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viernes, 8 de diciembre de 2017

Reseñas breves #6. UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS de Paul Tremblay.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS de Paul Tremblay.

La apacible vida de los Barrett da un giro cuando su hija Marjorie, de catorce años, empieza a mostrar síntomas horribles de esquizofrenia que los médicos no consiguen mitigar. Muy pronto la situación ha empeorado tanto que su descenso a la locura parece imparable. Desesperado, el padre pide ayuda a un cura para practicar un exorcismo. Y es entonces cuando se produce una vuelta de tuerca: debido a sus problemas económicos, acepta la oferta de una productora de reality shows para grabarlo todo. Quince años después, una escritora entrevista a la hermana pequeña de Marjorie. A medida que ella rememora la tragedia, va desgranándose una impactante historia que plantea interrogantes sobre la memoria y la realidad, los medios de comunicación, el poder de la ciencia y la religión, y la naturaleza misma del mal. 

Ganador del Premio de Novela Bram Stoker, Una cabeza de llena de fantasmas es un libro fascinante que combina el terror con el misterio, el drama familiar y la crítica a la sociedad del espectáculo en la estela de El resplandor de Stephen King, La maldición de Hill House de Shirley Jackson y El exorcista de William Peter Blatty.


Vivimos una época en la que las historias de exorcismos han relegado el terror y la angustia que nos provocaron en sus orígenes a un bello y a la vez espeluznante recuerdo. En los últimos años montones de jovencitas (y algún que otro jovenzuelo, pero parece que el demonio tiene afición por las mujeres adolescentes) han protagonizado historias escritas en papel, pero sobretodo grabadas en celuloide, sobre posesiones o cómo dejar que un espíritu desconocido, que igual puede ser un varón del infierno como un vendedor de aspiradoras retirado, ande trasteando en nuestro cuerpo y alma como Cristo por su casa. Cientos de variaciones en las que dichas almas, sin tramar nada bueno, hacen uso de todo tipo de recursos para hacerle la vida imposible a la típica familia americana, y llevando al campo del terror, salvo alguna que otra excepción, al nivel de mero entretenimiento de sobremesa para mayores y pequeños.

Así pues, ante tal panorama, ¿Qué podemos esperar de un título como UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS?, ¿Qué papel desempeña la obra ganadora del premio Stoker escrita por Paul Tremblay?.

Pues bajo mi punto de vista, esta novela supone para muchos el obligatorio momento de reflexión al que todo género debería llegar cuando el sentido de su longevidad se pone en tela de juicio, un punto y aparte que nos obliga a reflexionar sobre lo leído y visto relacionado con el resto de experiencias similares.
Ofrecida como una novela, no pasa desapercibida su faceta ensayística, dando especial importancia al análisis del género tanto en primera como en tercera persona, no desaprovechando la oportunidad para destacar también clichés de constante uso, incluso admitiendo el uso de estos a lo largo de la trama por parte del narrador, pero ofreciéndose bajo el puntos de vista e interés diferentes, haciendo que desviemos la vista de la correspondiente joven con síntomas de posesión (si, una adolescente en edad del pavo) y nos centremos tanto en el resto de los miembros de la familia y su consecuente bajada a los abismos de la desesperación y la impotencia y la repercusión que un suceso como éste puede tener en los medios de comunicación, un mundo que lejos de solidarizarse y ofrecer ayuda o mero apoyo, exprime la oportunidad y la seca en un afán capitalista y de búsqueda de prestigio.
Por lo tanto, ya sea de manera intencionada o no, la estructura de la novela no dista demasiado de lo que hemos visto en las películas hasta caer en el hastío. Es decir, puestas en escena donde predomina la intriga, la búsqueda de la línea que separa el acto sobrenatural de la mera psicosis, para ir alternando con secuencias en que Marjorie, la victima, da rienda suelta a un menú de excesos que incluye cosas conocidas, donde igual te recita el primer capítulo de El Quijote en chino, como te hace una demostración de gimnasia artística merecedora del bronce o se convierte en un aspersor de sustancias de procedencia censurable. Repítase este proceso tres o cuatro veces y ya tenemos un aceptable relato sobre niñas jurando en arameo.

Pero como digo, el uso de clichés y tópicos del género funciona aquí como arma de doble filo, puesto que no solo ofrece el espectáculo que diferencia el thriller de la historia de terror propiamente dicha, sino que Tremblay lo aprovecha para analizar y convertir cada una de estas escenas en un catálogo de significados y emociones, muchas veces ayudándose de diversos prólogos con forma de blogs especializados y otras, trasladando los hechos a una mente ora inocente, ora perversa, variando completamente su significado o sencillamente reforzándolo.

UNA CABEZA LLENA DE FANTASMAS, a través de un estilo natural y creíble es, al mismo tiempo un homenaje y una antología que enseña a ver el miedo real que esconde el drama de enfrentarse a lo desconocido. Es una mirada atrás, a un pasado dorado, pero también un vistazo al horizonte lejano, a lo que algo en apariencia tan sencillo puede aportar aún si se sabe dónde enfocar, qué esquina iluminar, a quién dar voz en el momento adecuado.


Lo que aquí tenemos es un prologo o un epílogo de un género y su historia, según cómo se mire. Del mismo modo, la novela de Paul Tremblay puede ser pasada por alto o puede convertirse en una obra que vaya más allá de una simple lectura, llena de sorpresas que culmina en un desenlace tan desgarrador como impredecible.




domingo, 3 de septiembre de 2017

Reseña: EXPERIMENTAL FILM de Gemma Files.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

EXPERIMENTAL FILM de Gemma Files.

Lois Cairns, una exprofesora de cine, desempleada y al borde de la depresión, descubre la existencia y las películas perdidas de quien se cree que es la primera directora de cine de Canadá. Al investigar su trabajo, Lois descubre que esa directora se veía acosada por unas fuerzas sobrenaturales que ahora amenazan con perseguirla a ella también.

Toda historia real o ficticia es propensa a la evolución, a que sus conceptos e ideas cambien, se adapten a los nuevos tiempos y los nuevos pensamientos, y , por supuesto, a los medios en que dichas historias son trasmitidas, siendo este aspecto en ocasiones fundamental para su entendimiento.
Hemos visto al campo de la música adaptándose a cada época, a los gustos de quienes buscaban nuevas experiencias auditivas y emocionales, al igual que ocurre con el cine y la literatura. Los sistemas laborales, los momentos de confort y ocio... e incluso la religión ha tenido que revisar sus propias leyes y escrituras para no perder adeptos, para usar una y otra vez la quemada excusa de "es que hay que tomarlo de manera figurada, no literal", en definitiva, para no caer en el olvido de una vez.
Pero el reverso de la misma moneda, de la secta capitalista estrella, es sin duda el folclore y la mitología antigua, y sus casos no son muy diferentes, y ya sea por culto o por necesidad de expandir su influencia a través del tiempo por medio de cuentos e historias también han sabido mantener su vitalidad intacta...

... incluso los cuentos de fantasmas.

El fantasma americano puede darnos miedo o no, puede ser muchas cosas o puede no ser ninguna de las esperadas, pero lo que es indudable es que entre lo que sí es, es una esponja de ideas, referencias y recursos. No me voy a centrar en la aparente necesidad que Hollywood tiene de hacer remakes innecesarios de obras que no deberían tocarse más, aunque es evidente que gracias a ellas, nuevas obras se han impregnado de sus influencias y han dotado a sus creaciones de características "importadas" de otras culturas, como por ejemplo como no podía ser de otra manera, la japonesa y sus malvados espíritus o yūrei.
Pero hay que destacar que no solo su apariencia y actos han evolucionado hasta hoy, también el medio, su modo de manifestarse que ayuda a que el ente no se sienta prisionera en su propia morada. Obras como The Ring, Sinister o Poltergeist tienen como elemento en común el uso como canal de apariciones medios audiovisuales que los avances tecnológicos nos han brindado como la televisión y las cámaras de vídeo digitales, traspasando con ello una barrera que no hace mucho estaba limitada a la imagen estática de las fotografías y, ofreciendo un considerable abanico de posibilidades o unas historias de fantasmas que por mucho que se modernicen y se adapten a los nuevos tiempos, no significa que pierdan ese elemento clasicista, incluso gótico.

Sería normal, con este historial de celuloide sobrenatural pensar que EXPERIMENTAL FILM de Gemma Files y sus sinopsis que habla de entes malignos que se ocultan tras el velo de una producción cinematográfica , no es sino una manera llevada a la literatura de aprovechar el tirón, la moda de la creación de fantasmas que se han leído el manual del grabador de vídeo que compraron en vida, de estirar como un chicle la manera de contar historias terroríficas en formato mockumentary, falso documental, o cintas encontradas que parece que todo el mundo querría y podría hacer en casa con una cámara casera y una sabana blanca con agujeros (y de hecho, desgraciadamente se hacen), pero solo nos harán falta unos pocos capítulos de este libro para darte cuenta de que no es así..
... de que no cuesta nada añadir calificativos como brillante, original y complejo a la historia que nos trae la escritora canadiense incluso antes de acabarla.

Y es normal que se sea exigente con las novelas de alguien cuyo currículo incluye profesiones como periodista o crítica e cine, además de novelista. Más aún si la novela en cuestión se centra en el universo de las películas y los primeros pasos de quienes el día de mañana manejarán la magia de la imagen en movimiento. Y si no os es suficiente con las numerosas críticas positivas de lectores cuyas expectativas han sido cumplidas si no superadas, el premio Shirley Jackson del 2016 apoya a la opinión general de que estamos ante un trabajo muy a tener en cuenta. (Que si, que los galardones nunca me han supuesto un elemento determinante para decidir mis lecturas, pero de algunos veredictos aún me fío)

Una de las cosas esenciales que hay que saber de EXPERIMENTAL FILM es que es una novela a la que no gusta vestir con una sola etiqueta como las demás, es una obra coqueta pero que a su vez le gusta mezclar estilos, para lo cual opta por diluir su trama de manera equilibrada e impregnándola con multitud de matices sobre todos los campos con los que se atreve a jugar sin dar la espalda a ninguno, sin restarle la importancia y relevancia que supone en su conjunto final.
¿Es pues esta una novela de terror o no? Si, es innegable, como innegable es que catalogarla únicamente como tal es también limitar el trabajo y el talento que Gemma Files ha volcado aquí, así como el efecto que pueda producir en los lectores, un efecto que no gira solo en torno a un misterio que incumbe a la desaparición de la primera cineasta canadiense y la leyenda que dejó a su paso, puesto que el argumento si bien soporta el mayor peso de la obra, comparte esfuerzo con el modo de ser narrada, y consigue que una trama que nos debería resultar ajena y en la que no sobrepasaríamos el papel del mero espectador cargado de palomitas, refresco y ganas de pasar un buen rato, termine afectándonos casi a nivel personal como lo hace con su protagonista, y siendo éste un enlace entre lo que intuimos real y lo que aseguraríamos que es ficticio, pero cubriendo siempre cada afirmación con el velo de la duda.

EXPERIMENTAL FILM es Lois Cairns, y Lois Cairns es Gemma Files. Bueno, quizá no sea del todo cierto, a fin y al cabo esto no es más que una novela de ficción, ¿no? Pero no es casualidad que la protagonista de la novela, a su vez narradora que cuenta su historia en primera persona, esta peculiar Clarice Starling que ni sabe ni quiere admitir cuándo los acontecimientos le sobrepasan también sea periodista, crítica de cine y madre, como la creadora y autora de sus desdichas. Y el caminar por terrenos conocidos, el poder plasmar en sus páginas el conocimiento que le ha otorgado toda una vida dedicada a su profesión y experiencias, desemboca en un resultado que roza lo autobiográfico.

