arrebatar, aumentan el interés y la curiosidad del lector, deseando llegar a fragmentos que sabe como acaba pero que se niega a creerlo posible. El paso de los años en Derry y su paisaje, cómo cambia en 27 años y sentir nostalgia junto a los chicos recordando paisajes, poder comparar al club de los perdedores 27 años después de enfrentarse por primera vez a Eso y decir "Joder, soy capaz de saber quien es cada uno solo leyendo sus conversaciones", todo esto son detalles que me hacen sumarme a esa masa de lectores que encuentran en IT, eso, sea lo que sea, que lo convierte en una cortina que separa una etapa de la literatura del terror con otra.
La novela no es perfecta, pese a un último tramo capaz de quitar el aliento, posee un final un tanto atropellado, facilón y bueno... bastante propio de King. Aunque para ser sinceros, quizá lo peor de esta experiencia sea cierto capítulo protagonizado por Beverly, una secuencia totalmente absurda, prescindible e innecesaria. Un fragmento que en mi opinión personal debería haber sido eliminado o cambiado en futuras ediciones, pero ¡Eh! soy un simple mortal con una opinión que no vale más que la de los demás...
No, la novela no es perfecta, pero no cambiaría el tiempo que he dedicado a disfrutarla por nada. IT es una novela que se cataloga como literatura de terror, pero es mucho, muchísimo más que eso. Da miedo, mucho miedo y en ocasiones algunas escenas pueden ser sobrecogedoras y extremadamente violentas, pero tengamos en cuenta que posiblemente se deba a que estamos viviendo el enfrentamiento entre el mal más básico contra la inocencia de los 12 años, y de como a veces, la pérdida de esta no es una derrota, sino un nuevo aliento que tomar cuando nos ahogamos.
IT es terror, pero también es aventura, es romance, es humor y sobre todo para mi ha supuesto una vista atrás, una ventana por la que poder contemplar aquellos años donde mi única preocupación era no llegar a casa con la ropa destrozada por los juegos a los que disfrutaba con mis amigos, mientras construíamos fuertes, merendábamos y nos gastábamos la paga en los recreativos.
Y he jugado con ventaja... He leído IT sin ver la película y por lo tanto sin dejarme influenciar por ella.
Esta es una de las novelas más complejas y bien elaboradas, entretenida y emotiva que podáis disfrutar. ¿De Stephen King? No, del género.
sábado, 10 de enero de 2015
Reseña: RABIA de Stephen King
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| La edición que poseo es la de la editorial Orbi Fabri, pero esta portada me parecía mas adecuada y elegante. Así, ademas no tendría que añadir mas etiquetas tontamente en una lista ya abundante. |
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
Un adolescente toma veinticuatro rehenes en un colegio. Los jóvenes retenidos se contagian de la violencia que les impone su captor. Cada palabra se convierte en acusaciones contra un sistema de enseñanza corrupto y un modelo de familia basado en la hipocresía, que obligan a los jóvenes a reprimir sus sentimientos para convertirlos en carnaza de una sociedad que los devorará implacablemente.
Pongámonos en antecedentes:
Año 1988. Jeffrey Lyne Cox, armado con un rifle mantiene a 60 alumnos de rehenes durante cerca de treinta minutos en el San Gabriel High School. La novela RABIA de Stephen King sale a la luz como una de sus influencias para cometer el acto.
Año 1989. Una clase entera de una universidad de Kentucky fue tomada como rehén durante 9 horas por Dustin L. Pierce armado con una escopeta y varias pistolas. Un ejemplar de la novela RABIA de Stephen King fue encontrado entre sus posesiones.
Año 1997. Michael Carneal entra en su universidad (también en Kentucky) armado con una escopeta y varias armas de fuego ocultas. En el suceso mueren 3 personas y otras 5 resultaron heridas. Se declara a Michael esquizofrenico. ¿Adivináis que novela encuentran el su casillero? Exacto. RABIA de Stephen King.
Información extraída de la Wikipedia.
