domingo, 6 de marzo de 2016
Reseña: BALTIMORE. O EL VALIENTE SOLDADO DE PLOMO Y EL VAMPIRO de Christopher Golden y Mike Mignola.
Autopsias literarias del Dr. Motosierra presenta:
BALTIMORE. O EL VALIENTE SOLDADO DE PLOMO Y EL VAMPIRO de Christopher Golden y Mike Mignola.
“¿Por qué los muertos se levantan para atormentar a los vivos? Le pregunta el capitán Henry Baltimore a la malévola criatura alada. El vampiro sacude la cabeza. “Fuiste tú el que nos llamaste. Todos vosotros nos llamasteis con vuestra guerra. El estruendo de vuestros cañones nos despertó de nuestras tranquilas tumbas… Vosotros, asesinos. Vosotros berserkers… Nunca podréis deshaceros de nosotros”.
Cuando lord Henry Baltimore despierta la ira de un vampiro en los campos de batalla infernales de la Primera Guerra Mundial, el mundo ha cambiado ya para siempre. Se ha desencadenado una virulenta plaga, de tal magnitud que ni la muerte puede terminar con ella.
Ahora tenemos al solitario soldado embarcado en una batalla eterna contra la oscuridad, Baltimore reúne a tres antiguos amigos en una apartada posada, unos hombres cuyos viajes y fantásticas experiencias les inducen a creer en el mal que está carcomiendo el alma de la humanidad.
Mientras los hombres esperan a su viejo amigo, comparten algunos cuentos de terror y desgracias, y debaten qué roles desempeñarán en la eterna batalla de Baltimore. Antes de que termine la noche van a tener ocasión de saber qué se necesita para erradicar de una vez por todas la plaga y esa criatura que Baltimore llama su némesis.
Cuanto mal y cuanto daño han hecho algunos autores y sus obras a cimientos literarios que de siempre hemos visto como pilares casi irrompibles. Ahí tenéis por ejemplo, y sin salirnos mucho de la reciente actualidad a los pobres muertos vivientes, los cuales han sido expuestos de manera tan masiva y variada que ya cualquiera se cree con la capacidad de escribir una novela sobre zombis y encima tener los santos cojones de presumir de ella. Por suerte, casi todos estos ejemplos de falta de talento o aprovechamiento de modas no suelen alejarse demasiado del campo de novelas digitales autopublicadas gratuitas o a precios de una lata de refresco (las hay que valoraría a un precio incluso más bajo). Ojo, que dentro de toda esa basura de vez en cuando uno se encuentra obras de gran calidad infravalorada, pero eso ya es otra historia.
Si, habrá gente que vaya por el mundo saltando de margarita a margarita que cuando lean esto dirán "Nooo, pero aunque no te guste todo el mundo tiene algo que aportar y tiene que ser igual de valorado...", lo que me lleva al tema al que quería ir a parar.
¿Realmente era necesaria la existencia de vampiros abstemios que brillan a la luz del sol como si de una rave se trataran, de mujeres con parálisis faciales que no se deciden entre la necrofilia y la zoofilia o paletos con alergia a la ropa y ligeras tendencias a rascarse tras las orejas con los pies? No, de verdad. ¿Tan difícil era dejar en paz a una criatura como el vampiro, surgida del folclore antiguo para convertirse en una de las criaturas mas temidas de la literatura, el cine o los cuentos narrados a la luz de una fogata y mas tarde travestido, ridiculizado y prostituido por una autora que creyó que era buena idea presentar a un asesino letal como un adolescente arrogante, engreído y, pese a sus más de 100 años, carente de personalidad?. Llamadme extremista si queréis, pero sigo pensando que Stephenie Meyer ha hecho más daño al vampiro que Van Helsing, Blade o Abraham Lincoln juntos. Hasta yo llegué a la conclusión de que no me gustaban los vampiros, tal era el mal causado por esa enfermedad intelectual llamada Crepúsculo.
Por suerte, muchas enfermedades tienen cura. Una de ellas llevaba escondida de mi conocimiento desde 2009 y Christopher Golden junto con Mike Mignola eran los responsables de tan grata sorpresa.
Es agradable encontrarse con autores valientes con ganas de innovar, de ofrecer un nuevo lavado de cara hacia un tema en concreto, y el vampiro no ha sido una excepción. Aparte de la nefasta aportación de la escritora estadounidense, el chupasangre ha vivido en constante evolución, en ocasiones hasta derroteros que si bien se alejan del mítico monstruo descendiente del conde Drácula (Elegante, implacable, sanguinario y con un punto de vista romántico de esos que hacen a uno viajar océanos de tiempo buscando su cuello favorito) no perjudicaba el intéres del consumidor. Así, Anne Rice creo un mundo donde el vampiro disfrutaba de su propia sociedad, leyes, creencias o tradiciones. Guillermo del Toro junto a Chuck Hogan reinventaron la plaga vampírica hasta el borde de la zombificación, e incluso los hermanos Spierig se inventaron una sociedad donde la raza humana estaba en peligro de extinción con la consecuente sequía de alimentos para no muertos en la película Daybreakers. Si, a veces reinventar un genero da buenos resultados. Pero a veces apoyarse en las más profundas raíces da origen a obras tan sensacionales como BALTIMORE.
Christopher Golden traslada la acción en plena primera guerra mundial, a una Europa terriblemente herida a causa de la batalla y sus consecuencias. Un panorama nada alentador para que ademas se propague una extraña plaga que asola pueblos y caminos. Una enfermedad que oculta mucho más de lo que sus síntomas dejan mostrar y cuyo origen todos desconocen. Todos excepto el soldado Henry Baltimore que, tras un encontronazo con unas criaturas que solo creía reales en sus peores pesadillas acaba terriblemente mutilado, pero vivo y creyéndose culpable de la venganza que su enemigo ha propagado en su nombre. Y por supuesto, el ojo por ojo termina siendo la sentencia final.
Una muy sugerente puesta en escena que no hace sino introducirnos en una de las mejores novelas de vampiros que he leído en mucho tiempo. Aunque siendo justos deberíamos decir que es una historia de cazavampiros, que ahonda en lo profundo del alma de su protagonista, con unas motivaciones y una profundidad que harán que incluso cualquier triste historia de la familia Van Helsing parezca una fiesta de fin de curso en comparación.
Golden ofrece una historia donde el vampiro es, de nuevo temido, cruel, salvaje e inteligente. Su prosa, la cual se acerca a la literatura gótica de Stoker en ocasiones resucita al monstruo y se sacude de encima cualquier estigma del pasado. horrible y a la vez de una belleza impresionante, que se refleja en pasajes y párrafos complejos, llenos de talento y emociones. Si, puede que alguno vea las descripciones de los parajes por los que circulan los personajes algo largos y abundantes, pero no por ello aburridos, puesto que la lúgubre atmósfera que reina en la historia, y sobretodo los sentimientos que hacen aflorar a sus habitantes cumplen un papel imprescindible en la obra, tanto como las abundantes ilustraciones que, a cargo de Mike Mignola (Hellboy), adornan y plasman a la perfección lo narrado en las páginas.