Hacía muchísimo tiempo que no conectaba así con un personaje, no ya por su carácter o su personalidad, sino por la naturalidad que desprende en cada aspecto que relata. Lois cuenta su historia y lo hace como realmente deben ser contadas por quien las ha vivido, dando importancia al más mínimo detalle, divagando y siendo consciente de ello, cambiando de tema o llevándolo a términos más personales e íntimos.
En el texto esto se convierte en un conjunto de múltiples focos de atención para el lector, y ninguno prescindible, puesto que no solo contemplaremos la evolución de una investigación, sino también la de sus protagonistas, en especial la de Lois cuya vida se compone de fragmentos de espejos que reflejan las manías, costumbres, miedos obsesiones de cada uno de nosotros. Tenemos a alguien obsesionado con su trabajo hasta el punto de que su pareja sea para ella un absoluto desconocido y cuyas acciones aún le sorprenden, alguien que huye de la relación y las obligaciones con un hijo que necesita cuidados muy especiales pero que evita ocultándose en sus proyectos y planes futuros. Puede que interpretemos muchos de sus actos como egoístas, incluso ella misma lo hace, pero es algo más, es como si viéramos a Gemma Files buscándose a sí misma en los actos de Lois, viendo, valorando cómo sería su futuro usando a su creación como guía.

Un ejemplo contrario de esto lo encuentro sin alejarme mucho del trasfondo de esta historia en RINGU, la novela de Kôji Suzuki, más concretamente en el desarrollo de la trama de su remake americano. En esta conocida historia vemos a su protagonista Rachel Keller con un único objetivo, salvar de la maldición de la cinta maldita a su hijo y a sí misma. Sin embargo cuando lo consiguen realmente no vemos ninguna huella, marca o cicatriz emocional que haya dejado el viaje a su salvación. Lo importante para ellos es que su final ha sido feliz, así que ¿para qué preocuparse? Aquí paz y después gloria, y cada uno con lo suyo, con lo que dejaron a medias antes de los acontecimientos...
Sin embargo, EXPERIMENTAL FILM centra su atención precisamente en lo que Gore Verbinski prefiere ignorar, en la carga psicológica que cada nuevo descubrimiento supone para sus personajes y cómo ésta condiciona sus siguientes pasos, en cómo la carga emocional va doblando a los que cargan con ella, hasta el punto de atravesar distintos puntos sin retorno, sabiendo que no hay marcha atrás y que lo que han pasado para llegar hasta ahí no queda en el olvido, sino que ha dejado una huella imborrable que estará presente cuando quieran ignorarlo.

Alguno dirá que al ahondar tanto en sus personajes, EXPERIMENTAL FILM deja de lado el aspecto terrorífico de su trama, y que eso no está bien, porque joder, diréis que os la vendieron como una historia de terror, ¿No?, pero ¿Acaso no será ese estrechamiento con los personajes y esa facilidad de conectar con ellos lo que genera un miedo constante a que les ocurra algo? Lo que da miedo de caerse desde el piso número veinte no es el golpe, tan rápido que ni lo notamos, sino la larga caída. Pues con esta historia ocurre algo parecido, no nos asusta lo que hay al final del camino, algo que desde el principio podemos imaginar, sino cómo llegamos a él, lo que perdemos en el trayecto, pero también lo que ganamos.

Gemma Files nos guía a través de una atmósfera que va volviéndose gradualmente más opresiva, y lo hace sin prisa, no dejando nada al azar y demostrando en muchas ocasiones sus conocimientos del mundo del cine, ya no solo moviendo hábilmente la cámara con sabiduría, enfocando donde debe y mostrando únicamente lo que ella quiere que veamos, ni por el uso de los tiempos narrativos, volviendo al pasado, dejando que espiemos el futuro por el resquicio de una puerta abierta a modo de cliffhanger que juega con el suspense y las suposiciones del lector. Todo esto importa y se vuelve esencial para entender la historia y a quien la cuenta, pero no es solo un libro que cuenta un relato, sino también sobre cómo se debe escribir un relato de terror.

Quien haya leído novelas como LA JOVEN AHOGADA de Caitlin R. Kiernan sabrá a lo que me refiero. Gemma busca la manera de enlazar lo cotidiano y lo sobrenatural y crea con ello un entorno hostil, extraño pero a la vez atrayente. Vivencias personales, curiosidades sobre el universo cinematográfico e historias rurales de las zonas visitadas, leyendas urbanas, correspondencia o prensa, la autora no solo involucra a cualquiera dispuesto a leerla, sino a sí misma, relatando la historia desde dentro, formando parte de ella y desempeñando un papel que sobrepasa el de creadora de todo lo que acontece, también el de victima de su propia inventiva. Y no le son desconocidas las herramientas y recursos típicos del género para hacerlo, sus clichés, aprendiendo a jugar con lo que uno espera en la siguiente escena, con lo que la escuela cinematográfica nos ha educado para prepararnos y reaccionar ante ello y lo moldea a su antojo, ya sea para sorprender o para acomodar al espectador.

EXPERIMENTAL FILM es una sensacional experiencia que nos trae a nuestro país la joven editorial Biblioteca de Carfax, a medio camino entre la novela convencional, el ensayo y la autobiografía. Un libro que trata la superstición no como un cuento para asustar a los niños que no se comen todo lo del plato, sino como parte imprescindible para entender la historia universal. Pero también, y arriesgándome a sonar típico, es una historia sobre encontrarse a uno mismo, una terapia autoinflingida, peligrosa y destructiva que enfoca los temores y nos lo contagia a nosotros mismos.

Gemma Files tiene, en definitiva, una peculiar manera de contar cuentos de fantasmas, bebiendo de multitud de influencias, que duda cabe, pero destinado a convertirse en una de ellas para futuros escritores y escritos. Tiempo al tiempo.

sábado, 10 de junio de 2017

Reseña: APOCALIPSIS ISLAND. MEXICO de Antonio Malpica



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

APOCALIPSIS ISLAND. MEXICO de Antonio Malpica.

Ha pasado un año y medio desde que surgió el primer brote del virus. Los zombis arrasaron con la Ciudad de México y sólo algunos sobrevivientes se empeñan en permanecer en una urbe que tiene ya muy poco que ofrecer. Sin servicios públicos y con las calles pobladas de muertos vivos se sostiene una absurda sociedad conformada por tribus extravagantes que pugnan por sobrevivir. Es en este escenario en el que, después de un prlongado coma, despierta el profesor de matemáticas Gustavo Tapia y se une a la batalla diaria al lado de personajes como Malasangre, una ex alumna suya, Roque Mancilla, un minusválido de ácido humor y Teo Urquiza, un calamitoso chico con la peor buena suerte del mundo. Todos ellos, compartiendo el mapa urbano con los Yolos, los Hermanos del Mundo y los Boinas negras, confirman que la Ciudad de México no es más que una bomba de tiempo a punto de estallar en mil pedazos.

Erase una vez una editorial que centraba casi todos sus esfuerzos en el mundo del cómic que, ya fuera por intuición o gracia divina decidió publicar lo que entonces innovaría (aunque irónicamente retomando uno de los ejercicios más antiguos de la literatura) las historias de terror escritas en nuestro país, una especie de diario en la que un abogado de tierras gallegas narraba su difícil convivencia con infinitud de muertos vivientes, enfundado en su peculiar traje de neopreno y acompañado constantemente del gato con más mala suerte del mundo.
Loureiro y su APOCALIPSIS Z supusieron sin quererlo esa estruendosa explosión que antecedería a una avalancha formada por historias de zombis y supervivientes en el fin del mundo, centrando su atención unas veces en acción desenfrenada, otras en temas más existenciales que mostraban nuevas fronteras cuando estas se expresaban por en medio del fin de todo..., en definitiva, una colección variopinta de comecerebros que juntos conformarían la ya conocida Linea Z.

Curiosamente, muchas de las mejores ideas (es decir, historias que no fueran una copia de una copia de una copia) surgieron con los primeros títulos de la colección. APOCALIPSIS ISLAND, escrito por Vicente García fue uno de ellos, en el que nos retrataba una sociedad que ya había sobrevivido a un apocalipsis zombi y sin embargo cuando se inicia un nuevo brote, la humanidad se lleva una sorpresa al descubrir que lo que entonces ya habían aprendido, ahora no sirve para nada. Desgraciadamente, este título que ya avisaba que era la primera parte de una serie, terminó convirtiéndose en la saga más longeva que se escribiría en nuestra tierra (con el presente libro hablamos de un total de ocho). ¿Es esto malo? Pues no lo hubiera sido si cada nuevo capítulo no fuera más insustancial, innecesario y a veces absurdo que el anterior. No faltaron las participaciones de otros escritores como J.D., encargado de los volúmenes ORÍGENES y ORÍGENES II, éste último recuperando parte de la calidad e interés de la primera entrega gracias a dosis de acción casi bélicas, e incluso se atrevieron con algo parecido a un experimento social, en el que el autor debía escribir una historia usando de personajes a personas reales que solicitaban su participación, ademas de ajustarse este a las características y exigencias que a los participantes se les ocurriera. Un alarde de falta de seriedad al que titularon APOCALIPSIS ISLAND: EL CENTRO COMERCIAL. Los demás títulos de la saga (AI: AFRICA, AI: GUERRA TOTAL Z y AI: BATALLA FINAL) eran un desenfreno creciente de literatura desganada, con una trama forzadísima de esas que uno se imagina a su autor riéndose de nosotros mientras escupe párrafo tras párrafo y teniendo como cumbre de absurdez apoteósica el último volumen de la historia (o eso creíamos), una colección de estupideces que competía en aplicación de la física con Bob Esponja y donde sus protagonistas se limitaban a viajar por el mundo haciendo y diciendo payasadas que
causaban vergüenza ajena a cualquier lector que buscara un mínimo de calidad en su lectura.

Y cuando creíamos que lo malo ya había pasado, que ya se habían acabado los asedios donde se usaban a los zombis como munición de catapulta, que no volveríamos a ver un edificio simbólico siendo derruido a cabezazos ni una versión casposa y de bajo presupuesto de la batalla de Matrix Revolutions en su desenlace, van y se sacan de la manga un nuevo capítulo de una saga tan pasada y tan caducada que no le faltan moscas que revoloteen sobre los cadáveres de los ejemplares que nunca se vendieron.

Y resulta que APOCALIPSIS ISLAND. MEXICO no es solo el mejor título de la saga, no es solo un buen libro. Es fantástico.

No, no estoy diciendo que ésta nueva entrega expíe los pecados de las anteriores ni que a estas alturas la salve de la condenación eterna y el mote de "Esa saga de la que solo se salvaba el primer libro, y por los pelos".  Lo que quiero decir es que posiblemente el mayor error que está cometiendo este libro desde que vio la luz es permitir que en su portada se permita que se use el título APOCALIPSIS ISLAND. Es como si Antonio Malpica, autor de esta nueva etapa, hubiera escrito una novela de zombis usando para ello su propio criterio y talento, y la editorial o ese dios al que se le rinde culto sacrificando no cabras, sino amor propio, le hubiera puesto como condición a ser publicada su obra que ésta debía formar parte a la fuerza del espectáculo circense en que se había convertido la creación de Vicente García antes de buscar otras victimas a las que engañar, como los jóvenes lectores deseosos de nuevas formulas de fantasía y magia con sagas que, y cito textualmente "marcarán un antes y un después en el género" y que sin embargo cayeron en el olvido antes incluso de que existiera.