Independientemente de que toda la información y la implicación de la obra de Stephen King tuviera relevancia en estos actos, si sirvió para que el mismo autor cancelara las futuras ediciones de su libro RABIA desde el año 1997. E indiferentemente de si la decisión del maestro del terror fue acertada o no, lo que si es cierto es que la novela que hoy nos ocupa se ha convertido en uno de los títulos mas codiciados por los lectores. Ya sea por el morbo que pueda producir ser poseedor de una novela retirada del mercado, averiguar qué hay en esas paginas que haya llevado a unos jóvenes a destruir sus vidas, o sencillamente por el hecho de disfrutar de la primera obra que Stephen King escribió bajo el pseudónimo de Richard Bachman.
La novela nos traslada a la piel de Charles Decker, estudiante del Placerville High School, irrumpiendo en un aula donde 24 alumnos dan clase y tomándolos como rehenes. Lejos de convertirse en un baño de sangre, los secuestrados se irán contagiando de la rabia de Decker, aflorando sus mas ocultos deseos e inquietudes con un arma mas poderosa que el revolver que porta el protagonista; Las palabras.
Lejos de ser una novela de terror (Y mucho menos de terror sobrenatural a las que nos tiene acostumbrados el tito King) podría decirse que RABIA es una de las obras mas experimentales y reflexivas y criticas de su obra. La historia supone un tremendo hostiazo en la cara de una sociedad estudiantil ultraconservadora, donde a los jóvenes se les tiene estrictamente prohibidos bajo una soberana vigilancia, cualquier tipo de exceso e incluso de riesgo. No nos extraña entonces que cualquier adolescente de esa época caminara por la cuerda floja de, no de la cordura ya, sino del mas común desgaste psíquico. Algo que el protagonista expresa perfectamente en este párrafo:
"Cuando te haces daño a los cinco años, lo anuncias al mundo con gran alboroto; a los diez, lloriqueas, pero cuando cumples los quince empiezas a tragarte las manzanas envenenadas que crecen el el árbol del dolor. Es el camino occidental hacia el conocimiento. Empiezas a meterte los puños en la boca para acallar los grito, sangras por dentro"
Stephen King se vale para ello de algo a lo que a muchos nos tiene acostumbrados en sus relatos con pocos personajes, y es a llenar la trama de distintas historias del pasado de cada uno, donde predominaran temas como el sexo, las drogas, las peleas, los desengaños o las relaciones con los padres, ayudando a conocer las inquietudes, el por qué de su manera de ser, de los protagonistas.
Es posible que algunas de las secuencias o reacciones a uno u otra circunstancia de la historia nos resulten exageradas y un tanto artificiales. Pero repito, es una novela escrita en 1977, donde el sistema de educación a veces rozaba lo militar. Asi mismo, es comprensible que una novela con tan fuerte carácter psicológico y moral tenga que recurrir en ocasiones a las ejemplificaciones exageradas (que no paródicas) para ejemplificar la critica que surge del triangulo de relaciones padres/alumno/profesor.
No esperéis encontrar un título lleno de escenas macabras y sangrientas, ni escenas de tensión. RABIA es, ante todo un título reflexivo, quizás algo caducado teniendo en cuenta como han cambiado los campos de la educación desde entonces, para bien o para mal, pero que no deja de traspirar lo mejor de la narrativa de Stephen King, el cual, esta presente en cada pagina.
Sobre la polémica desatada por el título, sinceramente, yo lo veo exagerado. No veo a RABIA como una novela de cabecera, mucho menos capaz de influenciar a una mente moderadamente amueblada. Aunque no lo descarto del todo, que conste. Cosas peores han pasado por una canción de Marilyn Manson o por un videojuego de fantasía ultracolorido...
Eso si, mucho suerte para encontrarlo, al menos en buenas condiciones y a un precio decente. Yo tuve la suerte de encontrarlo en una librería de compraventa a cinco miseros euros.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Reseña: LA LARGA MARCHA de Stephen King.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LA LARGA MARCHA DE STEPHEN KING.
Una inquietante novela futurista donde la realidad supera a la fantasía más terrorífica.