Dichas ilustraciones, todo sea dicho, presentan en su mayor parte fragmentos de paisajes donde se narra la acción, sin faltar algunos retratos de sus protagonistas o de elementos de destacada importancia en la trama. Todo ello bajo el inconfundible estilo grotesco y frío del ilustrador.
Pero no solo vamos a leer la historia de un Blade de principios del siglo XX. Baltimore, personaje que queda en el recuerdo de cualquier lector que se tope con él, comparte protagonismo con otras figuras que harán haciendo sus apariciones y compartiendo con nosotros relatos que, como si de ladrillos de irrealidad se trataran, irán construyendo un mundo cruel y desconocido, donde la superstición no se queda en los cuentos de viejas y las leyendas antiguas cobran una fuerza que descompone más si cabe un mundo que ya agoniza por la vergüenza del hombre. De ese modo, en un mismo tomo no solo leeremos la historia de Lord Baltimore y su cruzada, sino que tendremos a nuestra disposición una pequeña antología de relatos cortos de terror plagados de imaginación y espíritu clásico, lleno de personajes cuidados al detalle y escenas que van desde el sencillo escalofrío a lo terriblemente macabro.
Las cicatrices que deja siempre una guerra profundas como grietas en el suelo serán también condicionantes en la actitud y personalidad de los protagonistas, a veces esas cicatrices son visibles, en rostros, cuerpos rotos o ciudades que han pasado a ser un espejismo de lo que eran, cuando presumían de su grandiosidad y sus gentes. Otras son más difíciles de ver para los ojos que no saben buscar. Nosotros como lectores, tendremos la ventaja (o maldición) de ver los desastres que la perdida, el deshonor o la impotencia pueden causar en el alma de un guerrero, un superviviente o alguien que lo ha perdido todo, planteándonos la eterna pregunta, ¿Quien es el que está realmente muerto?
Por supuesto no podemos olvidar el constante abrazo que BALTIMORE mantiene al cuento infantil de Christian Andersen que hace referencia a su título. No solo por los fragmentos de este que acompañan a cada inicio de los capítulos, sino que su esencia es constante en la trama, y muchos elementos tienen su reflejo aquí. La falta de una pierna, la bella bailarina de la que se enamora el soldadito de plomo, el barco de papel, el trasgo que aguarda cargado de celos en su caja o el fuego de la chimenea. Todo ello tiene su eco en la obra.
Resulta triste que obras de la calidad de BALTIMORE hayan pasado al olvido tan rápidamente. Una novela que solo recolecta buenas impresiones (Algunas coinciden conmigo en lo referente a la falta de promoción en su momento), y que incluso tuvo sus secuelas en forma de cómics escritos y dibujados por los mismos responsables del título de origen (LOS BARCOS DE LA PLAGA, LAS CAMPANAS DE LA MALDICIÓN, UN FORASTERO DE PASO Y OTRAS HISTORIAS y LA CAPILLA DE HUESOS) apenas sea conocida por el publico admirador de la novela fantástica y de terror. Porque la novela de Christopher Golden tiene todo lo necesario para convertirse en un referente de su género y un potencial incluso para acabar (llamadme exagerado si queréis) en una colección del calibre como Gótica de Valdemar.
En definitiva, un libro que es una obra de arte, prácticamente imprescindible para todo amante del género vampírico (el de verdad) y por desgracia, a fecha de hoy de muy difícil acceso si no es en formato digital o pagando una cifra vergonzosamente alta por su formato físico. Una delicia para los sentidos que demuestra que a veces, como decía al principio, las profundas raíces son más fuertes y duraderas que las ramas mas altas que se benefician de la luz del sol.
jueves, 3 de marzo de 2016
Reseña: CHALLENGER de Guillem López.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
CHALLENGER de Guillem López.
El veintiocho de enero de mil novecientos ochenta y seis, el transbordador espacial Challenger estalló a los setenta y tres segundos de su despegue. El accidente fue retransmitido por televisión y millones de personas pudieron verlo en directo, causando una gran conmoción en la sociedad norteamericana.
Challenger es un mosaico de vidas cruzadas, instantes que dibujan una estela en el Miami de hace tres décadas y descorren el velo que separa lo extraño de lo cotidiano en setenta y tres momentos acontecidos aquella mañana de enero. Un escenario en el que se dan cita espías soviéticos, sociedades secretas, cazadores y monstruos de las alcantarillas, universos paralelos y policías en la encrucijada.
Una novela de fantasía urbana donde todo es posible. Un viaje a las estrellas, a un mundo mejor, mágico: las dos caras posibles de la realidad y la ficción.
Recientemente me estoy topando con un tipo de libros que desconozco si poseen algún nombre genérico (Creo que el termino "Fixed up" ha sonado alguna que otra vez, aunque seguramente estoy mezclando conceptos). Me refiero a esos libros que bajo la definición de novela nos ofrece una historia o historias a modo de listado de personajes y/o lugares numerosísimos que, en forma de relatos cortos o descripciones terminan ejerciendo de nexo entre ellos mismos, fusionándolos en una sola trama.
La primera muestra de lo que me estoy refiriendo la encontré en 253 de Geoff Ryman, editada en nuestro país por la editorial Ajec y ganadora del premio Philip K. Dick de 1999. En ella el autor usaba cada página para describir cada uno de los 253 pasajeros de un metro de Londres en 253 palabras, incluyendo características físicas y profesionales y describir los pensamientos que en el momento concreto pasan por su cabeza. Personalmente, al llegar al pasajero 50 la lectura se me hizo pesadísima, pero ahí estaba el germen de la experimentación, de la curiosidad por ahondar en nuevas vertientes literarias.
Más tarde llegó EL PASEO INFINITO de Daniel Higiénico. Esta vez sí, una interesante propuesta donde los listados y definiciones correspondían a la más variopinta comunidad de habitantes de un bloque de apartamentos a medio construir (escribir) lleno de historias inverosímiles, absurdas y divertidas, nacidas de la mente de un escritor con el que el mismo autor se representa a si mismo en la trama. En ocasiones, las descripciones volvían a hacerse interminables e incluso en algunos momentos algo aburridas, pero al menos esta vez todo estaba amenizado por una muy interesante historia general que unía esos puntos representados por personajes formando un dibujo final de lo más atractivo.
Este tipo de obras suelen ser bastante experimentales, con los riesgos que por supuesto ello supone. Algunos parece que revolotean entre lo meramente esquemático y otros en lo puramente metaliterario. Es comprensible que obras así no busquen la aceptación y adoración de masas y masas de lectores, sino que prefiere su adopción en mentes más abiertas quizá, que buscan que le cuenten una historia, la que sea, pero de una manera como nadie lo ha hecho antes.
En tales circunstancias es difícil adivinar la motivación y objetivo de un autor como Guillem López para crear una bomba de relojería como CHALLENGER, un artefacto que si no se maneja con cuidado a algunos puede explotarle en la cara. Otros, preferirán huir antes de la detonación...
... y a mí personalmente me ha parecido una obra de arte de la ingeniería literaria.