La misma portada reza que estamos ante una historia independiente, y tiene razón. Realmente no hace falta haber leído ninguno de los anteriores títulos para disfrutar de APOCALIPSIS ISLAND. MEXICO. Insisto en que si además podéis evitar hacerlo mucho mejor, ya que Malpica otorga en un solo libro lo que otros no consiguieron a lo largo de siete. Esto se traduce en: Un buen trasfondo, unos personajes profundos y una narrativa notable e inteligente. Ni siquiera necesita de una trama predefinida, puesto que esta historia va por una dirección más bien evolutiva, con la vista fija en el presente, no buscando que adivinemos el porvenir de los protagonistas o un objetivo concreto tipo "mata al malo, rescata al bueno", con lo que se consigue que no se pueda hablar de una historia predecible, ya que no hay nada que predecir. Con esto el autor consigue además que centremos nuestra atención en otros factores no argumentales, y para ello no duda en llamarnos la atención a cañonazos cargados con sensaciones que usa como munición.

No nos vayamos a equivocar, el punto de partida de esta historia no debería suscitar ninguna sorpresa para nadie a estas alturas. La novela nos suelta completamente indefensos en un terreno que ya no tiene salvación, calles tomadas por muertos que aún caminan, edificios preñados de muerte y de historias que nunca serán contadas, y blablabla... Vale, no existen golpes de originalidad que se atreva a explicarnos cómo hemos llegado a esto. Es más, si hablamos de originalidad, quizá tuviéramos que echar en cara a Antonio Malpica el como en apariencia prescinde de ella para presentarnos al profesor Tapia, pero no tardaremos mucho en dejar de buscar comparativas con el inicio de la serie The Walking Dead cuando descubramos que aquí lo que a veces parece una salida sencilla en realidad no es más que la entrada a otra sala o el comienzo de otro camino distinto.

Así pues, Malpica nos pone en el escenario de siempre, en las circunstancias de siempre, ¿Para contarnos la historia de siempre? Pues si, pero a la vez no.

La búsqueda constante de alimentos y suministros que cada vez escasean más, la necesidad de establecer un refugio seguro y encontrar supervivientes que puedan ayudarte o de los que uno se pueda aprovechar, encontrar pasatiempos que impidan que cedamos a la locura o una razón para no querer hacer el salto del ángel desde aquel edificio tan alto al que hemos echado el ojo desde hace tiempo... Todos estos son ingredientes conocidos para un guiso que ya hemos paladeado muchas veces y que conforman un cuadro que roba nuestra atención pero que esta vez, y al contrario de los anteriores títulos de la saga, no nos presenta un escenario de videojuego en el que encontramos munición y armas desperdigadas por todos lados, ciudadelas rodeadas de cúpulas indestructibles o engendros mutantes con poderes místicos importados directamente de Resident Evil. Lo que aquí tenemos es una sociedad que ha llegado a su fin, donde cada nuevo amanecer es un regalo y donde impera la ley del más fuerte. Hay muchos detalles tanto tradicionales como si no innovadores, si bastante peculiares que de algún modo hacen pensar en escenografías propias del mundo postapocalíptico que ya vimos en Mad Max y derivados, un ciudad convertida en jungla plagada de depredadores que no se van a molestar en valorar las necesidades de su presa y donde los protagonistas tiene, entre otros, un objetivo común; ser más listo que el cadáver que descansa en la acera.

Y es por medio de estas fotografías panorámicas y de otras más centradas en los pequeños detalles que Malpica atrapa al lector desde el comienzo de la narración, ignorando la linealidad argumental, olvidando si hay un objetivo concreto e incluso dificultando la visión especulativa del espectador en algo tan sencillo en este tipo de relatos como es saber diferenciar al bueno del malo. Porque repito, tanto uno como otro siguen ahí, y si aún hay humanos vivos en la Ciudad de Mexico es porque han sido más fuertes que los demás, y de una manera u otra, más moralista o menos ética se han ganado su lugar, ya sea siendo el que suba a la cima de una montaña de cuerpos descompuestos o siendo el que evitó ser un escalón más en esa escalera.
Desde el dogma al que rezan los nuevos Hermanos del Mundo, las motivaciones de los Boinas negras para seguir luchando un día más (una de las mayores y atractivas genialidades de la novela), cada uno tiene una razón de ser, una manera de actuar y unas normas de convivencia, pequeños detalles que son más intuitivos que visuales en muchas ocasiones, pero que siempre desembocan en la importancia de un mismo concepto: el individuo.

Si en la anterior reseña en la que criticábamos que los protagonistas de DE MADRID AL ZIELO 3: RESISTENCIA carecían de profundidad y de una historia personal que los hiciera únicos o al menos creíbles, en APOCALIPSIS ISLAND: MEXICO ocurre todo lo contrario. Malpica nos cuenta un relato que no se construye por sus situaciones, sino por sus personajes. No solo están ahí para contarnos su vida, sino que cada de ellas representa un pedazo de la historia general no exento de interpretaciones o valores. Todos ellos son supervivientes, pero eso no quiere decir que estén orgullosos del modo en que han llegado vivos a un nuevo día, ni hay momento en que no añoren un pasado en el que no tenían que correr por salvar sus vidas, que no tenían que vender su alma al diablo para llevarse un mendrugo de pan duro a la boca.
El quebradizo sentido del valor de Malasangre, el optimismo de Teo Urquiza, que es como un pegamento que impide que el mundo entero se haga pedazos, las constantes bofetadas de realidad que nos obliga a recibir Gustavo Tapia o Mancilla, bueno... por ser Mancilla simplemente. Todos ellos y muchos más personajes que irán apareciendo conforman el elemento vivo entre tanta muerte y por una vez, realmente sí se sienten vivos, y el nexo con el entorno y las condiciones en que se encuentran ligan sin un artificio exagerado e irreal, y lo hace mediante la lógica y no con una sobredosis de dramatismo que sabemos que a la larga puede terminar perjudicando el resultado final. Un niño que ha perdido la inocencia al ver morir a sus padres no deja de ser un niño, moralmente destrozado, pero no olvida sus otras preocupaciones inocentes e inconscientemente banales. Y la vida sigue. Esta es una lección que la presente novela quiere grabarnos en la mente, aunque sea por las malas y lo hace con uno de los aspectos más positivos de toda la obra, funcionando como viga de sujeción y al mismo tiempo como fachada atractiva: El matrimonio entre narrador y personajes.

En APOCALIPSIS ISLAND. MEXICO predomina una atmósfera sucia y pesimista, y cada nuevo capítulo realza cierta sensación de desesperanza en el lector cuando uno de los personajes nos descubre una nueva y triste historia posterior al Día Z nos convence un poquito más de que todo el esfuerzo por seguir vivos es fútil y carente de sentido, y que solo sirve para alargar una pesadilla ya de por sí interminable. Sin embargo las nuevas sociedades, los últimos resquicios que mantienen vivo el recuerdo de lo que fuimos se mantienen firmes, no cediendo a la desesperación, casi burlándose de los que sí se han rendido, de los caídos y de esos héroes anónimos cuyos pedazos ahora llenan los estómagos de los muertos vivientes. Y el narrador de la historia no puede ni quiere mantenerse distante ante estos sucesos, sino que se deja contagiar y fortalecer así los sentimientos de los protagonistas, dejando de ser una simple voz que cuenta lo que ocurre para convertirse en una extensión del dolor, la rabia, cualquier emoción que reflejen en ese momento. Antonio Malpica no se limita a narrarte la historia, te la echa en cara, te abronca arrebatándote cualquier toma de decisión que crees tener y te culpa de cada nueva muerte sin perder naturalidad, como si llevara mucho tiempo haciéndolo, lo que se traduce como un estilo muy directo y a menudo cortante, no carente de cierta belleza literaria ni de un sentido del humor sórdido y malsano, aprovechándose de lo que sabe que sabemos y usándolo en nuestra contra cuando le conviene.

Concluyendo, APOCALIPSIS ISLAND. MEXICO no está exenta de fallos. No puede presumir sobre su originalidad en la puesta en escena igual que con su manera de llevar la historia de siempre por una dirección poco común, una dirección que nos hace imaginarnos lo que haría un cineasta como Robert Rodriguez ante la exigencia de crear un drama en un mundo plagado de zombis. También se pueden echar en falta detalles que ayudarían a sostener la credibilidad de la historia y que se ignoran u olvidan intencionadamente, pero aún con todo, estamos ante una novela magnífica... y me da pena, porque por mucho que se esfuerza en cerrarle la puerta en las narices al resto de la saga, una de las que más daño ha hecho al género junto con aberraciones como la escrita por David Wellington, mucha gente va a pasar de largo imaginándose un intento desesperado por reflotar algo que es mejor por el bien de todos que se mantenga hundido (por muchas tacitas para Colacao que se regalen), y perdiéndose uno de los mejores intentos de la actualidad de demostrar que aun se pueden hacer grandes cosas con un género del que se ha abusado tanto como es la literatura Z, y se puede hacer si se mira en la dirección correcta, una dirección que suele señalar muchas veces a los vivos, no a los muertos.

martes, 16 de mayo de 2017

Reseña: LO GROTESCO de Santiago Eximeno



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LO GROTESCO de Santiago Eximeno.

Lo emotivo. Lo grotesco. Jugar con las emociones del lector desde una perspectiva prohibida. Invitarlo a perderse en un laberinto de emociones mientras el horror más abyecto lo persigue. Melancolía, nostalgia, amor incluso, todo ello tamizado por el barniz del miedo. El miedo es el motor que mueve el mundo. El miedo a lo distinto, a lo prohibido, el miedo que te atenaza y te detiene. No dudes. Déjalo atrás y disfruta de los fuegos artificiales. El dolor vendrá después, y no querrás que abandone tus recuerdos.

Supongo que muchos de nosotros pensaremos que la mayor historia de terror, la que más tememos que se haga realidad, es aquella que tiene como moraleja final la muerte, ya sea la propia o la de nuestros seres queridos. Pero quizá no es la misma muerte, el destino final lo que nos aterre, sino el trayecto recorrido hasta llegar a el: El sufrimiento, el dolor, la deformación de las ideas que tenemos preconcebidas, cuando en su ruptura también se hace añicos todo lo que creemos, incluyendo nuestros sueños y esperanzas. No es que todo pierda sentido cuando vislumbramos el final de quien amamos o el nuestro propio, sino que la percepción de lo que nos rodea se deforma y afea, abrimos la puerta a monstruos, damos formas terroríficas a nuestras peores pesadillas y la oscuridad termina siendo tan brillante que nos ciega.

Muchas veces la literatura de terror es consciente de todo esto y no siempre la lectura de uno de sus relatos busca esconder lo más horroroso al final del texto, o incluso al principio, sino que se preocupa de su atmósfera, de la sutilidad de crear un entorno tan incomodo para los personajes como para el lector y conseguir el truco mágico más difícil de todos, que el mal rollo no nos abandone ni siquiera cuando cerramos el libro. Y de estas cosas, tal vez Santiago Eximeno sepa un rato.