El escenario: una sociedad ultraconservadora que ha llevado al paroxismo sus rasgos más perversos, dominada por un estado policial.
El acontecimiento: la más extraordinaria competición deportiva, una agotadora marcha a pie donde un traspié puede ser el último.
Los competidores: cien adolescentes elegidos a sorteo y decididos a pasar sobre los cadáveres de sus compañeros para llegar a la meta.
El premio: fama y fortuna para el ganador, es decir, para el único superviviente...
Solo uno será el triunfador, los 99 restantes morirán.
Vivimos una actualidad literaria donde las distopías con espectáculos televisados mortales rozan con la patita el termino "moda". Si, obviamente me refiero principalmente a la trilogía de Suzzane Collins convertida en superproducciones cinematográficas LOS JUEGOS DEL HAMBRE. Pero no olvidemos que esta saga no creo ningún género nuevo, en absoluto. Recordemos que ya en 1999, Koushun Takami publicó la novela BATTLE ROYALE, sobre la cual, la misma Collins asegura que desconocía su existencia (venga chic@s, vamos a chuparnos el dedo para que la escritora se sienta a gusto). Y ahí no acaba la cosa. títulos posteriores como EL LABERINTO de Mathew Reilly, ENDGAME de James Frey y Nils Johnson-Shelton o, en menor medida la saga de EL CORREDOR DEL LABERINTO de James Dashner tienen sutiles semejanzas en la que predomina el espectáculo que causa ver la vida de unos participantes en juego.
Pero repito, este tipo de historias no son ninguna novedad. En 1982, Stephen King escribió EL FUGITIVO, una novela sobre un espectáculo televisado donde el concursante era perseguido por todo el mundo hasta su muerte. pero incluso antes, en 1979, el mismo autor, también bajo el pseudónimo de Richard Bachman publico LA LARGA MARCHA.
No. No acabo de leer LA LARGA MARCHA, sino que es, posiblemente uno de los primeros títulos que leí del maestro del terror. Esta es la tercera vez que leo esta novela y la reafirma, para mi gusto como uno de sus mejores títulos. ¿Por que? Porque es sorprendente como una trama tan simple y sencilla puede cargar al lector de emociones y angustia y este titulo es uno de los mejores ejemplos.
La trama, como hemos dicho es tirando a simple y poco original. Nos situamos en un ¿futuro? distopico, Una historia alternativa donde el gobierno en estrictamente militar y en el que cada año se celebra lo que se conoce como La Larga Marcha, una maratón en la que participan 100 personas. Las reglas: nadie puede reducir su velocidad a menos de 6,5 km/h. El marchador que baje de esa velocidad recibirá un aviso, hasta un total de tres. Pasados esos avisos, bueno... se le elimina de la competición... ya me entendéis.
Gana el último que quede en pie. Punto.
Y ya esta. Nada de "tienes que gustar a los patrocinadores", "tienes que demostrar tus habilidades para que te ganes su apoyo" ni mierdas similares. Esto es un "o caminas o revientas", así de sencillo. Entonces ¿Que tiene de especial esta novela?
En mi caso, pocas novelas como la que nos ocupa ha conseguido transmitirme tanta sensación de agotamiento, desasosiego y rendición. Estamos hablando de ser un espectador en primera fila para ver como 100 personas caminan sin parar durante varios días. de como esos personajes, ya sean principales o anónimos marcan una muesca en el alma cada vez de uno de ellos es eliminado. Y ya no solo hablo de ser espectador, sino participante, porque la narración te mete de tal forma en la historia que acabas casi tan agotado y dolorido como dichos personajes.
Y no hay necesidad de desarrollar y describir la sociedad supuéstamente ultraconservadora y de corte militar. La historia funciona con tal fluidez que cumple con su cometido principal: ser uno mas, sin importante lo que te rodea, poner un pie delante de otro y rezar porque el próximo aviso no vaya dirigido a ti.