Al igual que ocurría con la obra de Geoff Ryman, 253, en CHALLENGER los números denotan cierta importancia. Es este caso el numero 73 adquiere cierto protagonismo en el desarrollo de la obra, puesto que 73 son los capítulos de los que se compone, 73 los personajes protagonistas que encontraremos, 73 fueron los segundos en los que el CHALLENGER estuvo en vuelo antes de estallar. Una circunstancia en la que giran cada uno de los relatos y que como es evidente, supuso un trágico episodio en la historia de América, y lo hará de manera directa o indirectamente, o sencillamente ejerciendo de punto de encuentro o enclave cronológico en la acción.
Aunque quizá el hecho de crear 73 personajes distintos con sus vidas, historias y emociones no es suficiente para que cualquiera me dé la razón a la hora de definir a Guillem de ingeniero literario. Bien, pues ahora une esas vidas, cruza las vivencias de cada individuo, haz que lo que decida uno más adelante afecte a otro, crea nexos que emparejen a uno u otro protagonista de una manera en apariencia inverosímil pero a la vez inevitable, únelo todo y obtendrás bajo el título de CHALLENGER un mapa que no lleva a ningún lugar y a la vez a todos. Un Uroboros interminable donde cada pieza de su columna vertebral es indispensable para acceder a la siguiente.
Guillem Lopez se aleja esta vez de la fantasía épica (La saga LEYENDA DE UNA ERA) y de los muertos vivientes (ANTOLOGÍA Z vol. 7) pero no por ello deja de lado la fantasía (¿Recordáis los asiduos de este blog cuando os hablaba de los tópicos y las ideas predefinidas que tiene la gente de lo "fantástico"? Pues esta novela es otro buen ejemplo de lo equivocados que están muchos) , elemento importante entre los distintos géneros literarios que encontramos aquí. El lector va a encontrar entre las horas anteriores y posteriores al desastre de la NASA novela policíaca, terror, drama, comedia, surrealismo e incluso ciencia ficción, creando un llamativo contraste entre el realismo increiblemente documentado que usa el autor como base y elementos fantásticos que son capaces de eclipsar incluso la explosión de una lanzadera espacial. Todo ello envuelto en un caos organizado, donde el orden cronológico también juega un papel fundamental. De ese modo, los primeros capítulos que leamos nos dirigirán sin remisión a la más absoluta pero cómoda confusión. Cómoda porque desde un primer momento la necesidad de saber, de descubrir a donde va a llevarnos todas esas historias tan diferentes y que tipo de relación pueden tener un cazador de caimanes, un electricista, un conserje de escuela o un suicida entre otros, resulta casi inevitable.
En cierto modo, la estructura en la que está compuesto este orden cronológico recuerda a algunas películas de Tarantino, Cambios constantes de escenarios, con sus idas y venidas, saltos de presente a pasado y de este al futuro hacen que realmente desconozcas donde se cierra realmente el hilo de la trama que ocupa la lectura en este momento. Esto solo se hace evidente cuando pasas con satisfacción la última pagina de 500 que en ningún momento se hacen pesadas.
No solo los géneros varían entre sus capítulos, también los significados y los objetivos de estos son muy dispares. Encontraremos capítulos que fácilmente podrían pasar de autoconclusivos (aunque nunca lo serán, siempre habrá mas miga, más profundidad en la que excavar), otros realmente en un principio no nos dirán nada y solo se verán completos cuando avancemos en la historia y encontremos el punto en el que esta y otra se unen. Y también los hay reflexivos, casi como dije antes, filosóficos. Universos paralelos, el sentido de la vida y la muerte, críticas a la sociedad de la época sobre problemas que aun hoy seguimos arrastrando o el destino fijado son temas sobre los que el autor da distintos puntos de vista usando como emisor a personajes de lo más variopintos, políticos, científicos, niños, adultos, e incluso una bala por poner unos pocos ejemplos de las 73 almas perfectamente construidas que componen la novela.
Algo totalmente meritorio, ya que sorprende como el autor es capaz de dotar a cada personaje de una personalidad particular en capítulos realmente cortos, y lo consigue con una prosa realmente destacable, capaz de dotar al momento del drama o la comedia necesarias para dar vida a sus criaturas. Guillem López escribe realmente bien, y sabe combinar a la perfección elegancia con efectividad, buscando el mismo punto intermedio en sus párrafos como en sus tramas, aportando calidez y esperanza cuando lo necesita, y frialdad y resignación cuando no queda otro remedio.
No quiero ni imaginarme como debió ser el proceso de elaboración de este viaje. Me imagino a su autor emulando la clásica escena policíaca, en la que el detective esta frente a una pizarra llena de post-it unidos unos con otros con hilos de distintos colores. ¿Cuánto de esto hubo de verdad?, ¿Cuánto de improvisación? Preguntas que no hacen sino maravillarnos más si cabe durante la lectura de una de las obras más originales del año pasado.
CHALLENGER es uno de esos libros que es mejor descubrir por uno mismo en lugar de buscar reseñas que te cuenten de que va y que nos ha parecido. Es un viaje en montaña rusa que por mucho que te cuenten lo divertido que es, nunca se descubre hasta que lo experimentas.
... y a mí personalmente me ha parecido una obra de arte de la ingeniería literaria.
Al igual que ocurría con la obra de Geoff Ryman, 253, en CHALLENGER los números denotan cierta importancia. Es este caso el numero 73 adquiere cierto protagonismo en el desarrollo de la obra, puesto que 73 son los capítulos de los que se compone, 73 los personajes protagonistas que encontraremos, 73 fueron los segundos en los que el CHALLENGER estuvo en vuelo antes de estallar. Una circunstancia en la que giran cada uno de los relatos y que como es evidente, supuso un trágico episodio en la historia de América, y lo hará de manera directa o indirectamente, o sencillamente ejerciendo de punto de encuentro o enclave cronológico en la acción.
Aunque quizá el hecho de crear 73 personajes distintos con sus vidas, historias y emociones no es suficiente para que cualquiera me dé la razón a la hora de definir a Guillem de ingeniero literario. Bien, pues ahora une esas vidas, cruza las vivencias de cada individuo, haz que lo que decida uno más adelante afecte a otro, crea nexos que emparejen a uno u otro protagonista de una manera en apariencia inverosímil pero a la vez inevitable, únelo todo y obtendrás bajo el título de CHALLENGER un mapa que no lleva a ningún lugar y a la vez a todos. Un Uroboros interminable donde cada pieza de su columna vertebral es indispensable para acceder a la siguiente.