Este escritor madrileño ha sabido ganarse con honores un hueco importante en la literatura de terror de nuestro país, y lo ha hecho de la manera que muchos considerarían la más complicada: Con el relato corto. No quiero decir con ello que el mundo de la novela le sea ajeno, ya que su experiencia es variada y extensa, destacando varias obras escritas a cuatro manos como la magnífica CAZADOR DE MENTIRAS, ideada junto a David Jasso en un resultado imprescindible para los amantes de las historias escabrosas, la ficción mínima y el terror sobrenatural.
Sin embargo sus textos breves y cuentos son los que han hecho que muchas colecciones especializadas en el género reciban cada nuevo trabajo con los brazos abiertos (esto me lo he inventado yo, pero pienso que el autor se habría ganado que esto ocurriera), siendo un veterano en colecciones clásicas como Calabazas en el Trastero y demás, y llevando a recopilar muchas de estas historias en diferentes colecciones, entre las que destacaría OBITUARIO PRIVADO, BEBES JUGANDO CON CUCHILLOS, UMBRÍA o su recopilación de microrrelatos UN ESCARABAJO DE SIETE PATAS ROTAS... Bueno, vale, no puedo evitar mencionar esa trastada imposible de tomar en serio como es ese REFRANERO ZOMBI que se sacó de una manga que debería haber mantenido bien cosida.

Lo importante es que el Eximeno que sabe incomodarnos, aterrarnos en los momentos clave e incluso asombrarnos ante la bella cara que a veces puede adoptar el miedo ha vuelto, y nos trae LO GROTESCO, su nueva colección de relatos.

Y es que hablar de Eximeno es hablar de eso, de lo grotesco, de lo insano, de un miedo que no siempre tiene que ver con la muerte, sino con vivir con tantos fantasmas de las navidades pasadas agarrados al alma que se termina deseándola. Es por ello que catalogar los relatos de ésta colección como "historias de miedo" podría no hacer justicia a la verdad, al menos si nos basamos en su significado más simple.

Santiago Eximeno nos presenta un elenco de personajes que no desconocen lo que es el sufrimiento, ya sea por una pérdida o un encuentro, un error del pasado, un simple desliz o una decisión ajena que arrasa con ellos como una avalancha emocional, sea lo que sea, el escritor demuestra lo fácil que es romper una vida y que nadie tenga la decencia de destruirla del todo, de tirarla a la basura. Por ejemplo, una cosa está clara, si hay algo que puede llenar de alegría o de tristeza a una persona, esa es sin duda la familia, y por ende, el amor a ella, eso mismo que muchas obras se esfuerzan en demostrar que es la fuerza más poderosa del mundo y, bueno... buena parte de los relatos en LO GROTESCO no hacen sino reforzar esa idea, demostrando que si algo así es capaz de traer el paraíso al que sabe alimentar ese sentimiento, es capaz de traer también el mismísimo infierno a cada minuto de su existencia cuando el dolor toma la iniciativa.

Realismo extremo mezclado con elementos de ficción sobrenatural capaces de trastocar el sentido a todo lo que rodea a la historia. Presente, pasado y futuro, distopías o épocas alternativas, sueño o realidad, Eximeno juega a ser Dios con sus personajes, sus vidas y sus mundos, tomándose el tiempo que cree necesario, convirtiendo cada historia en película, en cuento que contar a la luz de una hoguera o en un videoclip musical incluso.
GAS MASK BABY o ALAMBRADAS son buenos ejemplos de esto último, ofreciendo una colección de imágenes que mezclan elementos propios del bizarro con un apartado visual casi experimental cuyas escenografías y formas corporales harán las delicias de los seguidores al culto de la carne que expandió en su momento Clive Barker o a cierto grupo musical que el autor no evita mencionar como cita inicial.

Aunque el escritor madrileño no necesita recurrir al surrealismo oscuro para jugar con nuestros estómagos y emociones. Relatos como TRADICIÓN, PAJARITOS o NONATOS ofrecen argumentos que se preocupan más por ofrecer un trasfondo que haga revolverse de incomodidad al espectador que por guardarse algún tipo de golpe de efecto, creando realidades terribles, a veces jugando con la especulación o incluso con elementos absurdos que, en contra de lo que pueda parecer no encuentra la sonrisa por mucho que la busque, porque son mostrados de manera que parezcan normales, cotidianos, con lo que un "no puede ser" termina convirtiéndose en un "¿Por qué no?".

Las emociones están hechas con materiales fácilmente moldeables y extremadamente efectivos, y una familia que ha pasado por el peor momento de su existencia se vuelve vulnerable hasta el límite, creando paisajes imaginarios y monstruos que se que alimentan de sueños y esperanzas. LOVOT, POR CATÁLOGO o EL NIÑO Y EL MAR son historias que también descartan el escalofrío a favor de la angustia emocional, metiéndonos en la piel de los dueños de corazones hechos pedazos, almas sucias o perdidas. Tampoco se aleja de este recurso ALIVIO o A SU LADO, demostrando además en este caso que a Eximeno no solo se le da bien disparar a cortas distancias, sino también a bocajarro, en forma de microrrelatos, condensando esa angustia y sensibilidad en muy pocas líneas.

Por supuesto que el terror convencional y más dirigido al derramamiento de sangre tiene su hueco en LO GROTESCO. ¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR? y OTRA VEZ son excelentes textos, mientras que HOTEL MICHAEL BAY es posiblemente el relato más innecesario y fuera de lugar de la colección, y no es que sea una mala historia, pero es de esas que desubica al lector cuando este ya se ha adaptado al tipo de temática que predomina en la antología, resultando hasta cierto punto paródico.

LITERATURA DE BARRIO, QUILLA, DÍAS DE PESTE y VESTIDA DE AZUL completan la colección que compone LO GROTESCO, historias que tratan diversos temas y que, a riesgo de repetirme, en lugar de repetir esa formula harto repetida que es el ofrecer un final inesperado, convirtiendo la lectura en una gincana detectivesca para el público, opta por las atmósferas sórdidas y oscuras, ofreciendo al lector un tiempo alternativo nada deseable, por arrebatar cualquier resquicio de esperanza a sus protagonistas, sumiéndolos en un salto de fe a lo desconocido, que buscan recuperar la tranquilidad y la felicidad que no pensaron que pudiera acabar y ahora dudan que alguna vez existiera. Un aura pesimista que podría decirse que vuelve heredada de anteriores antologías compuestas por el mismo autor, aunque esto no quiere decir que reseñar un relato de Eximeno es reseñarlos todos, porque si algo posee este escritor, es diversidad a la hora de contar historias, la capacidad de sacarse de la manga nuevas formulas para provocar terror e incomodidad sin repetirse.

Sí que podría destacar algún punto negativo, pero éste es tan inevitable como esperado, y es el reciclaje de relatos y la falta de exclusividad de la totalidad de ellos, ya que otras colecciones, antologías y demás publicaciones fueron, en buena parte, los que vieron nacer con anterioridad muchos de los escritos. No obstante, LO GROTESCO se convierte en un documento imprescindible para los seguidores del escritor (entre los que me incluyo) y una oportunidad única para descubrir, porque más vale tarde que nunca, a uno de los mejores representantes de la literatura de terror de nuestro país.

miércoles, 26 de abril de 2017

Reseña: ARAÑAS DE MARTE de Guillem López



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

ARAÑAS DE MARTE de Guillem López

Cuando Hanne y Arnau pierden a su hijo, el mundo que habitan se viene abajo. Afectada por una profunda depresión, la realidad cotidiana de Hanne se transforma en un caleidoscopio de recuerdos, sueños y funestas premoniciones que la atrapan en una telaraña de múltiples realidades superpuestas.

La extraordinaria habilidad narrativa de Guillem López conduce al lector por el laberinto mental de Hanne, a través de los procesos cuánticos de su cerebro y percepciones alteradas, hasta la sorprendente revelación final. Ambientada en Valencia en un futuro cercano, Arañas de Marte es un viaje desgarrador a la ficción especulativa oscura más actual, una puerta abierta al abismo de lo probable y del horror ante la revelación de que vivimos una mentira y no somos más que una sombra en el muro del tiempo.

¿Qué es una novela si no una de las más efectivas maneras de evadir realidades e invadir otras?. Un libro es una puerta que se abre y que, al atravesarla cualquier cosa es posible: Convertirnos en un viajero de las estrellas, un mercenario armado con una espada mágica que cabalga a lomos de un dragón..., pero también puede hacernos viajar en el tiempo a través de la realidad, poniéndonos en la piel de una enfermera de campaña en plena Segunda Guerra Mundial o metiéndonos en la mente de casi cualquier celebridad y ser durante un momento Napoleón o Zeus.

Sin embargo, la puerta a otros tiempos y mundos que representa la novela tarde o temprano debe ser cerrada, devolviéndonos a la realidad establecida, convirtiendo viajes, batallas o conversaciones en meros recuerdos ficticios, aunque es innegable que algunos dejan cierto resquicio en nuestro interior del que es difícil desprendernos, y a veces ni siquiera queremos hacerlo. ¿No os ha ocurrido que cuando alguien o algo os interrumpe en una lectura que os tenía absorto, habéis necesitado un par de segundos para reaccionar, para distinguir y clasificar lo que es ficción y realidad?
Sería muy bonito decir que esa realidad es solo aquello que nuestra mente dicta, o que nosotros tenemos la posibilidad de decidir lo que es real y lo que no, pero la consecuencia de aplicarlo a este mundo nos llevaría muy probablemente a encerrados en la cárcel o en alguna institución mental. A día de hoy, el funcionamiento del cerebro humano sigue siendo un misterio. Cada vez que nos aventuramos a sus pasillos y habitaciones corremos el riesgo seguro de perdernos o acabar locos. Un lugar peligroso este, pero que no deja de suponer el centro del sistema solar de la imaginación, un instrumento con el que escritores como Guillem López disfruta jugando, tensándolo hasta el límite, construyendo ideas, demoliendo otras, en definitiva, moldeando la percepción como arcilla húmeda. Ya lo demostró intercalando la vida de setenta y tres sujetos en CHALLENGER, o creando mundos distópicos y terriblemente crueles en LA POLILLA EN A CASA DEL HUMO, sin olvidar su paso por la novela fantástica en LA GUERRA POR EL NORTE y DUEÑOS DEL DESTINO, una faceta del autor que no he tenido el gusto de investigar.

ARAÑAS DE MARTE es su última novela, un trabajo que le ha abierto las puertas (Esta vez reales, no de las que crea la mente) a la editorial Valdemar y que sólo aventurandose a sus páginas uno se da cuenta de que está ante uno de los libros más extraños que va a leer este presente 2017. Tan incalificable como inclasificable, es por eso que ahora no sigue el párrafo comodín que afirme de este título "ser la mejor novela del autor hasta la fecha" o "La obra más personal e íntima del escritor", porque no podría prometer tener razón o no, ni a nivel general ni propio.

Pero yendo a lo que nos interesa, ¿Qué nos cuenta ARAÑAS DE MARTE?. Guillem se adentra en su último trabajo en los recovecos de la mente humana, un terreno ya de por sí confuso y laberíntico, pero además lo hace en una concreta. En este caso la de Hanne, afectada por unas circunstancias que no hace sino hacer el viaje más embrollado y a la vez y en constancia, revelador. Es la trágica historia de una pérdida y de la consiguiente caída al abismo de la tristeza, la desesperación y la autodestrucción. Una caída en el que el trayecto recorrido resulta ser tan doloroso que el impacto se torna más deseado cuanto más tarda en llegar.
El presente se confunde con los recuerdos de Hanna , la realidad se fusiona con lo inventado por una mente que busca desesperadamente una vía de salida, ¿Y no será esta búsqueda tan concienzuda que termina por dar con otra realidad?, ¿Son recuerdos falsos de otra persona, de otro tiempo y lugar?. Cuestiones que se plantearán constantemente a lo largo de toda la narración, invitando a la interpretación del lector a tomar el camino que crea correcto (o no).

