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lunes, 24 de octubre de 2016

Reseña: HOMO TENUIS de Francisco Jota Pérez.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

HOMO TENUIS de Francisco Jota Pérez.

“El 31 de mayo de 2014, en Waukesha (Wisconsin), dos niñas de doce años de edad apuñalaron diecinueve veces a una compañera de clase. Al ser interrogadas, declararon que debían cometer aquel asesinato (que quedó milagrosamente en un intento) porque el SlenderMan, una criatura imaginaria concebida en un foro de Internet dedicado a los cuentos de terror y las leyendas urbanas, así se lo había pedido tras presentarse ante ellas y prometerles llevárselas consigo a su mansión en el bosque…”

Homo Tenuis es una obra de teoría-ficción centrada en la figura del SlenderMan (el“Hombre Esbelto”) como elemento ficcional que, habiendo trascendido su condición de leyenda urbana radicalmente nativa del siglo XXI a través de su naturalización y absorción en el consciente colectivo, ha dejado de ser verosímil para convertirse en verificable; esto es, el Slenderman como objeto hipersticioso, una superación de la superstición, una suerte de profecía cultural autocomplida.

A partir de una introducción en el concepto de hiperstición tal como éste se entiende en el campo de la teoría cultural de vanguardia, y de la autopsia del objeto hipersticioso, se formula un estudio del modo en que ciertas ideas, por mucho que en un principio se presenten como aterradores espejismos, son capaces de demostrarse lo suficientemente poderosas como para transformar el mundo y todo lo contenido en él de forma en absoluto metafórica.

De la mano del Hombre Esbelto, en dirección a una hipotética mansión en los bosques del imaginario global, el presente libro cartografía un territorio poblado de mitos de la Mecanosfera y la Electrosfera, artificios publicitarios y discursos económicos de la coerción, conjuros lovecraftianos, prospecciones transhumanistas, revoluciones electrónicas y lémures cantores.

Tejido como un collage de técnicas y modelos narrativos experimentales que van desde el artículo filosófico a la prosa poética pasando por el método paranoicocrítico daliniano, la micro-ficción, el esquizoanálisis deleuziano o el hiperrelato de terror, Homo Tenuis resulta un artefacto polisémico que trasciende el ensayo formal para articular sus tesis, cuestiones y conclusiones de forma más evocativa que explicativa, en un intento por provocar en el lector la experiencia más inmersiva posible.

Queda claro que la naturaleza del miedo no es una ciencia exacta. Existen tantos miedos como personas habitan en el mundo, y no tenemos derecho alguno a robarles fundamento o credibilidad a cualquiera de ellos. Sin embargo, el coco ya ha colgado el saco ante la imposibilidad de hacer llorar a los niños, Drácula murió de hambre en su búsqueda de adolescentes vírgenes y las brujas de Salem han sustituido sus escobas por una chapita identificadora y el caldero por un lector de códigos de barra.
La paranoia, las responsabilidades adultas, y las perspectivas del futuro son los nuevos monstruos de la Hammer, en los pasajes del terror de las ferias no te aguardan momias, vampiros y demonios, sino facturas, periódicos y ordenes de desahucio.
Le tengo miedo a ese meme de moda que se compone de una frase que hace mención a algún momento o circunstancia actual o de la infancia ("Tu cuando...", "Ese momento en que...") acompañada de una imagen estática o en movimiento en la que tendemos a vernos identificados. Si, claro que me divertía verlas, pero luego su veracidad empezó a causarme cierta incomodidad y ésta fue evolucionando al miedo. Miedo a la destrucción del concepto del individuo como tal, a la eliminación del yo y la sustitución por un colectivo que parece haber vivido tu vida y sentirla más que tu mismo. El recuerdo de una infancia feliz se rompe y es sustituida por cientos de ojos observando y tomando notas.
Conspiranoia, manía persecutoria, ansiedad, déficit de atención,... armas de las que el miedo se vale día a día para recordarte que los monstruos son reales, pero no tienen largos colmillos ni letales garras, sino que visten corbatas y portan maletines.