Guillem Lopez se aleja esta vez de la fantasía épica (La saga LEYENDA DE UNA ERA) y de los muertos vivientes (ANTOLOGÍA Z vol. 7) pero no por ello deja de lado la fantasía (¿Recordáis los asiduos de este blog cuando os hablaba de los tópicos y las ideas predefinidas que tiene la gente de lo "fantástico"? Pues esta novela es otro buen ejemplo de lo equivocados que están muchos) , elemento importante entre los distintos géneros literarios que encontramos aquí. El lector va a encontrar entre las horas anteriores y posteriores al desastre de la NASA novela policíaca, terror, drama, comedia, surrealismo e incluso ciencia ficción, creando un llamativo contraste entre el realismo increiblemente documentado que usa el autor como base y elementos fantásticos que son capaces de eclipsar incluso la explosión de una lanzadera espacial. Todo ello envuelto en un caos organizado, donde el orden cronológico también juega un papel fundamental. De ese modo, los primeros capítulos que leamos nos dirigirán sin remisión a la más absoluta pero cómoda confusión. Cómoda porque desde un primer momento la necesidad de saber, de descubrir a donde va a llevarnos todas esas historias tan diferentes y que tipo de relación pueden tener un cazador de caimanes, un electricista, un conserje de escuela o un suicida entre otros, resulta casi inevitable.
En cierto modo, la estructura en la que está compuesto este orden cronológico recuerda a algunas películas de Tarantino, Cambios constantes de escenarios, con sus idas y venidas, saltos de presente a pasado y de este al futuro hacen que realmente desconozcas donde se cierra realmente el hilo de la trama que ocupa la lectura en este momento. Esto solo se hace evidente cuando pasas con satisfacción la última pagina de 500 que en ningún momento se hacen pesadas.
No solo los géneros varían entre sus capítulos, también los significados y los objetivos de estos son muy dispares. Encontraremos capítulos que fácilmente podrían pasar de autoconclusivos (aunque nunca lo serán, siempre habrá mas miga, más profundidad en la que excavar), otros realmente en un principio no nos dirán nada y solo se verán completos cuando avancemos en la historia y encontremos el punto en el que esta y otra se unen. Y también los hay reflexivos, casi como dije antes, filosóficos. Universos paralelos, el sentido de la vida y la muerte, críticas a la sociedad de la época sobre problemas que aun hoy seguimos arrastrando o el destino fijado son temas sobre los que el autor da distintos puntos de vista usando como emisor a personajes de lo más variopintos, políticos, científicos, niños, adultos, e incluso una bala por poner unos pocos ejemplos de las 73 almas perfectamente construidas que componen la novela.
Algo totalmente meritorio, ya que sorprende como el autor es capaz de dotar a cada personaje de una personalidad particular en capítulos realmente cortos, y lo consigue con una prosa realmente destacable, capaz de dotar al momento del drama o la comedia necesarias para dar vida a sus criaturas. Guillem López escribe realmente bien, y sabe combinar a la perfección elegancia con efectividad, buscando el mismo punto intermedio en sus párrafos como en sus tramas, aportando calidez y esperanza cuando lo necesita, y frialdad y resignación cuando no queda otro remedio.
No quiero ni imaginarme como debió ser el proceso de elaboración de este viaje. Me imagino a su autor emulando la clásica escena policíaca, en la que el detective esta frente a una pizarra llena de post-it unidos unos con otros con hilos de distintos colores. ¿Cuánto de esto hubo de verdad?, ¿Cuánto de improvisación? Preguntas que no hacen sino maravillarnos más si cabe durante la lectura de una de las obras más originales del año pasado.
CHALLENGER es uno de esos libros que es mejor descubrir por uno mismo en lugar de buscar reseñas que te cuenten de que va y que nos ha parecido. Es un viaje en montaña rusa que por mucho que te cuenten lo divertido que es, nunca se descubre hasta que lo experimentas.
domingo, 28 de febrero de 2016
Reseña: EL LIBRO DE SOMBRA de Juan Cuadra Pérez.
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
EL LIBRO DE SOMBRA de Juan Cuadra Pérez.
Tras los sucesos que llevaron al cierre de las Puertas del Reino de las Pesadillas y su posterior reapertura, todo sigue igual para los habitantes del mundo, pero todo ha cambiado para los habitantes de la Ciudad. El conjuro de Schiolla ha arrancado toda la urbe de la realidad, transportándola a un lugar desconocido y transformándola en un lugar cerrado regido por leyes misteriosas.
Encerradas en esa jaula mística, aquellas personas que se vieron más afectadas por los acontecimientos del Reino se irán uniendo poco a poco para crear algo distinto en el corazón de la Ciudad: las Casas de la Carne. Un reflejo de los horrores que crearon en el mundo real, solo que ahora cobran vida en un mundo con reglas diferentes.
Mientras, el mago Sombra, atrapado en las calles de la Ciudad tratará de encontrar los conocimientos y la magia necesarios para entender lo que sucede y deshacerlo, si es que es posible. En su camino se cruzarán el Rey del Mundo, los Arcontes y las Casas de la Carne, sus habitantes y amos. Y lo que hay más allá de la Ciudad.
Si El Libro de Ivo se aventuraba en lo que sucede cuando los hombres sacan descontroladamente la oscuridad que llevan dentro, en El Libro de Sombra esa oscuridad es sometida a leyes y normas, en un lugar donde todo está permitido, por el precio adecuado. Y donde las viejas reglas de la magia dejan de ser válidas.
Creo que a estas alturas cualquier consumidor de libros que se precie puede afirmar que los tópicos de cada género literario son meras formalidades carentes de fundamento.
La novela negra no siempre tiene que estar protagonizada por policías o detectives. No todas las historias de ciencia ficción tratan sobre el futuro o los viajes al espacio. Es más, a algunos les sorprendería saber que en una historia de terror no tiene porque morir nadie para ser una gran obra. ¿Y quién dice que en la fantasía siempre tienen que narrarse actos heroicos de la mayor nobleza?, ¿Que tenga que haber una doncella a la que rescatar?, ¿Y villanos a los que derrotar en duelos épicos?... Algo así no lo dice nadie que realmente entienda lo que es el género fantástico.
Escritores hay tantos como sus obras, y el desarrollo de estas muchas veces es señalado por la necesidad de innovación o bien de mantenerse cerca de las raíces del género. Existen incluso novelas cuya toma de una u otra dirección es movida por un objetivo en concreto, resulta demasiado evidente y, por lo tanto en ocasiones la lectura resulta poco natural, forzando las necesidades comerciales del autor por encima de la trama en sí y el gusto por el disfrute del lector. Traducido: Hasta en la fantasía existen escritores que vigilan en que dirección se mueve el carro de la moda y optan por tomar la misma dirección, sacrificando imaginación, talento y buen gusto.
Y luego está ese otro tipo de escritores. Aquellos que disfrutan creando mundo de la nada, plasmando al papel exactamente lo que cruza por su mente por muy enrevesado o criticable que sea, tirando a la papelera cualquier intento de autocensura y estereotipo establecido. Escritores que más bien parece que escriben para ellos mismos en lugar de pensar en las manos donde pueda acabar su obra.
Escritores como Juan Cuadra Pérez.
Ya lo demostró allá por septiembre del 2014 con su debut EL LIBRO DE IVO, primera entrega de la saga de La Ciudad. Una obra que en su momento reconocí que su primera impresión no supo llegarme (Yo y mi fobia al uso de símbolos religiosos en las portadas) pero que cuando ya llevaba pocas páginas leídas, consiguió atraparme como hacía tiempo que ningún libro de su género conseguía, y son varios los géneros que encontramos en la novela.