No, no quiero decir que ARAÑAS DE MARTE sea un librojuego o tenga la mínima intención de parecerlo, pero cualquiera que se haya aventurado a experiencias como CHALLENGER o LA POLILLA EN LA CASA DEL HUMO sabe que Guillem López no es un autor que acompañe sus historias con una guía de lectura o un mapa, nada de tramas bien regurgitadas que dan todo el trabajo hecho. Estas novelas buscan la complicidad del lector para que una los datos que tiene para rellenar huecos, aunque eso implique a veces inventarse otros tantos e incluso descartar información de primera mano. No es raro en casos como este pensar que el narrador es tramposo o mentiroso, que las contradicciones son frutos de una escritura improvisada o de la más pensada de las planificaciones. Con todo esto quiero decir que es posible que no estemos ante una lectura para todos. ARAÑAS DE MARTE puede asombrar al que busque un drama familiar desgarrador y decepcionar al que pensaba encontrarse con una historia sobrenatural y terrorífica... y viceversa.

Además, clasificar a esta novela en un solo género sería un error. La historia de Hanne y Arnau encuentra multitud de vías de escape para ser contada, en las que se mezcla terror, ciencia ficción , suspense e incluso encontramos a un Guillem que se atreve a analizar el funcionamiento de la mente, buscando soluciones a sus trastornos, explicaciones tan racionales como inverosímiles con resultados en ocasiones escalofriantes. Todo ello se mezcla en una base de oscuro drama, pero nunca destacando ningún ingrediente por encima del anterior, equilibrando un peso invisible pero lo suficientemente consistente para que su presencia no pase desapercibida.

No nos olvidemos tampoco del otro peso que supone el nivel narrativo para una novela tan exigente como ARAÑAS DE MARTE, y calidad, innovación y originalidad son características que definen la pluma de este escritor. Por un lado, el tono de la obra, dominado por un constante aura derrotista y autodestructivo, un pensamiento que sugiere que el mundo puede irse a la mierda de la manera que el prefiera si no conseguimos encontrar nuestro lugar en él. La depresión de Hanne o Arnau, sus dudas, certezas equivocadas y enfrentamientos alimentan un carácter pesimista constante. Cada vuelta a la casilla de salida, cada recuerdo de dudosa procedencia, cada significado de las numerosas referencias literarias y musicales confunden a sus protagonistas y por ende a quien sigue sus pasos, es decir, a nosotros.
Pero es la estructura y la composición (la otra faceta que refuerza al tono) la que al mismo tiempo de desesperarnos nos da motivos para no rendirnos. Cada capítulo que compone la novela contiene la suficiente información y carga emocional como para funcionar por sí solo, y que lo que se cuente sea real o no, el orden en que se narran los acontecimientos no siga una pauta establecida funciona como un poderoso "clickbait" o anzuelo, en el que en vez de recabar información a veces uno tiene la sensación de que se la arrebatan, alimentando una falsa promesa de interacción con la trama. Falsa si, pero hasta cierto punto presente.

Así pues, ARAÑAS DE MARTE es, en su conjunto una novela que puede o bien dejarte un gran vacío en tu interior o llenarte de sensaciones poco comunes, cuyos elementos no dejan de contradecirse o de suscitar nuevas preguntas sin siquiera haber contestado la larga lista de las que ya tuvieramos pendientes. No es un libro de terror propiamente dicho, pero eso no quiere decir que no haya monstruos, porque a ellos, todos lo sabemos, les encanta vivir en el subconsciente humano, y viajar por lugares que creemos conocer y encontrarnos cara a cara con una oscuridad, un pesar o una confusión desconocida puede ser más terrorífico que cualquier boca llena de afilados colmillos. O quién sabe, puede que nos estemos complicando la vida en vano y realmente sí son criaturas de otros mundos los que juegan con nuestra mente, alimentándose del dolor de unos recuerdos inventados.
Repito: No estas ante una novela fácil, no es divertida (en el estricto sentido de la palabra) ni promete vaciar tus reservas de adrenalina. La obra de Guillem López es muy interpretativa y exige del lector atención, comprensión y guardarse la cordura por un momento, que te conviertas en un detective obsesionado con un caso sin resolver y construyas una pizarra donde exponer los capítulos y la información recabada, unirlos con hilos de colores, buscar nexos, relaciones y, al final, culpables.

Lo dicho, ARAÑAS DE MARTE es inclasificable e incalificable, una jodida ida de olla o una genialidad de la literatura experimental. En definitiva, una obra 100% Guillem López.

Ahora os toca a vosotros interpretar la reseña y averiguar si me ha gustado o no.


lunes, 10 de abril de 2017

Sorteo: JAVIER MARTOS



Los que estén al día de las reseñas de este humilde blog no necesitarán que les presente a Javier Martos, puesto que ya ha protagonizado un par de entradas (aquí y aquí). Para los que me siguen de hace poco o han caído en este lugar por error o de casualidad, os presento a este sevillano dedicado al campo de las letras, concretamente a la traducción (ha traducido libros de Stephen King o Adam Nevill) y a la escritura, cuyos relatos y novelas abarcan géneros como la ciencia ficción y el terror. Un autor que ha sabido crear su propio estilo y cuya calidad es notoria. Pero, ¿Qué mejor manera de conocer a Javier Martos que llevándote a casa tres de sus títulos más destacados?

Sorteamos un lote con la novela PROMESAS DE QUE ALGÚN DÍA, la novela OJOS DE CIRCO escrita junto a Jesús Gordillo y su antología de relatos UNA HAMBURGUESA PARA CENAR. ¿Como podéis conseguirlos? Pues no puede ser más fácil:

- Dale a ME GUSTA a la página de Facebook de AUTOPSIAS LITERARIAS DEL DR. MOTOSIERRA.

- Comparte de manera pública en tu muro el POST oficial del concurso.

- Escribe un comentario en el POST oficial ETIQUETANDO a dos amigos.

¡Y listo! tenéis desde hoy hasta el día 20 a las 23:59 para participar. Y es que no todo va a ser torrijas en semana santa, para una buena lectura siempre hay tiempo, y si son tres buenas lecturas, ¿Qué más se puede pedir?

¡MUCHA SUERTE A TODOS!



lunes, 13 de marzo de 2017

Reseña: MALA SANGRE de Carmen Moreno.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

MALA SANGRE de Carmen Moreno.

Cuando todo sucede, cuando después de una guerra la vida te obliga a ser un tipo normal, aunque ya jamás puedas serlo; cuando la mayor de las crueldades proviene del mayor de los amores, la lucha por la supervivencia es lo único que puede mantenerte en pie.

En Waukegan, un pequeño pueblo de Illinois, la fuerza lo es todo. El teniente William C. Delany, excombatiente de la Guerra de Secesión junto a Abraham Lincoln, se esfuerza en hacer de su hijo un «hombre». Mientras la vida parece transcurrir sin demasiada prisa en el pueblo, la llegada del nuevo médico marcará un cambio importantísimo en la vida de Jesse Delany, hijo del teniente, amante de los libros y superviviente nato. 

Pronto, la normalidad se rompe en Waukegan. Desapariciones, extraños asesinatos que nadie comprende y, sobre todo, el descubrimiento de los secretos más terribles que esconde el alma humana, convierten las calles del pequeño pueblo en un aledaño del infierno.

Nos están vendiendo una mentira. La sociedad nos ofrece en cada detalle, aprovechando cada oportunidad, la idea de un mundo feliz. Un sistema de engranajes que funciona a la perfección, donde cada pieza es representada por el individuo, y a ese individuo hay que cuidarlo, hay que recordarle que vive en un plano que no es sino el reflejo idealizado del puesto de trabajo de sus sueños, cuyas paredes están empapeladas con frases motivacionales, firmadas por Paulo Coelho y decoradas con dibujitos de corazones y gatitos animados. Y así las ruedas giran y giran, y cada pieza encaja con la otra al milímetro en una secuencia ininterrumpida que sirve para bajar la persiana de la ventana que da a las injusticias, pero que realmente no existen si no les pasa a uno mismo.

Pero algunos ya habíamos mirado antes de que el telón bajase del todo, y sabemos la verdad, y mientras unos se han acostumbrado a caminar por pulidas baldosas de oro, nosotros hemos aprendido a correr y saltar por los escombros de la ruina en la que han acabado convertidos nuestros sueños. Nos han enseñado a odiar, hemos apretado tanto los dientes que se nos han nsensibilizado las encías, cerrado tan fuerte los puños que las palmas sangran al contacto con las uñas. Mientras ellos descubren por una vez en sus vidas a saber lo que es el temor, nosotros nos hemos convertido involuntariamente en inestables explosivos de los que hasta desconocemos la longitud de la mecha. El mundo nos ha hecho cambiar...

... Y nos hemos transformado en Jesse Delany.

Tanto el western como las historias de vampiros han dejado huellas muy profundas tanto en el cine como en la literatura. Litros de tinta han llenado paginas y más páginas de forajidos asaltando trenes, duelos al amanecer, vasos de whisky volando a través de la barra de algún saloon mientras un jugador de poker echa mano a su revolver al darse cuenta que su contrincante esconde cartas bajo la manga. Y son ya incontables los metros de celuloide que han convertido estos relatos en imágenes en movimiento, en un intento de conseguir plasmar uno de los episodios más representativos de la historia americana. Otros escritores en cambio, se han decantado por escribir sobre lo contrario, lo que solo ha existido a través del mito y las habladurías, transformando miedos en monstruos de carne y hueso, resucitados, chupasangres, demonios. No era descabellado pensar que ambos caminos, ambas formas de representar la historia moderna de la humanidad terminaran cruzándose, y como resultado tenemos lo que se conoce como Weird West, un género que en nuestro país no solo viene ejemplificado recientemente con el nuevo trabajo de Carmen Moreno, MALA SANGRE, sino que éste ha llegado para ser una de las más importantes referencias de su campo, ya no solo por lo que es, sino por lo que representa.

Carmen Moreno ha sabido granjearse un lugar en el mundo literario por méritos propios, entre los que se incluyen premios de poesía o relato corto, montones de participaciones en antologías o incluso convertirse en la editora de Cazador de Ratas, uno de esos sellos literarios independientes que han llegado recientemente con mucha fuerza. Pero realmente todo esto no tiene mucha importancia cuando se trata de valorar una novela como la que tenemos entre las manos. MALA SANGRE, a primera instancia podría resumirse como una historia de vampiros ambientada en el salvaje oeste, pero así solo estaríamos rascando su superficie. La historia de Jesse Delany tiene más que ver con su trasfondo histórico real que con los sucesos sobrenaturales que se suceden en Waukegan, y es probable que cuando te hayas sumergido en su historia descubras que no es en absoluto lo que esperabas. Sino más y mejor. Hay terror, por supuesto, pero Carmen convierte ese terror a lo desconocido en solo un bache en comparación con el abismo que supone el miedo con el que se convive a diario, pero ¿Qué nos asemeja a nosotros con Jesse?

Si hay un pensamiento recurrente que a todos se nos ha pasado por la cabeza alguna vez, es el de habernos sentido intrusos en nuestro propio tiempo y lugar, de vivir y convivir en un mundo que no hemos elegido, jugando a un juego amañado en el que tenemos las de perder. Jesse parece nacer de todas esas frustraciones que afloran en nosotros. Un joven que no pertenece a su época, que ha nacido para hacer grandes cosas, e incluso cambiar el mundo, pero que sin embargo, desde el mismo momento de su nacimiento, los gruesos eslabones que conforman la cadena de la tradición le mantienen preso y le imposibilitan avanzar. Y esos eslabones son muchos, de distintas formas y nombres, uno se llama madre, otro padre, hermanos, pasado, presente o futuro, las hay con leyendas grabadas en ellos que rezan cosas como "Tus sueños son solo una fantasía que destruyen a la familia".
Pero un día todo cambia, y esa cadena ya no rodea tu tobillo, sino tu cuello, y cada vez se tensa más y más y nos encontramos en ese momento clave en que solo podemos dejarnos hacer u oponer resistencia de una vez por todas.