La primera vez que leí LA LARGA MARCHA me resultó sorprendente como 350 paginas donde lo único que hay son personas andando puede llenarte de sensaciones y experiencias. de emoción y miedo a partes iguales. Ahora, leída por tercera vez, vuelvo a vivir esas sensaciones como si nunca hubiera leído la novela, Me he emocionado con McVries, con Garraty, Abraham, Baker, Olson o el cabrón de Barkovitch como la primera vez, con sus historias, sus anécdotas y con escenas que de verdad saben encoger el corazón del mas insensible (mención aparte, sin hacer spoilers merece la imagen que se nos trasmite cuando se habla del ultimo tramo de la anterior Larga Marcha).
Dejaos de romances absurdos con mujeres que solo saben golfear con el que tiene mas votos para convertirse en ganador y silbar a los arboles y con machotes panaderos con traumas infantiles que les impide salir de la friendzone. si queréis saber lo que es una autentica historia de supervivencia, de superación y amistad, y todo ello televisado para nuestros espectadores, para que no se pierdan detalle, LA LARGA MARCHA se convierte en una obra indispensable.
domingo, 10 de agosto de 2014
Reseña: LA CHICA QUE AMABA A TOM GORDON de Stephen King.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LA CHICA QUE AMABA A TOM GORDON de Spephen King.
El mundo tenía dientes y podía morderte en cualquier momento. Trissha McFarland lo descubrió cuando tenía nueve años. A las diez de una mañana de principios de junio estaba sentada en el asiento trasero del Dodge Caravan de su madre, vestida con una sudadera azul de los Red Sox (la que llevaba 36 Gordon estampado en la espalda), y jugaba con su muñeca. A las diez y media se había perdido en el bosque. A las once intentaba contener su terror, no pensar: Esto va en serio, esto va muy en serio. Intentaba no pensar que, en ocasiones, cuando la gente se perdía en el bosque salía gravemente dañada. A veces incluso moría.
Como lector que soy, siempre he tenido la curiosidad de saber como vienen las ideas a la cabeza de un escritor. Y no me refiero a escritores que hayan escrito una novela, o los que recurren al género de moda (zombis, steampunk, vampiros...) porque en estos casos, salvo excepciones, muchos valoran mas el estilo literario que la historia en si. Que eso sea bueno o malo, lo dejo para otro debate. No, Me refiero a escritores cuya obra pueda cubrir baldas enteras de estanterías, autores como el maestro del terror Stephen King.
Seguro que muchos seguidores de la literatura de terror nos hemos preguntado alguna vez qué será lo que le pase por la mente a este hombrecillo. ¿De donde saca las ideas? ¿De una pesadilla? ¿De experiencias personales? (Si claro, a todo el mundo nos ha visitado alguna vez un payaso siniestro en nuestra cama prometiéndonos que flotaríamos) ¿De las noticias?.
Cualquiera diría que de este último medio es de donde surgió la idea de la novela que hoy nos ocupa, LA CHICA QUE AMABA A TOM GORDON, en la cual una pequeña de 9 años, a causa de un absurdo desliz se pierde en un extenso bosque mientras ella y su familia seguían una rota de excursionistas. Y es que todos sabemos que cada día se pierde gente. E incluso cuando dichos casos de desapariciones resultan especialmente extraños invaden las cadenas de televisión, los noticiarios, la prensa... y lo mas triste de todo es que se ha vuelto algo tan común, tan habitual, que apenas le prestamos atención.
Stephen King destaca por muchas cosas. Una de ellas es la habilidad de escribir historias donde la variedad y cantidad de personajes puede pasar de un centenar a uno solo. Ya lo vimos en, por ejemplo, EL JUEGO DE GERALD o en numerosos relatos cortos donde viajamos sin parada para descansar en la mente de un unico personaje, acompañado de su soledad, de su angustia y su desesperación. ¿Y que es capaz de hacer una niña para sobrevivir sola en el bosque? no busquéis la respuesta, puesto que estaréis demasiado ocupados preguntándoos ¿Que seríais capaces de hacer vosotros?