Y si algo creaba la espera de su continuación, era incertidumbre. Uno no sabía por dónde te iba a venir su autor esta vez, cómo seguiría moviendo ficha en un tablero que él mismo había convertido en un caos y cuál sería el destino de sus protagonistas.
Así, al contrario que ocurrió con la primera entrega, no tuve ningún atisbo de duda, me cargué de grandes expectativas, abrí mi mente y me adentré de lleno en EL LIBRO DE SOMBRA. Y ya he vuelto, cubierto de sangre y otras sustancias de dudosa procedencia, con el recuerdo de escenas realmente atroces unas, bellas otras, con el sonido de huesos partiéndose, carne desgarrándose... y con una sonrisa que me cubre la cara.
en la reseña que publiqué hace un tiempo EL LIBRO DE IVO escribí este parrado:
" ...no me atreveré a decir que es de lo mas original que he leído este año porque no deja de ser una mezcla de géneros y situaciones, pero mezcladas con inteligencia, buen hacer y muchas ganas."
Pido perdón si este comentario hizo que alguno llegara a la mala conclusión de que la obra de Juan Cuadra carece de originalidad. La saga de La Ciudad rebosa imaginación, pero en ocasiones es difícil diferenciar lo que uno cree que ya ha leído ("esta escena me suena de alguna película") de lo que uno quiere leer ("¡Mierda!, ha pasado tal y como yo quería". Esta obra combina ambos extremos, siendo la conclusión a la que llegamos al termina el haber leído lo que nosotros queríamos pero sin sacrificar ni un ápice de novedad y originalidad.
EL LIBRO DE SOMBRA mantiene la misma misiva y simultáneamente demuestra que se puede hacer una secuela manteniendo semejanzas pero al mismo tiempo creando algo totalmente distinto. Pero... ¿Cómo resumir de forma rápida un libro como éste?, ¿Se acepta la definición "Puta salvajada" sin que la gente se ofenda? Espero que si...
Me reitero en comparaciones. La obra de Cuadra es un perfecto cruce entre una sobredosis de magia administrada por Neil Gaiman y las pesadillas más macabras de Clive Barker. Ambas semejanzas se ven reflejadas en un mundo dominado por la magia, pero una magia que siempre requiere costes y sacrificios, y pocas veces de resultados agradables a la vista. Magia rúnica, elemental, de sangre, todas se unen en un conjunto de sistemas mágicos que el protagonista, Sombra usa como el manitas que intenta arreglar la lavadora haciendo lo posible por no llamar al técnico, de manera chapucera en ocasiones, pero efectiva y engañosamente sencilla y atrayente, hasta el punto de que el lector más imaginativo sienta ganas de practicar alguno de esos símbolos que se ilustran en sus páginas.
Y si, Sombra es el nombre del protagonista principal de esta segunda parte de La Ciudad. Un personaje que ya disponía de su papel importante en EL LIBRO DE IVO, aunque hay que reconocer que en este, el protagonismo estaba bastante repartido entre los personajes que deambulaban en el mundo real y los señores del Reino. Ahora sin embargo estamos ante una historia con menos ubicaciones y saltos entre un mundo y otro, aunque por ello no quiere decir que la trama sea más lineal y, aunque los capítulos estén protagonizados por varios personajes, será Sombra el que lleve la voz cantante en esta ocasión, descubriendo su presente, su pasado y ¿futuro?. Todo ello, claro está sin que por ello falten caras conocidas y nuevos fichajes, todos ellos piezas de un juego macabro que esta vez se jugará exclusivamente en la ciudad sin nombre, dejando de lado prácticamente en su totalidad al Reino de las Pesadillas y limitándose a un entorno mucho más cercano y verídico por causa, posiblemente de su extrema violencia y maldad.
EL LIBRO DE SOMBRA abre el saco y mete dentro todos los géneros que puedan caber en él, predominando como puede ser obvio la fantasía. Pero repetimos, estamos ante una fantasía poco convencional, que recoge su nombre sobretodo por el uso de fuerzas antinaturales, pactos con seres de otros mundos y armas encantadas que se codean con un escenario actual y herramientas de nuestros tiempos. Todo ello bajo una ambientación oscura, sucia y decadente que se contrasta con escenarios casi de naturaleza feerica. ¿Habéis visto esa maravilla del celuloide dirigida por Alex Proyas titulada Dark City? Pues ya estás tardando en dejarte llevar por la atmósfera de La Ciudad, un espejismo para sus habitantes y un campo de batalla para los que la dominan.
El terror por supuesto es la faceta que encontramos en la historia. Un terror que se nos presenta en primera instancia como numerosas muestras de gore y demencia. Posiblemente la acción de EL LIBRO DE SOMBRA se vea mas limitada que su antecesor, pero eso no quita lugar a un constante uso y abuso de escenas sangrientas, cuerpos mutilados o juegos enfermizos de los que tanto presume uno de los lugares en que más tiempo pasaremos intentando hacernos los valientes: Las Casas de la Carne, un lugar que haría salivar de gusto al ya mencionado Barker y que sirve de excusa al escritor para plasmar lo más cruel y salvaje que se le ocurre, construyendo la ciudad del pecado del fin del mundo, lugar donde más de uno tendrá que aguantarse la arcada, aunque no faltarán algunos que hubiéramos deseado incluso más muestras de este insano territorio ¿Soy un enfermo por eso?.
Pero Juan Cuadra también sabe convertir el miedo en tensión. No le cuesta nada hacer que sus personajes nos resulten importantes y creibles, sin tener que recurrir al casi perfeccionamiento heroico de estos, resaltando sus imperfecciones, la idea de que no todo sale bien a la primera, en definitiva, mostrándonoslos como lo que realmente son: seres humanos. ¿Y que hace el autor cuando sabe que nos hemos encaprichado con uno u otro personaje?, ¿Podéis imaginaros lo que sentiríais si alguien pusiera una caja llena de gatitos encima de un estanque plagado de pirañas? Pues mas o menos, y es una incertidumbre y una tensión con la que no tiene prisa por acabar, sino que la mantiene el tiempo que haga falta, alargando el sufrimiento del eterno sufridor que es el lector ante el futuro de lo quenya considera sus seres queridos, que puede ser cualquiera, ya que aquí las primeras impresiones suelen ser bastante engañosas.
Existe otro elemento que no vamos a echar en falta en EL LIBRO DE SOMBRA que se hacía muy evidente en EL LIBRO DE IVO. Los videojuegos parecen ser una fuerte influencia para la saga que ha creado Juan Cuadra, no solo en la ambientación. Las referencias se trasladan también a las escenas de acción e incluso a la interacción entre personajes y sus recursos. La saga de La Ciudad es una inmensa aventura gráfica plagada de objetos mágicos que encontrar y combinar, conjuros que aprender y trucos que descubrir. Y sobretodo, una experiencia que vivir.