Por supuesto, para expresar todo esto en un relato de ficción es necesario crear unos personajes que se ajusten a estas necesidades, y Carmen Moreno cumple con creces con las expectativas, creando un Waukegan lleno de vida, con tantas historias que pugnan por salir como habitantes pueda tener, pequeños pedazos de cristal pertenecientes al espejo que refleja una historia de luchas por la libertad y los derechos humanos, pero que con el tiempo ha convertido cada día en una prueba a superar para ser el hombre que todos esperan que seas.
Estas características y otras convierten a MALA SANGRE en una novela de personajes por encima de todo, cuyas vivencias y pensamientos resuenan a tal volumen que es capaz de convertir la tercera persona en la que está narrada en primera, donde el lector deja de verlo todo desde su cómoda butaca para hacerlo de manera que los ojos de Jesse Delany sean los suyos propios.

No nos olvidemos de que también estamos ante una historia de terror, el cual hace su presencia en la forma del vampiro más tradicional de la literatura. Nada de guaperas que brillan como un gusiluz enchufado a una batería de coche, ni sanguijuelas disfrazadas de zombis que invaden ciudades como las plagas de langostas devoran las cosechas. El chupasangres que Carmen resucita llega como una representación del folclore y la literatura gótica, un ser tan refinado como letal, cuya humanidad ha trascendido y se posiciona como un dios, un ángel de la muerte que camina entre los mortales. Sin embargo no estamos hablando de un verdugo o una mera figura ejecutora, y el vampiro no es aquí el resultado final de todas las ecuaciones, sino el detonante, un mal invisible pero infeccioso que impregna toda la localidad de Illinois y hace que sus habitantes muestren su auténtico rostro, siendo el fuerte solo carnaza y el débil, un brutal cazador.

MALA SANGRE te sumerge en la historia con una narrativa ágil y feroz, cargada de dramatismo y buenos momentos de tensión en un texto que, pese a no buscar sorpresas ni momentos inesperados, sabe mantener la curiosidad y la intriga, y anima al lector a acompañar a los Delany en lo bueno y en lo malo, sin desviarnos de un camino que el instinto nos recomienda no recorrer, adivinando que nada bueno puede estar esperando al final. Pero cuidado, porque esto puede ser un arma de doble filo.
El ritmo que la escritora dota de la novela es a veces hasta frenético. Tanto, que existen escenas que parecen que sucedan a cámara rápida dando por hecho detalles y pasando por alto las interacciones de unos personajes para, a cambio, centrar la atención en la de otros. Y repito, estamos ante una novela que cuida al máximo a sus protagonistas, tanto que el lector no se va a conformar con lo que se dice de uno de los caracteres, sino que se va a interesar en todos los que en ese momento entran en escena, en sus pensamientos y opiniones. Esto, sumado a la ya mencionada riqueza de historias que puede albergar los paisajes de la novela creo que, y digo esto como un halago, habría disfrutado más aún de MALA SANGRE si hubiera tenido el doble de páginas.

Lo que sí es una crítica negativa es el hecho de no haberle prestado el cuidado que se merecía a la corrección del texto, y es que es difícil dejar pasar de largo un buen numero de errores ortográficos y/o gramaticales. Pero tranquilos, por suerte la editorial ya tiene anunciada una segunda edición revisada y corregida... vamos, que me lo están poniendo difícil para encontrarle pegas más allá de su corta extensión.

Para terminar decir que buscar una comparativa para MALA SANGRE es difícil, más cuando ésta es mi primera experiencia en la rama del Weird West fuera del relato corto, pero sí que puedo hablar de sensaciones, y Jesse Delany se acerca en emociones trasmitidas, ya sean por sus muestras de amor y perdida de una frágil inocencia a lo que sentí aquella vez que conocí a Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de la obra maestra EL PERFUME de Patrick Süskind, convirtiendo el miedo en atracción seduciéndonos con una grotesca idea del deber y la justicia, enseñándonos que los sueños rotos acaban siendo cadáveres sin forma que se descomponen en nuestro interior. Donde la auténtica lucha no trascurre en las calles de Francia o los campos del lejano Oeste, sino en un lugar más cruel, oscuro y salvaje: la mente humana.

martes, 28 de febrero de 2017

Reseña: ALICIA de Miguel Aguerralde.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

ALICIA de Miguel Aguerralde.

El éxito sonríe al escritor Ciro Roma, su joven familia está a punto de crecer y su nueva novela le catapultará al estrellato. No debería complicarse engañando a su esposa.

Samanta es feliz a pocos meses de dar a luz, casada con el hombre al que ama. Solamente encontrarle en una situación horrible podría cambiarle la vida.

Joao Xabier está a punto de abandonar la prisión después de pasar demasiados años encerrado por un crimen que no ha cometido. No obstante sabe a quién tiene que ajustarle las cuentas.

Los caminos de los tres se verán truncados con la llegada de María a la casa de la playa. La cara más terrible del ser humano les pondrá a prueba, les llevará hasta el límite, y colocará a María al borde de la muerte.

Alicia, ábreme la puerta.

Dicen que el amor mueve el mundo. Aunque seguramente lo digan los mismos que dicen que una dieta rica en fibra ayuda a una vida saludable y más feliz. No, lo que realmente mueve el mundo, lo que realmente hace reaccionar a la gente es el miedo y la violencia. No vivimos en una sociedad precisamente benevolente, y buena prueba de ello son las historias de ficción que disfrutamos en los distintos medios audiovisuales. La gente no quiere que les cuenten una historia de amor que empieza desde la primera cita en una sala de cine y acaba en una celebración nupcial mientras que todo el trayecto intermedio transcurre sin complicaciones. Puede que los cuentos de hadas estén bien para querer formar parte de uno de ellos en la vida real, pero recordemos que ni estos se libran de momentos oscuros donde el dolor, la tristeza e incluso la muerte adquieren un papel protagonista.
Hay muchos sentimientos inestables que, al ponerlos al límite constituyen el germen principal de este tipo de historias, y el amor es posiblemente el más peligroso de ellos. Un ingrediente químico que mezclado con otro puede dar como resultado una formula capaz de curar todos los males o, al contrario, explotarnos en la cara y llevarse por delante cualquier cosa en un radio de distancia bastante amplio. Un sentimiento capaz de convertir a una persona en un dulce y tierno animalillo o en la más letal de las bestias, algo que los protagonistas de la última novela de Miguel Aguerralde, ALICIA, van a aprender muy a las malas.

Esto es algo a lo que, todo sea dicho de paso, los personajes creados por el escritor de origen madrileño deberían estar acostumbrados, y de manera bastante variada. Desde su saga criminal protagonizada por Matt el Rojo (ÚLTIMA PARADA: LA CASA DE MUÑECAS o NO PODRÁS SALIR entre otros), pasando por un pequeño apocalipsis zombi con orígenes malditos en CAMINARÁN SOBRE LA TIERRA e incluso el terror de raíces licántropas de LABERINTO. El uso del sentimiento violento en las historias no alberga ya apenas misterios para Aguerralde, y no va a faltar dicho recurso en su nueva obra, editada ésta vez por Cazador de Ratas, que nos ofrece para la ocasión un cóctel con altas dosis de thriller, terror psicológico, drama y un ligero toque de buen Rape & Revenge y otro de Lo Que La Verdad Esconde. Una novela de la que supongo que estoy obligado a decir que es su trabajo más maduro ¿No?, y no lo voy a negar, porque lo es, manteniendo todo lo bueno que lleva ofreciéndonos el autor en sus libros, aunque añadiendo alguna carencia ¿O quizá excesos?. Pero no nos adelantemos...

ALICIA ante todo es una novela que demuestra que el hombre no es como una moneda, capaz de mostrar una u otra cara, ambas totalmente opuestas. La mente humana no es tan limitada y es capaz de mostrar el bien y el mal en múltiples facetas que, como un dado dando vueltas, nos mantiene expectantes ante un destino incierto para los implicados. Y es en este aspecto en el que el autor se apoya para mostrar su talento a la hora de construir mentes partiendo de cero y personalidades perfectamente diferenciadas. Esto se ve en la trama, que nos llevará a un constante ir y venir tanto de escenarios, situaciones y personajes, para los cuales llegará el momento en que solo necesitemos un pensamiento, unas pocas palabras o un gesto para saber a cual de ellos acompañamos en ese momento e incluso, como si de un espíritu vigilante fuéramos, predecir sus propios movimientos más inmediatos o ideas, en un terreno que además sentimos reconocible, pero no por ello perdiendo el deseo de formar parte de todo por su previsibilidad, ya que constantes sorpresas y giros que a su vez prometen más momentos de revelaciones y confusiones se termina traduciendo en comodidad para el lector. Y esa comodidad se transforma a su vez en necesidad o adicción.

ALICIA actúa como una droga, con subidones muy fuertes pero también con sus momentos de bajón, aunque sabemos que por muy malos ratos que nos haga pasar, siempre terminaremos comprando una nueva dosis, en este caso, a leernos un nuevo capítulo tras otro. Dejándonos de metáforas, lo que quiero decir es que esta es una novela que engancha al lector y no lo suelta hasta su desenlace. Incluso en cierto momento que parece que empieza a hacerse cuesta arriba la lectura no llega a resentirse, porque es una de esas cuestas que auguran unas vistas espectaculares al final, y cuando llega ese ansiado momento no decepciona.

No es difícil reconocer que esta historia se compone en buena parte de retazos de tramas y momentos que fácilmente reconoceríamos en relatos similares, fragmentos ellos que unidos al lado más personal e imaginativo de Aguerralde componen, por contradictorio que pueda sonar dado mi último comentario, un relato completamente original que huele a nuevo desde el comienzo hasta el final y de la que es complicado hablar argumentalmente y no arriesgarme a desvelar nada importante. Hasta la propia sinopsis resulta algo tramposa, y nos daremos cuenta de ello cuando realmente estemos sumergidos en la trama, pero no deja lugar a duda de que asistimos a una huida y persecución simultánea, donde la venganza acaba mezclándose con un enfermizo y deformado sentido del amor. Si a esto le añadimos unos personajes compuestos en parte por secretos inconfesables, mentiras y sospechas, tenemos como resultado una atmósfera opresiva, insana, capaz de hacernos desconfiar de todo y todos, algo exagerada si la comparamos con  situaciones desgraciadamente parecidas de la vida real si, pero en otros casos amargamente similar. Y es que la existencia de la violencia de género es tan terrorífica que la ficción difícilmente puede superar a la realidad en estos casos.

Si seguimos hablando de las virtudes de ALICIA no podemos olvidarnos de la puesta en escena. Miguel Aguerralde siempre ha sabido mantener un estilo muy visual en sus letras, no en lo que concierne a personajes y a sus descripciones, las cuales tienden a ser bastante básicas e invitan al lector a completar los detalles de su aspecto, pero si en lo referente a escenarios y a los momentos de mayor carga emocional, donde la acción se muestra fluida, casi frenética y sin censura, y es que la lectura alberga escenas no aptas para sensibles dignas del mejor slasher, avisados quedáis.

Por desgracia no todo puede ser un camino de rosas, y no faltan un par de obstáculos que sin llegar a dificultar el viaje, sí son dignas de mención.