Estamos por lo tanto, ante una novela de evolución, de superación, de resistencia ante circunstancias limites como el miedo, el hambre, la sed y la soledad. Ello viene plasmado en el viaje que realizaremos a través de la psique de Trisha, la protagonista, a través de recuerdos, flashbacks y situaciones que harían replantearse al Ultimo Superviviente dedicarse a la hostelería. Amen del permanente recurrir al único compañero que nuestra chica tiene de compañía en aquel desolado paraje, un walkman.
Sí es criticable, sin embargo, algunos momentos en que la mentalidad de la protagonista deja escapar retales demasiado "adultos" para una niña de 9 años. Resulta muy difícil creer en ciertas ocasiones que llegue a ciertos pensamientos, decisiones y moralejas, por mucho que se diga en la misma historia que Trisha era muy adulta para su edad.
Tengo entendido que este libro fue muy criticado en su momento, algunos dirían que es de lo peor que ha escrito. ¿Por que? no lo se... puede que porque no fuera un relato de terror sobrenatural, o porque no hubiera un villano de esos tan carismáticos, o sencillamente por que la cantidad de sangre derramada se pueda meter en un vaso de chupito. (Lo mas gracioso es que seguramente ninguno se atreve luego a criticar negativamente novelas como EL PASILLO DE LA MUERTE o CADENA PERPETUA) LA CHICA QUE AMABA A TOM GORDON es un relato donde el realismo es constante en cada página. Una historia de terror si, pero terror ya no psicológico, que también, sino un terror interior, intimo, porque sabes que tu también te has preguntado de niño qué harías si un día te perdieras en el bosque, en el mar, o en un centro comercial.
Uno de los mayores puntos fuertes que tiene la novela, y creo que es esencial en historias de este tipo, es la evolución y a la vez degradación del personaje, la alternancia de momentos donde la esperanza predomina y los que solo invitan a la mas triste rendición, convirtiendo la relación entre la niña y el bosque en una unión amor/odio que en ocasiones roza la pura locura. Lo cual, a mi parecer, ayuda a que el lector se sienta enganchado a la lectura, deseando saber como va a acabar todo antes de quedarse sin uñas de tanto mordérselas.
Sin embargo, si nos encontramos tan a gusto dentro de la mente de Trisha, no lo haremos tanto fuera de ella. Descripciones, rutas, clasificaciones de arbules, frutos y animales realentizan el ritmo de la historia y nos hace desear que ocurra algo (malo) que deje aparte tanta guía turística y paseo floral.
¿Que no es la mejor novela de King? No lo discuto. Sin embargo nadie puede negar que es una novela donde se siente el alma del autor, una narración en la que sabes que estas leyendo al maestro del terror. Mas ligera de lo que nos tiene acostumbrados si, pero intensa, directa y, no podía ser menos, recomendable.
P.d. He leído en alguna parte que esta novela estaba dirigida al publico juvenil. Yo creo, sin embargo, que esta es de esas novelas que convierten a un joven en un poco mas hombre. Bienvenidos a la realidad. Si no os gusta, no hay devoluciones.
sábado, 14 de junio de 2014
Reseña: LA EXPEDICIÓN de Stephen King.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LA EXPEDICIÓN de Stephen King.
Cada vez que hablan de Stephen King, los críticos evocan la figura de Edgar Alan Poe. Pero, un siglo y medio después que el maestro, King representa una superación completa y ya nadie puede disputarle el primer puesto en la literatura de terror: sus muchos millones de lectores son prueba fehaciente de ello. Su brillante imaginación revela las sombras que subyacen a lo evidente y hace que todos nos sintamos menos seguros de la realidad.
La expedición -que da título al volumen- advierte angustiosamente contra los riesgos de la curiosidad... Abuela quizá no sea la compañía adecuada para un niño cuando éste queda aislado en una casa distrante... Sobreviviente no tiene nada que comer, excepto... La locura está agazapada en la máquina de escribir del redactor de La balada del proyectil flexible...
Una vez más, Stephen King nos ofrece atmósferas sobrecogedoras y emociones incontrolables.