No se puede decir que este nuevo título sea superior o inferior que la primera entrega. EL LIBRO DE SOMBRA es sin duda, una continuación perfecta, que se mantiene exactamente al mismo nivel y encantará a los que disfrutaron de las hazañas de Ivo Lain, y una excusa perfecta para empezar una de las sagas mas curiosas y sorprendentes que puedes encontrar dentro de la fantasía más oscura de nuestro país.
domingo, 21 de febrero de 2016
Reseña: LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO de Mariana Enriquez
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO de Mariana Enriquez
El mundo de Mariana Enriquez no tiene por qué ser el nuestro y, sin embargo, lo termina siendo. Bastan pocas frases para pisarlo, respirarlo y no olvidarlo gracias a una viveza emocional insólita.
Las autodenominadas «mujeres ardientes», que protestan contra una forma extrema de violencia doméstica que se ha vuelto viral; una estudiante que se arranca las uñas y las pestañas, y otra que intenta ayudarla; los años de apagones dictados por el gobierno durante los cuales se intoxican tres amigas que lo serán hasta que la muerte las separe; el famoso asesino en serie llamado Petiso Orejudo, que sólo tenía nueve años; hikikomori, magia negra, los celos, el desamor, supersticiones rurales, edificios abandonados o encantados... En estos once cuentos el lector se ve obligado a olvidarse de sí mismo para seguir las peripecias e investigaciones de cuerpos que desaparecen o bien reaparecen en el momento menos esperado.
Últimamente lo que estoy viviendo con este blog es lo que algunos definirían como una relación amor/odio.
Dentro de poco se van a cumplir dos años desde que Autopsias Literarias del Dr. Motosierra publicara su primera reseña y sigo estando tan orgulloso de él como el primer día. Y es que siempre me he intentado mantener fiel a los objetivos y necesidades que causaron entonces la creación de este espacio, que son la de fomentar la literatura, principalmente de ficción, recomendando títulos usando como única herramienta de valoración y criterio la opinión personal, para también de algún modo evitar que un público concreto se gaste su dinero en material altamente prescindible o nocivo y, sencillamente, para entretener.
Suena sencillo, ¿Verdad?. E incluso seguro que más de uno piensa que es hasta normal, que así deberían ser todos los blogs de opinión literaria. Pues no lo es, y esto ha llegado a dar pie a las más inverosímiles de las situaciones.
Se me ha acusado de favoritismo y amiguismo, signifique lo que signifique eso, de cambiar las reseñas tras su publicación (si, lo que leéis), hasta de faltarle el respeto a los autores, aunque sigo manteniendo que decirle a alguien que se busque un trabajo decente en lugar de seguir escribiendo no es una falta de respeto, sino un consejo con el objetivo de mejorar la sociedad y el poco buen gusto literario que pueda quedar.
Y no nos olvidemos de las veces que me han criticado por haber provocado algún que otro suicidio virtual (dícese de la persona que a raíz de una mala crítica desaparece de las redes sociales, sea por orgullo, vergüenza o estupidez) He recibido insultos, amenazas y demás perlas que creía olvidadas de los patios del colegio que terminan demostrándome dos cosas: Que ser escritor no implica necesariamente ser inteligente y que poca gente se lee las anotaciones sobre el funcionamiento del blog (margen derecho, por favor). Pero todo esto no me preocupa ni me molesta. Al contrario, no solo lo asumo sino que también lo esperaba, y son detalles que incluso dotan a la web de cierta personalidad y si, también publicidad.
Aunque si hay cosas que me cansan. Como la gente que pone en tela de juicio la calidad del blog. ¿Calidad? ¿Que calidad?. Yo al menos lo admito, de escribir tengo poca idea y por supuesto ninguna para opinar de una obra alardeando de estilos y técnicas que no poseo pero tampoco cobro por ello y no recibo ningún beneficio material por ello salvo contadísimas excepciones. Podría decirse que sí, aún hay gente que hace las cosas por amor al arte. Estoy cansado de gente que te manda sus obras, asumiendo, tonto que soy, que saben que eso no les garantiza una buena crítica, pero cuando se dan el batacazo desaparecen del mapa, no te dan las gracias, y ni siquiera te replican aunque sea por privado. Y encima aparte de ser consciente de haberte leído un mal libro te deja la sensación de haber perdido un tiempo que nadie te va a devolver por culpa de un imbécil con demasiado amor propio (Si, imbécil, ahí tenéis vuestra falta de respeto, regocijaos queridos, como cerdos en el fango)
Y por supuesto estoy cansado de haber escrito yo solo más de 200 reseñas en dos años (salvo una excepción), pero eso es algo que yo me he buscado por puro masoquismo y... mierda, creo que esto trataba de reseñar libros, no de contaros mi aburrida vida, pero bueno, la moraleja de todo esto es que este es mi blog y escribo en él lo que me sale de los cojones.
Todo esto viene a que con la recién descubierta obra de Mariana Enriquez también sufrí esa extraña y contradictoria sensación de amor/odio.
Fue totalmente inesperada la publicidad que se le dio a LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO, la nueva antología de relatos de la autora que se editó recientemente en España y que enseguida se reveló según muchos como la nueva revelación del terror, por ser la autentica heredera de los mejores escritores de historias de fantasmas de todos los tiempos como Shirley Jackson, Wilde o M.R. James...
... A ver, ni tanto ni tan calvo.
La carrera literaria de Mariana Enriquez es cuanto menos extensa. Varias novelas, antologías de relatos cortos como la que nos ocupa hoy y demás participaciones la convierten en una de las autoras argentinas más prolíficas de su país, como demuestra por ejemplo la intención de que LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO vaya a ser publicada en 20 idiomas, como al parecer le gusta presumir a la editorial en cada hueco libre que encuentran en el tomo.
Es evidente tras un par de relatos leídos cual es objetivo de la autora, que es buscar la incomodidad y el escalofrío del lector, ya sea mediante el crudo y desadornado retrato de la sociedad o a través de elementos fantásticos de mayor o menor credibilidad, pero siempre intentando permanecer dentro de un plano realista y de situaciones que comienzan como cotidianas, construyendo así una colección de historias empujadas por el terror, el misterio y fuertes dosis de realismo sucio, que no hacen sino empañar más si cabe el cuadro emocional general, cubriendo cualquier matiz de color cálido que pueda existir con tonos grises que se mantienen constantes a lo largo de los 12 relatos que componen la antología. Y este es solo uno de los factores comunes entre los relatos.
Otro ejemplo de lo que se terminará convirtiendo en firma personal de la autora será la elección de sus personajes y el reflejo social y emocional que representan cada uno de ellos.
Tomemos como ejemplo el primer relato que encontramos. EL CHICO SUCIO es un comienzo ideal para que el lector se vea transportado a un lugar donde realmente no quiere estar, lugar dominado por su decadente ambientación inspirada en los barrios marginales que se usa de escenario donde la prostitución, la droga, el robo y el asesinato impregnan callejones, aceras y rostros de ciudadanos, rostros pertenecientes a protagonistas en su mayoría de clase media baja, figuras que saben que nunca serán esa luz que brilla entre la multitud, sino un grano de arena trasportado por el viento, con problemas reales que condicionan su comportamiento o maneras de afrontar situaciones límite. Gente rota, incompleta (en ocasiones de manera literal) o que sencillamente arrastran tras de sí un peso que ellos mismos han decidido cargar y que poco a poco los va consumiendo. Ah, y todas las protagonistas son mujeres.