Volviendo al tema de los protagonistas, decía anteriormente que Aguerralde se esfuerza por forjar grandes personalidades en sus creaciones. Buena prueba de ello es Ciro Roma, un personaje que me parece fantástico, por su sencillez dentro de la complejidad y caos que conviven en su mente, que guía sus actos más por el instinto que por la premeditación, lo que le convierte en una bomba inestable e impredecible, una pieza de orfebrería tan brillante que más de una vez nos sobresaltaremos aterrados al vernos reflejados en él.
Lamentablemente no todos los actores que pasan por el escenario de la obra ALICIA tienen tan bien asimilados sus papeles. Es el caso de dos de los otros protagonistas principales, que releen sus papeles y se esfuerzan tanto que acaban sobreactuando y llevando las emociones que quieren representar  tan al extremo que solo consiguen lo contrario de lo que buscan: que no nos lo creamos. Leer los pasajes protagonizados por María y Joao Xabier es como si un colega nuestro con varias copas de sobrecarga te contara una anécdota o leyenda urbana que ha escuchado por ahí. Si, engancha e interesa, pero el narrador tiende a exagerar tantos detalles que ya no sabes qué datos tomar como reales y cuales se está sacando de la manga para dar mas emoción o sensación cinematográfica.

Hay un elemento que suele ser muy común en este tipo de historias llenas de intrigas y momentos clave donde el protagonista está a punto de saber lo que es que le hagan una colonoscopia con un martillo neumático o  sencillamente esté a punto de sucederle un acontecimiento que dé píe a un prematuro "Fin de la historia". Hablo de ese factor salvador, la casualidad, ya sea provocada por una serie de afortunados actos, por la alineación de los astros o por intervención divina. No es un mal recurso e incluso puede dar resultados bastantes satisfactorios cuando se sabe utilizar, y siempre que se mantenga un limite en su uso, un límite que yo al menos creo que debería estar en una única vez por novela. Recurrir en más de una ocasión a la casualidad y el oportunismo termina ocasionando que la arbitrariedad de la trama pierda sentido y en consecuencia buena parte de su realismo, y ALICIA por desgracia posee varios de esos momentos que nos dejan con cierta sensación de extrañeza y artificialidad, convencidos de que algunas cosas podrían hacerse de otro modo sin recurrir a tan salvador recurso.

Con todo, Miguel Aguerralde ha creado con ALICIA una buena novela, muy buena si tenemos en cuenta que analiza los más pequeños detalles y, haciendo que pasen de manera totalmente desapercibida por el lector, construir con ellos un túnel que conecta la ficción con la realidad y critica duramente ésta última. Si buscáis en ella una novela que casi te obliga a leertela del tirón, que te resulte difícil no dejarla y que prometa sorpresas y emociones fuertes, Habéis dado en el clavo. Y repito, solo por ver lo que su autor ha creado con el personaje de Ciro, el disfrute está garantizado.

martes, 6 de diciembre de 2016

Reseña: MONTAÑA RUSA de Fernando López Guisado.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

MONTAÑA RUSA de Fernando López Guisado.

Primera incursión oficial en la narrativa del conocido poeta Fernando López Guisado. Un grueso volumen que reúne veintiocho relatos de temática oscura en el que el concepto de monstruo se aborda desde una perspectiva ambivalente de ternura y crítica como referencia enfrentada con el propio ser humano y sus miserias interiores. Con una prosa cuidada y rítmica en un estilo variado, que alterna el lirismo más delicado con una pulsión profundamente gamberra, los cuentos que componen Montaña rusa suponen un viaje trepidante repleto de humor a una realidad oscura e irónica reconocible en su cotidianidad, tan dulce como amarga, capaz de dejar atrapados a los más indiferentes. 

Si algo he aprendido a lo largo del tiempo que llevo disfrutando de la literatura es que no se puede dar por hecho nada eternamente, ni siquiera los gustos de uno mismo.
Desde crío siempre he sido seguidor del género de terror, pero no con los libros como mi principal guía, sino con el cine, y no con películas o personajes cuyo tormento puede contarse como una macabra pero bella fábula como puede ser Nosferatu o Frankenstein, sino con psicópatas que no paran de volver a la vida porque hasta en el mismísimo infierno están hartos de ellos. Descubrí a una edad muy temprana las más terribles de las muertes y sus a veces humorísticas maneras de provocar miedo con Freddy Krueger, Jason Voorhees o los Critters.

No es de extrañar que unos comienzos así forjaran unas preferencias en el género que siguieran una dirección más cruda, directa, sanguinaria y moderna que la de clásicos de la Hammer o las supuestamente escalofriantes miradas de Bela Lugosi.  En la literatura esto no era muy distinto, y optaba por historias de fácil entendimiento donde el monstruo de turno era descrito hasta el mínimo detalle en lugar de ser simplemente insinuado... vamos, que prefería leer a King en lugar de a Poe, Lovecraft, Maupassant... y de más difuntos autores que pueblan colecciones célebres como las de Valdemar.

Pero como he dicho, todo cambia. Lo tiempos, las preferencias, los prejuicios... incluso la forma de de entender el terror, tanto de quien lo sufre como del que crea dicho miedo. No sería la primera la primera vez que lanzo una puñalada en forma de crítica negativa a escritos cuyas ideas son más que aceptables, pero la ejecución está tan cargada de florituras innecesarias, lenguaje de otra época, adornos del todo a 100 que, pese a ser descaradamente evidente que son usados para ocultar las carencias del escritor, terminan perjudicando el resultado final en lugar de mejorarlo.

Por suerte no todos son así, y obviando a autores  clásicos anteriormente  mencionados, existe quien es capaz de ofrecer emocionantes relatos que narren temas trágicos y macabros y llenen con su imaginación escenas escalofriantes, pero que a su vez son capaces de dotar a los textos de una extraña y emotiva belleza, que lejos de alejar de malas maneras al lector de la trama y su atmósfera, constituye un aliciente, un potenciador de las emociones que el escritor quiere transmitir.

Y nuestra pequeña aportación hispana al género fantástico puede presumir de tener el inmejorable exponente en este estilo a Fernando López Guisado, autor madrileño que mucha gente conocerá por su faceta poética con premiadas aportaciones como ROCÍO PARA DRÁCULA y que ahora, tras varias participaciones en diversas antologías de distintas temáticas recopila su faceta narrativa en MONTAÑA RUSA.

Y creedme cuando digo que el título no podía ser más adecuado, ya que lo que vamos a encontrar en sus páginas es un sinfín de emociones que van desde la ansiosa espera de una fuerte caída, hasta la vertiginosa velocidad en que sensaciones y sentimientos pasan delante de nuestros ojos. Por suerte hablamos de emociones que, al contrario de algunas muestras que circulan por las más destacadas estanterías, no están edulcoradas de manera artificial, cubriendo carencias con falsos velos de belleza, colocados muchas veces en los momentos menos oportunos. En contra, López Guisado crea una prosa ágil pero sin perder la elegancia heredada de sus orígenes poéticos, sin abusar, sin recurrir a ello en todo momento, sino creando un todo que no pierde naturalidad tanto en las narraciones como en los diálogos.
Para que nos entendamos, aquí no vamos a encontrar cosas como a un joven estudiante de la época moderna hablando como un caballero burgués de la era victoriana, no nos pararemos en interminables descripciones llenas de metáforas y simbolismos que de las emociones que cada mínimo elemento inspiran a los personajes.

MONTAÑA RUSA es una antología de relatos que se nos presenta como una colección de historias de terror, aunque tras leer unos pocos de los nada menos que 28 que la componen, nos daremos cuenta que la definición es extremadamente superficial. Si, López Guisado usa con frecuencia elementos importados directamente del cuento de terror: monstruos, asesinos, leyendas o folclore... pero su lectura hace anteponer sensaciones muy por encima del miedo. Nostalgia, melancolía, tristeza o sensaciones de pérdida son en muchos casos emociones que se destacan ignorando cualquier sencilla etiqueta. Incluso no pocas veces, cuando uno de los relatos intenta mantener cierto carácter humorístico, este termina eclipsado por un carácter más dramático del que en un principio parecía insinuar.

La variedad, por tanto, se convierte en otro fuerte aliciente en esta compilación, bastante abundante por otro lado, que transforma uno de los denominadores comunes de este tipo de títulos, el de que es raro que no haya al menos un relato que te guste, en el convencimiento de que esta vez lo raro sería que hubiera algún texto que no se disfrute. Aunque altibajos como en toda montaña rusa siempre hay...

Tenemos una aparente preferencia por el autor de los temas más tradicionales a la hora de contar historias de terror, como son las leyendas o como se las conoce en la actualidad, leyendas urbanas. Buena prueba de ello son títulos como TURNO DE NOCHE, COMEGENTE o WINDIGO, relatos que pese a ser leídos por primera vez, mantienen esa sensación en el lector de estar ante textos conocidos, un déjà vu de conocimiento popular o un sencillo "Esto me suena". Categoría a la que podríamos añadir REFLEJO DE LORELEI, un claro ejemplo de lo que como decíamos en la presentación, pueden cambiar las formas de ver y entender la literatura con el paso del tiempo, puesto que lo que hace unos años hubiera repudiado, hoy llega incluso a emocionar, como gran muestra de misterio gótico.

Y si hablamos de terror, no pueden faltar los obligados homenajes a los principales causantes de que Fernando López Guisado haya decidido expresar sus ideas y plasmar su imaginación en forma de escritos. Así, podemos encontrar claras influencias a Lovecraft un jugando con el espacio y el tiempo en VILLANCICO, un relato muy interesante aunque de desarrollo un tanto irregular. O bien los mares tenebrosos y los cuentos de marineros que tanto emocionaban a Willian H. Hodgson están muy presentes en LA MELODÍA DE ULISES, narrado con el romanticismo y el suspense propio de todas las historias venidas del siempre misterioso gran azul.

A día de hoy, que una colección de relatos de terror recurra a la temática zombi puede considerarse por algunos como símbolo de debilidad. MONTAÑA RUSA no iba a ser menos a la hora de aportar su granito de arena a la literatura Z, pero si bien MAGDALENA puede no llegar a estar a la altura, PARIZ y sobretodo REPOSTERÍA AMERICANA son dos historias sin desperdicio, muy emotivas, alcanzando ese punto exacto donde el drama y la comedia se mezclan en escenas llenas de sentimiento y devuelven irónicamente a la vida al género de los muertos vivientes.

A estas alturas nos ha quedado claro que López Guisado es de esos autores que igual te plancha un huevo como te fríe una camisa. De igual modo es capaz de llevarte el tema de la brujería a una situación rutinaria en la época actual con LA BRUJA, que te elavora un western en otro planeta como hace de manera victoriosa en VACAS, una de las varias aportaciones que el autor realiza a la ciencia ficción. Amores imposibles, inteligencia artificial, los multiversos, son temas con los que juega en éste género como podemos comprobar en el mencionado relato, ÚLTIMA LLAMADA o LUGARES COMUNES.

No faltan tampoco relatos que dejan una extraña sensación de que alguien ha arrancado páginas, de cuento incompleto o de tramas que pueden dar incluso para novelas. El mejor ejemplo de ello es PRINCESA DE CUENTO, que podría funcionar fácilmente como prologo para una historia de fantasía urbana. De igual manera encontramos unos personajes muy aprovechables en uno de mis relatos favoritos, EL NEGOCIO FAMILIAR, lleno de humor negro y con todas las papeletas para convertirse en algo más grande del género ya mencionado.

Y si hablamos de relatos favoritos no puedo evitar nombrar PLASTILINA. No es la primera vez que le leo, y mi opinión no ha cambiado un ápice. Estamos ante una pequeña obra maestra del relato corto, un rompecorazones hecho con la misma cantidad de ternura que de mala baba.
Y atrás no se queda el relato que da título a la colección, MONTAÑA RUSA, donde se demuestra que crear tensión tampoco esconde ningún secreto para el escritor madrileño.