Si... ya se lo que estáis pensando. Que esto es una soberana perdida de tiempo...
¿Reseñar un libro de Stephen King?¿Uno que encima es una colección de historias cortas y, para colmo, publicadas entre los años 1978 y 1984?¿Estaré loco por pensar por un solo segundo que la critica va a ser negativa? Pues os diré una cosa...
Tenéis toda la razón. No esperéis sorpresas en esta reseña. Joder, es Stephen King. El principal causante de que me haya aficionado a la literatura de terror. Leer cualquier obra suya es rememorar mis comienzos como lector y viajero de historias. No voy a negar que como ser humano que es (creo) el tito King ha tenido sus altibajos estos últimos años, como por ejemplo, DOCTOR SUEÑO que, sin ser una mala novela, en mi opinión no merece ni hacerle sombra a su predecesora, EL RESPLANDOR.
Sin embargo lo que tenemos hoy delante es una colección de cuentos, de relatos de mayor o menor extensión con los que el maestro del terror nos ha encandilado desde sus comienzos. 6 son las historias que componen este librillo de mas o menos 350 paginas. 6 escenarios, 6 miedos. 6 maneras de diseccionar la locura, posiblemente el tema principal de la recopilación.
La colección comienza con La Expedición. Un relato que ya he leído unas tres veces, pero que me sigue acongojando como la primera vez. En ella, el padre de una familia que está a punto de realizar un rutinario viaje a Marte a través de portales de teletransporte explica a sus hijos como un hombre llegó a dominar esa tecnología. Este relato es una lección en mayúsculas de como a veces una simple idea puede resultar infinitamente mas aterradora que una imagen, una idea que germina en el final del relato y que tardará tiempo en desaparecer de nuestras mentes. Estoy convencido de que cierto clásico del terror y la ciencia ficción llamado HORIZONTE FINAL debe mucho a este relato.
El viaje sigue con Superviviente. En este caso la locura del protagonista surgirá a raíz de algo tan básico en la naturaleza humana como es la supervivencia. Es normal cuando eres un naufrago en una isla desierta sin nada que comer excepto quizás lo mas obvio. Me suela que ya leí este relato, aunque no recuerdo donde. Angustioso como pocos.
en Abuela el señor King nos introduce de lleno en la mente de un niño. Un crío que por diversas razones tiene que quedarse cuidando de su abuela y donde vivirá algunos de los acontecimientos que nuestras inocentes mentes temíamos horriblemente a esas edades. Un relato muy humano, e incluso muy cotidiano si entendemos la imaginación de un niño. Sobretodo si es el miedo lo que domina dicha imaginación.
La Balada del Proyectil Flexible es, a mi gusto, el relato mas flojo (que no malo) del libro. En este caso la obsesión y la paranoia es la que conducirá a la mente del protagonista a una espiral de locura en la que creerá que su fama como escritor se debe a unos extraños seres que viven en su maquina de escribir. La narración en cuanto menos curiosa, aunque una menor extensión le habría venido de perlas.
La Balsa es ya todo un clásico. Cualquier persona que haya visto la película Creepshow 2 recordará sin duda el capitulo del grupo de jóvenes que, mientras se divierten en un lago descubren una misteriosa mancha negra en el agua que les supondrá un pequeño problema. Vi la película siendo un retaco y recuerdo que me causó mucha impresión, y me ha encantado leer el relato en el que se basó.
Finaliza la colección Nona, Donde un joven sin donde ir conocerá a una extraña mujer y a su mas extraño todavía vinculo con ella. Un relato salvaje de persecuciones que tan bien se le dan a Stephen King.
El tomo finaliza con una breve colección de anotaciones sobre algunos de los relatos, donde descubriréis, entre otras cosas, por qué el relato La Balsa salvó a King de pasar un mes entre rejas.
En definitiva, que no se para que sigo hablando. Es Stephen King. Me corrijo, es Stephen King cuando aun no tenía canas así que no hay excusas para no convencerse que LA EXPEDICIÓN es entretenimiento asegurado.
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