¿Esperáis que ponga alguna pega acerca de la exclusividad de la mujer como protagonista de 12 relatos? En absoluto, no es la primera vez que leo una antología que incluso usa como arma a la mujer, o como elemento clave de la trama, como por ejemplo NIDO DE PESADILLAS de Lisa Tuttle... bueno, quizá no era el ejemplo más adecuado...
Me encantan las historias protagonizadas por damas, sobretodo aquellas que usan el feminismo (en el correcto significado del termino, por favor) como elemento conductor de la trama, mostrando a una mujer capaz de arrancarse el cepo de la opresión y demostrando que el termino "sexo débil" carece de significado. Pero Mariana Enriquez no consigue ese objetivo.
Las protagonistas de estos relatos parece que no quieren salir de su papel de fémina en apuros, que cualquier circunstancia fuera de lo normal supera los límites de su resistencia y terminan dejándose arrastrar por la corriente, aceptando un destino que, si le echara un par de ovarios podría tornarse a favor suyo. En relatos como TELA DE ARAÑA, EL PATIO DEL VECINO o el que da título al libro, LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO, se nos muestra una mujer sufriente, acosada por factores externos que convierten sus vidas en tormentos de los que no hay escapatoria ¿Y adivináis cual es ese factor externo predominante? Si.. el hombre.
Porque si la mujer toma el papel de victima y sufridora, el hombre interpreta lo opuesto. Es el villano, el opresor y el incrédulo, un desalmado que no se lo piensa dos veces a la hora de llamar loca a su pareja y le mande de una patada al manicomio solo por que le cuenta no se sostiene, o mostrando un claro perfil de acosador o violento, un torturador psicológico o sencillamente un muro que metafóricamente impide a la protagonista llegar a la salida y por lo tanto a la tranquilidad.
Y si, igual el gilipollas soy yo, y seguro que no faltará el que piense "que ignorante, no ha captado el sentido de la obra de Enriquez". No se... igual el psicópata se siente incomodo al leer cosas sobre psicópatas, pero incluso yo que creo y espero dar el perfil de un hombre que ha respetado siempre a la mujer me he sentido no atacado, pero si criticado solo por el hecho de haber nacido así.
Y más me ofende el perfil que da a la mujer repito, no hay indicios de la luchadora, valiente y capaz de imponerse a la dura situación que el país (en casi todos los casos Buenos Aires) impone en ellas y, en cierto modo dejando que el machismo se imponga ante ella.
Quizá es por eso que mis relatos favoritos son aquellos que recurren claramente al factor más sobrenatural. Historias de fantasmas que encuentran en relatos como LA CASA DE ADELA su máximo exponente en una historia abrumadora llena de influencias clásicas y dotándolo de un aura macabra y original. Es sin duda, de mis favoritos, como PABLITO CLAVÓ UN CLAVITO. UNA EVOCACIÓN DE PETISO OREJUDO, cuya fuerte baza se encuentra en lo verídico de su origen, la historia real de un asesino en serie de tan solo 9 años, aunque igual de macabros pero esta vez tirando de la influencia oriental disfrutaremos de relatos como FIN DE CURSO o VERDE ROJO ANARANJADO.
E incluso la autora se atreve a homenajear a Lovecraft con BAJO EL AGUA NEGRA, un texto impresionante, de los que uno desearía que no se quedara en una historia corta, poseyendo tanto ideas como calidad para ser algo más.
Por desgracia también hay relatos que no me dicen absolutamente nada. Y eso que es normal que los desenlaces de las historias de Enriquez queden hasta cierto punto abiertas, dando al lector la posibilidad de imaginar como acaba, ya sea siendo benevolente con los personajes o recurriendo a la imaginación mas macabra, cosa que se incita a hacer hasta la obligación de pensar lo peor en historias como NADA DE CARNE SOBRE NOSOTRAS. Sin embargo, hay relatos que, debido a su naturaleza, desarrollo o desenlace crean cierta confusión e incluso aburrimiento. LA HOSTERIA, LOS AÑOS INTOXICADOS o la ya mencionada TELA DE ARAÑA son una prueba de estos relatos que, por su final deja al lector igual que al comienzo, con un irritado "¿Y ya está?" en la cabeza y con la más terrible sensación de haber leído varias páginas de relleno destinadas a engordar un libro por miedo a no publicar un panfleto.
Pocas pegas la verdad, pero bastante llamativas que no hacen sino decepcionar y restarle puntos a una valoración final cuyos puntos a favor llaman al sobresaliente. Mariana Enriquez es una gran escritora, y la imaginación y talento que desbordan muchos de sus relatos la convierten en un nombre a tener en cuenta. Una autora que juega muy bien sus cartas y que es capaz de afrontar uno de los retos mas complicados del terror: hacer que nos lo creamos. La crudeza de algunas de las escenas, el perfecto retrato de la sociedad, resaltando lo más oscuro o deprimente de ella, hacen que la tensión y la veracidad se mantengan constantemente, Si a esto le sumamos una fuerte crítica social (salvo el comentado papel que desempeña el hombre en las historias, demasiado exagerada y victimista) encontramos una colección de cuentos muy recomendable, apta para todos los gustos (no niego que los relatos que a mi no me han dicho nada a otros les emocione), totalmente distintas unas a las otras y que rememorará lo mejor de las historias de fantasmas de todos los tiempos. Pero os recomendaría que no os lanzarais a LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO con las expectativas demasiado altas. No es el libro del año, ni la autora que alcanzará el trono de la literatura del terror como me han hecho creer a mi. Es una gran obra, eso si, y no hay que pedir más.
domingo, 14 de febrero de 2016
Reseña: A TODO VAPOR de Terry Pratchett
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra presenta:
A TODO VAPOR de Terry Pratchett.
El progreso ha llegado a Mundodisco a lomos de una locomotora de vapor.
Sus habitantes acuden en masa a admirar el revolucionario prodigio de la técnica, obra de un joven inventor autodidacta llamado Dick Simnel. Inmediatamente Lord Vetinari decide apropiarse de la máquina, y nombra a Húmedo von Mustachen, su hombre para todo, responsable de la operación. Entretanto estalla una revuelta política entre los enanos, que planean atentar contra su rey y sabotear el ferrocarril.
Von Mustachen tendrá que esquivar muchos escollos para evitar que todo descarrile.
Soy un fiel defensor de la idea de que para conmemorar a nuestros seres queridos o a nuestros ídolos no hace falta llevar flores a su tumba. No es necesario llorar a varios metros por encima de un cadáver descompuesto, mero recipiente de ideas y talento y enseñanzas. Cuando rememoramos la memoria de aquellos que marcharon dejando un valioso legado debemos hacerlo con alegría, con la idea en la mente de que el mundo sigue girando y, aunque algunos de sus pasajeros ya no estén entre nosotros, su recuerdo es imborrable y sus lecciones inmortales. Cuando un viajero se apea del vagón, nunca falta esa persona que se la queda mirando y que, en cierto modo echa en falta durante lo que dura el viaje. Sin embargo Terry Pratchett es uno de esos viajeros que entran al tren haciendo cabriolas y al abandonarlo todo el público lo despide con una mano, mientras que con la otra se enjuaga lágrimas de alegría, agradecimiento y sí, también añoranza.