Vale, admito que algunos relatos parecen cumplir el triste papel que el de engordar el tomo, ya sea porque no es fácil mantener la calidad sobresaliente de unos o por no interesar o impactar tanto como otros. Es el caso de PARA SOLTEROS EXIGENTES, un cortísimo texto aparentemente hecho como experimento para pasarlo bien (cosa que consigue con el lector pese a ser consciente de estar ante una, perdón por la definición, chorrada) o SANTA CLAUS IS COMING TO TOWN, un sinsentido demasiado facilón.

Tantos relatos dan para una amplia gama de experimentación, tanto en la narración como en lo que se quiere contar, y resulta casi inevitable que uno se sienta en la necesidad de plasmar experiencias personales o de carácter autobiográfico. Desconozco si es lo que ocurre en relatos como UNA PROMESA, LEGIONARIO DE GUARDIA o LA IMAGEN, pero lo que si es evidente es lo próximo que muchos de los temas que ahí se tratan nos tocan muy de cerca.

Cuando uno termina de leer MONTAÑA RUSA lo hace con un cóctel de sentimientos a flor de piel: Melancolía, tristeza, ira, pero también esperanza y lucha por nuestros mayores deseos. Relatos la mayoría de ellos llenos de vida y personalidad que hacen que no puedas esperar a leer el siguiente, pero al mismo tiempo deseando que el actual no acabe aún. Uno se siente a gusto dejándose llevar por la prosa de Fernando López Guisado, cómodo a la vez que expectante.
Pero no se me olvida otro sentimiento que queda al finalizar esta lectura, y puede parecer precipitado o demasiado mordaz: La de que aún hay gente que es capaz de escribir por el mero placer de ver en papel las imágenes que su imaginación le trasmiten, que aún hay plumas que se mueven por las emociones, cuya tinta deja tras de sí solo arte, no ansias de fama y dinero. Que a veces sigue siendo el talento, y no lo famosa que es una cara u otra, el principal hilo conductor por el que se guían algunas editoriales para publicar sueños encuadernados. Y este, consejo de amigo, no debéis perdéroslo.

martes, 15 de noviembre de 2016

Reseña: BITÁCULA (DIARIO DE UN DESGRACIADO) de Héctor Cruz Benaque.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

BITÁCULA (DIARIO DE UN DESGRACIADO) de Héctor Cruz Benaque.

Bitácula es el diario de un escritor treintañero, frustrado, cocainómano y alcohólico que se mueve entre la genialidad, el nihilismo y la más completa indiferencia consigo mismo y con el patético mundo que le rodea. Su mejor amigo; un burgués decadente y mentiroso. Su casero; un canalla que controla a media docena de putas. Sus compañeros de piso; una pareja de narcotraficantes. Sin sueños, sin ilusiones, sin principios y con los bolsillos repletos de vacío ¿hasta dónde se puede llegar? Con unos diálogos que rebosan inteligencia e ironía, decenas de esperpénticas situaciones y unos inolvidables personajes, esta novela relata, con una prosa divertida, ágil y grosera, la vida de un hombre que es capaz de descender al infierno con una indolente y despreciable sonrisa de satisfacción que parece decir: «¿Por qué no me chupas la polla, imbécil?».

Fue a raíz de un tratamiento psiquiátrico (Si, hubo una época en la que necesité a un psiquiatra y no, no fue por ningún tipo de enajenación mental, sino por un sencillo brote de ansiedad derivado del ámbito laboral) que caí irremediablemente en las garras de la literatura. Creo que el especialista llegó a la brillante conclusión de que estaba cansado y aburrido del mundo real que me rodeaba, así que aprovechando el conocimiento previo de que de vez en cuando me gustaba leer algún que otro libro me propuso en un alarde de inteligencia y exposición de títulos universitarios que (redoble de tambor) ¡Leyera!. Vamos, que prácticamente me encargué de hacerle el trabajo.

La cuestión es que me ayudó, y me fue bien. Y hasta el día de hoy vivo sumergiéndome en una lectura tras otra, visitando nuevos mundos y planetas, luchando contra monstruos y villanos de turno, ya sea mediante imaginado armamento de tiempos futuros o a mandoblazos. Creo que con esto quedan claras mi preferencias genéricas, pero me he dado cuenta que de vez en cuando, aunque siga siendo por medio de la literatura, hay que poner de nuevo los pies en el suelo, echar un vistazo al mundo real y quedarme con lo peor como recuerdo. Quizá para retomar esos mundo ficticios con mas ganas, quizá para comprobar que en el fondo, nada ha cambiado.

Todos necesitamos de vez en cuando un buen bofetón de realidad, mostrarnos una panorámica de las cosas que son, las que no son y podrían haber llegado a ser. Lecturas que nos alejen de romances sentimentaloides, de bestsellers eróticos tan de moda, de catálogos del todo a 100 de los valores morales que ayudan a ponerte una máscara que nunca queda bien con la falsa esperanza de que los demás te vean mejor persona. Novelas paridas por el euro, con el único objetivo de ser consumidas y olvidadas en el mismo instante que pasas la última página. Así, BITÁCULA de Hector Cruz es una novela que llega en el momento oportuno para hacer un paréntesis, saludar al mundo real y darse con un buen canto en los dientes al darnos cuenta de que ¡Coño! tampoco estamos tan mal si nos comparamos con sus personajes.

La novela hace honor a su título (el motivo de por qué se ha usado el modo antiguo del termino bitácora solo su autor lo sabe) y nos presenta el diario de a bordo de un viaje que sin proponérselo Nacho, su protagonista, comenzó hace mucho tiempo. Un viaje a lo más bajo, a lo más profundo que el ser humano puede llegar a excavar en su propio mundo personal. Un día a día de un paria, un despojo de la sociedad que dice ser escritor pero que solo es capaz de narrar su exilio voluntario de una vida que no le pertenece a el, sino a sus adicciones.
Héctor Cruz nos anima a visitar una sátira y casi paródica ciudad de Zaragoza donde las drogas, la prostitución y la delincuencia en general es lo más común y donde todo lo demás pasa a ser considerado peculiar y extraño. No sería complicado encontrar un símil entre la atmósfera y los sentimientos que BITÁCULA intenta hacer aflorar en el lector con una de las sagas cinematográficas con peor gusto e innecesariamente largas que existen en el cine español. Obviamente me estoy refiriendo al reflejo podrido y burlesco de nuestro país en Torrente.
Ya solo por esta mención un servidor debería dar por concluida la presente reseña, y el que la lee llegar a la conclusión automática de que a libros como a estos no hay que acercarse si no es para prenderles fuego. Pero antes de sacar conclusiones precipitadas hay que tener en cuenta que no solo hay semejanzas, sino también diferencias, y por suerte en este caso éstas tienen más peso.

BITÁCULA es una novela sin historia central predefinida, es decir, que el protagonista no recorre un largo viaje en busca de un objetivo que haga que su vida dé un vuelco a mejor (porque a peor es imposible, vamos). Lo único a lo que Nacho aspira es a sobrevivir un día más, ahogado en alcohol, drogas y deseos lascivos... algo que le haga sentirse vivo, por muy perjudicial que sea para él. El autor, de este modo convierte este diario en un retrato de la España más censurable y vergonzante, esa que ni programas como Callejeros se atreve a mostrar al público. Hector no escatima en ridiculizar y parodiar un ambiente ya difícil de teatralizar como burla por medio de escenas y situaciones que rozan lo absurdo, diálogos (cortantes como serruchos oxidados e igual de peligrosos) en conversaciones que por mucho que tiendan a exagerar en lo tocante a temas ridículos no podemos evitar sentir cierta sensación de veracidad y déjà vu.

Cómo no, el humor será una constante a lo largo de la trama, un humor chusco, de dudoso gusto y menos ética, de ese que hay que administrar en dosis calculadas porque si no corres el riesgo de que la obra termine pareciéndose a un capitulo de La que se Avecina, que al principio puede hacerte gracia, pero poco a poco la va perdiendo , ya sea por abuso en la repetición del mismo chiste o por la perdida absoluta de un interés que no quiere risas demasiado fáciles, que hace que terminemos cambiando de canal. No estoy diciendo que a medida que avanzamos en BITÁCULA ésta vaya perdiendo fuelle en lo relacionado con la comedia, pero indudablemente las primeras muestras de humor en esta historia son mucho más llamativas y por consiguiente recordadas que las posteriores. Eso, o el nivel dramático va en aumento, sustituyendo la diversión por la preocupación.

Pero si hay algo que marque la diferencia entre una buena lectura y una perdida de tiempo convertida en libro, que separa la novela de la vulgaridad de las muestras televisivas anteriormente citadas es sin duda la voz del protagonista.
Resulta preocupante comprobar como Nacho, un sujeto que desde el primer momento sabes que se merece todo lo malo que le puede pasar porque él solito se lo ha buscado teniendo otras opciones, que es la fotografía de ejemplo de definiciones como borde, vago, parásito, lacra social, antipático... termina resultando hasta enternecedor y llegamos a sentir un amago de lástima por él. Aunque no cuesta mucho trabajo darse cuenta del por qué. Su visión del mundo, esa narrada en primera persona a modo de diario, ese viaje a través de su propio abismo, alterna una prosa directa como un puñetazo en la boca con pasajes que se absorben de manera casi poética, trasladando en palabras la belleza de lo más repugnante, mugriento y peligroso, encontrando la inspiración en el fondo de un vaso de tequila, en un condón usado o en una jeringuilla con restos de heroína. Héctor convierte la indiferencia de las situaciones en una oleada de emociones sentidas (y sufridas). Muchas más sensaciones que pasamos por reales de las que pueda inspirar a alguien con dos dedos de frente el famoso policía corrupto seguidor del Atlético de Madrid.

Pero seamos francos. BITÁCULA no va a ser tu libro de cabecera ni difícilmente saldrá en cualquier conversación sobre literatura mínimamente civilizada. Su abundancia en fragmentos sobre drogadicción y pornografía amateur sin razón de ser resulta hasta excesiva. Tampoco ayuda la ausencia de una trama que mantenga o incluso inicie un mínimo de intriga, ni la caricaturización de personajes y escenarios a favor de crear un entorno en el que ser un despojo social es lo ordinario (prácticamente todos los personajes con los que Nacho se cruza en sus vivencias tienen problemas con el alcohol, las drogas y disfrutan del sexo más sucio, como si lo que entendemos por sujeto ordinario no existiera). Pero Héctor Cruz ha creado, por mucho que pese a algunos, una novela que cumple de sobra el objetivo de entretener, un libro muy divertido en algunos pasajes y terriblemente emotiva en los capítulos donde no es el cerebro de Nacho el que habla, sino su quebradiza alma, unos fragmentos que nos hace imaginarnos cómo sería una novela del mismo autor dirigida a un ámbito más serio.
No, no estoy diciendo que BITÁCULA sea un despiporre de humor y no toque temas serios. Es evidente que entre sus páginas y capítulos hay una escritura que nace de la rabia, del desahogo y de ganas de mandar a tomar por culo al mundo y a todo ser vivo que se arrastre en él. Y como resultado lo que vamos a encontrar es el formato encuadernado de esos pensamientos que evocamos todos y cada uno de nosotros cuando paseamos por callejones oscuros o un sujeto consumido nos pide una moneda para comer pero rechaza nuestro ofrecimiento de comprarle tu mismo un bocadillo.

BITÁCULA te invita a un chute lleno de placeres y sufrimiento reales, sin héroes ni princesas, solo drogadictos y putas.