Y como eramos pocos, tuvo que parir la abuela, y descubrí de manos de Francisco Jota Pérez y su HOMO TENUIS lo que es la Hiperstición.

En HOMO TENUIS, Jota, por medio de la figura del Slenderman desata una de las muchas vendas que cubren nuestros ojos y nos descubre este recién acunado termino y cómo sus tentáculos pueden alargarse hasta lo inimaginable, abarcando más campos y aspectos de la vida cotidiana de los que creemos.



España conoció al Slenderman de forma tardía. Gracias al irrelevante mundo youtuber pudimos ver a esta esbelta figura, de brazos y piernas exageradamente largos y rostro sin facciones protagonizando un videojuego que buscaba el susto fácil en los jugadores. Poca gente sabía entonces (Hablo de cerca del año 2012) que la historia de esta criatura surgió mucho más atrás, cuando en 2009 se realizó una propuesta de imágenes de naturaleza paranormal en un conocido foro. En cuestión de horas el germen de esta creencia, símbolo monstruoso del miedo a lo desconocido fue tomando forma haciéndose cada vez más fuerte e inestable hasta que su malvada naturaleza e influencia, en manos de personas que aun conservaban la inocencia, surgió en forma de actos violentos retratados en cuadros hechos con diecinueve puñaladas o mecheros y bidones de gasolina.

Jota se vale de las leyendas y circunstancias que rodean el nacimiento, desarrollo, reproducción y longevidad de este hombre esbelto para ilustrarnos en el concepto de la hiperstición, pero no solo usa este elemento. La obra literaria de H. P. Lovecraft, así como la de R. W. Chambers expanden el significado de una idea invisible, pero que nunca se ha escondido del ojo humano. Y lo hace de la manera más inusual posible.

Como construir una casa empezando por las ventanas, Jota crea en HOMO TENUIS un ensayo imposible pero inevitablemente necesario. Leer este libro es como invocar a un profesor tan diabólico como paranoico a través de algún ritual barriobajero y traerlo de los infiernos para retarle a una ronda de chupitos tras otra. Sus lecciones instruyen y al mismo tiempo aterrorizan, sorprenden e hipnotizan. Para ello, el autor se vale de prácticamente cualquier cosa que le sirva para atrapar al lector: análisis, novelización, poesía, escritura automática, surrealismo... tan atípico es el contenido como el continente, pero juntos forman un paraje del que es difícil escapar una vez profundizas en él. Una sensación ésta que no es desconocida a cualquier lector que ya haya experimentado el tener a Francisco Jota Pérez de guía por os infiernos del mundo real con POLYBIUS o su aportación a ALCASSERIANA, inyecciones de arte y conocimiento que van directamente al corazón, pero cuyos efectos secundarios se notan sobre todo en el alma.

De todos modos, en HOMO TENUIS no se lleva la hiperstición únicamente a una mera leyenda urbana y posterior nido de memes, creepypastas y cosplays de temporada. El termino abarca conceptos tan presentes e importantes en nuestro día a día como la religión o la economía. ¿Cómo? Emulando a un mal anuncio televisivo: Tendréis que leerlo para saberlo.

HOMO TENUIS es indiscutiblemente una de las publicaciones más arriesgadas de Gasmask Editores, editorial que nunca ha abrazado las costumbres populares o lo politicamente correcto, y es por eso que se convierte con cada título publicado en uno de esos pequeños grandes sellos de la literatura alternativa. Por otro lado, sitúa a Francisco Jota Pérez como uno de los referentes más importantes del pensamiento underground y la filosofía más atípica y oscura de nuestro país. ¿Por su naturaleza?, ¿ Por su modo de exposición? Puede, pero también por demostrarnos que a veces las cosas se ven mejor cuanto menos luz se use.


jueves, 23 de junio de 2016

Reseña: POLYBIUS de Francisco Jota-Pérez.



Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:

POLYBIUS de Francisco Jota-Pérez.

El videojuego Polybius, presentado en forma de arcade tradicional, fue lanzado al mercado en 1981 por una compañía desconocida llamada Sinneslöschen. Su distribución fue escasa, apenas unas pocas salas recreativas de los suburbios de Portland, Estados Unidos. La simplicidad del juego y la superioridad de los gráficos y el sonido lo convirtieron en un videojuego tremendamente adictivo. No obstante, sus efectos eran demoledores en el subconsciente del jugador: brotes epilépticos, mareos, pérdidas de memoria, náuseas, alucinaciones, terrores nocturnos. Se han documentado incluso intentos de suicidio propiciados por los mensajes subliminales del juego: murmullos ininteligibles que brotaban sin obedecer a ninguna lógica interactiva, gritos aterradores y quejidos de dolor. Después de que un niño de ocho años falleciese de un ataque epiléptico, las máquinas fueron retiradas de los salones recreativos y Polybius desapareció para siempre. El propio nombre de la compañía ya era una advertencia: en alemán Sinneslöchen significa “pérdida de los sentidos”.

Muchos subestiman el poder de la leyenda urbana. Lo que hace siglos e incluso milenios eran creencias, mitología o profecía, a día de hoy mantiene su fortaleza pese a ocultarse bajo un nombre más moderno y actual y, en muchas ocasiones, manteniendo los mismos objetivos, ya sean dar respuesta a hechos inexplicables, reforzar la fe hacia una creencia u otra, enriquecer el folclore local o, sencillamente, atemorizar al vecino con historias que el boca-oído se encargará de deformar, evolucionar y difundir.

Las leyendas urbanas van mucho más allá de la chica de la curva o el episodio del perro y la mermelada. Muchas de estas historias han hecho tambalear los cimientos de la creencia del colectivo, muy por encima del amigo del amigo de un conocido que asegura que la historia es verdad. Han movido masas a la investigación, se ramifican creando leyendas a raíz de leyendas y sobre todo, perduran. Avistamientos de criaturas que parecen venir de otro mundo o del mismísimo infierno, la búsqueda incansable de dar credibilidad a la existencia del vampiro, el fantasma o demás criaturas de origen prehistórico que habitan en lagos escoceses... Si nos pusiéramos exquisitos, los supuestos milagros que un enfermo mental con crisis existencialista y ganas de llamar la atención atribuyó al hecho de creerse el hijo de Dios no dejarían de ser lo que hoy llamamos leyendas urbanas.

Las nuevas tecnologías, vehículos, electrodomésticos, el mismo ciberespacio no se han librado de convertirse en nidos donde se cuida, cría y alimenta el germen del rumor hasta que éste crece sano y fuerte y alcanza el estado de mito.

Por supuesto, los videojuegos no son ninguna excepción. No son desconocidos para los gamers la existencia de "easter eggs" falsos, logros y recompensas que el rumor han creado y la ignorancia ha mantenido vivos. Pero si hay una leyenda urbana que merece mención en este campo es, sin duda, la que ha protagonizado a lo largo de los años una maquina recreativa llamada POLYBIUS.

Mucho se ha dicho de esta supuesta máquina maldita, y en la mayoría de los casos resulta sorprendente cómo un buen número de los datos coinciden. Fue en 1981 cuando una recreativa con el extraño nombre POLYBIUS apareció en los salones de juegos sin llamar especialmente la atención. Sin embargo, reiterados casos de ataques, alucinaciones e incluso algún suicidio empezaron a levantar sospechas, y varias miradas ya se fijaban en aquel extraño trasto, llenas de conjeturas, rumores e ideas conspiranoicas, acrecentadas por la supuesta visión de gente vestida de negro en torno a la recreativa crearon lo que hoy se considera la leyenda urbana más famosa de los videojuegos.