En mi caso, cualquier cosa que se me ocurra que deba agradecer acerca del mundo de la literatura se lo debo a Sir Terry Pratchett. Sí, reconozco que soy de aquellos que descubrió Mundodisco no a través de un libro, sino gracias al videojuego para PC Discworld creado por la tristemente extinta Psygnosis. Hicieron falta apenas un par de partidas para crear un precedente en mi persona, convirtiendo a alguien que evitaba coger un libro si no era estrictamente necesario en un autentico devorador de ellos. Así que sí, puedo reconocer con orgullo que mi afición a los libros se la debo al señor Pratchett, por encima de Stephen King o cualquier escritor de terror, género que al final terminó predominando entre mis lecturas.
Terry Pratchett nos ha dejado, y a cambio ha dotado del don de la inmortalidad a una riada de personajes inolvidables y fantásticos como Rincewind, Yaya Ceravieja y su séquito de brujas, Sam Vimes y la guardia de la ciudad de Ankh- Morpork, Vetinari o la mismísima Muerte entre otros muchos que han hecho, hacen y harán que la aventura de la lectura se convierta en momentos inolvidables.
Es por eso que mientras uno lee A TODO VAPOR, cuadragésima novela de la saga de Mundodisco sienta la alegría y satisfacción que produce leer cualquier obra del maestro, pero sin poder espantar cierta tristeza que revolotea cual mosca cojonera.
Y es que si tras la friolera cifra de cuarenta novelas, un servidor disfruta de cada nueva entrega como la primera y sus relecturas son porque ese continente plano que cabalga sobre cuatro elefantes que a su vez se posan sobre la tortuga celestial Gran A´Tuin de algún modo supo encontrar el camino más recto hacia su corazón y el de millones más de lectores que han crecido y evolucionado con los habitantes de Mundodisco. Un mundo que no deja atrás dicha evolución y cuyas semejanzas que unen este mundo fantástico con el real son cada vez mayores. Así, como si nos trasladara a la época de la revolución Industrial, el ferrocarril llega a la ciudad de Ankh-Morpork, convirtiendo una aventura llena de sátira en casi una lección de historia moderna.
Terry Pratchett no solo tiene imaginación, sino que también le sobra ingenio, y éste es plasmado en las páginas de A TODO VAPOR por medio de una infinitud de lecciones sobre la creación, progreso, circunstancias y consecuencias de la aparición de la locomotora a vapor. Esta historia no nos limita a ser un mero espectador que ve pasar una innovadora máquina dejando una estela de humo hasta perderse en el horizonte, sino que nos mete de lleno en el mismo corazón del ferrocarril, enseñándonos como un simple prototipo termina convirtiéndose en el futuro, en las innumerables posibilidades que se abren a su alrededor para primeras, segundas y terceras personas y, por supuesto, los peligros que tal ingenio trae consigo. El autor no deja nada al aire, sino que deshoja el tema alegremente convirtiendo en dolorosamente creíble algo que se supone que pertenece a un mundo de fantasía. Y es que, como indicaba anteriormente, el abismo que une este mundo con el nuestro, a veces se vuelve tan irrisoriamente pequeño, que nos vemos capaces de poder sortearlo de un salto.
Reconozco que el personaje de Humedo Von Mustachen nunca ha sido de mis favoritos, siempre preferí al carismático Vimes o al miedoso Rincewind, aunque ello no quiere decir que no haya disfrutado de títulos como DINERO A MANSALVA o CARTAS EN EL ASUNTO, porque, aun siendo un rufián, un tramposo y un estafador, con esta última historia se hace querer, y al mismo tiempo que muestra su lado más pícaro también aflorará su parte más humana. Es algo parecido a lo que pasa cada vez que ahondamos en a vida del patricio Vetinari, un personaje que se termina volviendo indispensable a la hora de entender como funciona el mundo.
Un común en las novelas de Mundodisco es la doble trama. Por un lado, el mundo se rinde ante la innovación y el poder del ferrocarril, por otro lado el mundo e rinde ante otro sentimiento: el terror.
La discriminación racial o social en un tema que se ha tratado con bastante asiduidad a lo largo de las tramas que componen Mundodisco, sin embargo, en A TODO VAPOR, el tema va más allá, satirizando pero de manera bastante seria un tema de bastante actualidad como son los actos terroristas movidos por movimientos radicales o extremistas, retratando como si de un grupo del ISIS o Al Qaeda se moviera entre la comunidad enana del disco a raíz de ciertos acontecimientos que surgieron en la novela ¡ZAS! y donde una aparente hermandad irrompible termina separada entre los que son o no considerados infieles.
Terry Pratchett trata como en otras ocasiones temas de índole bastante seria y actual de una manera paródica pero curiosamente sin llegar a faltar el respeto o ridiculizando el tema, sino tratándolos de manera didáctica, aleccionando al lector y llevándolo a una ética bastante simplista, pero que parece que por desgracia a muchos se les escapa.
Cualquier lector de Pratchett asiduo, que haya leído todas y cada una de las novelas de Mundodisco desde EL COLOR DE LA MAGIA a la presente A TODO VAPOR no puede negar que poco a poco la escritura del autor se encaminó a temas más serios, y por lo tanto la lectura se volvió incluso más oscura que en sus principios. Así, esta última entrega, pese a no llegar al drama de TURNO DE NOCHE o a la novela veladamente histórico/ficticia REGIMIENTO MONSTRUOSO, no andará escasa de momentos y reflexiones que busquen antes la meditación del lector que la carcajada.
Pero risas hay, no cabe duda. El humor de Pratchett estará acompañándonos a lo largo de todo el viaje, al igual que las apariciones de muchos personajes ya clásicos en la saga, como miembros de la guardia, Vetinari (que casi actúa como coprotagonista), Harry Rey, donde adquiere el papel que merecía a gritos, o los trasgos, todos ellos tratados con la máxima ternura y devoción que los hacen ver no como meros personajes ficticios creados por la mente del autor, sino como auténticos hijos suyos.
A TODO VAPOR es una novela más de Mundodisco, y aquí el termino "una más" no es con tono despectivo, sino todo lo contrario. Cualquier obra firmada Por Pratchett es sinónimo de calidad, talento y las máximas calificaciones.
Cierro el libro con una sonrisa en los labios, pero también con cierta congoja de saber que la próxima novela ambientada en este fantástico mundo, LA CORONA DEL PASTOR (10/03/2016), será la última escrita por ese hombre siempre retratado con sombrero en la cabeza y amor por la literatura en el pecho. Pero no lloro su perdida, sino que sonrío en el recuerdo que deja en cada una de las páginas de sus libros, los cuales, si no habéis descubierto ya, no se que coño hacéis perdiendo el tiempo leyendo esta mierda en lugar de lanzaros a por sus obras.
Gracias por todo maestro. Hasta dentro de un mes.
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