POLYBIUS también ha protagonizado montones de historias y relatos a lo largo de los últimos años. Sin ir más lejos, Ernest Cline, autor que convirtió en superventas su debut READY PLAYER ONE menciona y da su peculiar versión de la leyenda en su último libro ARMADA. Mención merece también el relato que Ángel Luis Sucasas escribió para la antología de relatos IGNOTA.

Lo que Francisco Jota-Perez nos trae de la mano de la valiente editorial Antipersona va más allá de un estudio del mito, un ensayo o una novela, porque es todo esto y muchos más. POLYBIUS te pone a prueba, es el nivel Ultraviolencia del Doom, enfrentarse al Dr. Willy sin contenedores de energía y mandar a Isaac al infierno con solo medio corazón.

Hablando de manera que me entienda todo el mundo, este pequeño librito (96 páginas) se compone por un lado de capítulos que, a modo de investigación, nos sumergen en la historia de POLYBIUS. Origen, desarrollo y consecuencias a medio y largo plazo de lo que supuso este mito en una sociedad ávida de nuevas experiencias, donde se buscaba explicación a todo, y lo misterioso era explotado y estirado hasta el límite de la rotura. Dichos capítulos se alternan con una historia ficticia a medio camino entre el género bizarro y la tragicomedia de situación, aunando una fuerte crítica social y laboral con elementos sacados de multitud de videojuegos, creando una relación de caos ordenado de irrealidad o, al contrario, de una realidad más nítida de la que jamás habíamos visto (Al fin y al cabo, el libro viene acompañado de un póster cuyo eslogan reza: Reality is a Prison).

O puede que no sea nada de esto. Puede que el texto no quiera hacer más que emular al juego en que se inspira y el autor se divirtiera manipulando nuestra mente y retorciendo nuestra percepción. Puede que no signifique nada y que todo esto esconda un ejercicio literario sin pies ni cabeza, una locura... Pero a veces, bien lo sabemos, ciertas locuras nos hacen abrir los ojos en un ataque de cordura y otras veces contemplar la vida real y no pensar en que vivimos en un mundo de locos y egoístas es lo raro. Solo hay que poner como ejemplo cierta escena que ocurre en un ascensor. Uno no sabe si descojonarse o aterrorizarse por la situación.

Lo que sí está claro es que Jota-Pérez domina el campo que quiere reflejar, llenando las historias de elementos y referencias sobre videojuegos que solo auténticos veteranos del campo, los que vivieron de lleno en un mundo en dos dimensiones y sus partidas eran precedidas por cargas multicolores, pillarán al vuelo.

Pero igual de importante que el texto es el mensaje que POLYBIUS quiere mandar. Su texto sencillo (Ojo, la narrativa de Jota-Pérez es un grato descubrimiento muy a tener en cuenta. Con "sencillo" no me refiero a que sus tramas y manera de escribirlas sean simples, sino que se adaptan y moldean a la mente del lector, alternando tonos de voz que van desde la más sentida tristeza a la peligrosa rabia, pasando por la más absoluta indiferencia) explora y expone no solo una leyenda, urbana, sino también su anatomía, cómo surgen, de qué se alimentan y cómo maneja a las masas, haciendo que en ocasiones (no pocas) el acto no cree la leyenda, sino que el mismo mito puede ser capaz de hacer realidad lo que en ella se dicta.

POLYBIUS es una prueba de ingenio para el lector, un sudoku donde la imaginación impone las reglas solo limitadas por la leyes de la realidad. POLYBIUS no solo habla de una máquina, ni de una leyenda, POLYBIUS habla de la mente humana, de la razón, de la locura y de la colmena invisible que día a día crece con nuevas celdas secas de pensamiento propio.

POLYBIUS es, en definitiva, una pequeña dosis de realidad, un chute de sentido común. Una droga tan al alcance de todos y a la vez tan rehuida.